Mi infancia

Publicado: 28 febrero, 2013 en bollo, homosexual, lesbianas, salir del armario
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Para ser sincera, recuerdo vagamente como fue mi infancia. A veces veo fotografías e incluso algunos vídeos y me acuerdo solo de algunas cosas.

Somos tres hermanos y yo soy la del medio. De mi infancia junto a mi hermano, que es el mayor, si que recuerdo alguna cosa más, aunque todo detalles. Recuerdo que nos llevábamos fatal, que nos peleábamos por todo. También, que teníamos varios insultos siempre en mente para referirnos el uno al otro y que siempre nos chivábamos a nuestros padres de cualquier cosa que hiciera el otro.

Sin embargo, con mi hermana no tengo tantos recuerdos, y eso que le llevo 3 años y medio. Los recuerdos con ella llegan cuando yo era algo más mayor. Recuerdo ayudarla con los deberes o que jugábamos al básquet, explicándole las normas. Sin embargo, con el tiempo, me surgen más recuerdos que los contaré e el siguiente post.

Recuerdo que era una niña inquieta, nerviosa. Me gustaba leer. Aun conservo el primer carné de la biblioteca. Me acuerdo que mi padre me llevaba alguna vez. Iba, cogía algún cuento, algún comic y me sentaba en esas mesas redondas y leía un poco. Si veía que me iba a gustar, me lo llevaba, siempre me llevaba alguno.

En casa de mis abuelos paternos había una pequeña biblioteca y me acuerdo que había una enciclopedia infantil en la que te explicaba muchísimas cosas, bueno, en verdad, para mí lo explicaba todo. Además era muy gráfica, todo con dibujos y fotografías para que entendieras cada tema.

Se que desde bien pequeña me gustó el deporte. El primero que practiqué fue el futbol. Mis padres se mudaron de casa cuando yo tenía 3 años. En el sitio nuevo había muchos niños de mi edad y de la edad de mi hermano y sin embargo pocas niñas. Comencé a pasar más tiempo con mi hermano, no me quedaba otra. Y ellos solo se dedicaban al futbol, así que yo jugaba con ellos. Este fue el principio de una de mis mayores aficiones.

Recuerdo la casa, mi habitación, el cuarto de baño tan pequeño y a todos nosotros ( cinco que éramos) peleando por entrar. Recuerdo el olor a café en la casa cuando nos levantábamos. En mi casa han sido muy cafeteros, cosa que he heredado yo, y nada más levantarte olía a café recién hecho.

Nosotros vivíamos en una especia de urbanización privada y cerrada. Eso es un regalo para cualquier padre. Nos soltaban en el patio y nosotros jugábamos hasta que desde la ventana nos llamaban y subíamos a casa. Había un pequeño polideportivo y varias zonas verdes. Jugábamos a “Pillar y salvar”, a “Pica-acera”, al “escondite”… La verdad es que nos lo pasábamos bien, éramos bastantes niños.

Recuerdo que me quejaba por todo, no estaba nunca conforme. Desde bien cría, defendía a mis hermanos con todos los argumentos que mi labia me permitía, descolocaba a los profesores, a la familia… Siempre había un ¿Por qué? Todo lo cuestionaba, bueno, todo tampoco, las cosas que no entendía, que no me parecían bien.

Desde bien pequeña me ha gustado respetar a todo el mundo y no me gustaba cuando no lo hacían. Ya sabéis como son  los niños. A los que son algo diferentes por el motivo que sean, les atacan. Y no se muy bien por qué, supongo que por mis padres, yo les defendía. Así que muchos de mis amigos de la infancia son los que en esa época eran gorditos, con gafas, con aparato en los dientes…. En fin.

Recuerdo que era buena estudiante. Me gustaba el colegio y también hacer los deberes. Cuando salía del colegio, mi padre me esperaba en la puerta y siempre me compraba algún dulce. Una vez en casa se sentaba conmigo en la mesa camilla y me ayudaba con los deberes, me corregía faltas de ortografía… Aunque cuando crecí un poco más, dejó de hacer eso. No se muy bien por qué.

La primera actividad extraescolar a la que me apuntaron mis padres fue Kárate. Mi padre siempre me decía que tenía que saber defenderme. También me dijo cuando me hice más mayor que además de defenderme que me dedicara a lo que me dedicara que no dependiera jamás de nadie, que pudiera ser totalmente independiente.

El kárate me gustaba, disfrutaba mucho practicándolo. Mi hermano y mi primo también estaban apuntados, así que allí nos plantábamos los tres.

Y pocas cosas más recuerdo. A veces, al ver una foto…Recuerdo el momento en que se tomó esa foto, aunque antes no lo había recordado.

El siguiente post irá de cuando crecí un poco.

Un saludo, muac

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