¿Adulta? ¿Semi-adulta?

Publicado: 9 marzo, 2013 en bollo, homosexual, salir del armario
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Pues llegó el momento de hablaros de mi bollo drama particular. Todas las bolleras tenemos siempre alguno.

Me costaba entablar amistad con chicas que fueran como yo. Si me costaba hacer amistades, imaginaros el resto de las cosas. Así que me abrí un perfil en chueca y comencé a chatear. Puede parecer típico, pero lo único que buscaba era hablar con más chicas, conocer, poder explicarnos cosas que solo nosotras conocemos. Así, de esta manera, conocí a mi amiga Isa, a la que tardaría por lo menos dos años en conocer en persona y con la cual he mantenido la relación, hasta el punto que esta noche vieja pasada, ella y su novia han venido a mi casa.

Pero también apareció esta chica. La llamaremos M. Comenzamos a hablar y el tiempo se nos iba de las manos. Nos reíamos mucho, y eso lo valoro en cualquier relación. Al cabo de un tiempo decidimos quedar y vernos. Os puedo asegurar que soy muy tímida y más con alguien que no he visto nunca pero con ella sentí  un vínculo, una conexión especial, no sabía si era que me gustaba o qué, pero algo había. Así que quedamos en un sitio céntrico. Cuando la ví venir la reconocí inmediatamente. He de decir que no me gusta juzgar a las personas y mucho menos sin conocer. Pero la primera impresión, siendo sincera, no me llamó la atención.

Nos saludamos mientras nos poníamos como dos tomates y le dije de ir a tomar un café, las que me conocéis sabeis que adoro el café, pero al final optamos por ir a un parque, hacía buena temperatura y allí nos sentamos. Estuvimos hablando hasta que se hizo de noche. Se nos pasó el tiempo volando. A pesar de nuestra timidez, habíamos estado horas sentadas en un parque hablando de todos los temas, riéndo… Eso me gustó. Al día siguiente volvimos a vernos, y al siguiente también. Y llegó el fin de semana y me propuso salir de fiesta, por el ambiente, con ella. A pesar de que me daba un poco de cosa, no se si era miedo a lo desconocido o qué pero al final accedí.

Cuando entré y vi el local, he de decir que me recordó a los típicos locales de películas de ambiente de hace mil años. Era muy pequeño, viejo, la instalación de la música y luces muy antigua…  Pero había muy buen ambiente, todos se conocían, se saludaban con un abrazo y las cervezas valían un euro… ¿Necesitaba más motivos?

Me presentó a cada una de las personas del local, se que suena cómo que hubiera 100 personas, pero no creo que hubiera más de 10. Este día, conocí a uno de los chicos que se convertiría con el tiempo en uno de mis mejores amigos, D.

A pesar de estar un poco cohibida, me lo pasé bien, y me encontré con una de las chicas que estudió conmigo en el colegio, una de las chicas que yo consideraba mala influencia, fue una de las que golpeó a mi amiga en los aseos de la discoteca. Allí estaba. No sabría deciros quien se sorprendió más cuando cruzamos la mirada. Era una de las mejores amigas de esta chica.

La noche transcurrió bien, disfrutamos, pudimos conocernos en otros ambientes más distendidos, nos bebimos unas cervezas y conocí a varios de sus amigos. Así comenzó nuestra relación, hecha poco a poco, de día a día.

Pero todo lo bueno se acaba y el tiempo de estar a diario juntas llegaba a su fin. Tenía que volver a Madrid y me iba triste. Era la primera vez que tenía una pareja y estaba lejos, no sabría explicaros exactamente como me sentía, pero era como si me quedara desnuda cada vez que nos despedíamos. El año anterior no quería ni ir a mi casa y ahora no paraba de ir… Cosas de la vida.

Pero algo cambió, supongo que sería así desde el principio pero no me di cuenta, me nublaba la ilusión, pero se convirtió en la chica más celosa, posesiva y controladora que he conocido jamás. Si estaba con el teléfono comunicando, bronca ; Si tardaba en responder a un SMS, bronca; si me tenía que quedar en Madrid por cosas de fuerza mayor, bronca; Total, que ese año discutimos lo que no he discutido yo en mi vida. A pesar de que yo soy muy tranquila, tengo mucha paciencia, no levanto la voz…

Llegó el final del curso. Había vuelto a ser un año intenso, muchas emociones, muchas amistades nuevas, muchas experiencias, sentimientos nuevos, sentimientos encontrados… Pero el balance, como siempre, positivo. Me iba cargada de mil cosas nuevas. Hasta me compré un coche,que era una de mis ilusiones.

Me fui a vivir a una ciudad costera de Alicante, una ciudad bonita, pero sobre todo costera, es un dato importante, teniendo en cuenta que soy del interior y del norte. Tenía 21 años, la vida entera por delante y ganas de comerme el mundo. La relación con esta chica iba como desde el principio, a trompicones, pero aunque parezca raro, yo la quería y luchaba día a día. Pero si ya Madrid estaba lejos, no os digo Alicante.

Me alquilé un piso de 110 m2 en el centro, con vistas exquisitas. Le propuse que se viniera a vivir conmigo, que el problema quizá fuera la distancia. Me dijo que no podía irse. Aprovecho para deciros que ni estudiaba ni trabajaba, es decir, que si hubiera querido venir, lo podía haber hecho.

Una vez en Alicante, os podría contar miles de discusiones, aunque todas eran iguales. Un día, por ejemplo, fui a a hacer la compra al Carrefour, lógicamente le avisé. Al salir del supermercado ví un sitio para lavar el coche, uno de esos “elefante azul”, así que paré y me puse a limpiar el coche. El coche era nuevo y he de decir que lo cuidaba todo lo que podía. Así que le puse jabón, lo aclaré, le eché cera, lo aspiré…En fin, todo. Cuando ya me iba a ir a casa, miré el movil que lo había dejado en el bolso y tenía, no se, 7 u 8 llamadas, los mismos SMS … qué donde estaba, que si me creía que ella era tonta, qu le había dicho que iba a comprar y que ya había pasado una hora y media…

Lógicamente, no me dejaba salir a tomar una cerveza con los compañeros, ni un café, ni una cena, ya no os digo nada para salir de fiesta. Y cuando iba a mi casa a verla, porque claro, ella no venía a verme, tenía que subir yo, no me dejaba que hablaba con nadie. Y esto es literal.

Llegados a este punto he de decir que la culpa fue mia por seguir así, sin pararle los pies, sin cambiar la situación. Pero sentía algo tan profundo por ella que pensaba que las cosas cambiarían, que mejorarían. Además, yo no tenía nada que ocultar, mi vida se limitaba a ella y al trabajo.

El chico que me presentó y que se convirtió en uno de mis mejores amigos, D, es gay, es más, es muy gay, todo el mundo lo sabe. Pues en seguida conectamos. Pues no nos dejaba hablar al no ser que estuviera ella presente. Ya no os digo si me hablaba una chica, aunque fuera amiga suya, o la camarera… Así todos los días.

Así que después de muchas discusiones llegué a la conclusión de que no aguantaba más. Que lo había intentado a diario, que había intentado tener paciencia, explicarle, pero no había manera. Tenía 21 años y llevaba la vida de mi abuela. No podía más. Estaba en Alicante, con mi piso, mi vida, mis compañeros… No quería pasarme esta época encerrada en mi piso hasta que fuese a verla.Me dejaba todos los meses muchísimo dinero en viajes, en sus cervezas, en salir a cenar, en llevarle un detalle… Incluso algún mes, pocos, en pagarle el alquiler a sus padres, por cierto, bellísimas personas. Y encima ella quería más, siempre quería más.

Lo tuve claro, yo no aguantaba más, yo no era así. Lo dejé en noviembre. Me llamaba mil veces al día, me mandaba SMS e incluso MMS con ella llorando, suplicando, que no la dejase, que si lo hacía haría alguna locura, que… Yo me veía desbordada. Pero es que después, cuando volvía  a casa, como compartíamos algunas amistades, cuando me veía, hacía como que no había pasado nada, venía por detrás y me tocaba el culo o me abrazaba e intentaba darme un beso. Vamos, como si no le hubiera dicho nada, como si no hubiéramos hablado . Y a mí me desconcertaba.

Y no os cuento más historias de la chica esta, porque acabé muy saturada. Os puedo decir que intenté ser su amiga, explicarle… pero no me dejó. Y sin embargo este año pasado, después de estar 6 años sin hablar que se dice pronto, me llamó a las 5 de lamañana, borracha y me dijo que me echaba de menos, que tenía que perdonarla, que siempre tendré un hueco en su vida porque fui muy importante. Y de vez en cuando me escribe. Se me hace raro.

Fue una situación para mí anómala. Eso de tener pareja, de estar enamorada, de disfrutar con cada llamada o SMS y sin darte cuenta, entrar en una espiral de la que no sabes salir. Tenía que haber salido antes, pero no sabía, no podía o no quería. A pesar del tiempo que ha pasado, no me explico como pude aguantar tanto. Porque sí, soy muy sensible, soy muy tranquila, soy muy…Lo que queráis, pero soy persona y me gusta mi libertad, mis amistades, mi vida, mi intimidad y eso no está reñido con tener o no pareja.

Otro día, continuamos. Y como siempre, mil gracias por todo.

Un saludo, muac.

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comentarios
  1. nodebesestaraki dice:

    Sí, si, de esas hay muchas…ahora, con perspectiva, y después de una laaaarga experiencia, podría llamarse “inmadurez emocional”..pero de todo se aprende…y en chueca hay cada cual…si yo te contara…

    • entendemos dice:

      Je je je. Gente rara hay en todos los sitios… Pero en su día… yo no me quejaba, lo llevaba de otra manera. Ahora, cuando echo la vista atrás … me vuelvo loca. Como aguanté tanto? qué me pasaba? En fin, épocas…

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