Volver a tropezar…

Publicado: 11 marzo, 2013 en bollo, homosexual, lesbianas, salir del armario
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Así, que ahí estaba yo, soltera, en la otra punta de España, viviendo o intentando vivir mi vida. Os aseguro que es difícil salir tan joven de tu casa y enfrentarte al mundo, tener que resolver todos los problemas que te surgen día a día. Problemas con los bancos, con las compañías de suministros, con la casa… Y encima te ven tan joven que todo el mundo me quería dar gato por liebre.

Comencé a disfrutar de mi vida, de mis paseos por la playa, de mis lecturas en mi terraza, de mis películas hasta las tantas en la cama, de cenar deshora, de salir hasta el amanecer… Era libre, nadie me controlaba y nadie me pedía explicaciones.

Un día que salí con los compañeros del trabajo, estábamos en un pub y entraron dos chicas. Me llamó la atención al momento. No os voy a decir que me enamoré en plan película, pero me gustó. Le dije a mi amigo, “me gusta ésa” y señalé a la chica que acaba de entrar y él me respondió “Coño, y a mí” Y los dos comenzamos a reírnos. Pero yo estaba en una etapa buena, me sentía segura, dispuesta a arriesgar, cosa que pocas veces me pasa normalmente soy más bien prudente. El caso es que no se cómo, pero me acerqué, estuve hablando con ellas, nos presentamos y resulta que vivía muy cerca de donde vivía yo. Me dio su teléfono y yo le di el mío y me dijo que ya tomaríamos un café. Me quedé muerta, porque a pesar de haber ido muy segura, lo que menos esperaba era irme con su teléfono.

Esa misma noche me llamó para decirme que había llegado bien a casa y que se acostaba ya. A lo que me volví a quedar muy sorprendida. Una cosa es que me de su teléfono, que claramente, a mí me encantó, pero que me llamara para decirme que se acostaba ya, me pilló en fuera de juego.

Al día siguiente nos vimos para tomar café. Pero vino con las amigas. A las cuales les cogí mucho cariño.

Y así se fue forjando una relación que parecía imposible para todo el mundo, incluida yo. Así se fue forjando una relación que para muchos nunca llegó a pasar.

Comenzamos a pasar mucho tiempo juntas y el hecho de vivir tan cerca ayudó mucho. Me venía a ver a casa o me invitaba para que fuera a la suya. Comíamos o cenábamos juntas. La iba a ver al trabajo o ella a mí… Hasta que un día, ya no aguantaba más y le dije que me gustaba, que quería estar con ella. Su respuesta fue lo que me esperaba. Que se sentía muy bien conmigo, muy cómoda, pero que a ella no le gustaban las chicas, que lo sentía… En fin. Pensé en poner tierra de por medio, cortar un poco esa relación, pero era ella la que me llamaba y la que me insistía en que nos viésemos, que estuviéramos juntas, que alquilásemos un peli… Y por aquel entonces yo ya estaba muy pillada… Ya no tenía remedio.

Un día, en su casa, viendo una peli, en el sofá… No se muy bien cómo pasó, pero me besó. Sí, sí, me besó ella a mí… Me quedé sin palabras y tras rozarnos con los labios me aparté, le pregunté que si eso era lo que ella quería. Yo ya estaba en un punto en que o lo tenía todo o no quería nada. Me gustaba, no para cuatro besos y después estar meses lamentándolo. Y aquí comenzó mi “via crucis” particular… Que si ahora no estoy segura, que si ahora sí que te quiero, que ahora no…

Al final se lanzó y comenzamos una “relación”, hasta el punto en que yo me dejé mi piso de alquiler para estar con ella. Total, estábamos todos los días juntas en casa de una o de otra.

Nos fuimos a vivir juntas, era la primera vez que vivía con alguien a quien quería y he de decir que me resultó muy fácil vivir con ella.

Hicimos algún viaje, alguna escapada. Nos fuimos, por ejemplo a mi casa, de visita unos días. Y para mí fue un placer llevarle por todo lo que para mí era casi mi vida. Mi familia, mis sitios, mis recuerdos… Pero claro, nadie sabía nada de esta relación, nadie.

La chica que estaba con ella en el pub el día que nos conocimos, es hoy en día, una de mis mejores amigas. Pues esa chica me preguntó en uno de los primeros cafés que tomamos las tres que si me gustaba su amiga porque se me notaba. Era la única que sabía que yo era lesbiana y que estaba pillada hasta las trancas por su amiga. Pero cuando la cosa fue a más me hizo prometer que no diría nada y yo, así lo hice.

Guardo muy buenos recuerdos de este amor silenciado y prohibido. Pero, todo llega a su fin. Esta persona no era para mí y mucho menos yo para ella.

Por temas de trabajo me tuve que venir a vivir a Barcelona. Me ayudó con la mudanza, vino conmigo a buscar piso, me ayudó en todo. Nunca hablamos de dejar nada… todo seguiría igual, lo único que no nos veríamos tanto.

Recuerdo el día que me dejó en la estación de Alicante, junto con nuestra amiga. Recuerdo como lloraba, recuerdo que yo no lloré y no porque no lo sintiera. El camino a Barcelona era de cinco horas. Cinco largas horas recordando esas lágrimas, en lo que la añoraría, en lo que representaba para mí.

A los días de estar aquí vino a verme, y después a las semanas. La cosa pintaba bien. Me ofrecieron un “ascenso”, muy bueno para mí, para mi curriculum y para mi bolsillo, pero tenía una pega. Si lo aceptaba tenía que quedarme en ese trabajo en Barcelona al menos cuatro años y si no lo aceptaba y continuaba como estaba un año y medio más o menos… La llamé y se lo comenté. Era muy difícil que me volvieran a ofrecer un trabajo así y ella lo sabía. Me pidió encarecidamente que no lo aceptase. Podíamos aguantar algo más de un año separadas, pero ¿cuatro? Eso era mucho. Sí, tenía razón, cuatro eran muchos, pero estábamos bien, el trabajo era una “ganga” un dulce… Lo rechacé.

A la semana de esto, a la semana, sí, siete días… me llamó diciendo que se había echado novio, repito, NOVIO. Que se habían conocido, que habían quedado varias veces y que le gustaba mucho y que estaba muy contenta…

A partir de aquí… Solo imaginar como me quedé. Ese novio, es hoy en día su marido y el padre de sus dos hijos.

Me quedé más sola de lo que me había sentido nunca. Además, era una relación fantasma, nadie sabía de su existencia… Y lo demás os lo podéis imaginar. Me vi en una ciudad como Barcelona, sola, triste, engañada…

Y hasta aquí puedo leer hoy… Solo deciros que después de este palo, que fue un gran palo, viene la mejor etapa de mi vida, así que no hay mal que por bien no venga.

Mil gracias por estar al otro lado.

Un saludo, muac.

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comentarios
  1. RepuAntifa dice:

    Me gusta como escribes. Y al leerte me haces pensar que no todo me pasa a mi. Claro que tú en esa época eras más mayor que yo ahora.
    Estoy deseando que salga ya la siguiente parte.
    ¡Eres muy grande!

    • entendemos dice:

      “Todo…Nos pasa a todos” Lo que pasa que cada uno le damos una importancia y lo sufrimos de una manera. Cuando ahora echo la vista atrás pienso…La verdad que no fue para tanto… Pero se pasa mal, pero ¿sabes qué? de todo se aprende y de lo que te hace daño, más. Así que ánimo.
      La siguiente parte… empiezo a ser yo misma, pero de verdad 😀
      Mil gracias pro pasarte y escribirme!! Eres un sol !! :))

  2. Inma dice:

    ay… los palos…!! no nos queda más remedio que aprender de ellos, al fin y al cabo es lo que nos hace ser fuertes. un beso guapa.

    • entendemos dice:

      Al final..Cuando han pasado más de cinco años… No lo veo ni si quiera como un palo, simplemente como una parte de mi vida, una historia más. Fue duro? sí, mucho. Pero me quedo con los buenos recuerdos y sobre todo con lo que aprendí. Además, estaba claro que no teníamos que estar juntas. ¿Para qué hacernos más daño? :)))))))) Muak

  3. nodebesestaraki dice:

    Sucede en las mejores familias…me “gustan” tus historias porq me siento identificada en muchas cosas. Está bien tener experiencias así, porque te pasa una vez y no más, el aprendizaje es lo más complicado, después las cosas no mejoran, pero al menos tienes la oportunidad de hacer las cosas distintas.
    Yo también estoy a la espera de las siguientes partes…Un beso de buenos días 😉

  4. LauVG86 dice:

    Admiro esa fortaleza de luchar por tu amor en silencio. Siempre pienso que todo ocurre por alguna razón y, quizás, en tu caso, tenías que aprender algunas cosas para poder encontrar la felicidad más tarde.

    PD: Ahora entiendo porque mi ciudad es especial 😉

    • entendemos dice:

      Eso seguro, siempre nos queda tanto por aprender… Y la fortaleza supongo que salía de todo lo que yo sentía, porque yo si que llegué a quererla, y si tenia que ser prudente, lo seria! Tu ciudad? Especial? Barcelona?

      • LauVG86 dice:

        mi ciudad es Alicante jijiji

      • entendemos dice:

        Sí? Me encanta Alicante, me escapo de vez en cuando. Recuerdo cuando salía por ahí, por el canibal y la Biblos…O algo parecido!! Me lo pasé genial. 😀

      • entendemos dice:

        Creí que te habia contestado. A mi me encanta Alicante. Salí varias veces por allí, por el caníbal y por la biblos, creo que se llamaban así. Me lo pasé bien!!

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