Sentimiento bollo

Publicado: 22 agosto, 2012 en bollo, homosexual, lesbianas, salir del armario
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No supe que era lesbiana desde siempre, aunque siempre supe que sentía algo distinto. No sabía lo que era ser lesbiana, bollo, homosexual… Pero algo sentía, algo que no sentían el resto de mis amigas.

Ni si quiera sabía que era ser lesbiana. Nunca había conocido a nadie, nunca había visto nada por la televisión ni escuchado en mi casa hablar de este tema. Estaba perdida.

Yo lo único que veía es que a mi hermano y a mí nos gustaban las mismas cantantes ( y además, de la misma manera … je je ), que los dos decorábamos nuestro cuarto con las mismas artistas, que compartíamos hasta esos recortes… Pero yo no sabía por qué. Mis amigas tenían las carpertas decoradas con Leonardo Di Caprio, Brad Pitt… y este estilo de chicos. Yo no me acuerdo exactamente que recortes llevaba, pero sería de las novias de estos dos ! je je je.

La primera chica que me gustó se llama María. Vino nueva a mi colegio. Tendríamos sobre 14 años, aunque si no recuerdo mal, creo que ella era algo mayor, que había repetido o algo así. Era una buena chica, simpática, jovial, muy inteligente. Juntas nos apuntamos al “grupo de debate” y quedábamos para preparar nuestra defensa de temas a veces indefendibles, pero teníamos que ganar. Conseguíamos un montón de información del tema en cuestión, nos ibamos a una cafetería y a colocar la información y preparar nuestra defensa.

La confianza y la amistad creció entre ambas. Un día, hablando con ella, le expliqué lo que me pasaba. Le dije lo que estaba empezando a sentir, que era nuevo para mí, que estaba un poco desubicada, asustada… Ella, la verdad, fue muy comprensiva, hablamos sobre el tema, me tranquilizó saber que entendía lo que le decía y que entendía mi situación… Pero no podía ser.

Seguimos siendo amigas y por su parte puedo decir que no cambió nada. Por mi parte, no puedo decir lo mismo.

Al tiempo de pasar esto, decidí hablar con mi “mejor amiga”. Estaba asustada, no sabía que me estaba pasando, porque pensaba o sentía de esa manera. Tenía miedo.

Se lo expliqué a mi amiga, sabíendo que con ella, siempre había podido hablar desde el corazón, sin decorar palabras, sin mentiras, sin nada. Solo sentimientos, solo verdades. La respuesta de ella me dejó KO. Solo me dijo ” Eso no es normal, eso no está bien”. Nos despedimos y me fui con todo mi malestar a mi casa. Recuerdo haber llorado mucho ese día. Si mi propia amiga, mi amiga del alma pensaba eso, que no hiciera nada de lo que me sentía hacer, que esos sentimientos que tenía estaban mal, que no era normal… Si ella, que me quería de manera incondicional ( o eso creía yo ) hasta ese momento y pensaba así…

El tiempo fue pasando lentamente. Mis amigas iban haciendo y deshaciendo en estos temas del amor. Yo era … la que no era normal. Nunca encontraba a nadie que me gustara.

Llegó la hora de dejar el nido familiar, de vivir de la sopa boba. Me fuí a estudiar fuera, a una gran ciudad. Imaginaros la cantidad de miedos que llevaba en los bolsillos. Dejar mi ciudad pequeña por una gran ciudad, empezar de cero, conocer gente, vivir sola… Los primeros días, fueron dificiles, claro, pero después ya me acostumbré. Todos estábamos en las mismas situaciones, casi todos eramos de fuera.

Conocí a una chica con la que me sentí cómoda desde el principio. Esto fue muy importante para mí, porque soy muy tímida. Mientras que con el resto me costó entablar una amistad, con ella desde el principio todo fue bien. Ella fue la primera.

La verdad es que no se cómo fue o como dejó de ser. El caso es que una noche después de estar hablando durante horas, entre el frio y el miedo, pues nos besamos. Y a partir de ahí, comenzó una historia, mi primera historia.

Cuando comencé esta historia fue cuando empecé a mirar a mi alrededor y ¡qué sorpresa! había más chicas como nosotras. Había algunas que estaban en pareja, otras que entendían pero que no estaban con nadie… Empecé a sentirme dentro de la normalidad. Ni mejor ni peor, igual que el resto. Las amigas que tenía allí todas sabían lo que había entre nosotras. Me sentía cómoda, cómoda con mis sentimientos, cómoda con ella de cara a la gente. Cómoda.

Y esa fue mi primera vez… mi “medio salida del armario”. Esta historia se acabó, pero llegaron otras. De algunas guardo un buen recuerdo, de otras… no tanto.

Pero ya me sentía bien, me sentía como soy, una chica jóven, fuerte, luchadora, responsable y por supuesto, lesbiana.

Cuando empiezas a sentirte tu bien, a reconocerte lo que eres, a saber que puedes esperar de tí misma y del resto de personas que tienes cerca, es cuando puedes empezar a ser fuerte y a ser feliz.

Se que hay veces, que hay situaciones en las que ves dificil comportarte como lo harías en otros sitios y que si lo haces, quizás un par de cabezas se girarán a mirarte, pero ese es nuestro día a día.

Cuanto más cómoda te sientas tú, menos te importará que te miren o que te dejen de mirar, ni te darás cuenta !

Así que, chicas, sed fuertes, luchar por vuestro “yo”, sentiros cómodas y para adelante ! que la vida es muy bonita cuando la puedes vivir al 100% !!!

Un saludo, muac !

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