Mi adolescencia IV

Publicado: 6 marzo, 2013 en bollo, homosexual, lesbianas, salir del armario
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Las cosas no me podían ir mejor. Tenía aquello con lo que había luchado siempre. Independencia, ya que no vivía en casa de mis padres, una chica que me gustaba al lado, de mi mano, hacía exactamente lo que yo había elegido y estaba en Madrid, cuna de tantos y tantos sueños.

Por aquella época no existían eso de los móviles inteligentes que tenemos ahora. Nosotras nos las ingeniábamos para no gastar demasiado dinero en los típicos SMS. Atentas a cómo nos escribíamos. Hacíamos una foto a una hoja en blanco y editábamos la foto con el texto que quisiéramos y lo mandábamos vía Bluetooth. En clase se sentaba detrás mío y en las habitaciones dormía en la siguiente a la mía, es decir, que en verdad, estábamos todo el día muy juntas.

Claro, igual no os hacéis a la idea, pero imaginaros el colegio. Todas las habitaciones  estaban en una nave corrida, y ambos lados cada habitación. En tu habitación tenías intimidad, pero claro, eran habitaciones compartidas por una o dos chicas más. Cuando realmente podíamos tener intimidad era los fines de semana, que la mayoría de la gente aprovechaba para irse a su casa a visitar a la familia. Pero siempre se quedaba alguien, ya sea por la imposibilidad de ir a su casa por la distancia y/o dinero, para estudiar, para conocer Madrid…  Nosotras aprovechábamos esos días. Incluso esos días nos duchábamos juntas, aprovechando la soledad que reinaba en el colegio. Menos mal que nadie nos pilló nunca, aunque todas se lo olían. Y en verdad, poco a poco se fue desvelando todo.

Recuerdo llevármela a mi casa para el puente de noviembre. Eran varios días de fiesta y mis padres ya me presionaban para que fuese de visita, porque desde que la conocí me había ido muy pocas veces. Así que me la llevé conmigo. Ella es canaria y yo del norte y esos días, mi tierra no me falló y nevó. Imaginaros a la chica tirada en la hierba haciendo el ángel, haciendo muñecos de nieve, empujándome hasta que me tiraba en el suelo. Se hizo, bueno, le hice, mil fotos. Estaba feliz, nunca había visto la nieve.

Mi madre nos preparó la habitación. Dos camas separadas por una mesita, mi habitación que compartía con mi hermana, pero como mi hermano ya se había ido, ella durmió en la otra.

Yo no sé cómo mi madre no pensó nada raro cuando entró por la mañana en la habitación y vio una cama deshecha como si hubiera pasado una manada de elefantes y la otra perfectamente hecha, sin una arruga… Si pensó algo o no, no lo comentó.

Nosotras pasábamos mucho tiempo juntas y a solas, pero no descuidábamos al resto de chicas, hicimos muchas amistades. Por aquel entonces se nos arrimó una chica, muy simpática y agradable. Yo aun no sabía que era el gaydar y sin embargo con esta chica casi me explota. No se cómo pasó, bueno sí lo se, pero se hicieron muy amigas, pasaban mucho tiempo juntas. También estaba en nuestra clase, así que era fácil. Un día, de buenas a primeras, después de haber dormido juntas, cosa complicada, me tenía que meter en su cama cuando sus compañeras estaban dormidas y levantarme antes que ninguna para volver a mi cama, un show, me dejó. No se muy bien lo que me dijo, se que me comentó que había estado bien, que se lo había pasado bien, que era buena niña, pero que mejor así… Esa misma noche las pillé besándose. Al fin y al cabo, utilizaban los mismos métodos que habíamos utilizado nosotras.

Os mentiría si os dijera que no me importó. Me dolió mucho. No solo porque estuviera con otra chica, que eso también duele, sino porque yo me había abierto con ella, cosa que me cuesta muchísimo. Soy hermética, me cuesta abrirme y sin embargo la había llevado a mi casa, cosa que a día de hoy pocas han ido. Se la presenté a la que era mi mejor amiga, la que me dijo que ser lesbiana era peor que un cáncer. Me dijo que eligiera entre ella o mi chica… lo tuve claro, me quedé con mi chica. Porque no era una elección de amistad, era porque estaba en contra de que la quisiera, que la besara… Así que …

Los días en Madrid se volvieron oscuros, de repente se había convertido en una ciudad demasiado grande, demasiado caótica, demasiado fría … Solo quería volver a casa, agachar las orejas y reconocer que me había superado la situación. Pero no lo hice, yo estaba ahí porque quería y no sabía de dónde iba a sacar las fuerzas, pero lo conseguiría.

Fueron días un poco complicados, no os voy a engañar, pero encontré la calma.

Apareció una chica con la que me pasé lo que quedaba de curso tonteando, diciéndonos tonterías, haciéndonos regalos, escribiéndonos notas… No pasó nunca nada, aunque ambas nos confesamos al final que nos gustábamos. Quizá fuera mejor así.

Y el curso se acabó, había aprendido la lección más importante, ser yo, ser valiente, ser fuerte, enfrentarme a los problemas sin huir a mi casa. Volver a ver Madrid con los ojos de los primeros días, con ilusión.

De vuelta a mi casa para pasar el verano todo se me quedaba pequeño. Mi ciudad es pequeña, las calles, los comercios… Sí, estaba mi familia, mis amigos, pero me faltaba el caos de Madrid.

Le dije a mi amiga, la de la paliza,  que necesitaba salir por el ambiente, necesitaba conocer gente. Investigamos. Solo había un local de ambiente, bueno, miento, había dos. Uno era mixto y el segundo lo vendían como solo para chicos. Estaba en la misma zona donde el resto de pubs, así que un día que salíamos de fiesta nos decidimos pasar. Cuándo vimos el local, se me cayó el alma a los pies. Era una barra de ¿dos metros? Cómo mucho! Y unas diez personas todas apiladas. Cuando nos paramos frente a la puerta de cristal se giró hasta el apuntador para mirar. Me entró mal rollo y nos fuimos.

Yo necesitaba conocer a gente que fuera cómo yo. Había tardado en darme cuenta de lo que sentía, de lo que me gustaba… Y no me iba a echar para atrás. Fue entonces cuando empecé a conectarme a internet, buscando gente con quien hablar. De estas sesiones conocí a una chica que hoy por hoy es una gran amiga, mi amiga Isa. Y también conocí a la que fue mi primera novia formal, ya que con la otra nunca llegó a más y tampoco duró mucho.

Así que, a través del portal de chueca conocí a la que sería mi primera novia y la primera mujer que me hizo perder la cabeza, los nervios y toda la paciencia que he tenido.

Muchas gracias por seguir al otro lado.

Un saludo, muac.

 

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comentarios
  1. nodebesestaraki dice:

    Jo hija…que suerte has tenido…conoces a unas pocas chicas…y pum! el amor de tu vida…:D Yo con esa parte de mi vida, tengo ¡¡hasta para escribir un libro!! xD

    • entendemos dice:

      No todo es tan fácil… Ni todas las chicas que he conocido han sido el amor de mi vida, aunque, mientras he estado con ellas me he sentido especial y por descontado, he intentado que ellas se sintieran igual.

      • nodebesestaraki dice:

        Perdona, no quería decir que fuera fácil, ese tipo de cosas siempre son complicadas, simplemente quería puntualizar que en tu caso, no parece tan difícil, igual es por tu forma de contar las cosas, que hace que parezca fácil.

      • entendemos dice:

        No se a que punto te refieres… Pero creo que será por la forma de sintetizar que tengo. No puedo explicar todas las emociones o conversaciones que tuve, o que sentí. Pero todo es tan fácil como tu quieras verlo. Recuerda que la vida es fácil, nos complicamos nosotras 🙂

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