Archivos para septiembre, 2013

No he acudido a muchas bodas en mi vida, la verdad, no se si eso es bueno o es malo… Pero os puedo asegurar, que no creo que vea una boda más bonita, más romántica y más especial que la de mi amiga. Ha sido una boda mágica, emotiva, en la que hemos llorado todos los asistentes… Ha sido increíble.

El sitio que eligieron para celebrar su día, era precioso, eso hay que decirlo. Era un jardín repleto de sillas con fundas blancas que enfilaban un camino hasta dos árboles, que hacían las veces de altar, de escenario. Es donde estaba el micrófono, donde estaban los novios sentados y los padrinos…

De los árboles colgaban muchísimos farolillos, que al cabo de un rato, eran las únicas luces, dando al lugar un toque tan romántico, tan de película de Julia Roberts…

Fue emotivo porque se dijeron verdades como puños, porque los novios hablaron, hablaron alto y claro, para todos y cada uno de los asistentes, para dedicarse palabras entre ellos, para prometerse sueños. Fue emotivo porque le dedicaron palabras a los que ya no están, poniéndoles nombres y apellidos, contando quienes eran. Fue emotivo porque dieron las gracias, a todos. A sus familias, a sus amigos… Fue emotivo porque ellos mismo, se emocionaban, porque ellos mismos nos emocionaban, se les quebraba la voz, les saludó alguna lagrima… Fue emotivo porque es una pareja tan querida, es una pareja tan enamorada, que da gusto verles, que da gusto como se miran, como se miman, como se hablan…

Mi amiga, la que nunca se iba a casar… Ya está casada… Y yo me siento inmensamente orgullosa de ella, de lo que ha conseguido, de tener al lado a un hombre como el que tiene, tan bueno, que la aporta tantísimo… Me siento inmensamente afortunada de tenerla como amiga, de tenerles como amigos. Porque el día de su boda, su día, en mayúsculas… Ese día, me hizo sentir especial, muy especial. Siempre lo hace y yo se lo que soy para ella… Pero el sábado me demostró tanto… No os lo podéis imaginar.

No solo me citó el Maestro de Ceremonias y me hizo saludar… Sino que después en la parte de agradecimientos, nos citó, a las dos… Pero después, en el convite, nos puso un video dedicado a todas las amigas, a las de siempre, que somos 5, haciéndolo personal, con fotos de cada una, con frases individuales… Porque al cabo de un rato, se acercó y me regaló un peluche y un cd con el vídeo que antes había puesto… Y como colofón final, me regaló un ramo de flores… A mí… Y yo me sentía tan orgullosa, me sentía tan plena de felicidad, estaba tan emocionada… Que no sabía ni que decir… Gracias, amiga.

Por fin llegó la hora de ponerle el video que habíamos hecho mi chica y yo para los dos. Habíamos pasado varias semanas haciéndonos con millones de fotos de ellos, desde que nacieron… No fue una tarea fácil, pero las dos somos tenaces y lo conseguimos. Hicimos un video de unos 15 minutos haciendo un repaso por sus vidas. El video era emotivo, incluso yo que me lo sabía de memoria, me emocioné de nuevo.

Y después ya vino la fiesta, el desmadre, el pisar de vestidos, el cambio de zapatos, la barra libre… Fue una gran fiesta, fue un gran día…

Gracias amiga, por todo. Eres y serás de lo más grande que hay en mi vida. Eres y serás demasiado especial como para poder describir todo lo que significas. No lo olvides, yo no olvido lo que tu has hecho por mí, lo que has luchado por mí y lo que me has demostrado… Eres y serás una increíble casualidad de un 21 de diciembre… Eres muy grande.

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Pues es cierto eso que dice mi abuela de que “todo llega y todo pasa”. Ya estamos a martes, mis amigos ya son marido y mujer y yo puedo decir que he pasado uno de los fines de semana más bonito, más emotivo y os aseguro, que inolvidable.

Nosotras llegamos a media tarde, sobre las 18 del jueves. Lógicamente mi amiga no sabía absolutamente nada. Ese día su novio ( ya marido) le tenía preparada la serenata. Así que llegamos y nos dirigimos directamente a casa de la hermana de la novia, dónde se celebraría la fiesta. La ayudamos a preparar las cosas, la cena, colocar la mesa, sacar las sillas… Vamos, los preparativos.

El plan era, que sobre las 21,30 aparecieran los dos, porque iban a tener una cena con las amistades más íntimas, unas 8 personas. Así que llegaron, ella conducía y se puso a aparcar y él entró con la excusa de dejar la tarta que había traído para el postre. Nos pusimos todos en círculo dejándolo abierto por donde estaba la puerta de la casa. Éramos unas 25-30 personas, que se dice pronto. Todas en silencio, todas esperando a la novia. Entonces abrió la puerta, comenzó a sonar la música y todos los invitados comenzamos a cantar y el novio cogió un enorme ramo de flores y se acercó a ella… Fue muy bonito y muy emotivo.

No os puedo describir su cara cuando pasando la vista de uno en uno de los invitados, dando las gracias nos vio a mi chica y a mí entre los invitados. Comenzó a saltar y enseguida se acercó para darnos un abrazo y comernos a besos.

Pasamos una velada agradable con la familia de ambos y algún que otro amigo íntimo. Pudimos conocernos todos y ponernos caras. Comentar cosas de la boda, de los planes y de lo geniales que eran ellos, los novios.

Pude notar la emoción que sentía cada poco cuando nos miraba y sonreía. La habíamos sorprendido, no se lo esperaba.

El tema de la canción, la verdad que no salió demasiado bien, pero os puedo asegurar que nos reímos a carcajadas y que todos, desde los novios, los padres y el resto de familia y amigos, quedamos encantados, lo pasamos genial. Fue una gran noche.

La boda era el sábado, por lo que aún quedaba todo el día del viernes para terminar de ultimar los detalles. Los nervios, que llevaban todo el tiempo ausentes en la novia, comenzaron a verse, cosa de lo más normal. Cuando estábamos ultimando los detalles, se le olvidó donde había guardado una cosa, luego se le olvidó otra cosa en el coche… Los nervios.

El viernes pasó sin más pena que gloria. Ellos tenían muchas cosas que hacer y una cena con la familia del novio, por lo que el viernes estuvimos con el resto de amigas, de paseo, de cena, poniéndonos al día… Y entonces, llegó el día, el sábado, el día 21 de septiembre, su día.

 

 

¿Sabéis? El 21 de junio de este año pasó una cosa que, de una u otra manera, cambiará nuestras vidas. La mía de manera indirecta y siempre desde el lado positivo, por supuesto.

El día 21 de este mes hará justo tres meses, 90 días, que a mi amiga Inma le propusieron matrimonio… Y tres meses después, serán marido y mujer, eso sí que son ganas de casarse, ¿no creéis?

Yo ya estoy nerviosa y cada día que pasa, me lo noto aún más. Ya sé que no soy yo la que me caso, pero es alguien tan especial para mí…Que sé que me voy a emocionar desde el minuto uno… Nunca pensé que la vería de blanco… No lo sé, es una sensación extraña. Aunque si os digo la verdad, estoy escribiendo estas palabras y mi cabeza vuela y se la imagina con el vestido de novia e inconscientemente, sonríe. Me hace tanta ilusión que se case, que estoy encantada…

Yo ya tengo “casi” todo preparado, solo me falta un último detalle que se supone que debería de ser de lo más fácil… El bolso. Lo he ido dejando y mirad, ya no queda nada y yo estoy sin bolso, pero lo encontraré… Es lo bueno que tiene que el bolso tenga de ser  de color plata, que es más fácil de encontrar.

El jueves nos iremos para llegar a media tarde. Es muy típico de allí que el novio le haga una serenata y lógicamente, quiero estar ahí. No en primera fila, pero estar allí, a su lado. Son los días más felices de su vida, aunque no dudo que también los más estresantes… Y yo estoy ahí, a su lado, para lo que necesite, pero sobre todo, para empaparme de su sonrisa, porque últimamente no para de sonreír y eso me llena tanto…

Tengo tanta ilusión por verla de novia, por verla ya casada, por verla… Estoy tan feliz, de verdad… Que grande eres y que grandes nos haces al resto por estar a tu lado.

Así que estaré un poco desaparecida del blog desde el jueves hasta el lunes… Pero ya sabéis que a través de las redes sociales os iré contando.

Hace unos días leí por una de las redes sociales, que la web: http://kedacon.com/ organizaba un concurso de relatos de temática LGTB. Bueno, en verdad de temática libre, pero tenía que tener algún personaje en su trama, que sí perteneciera a la comunidad.

Hacía ya días que llevaba una idea rondándome la cabeza… Tenía que darle forma, porque solo tenía sentido dentro de mí y pasarlo a papel no siempre es tan fácil. La historia que quería contar no era sexy, no era atractiva, no era entusiasta… Sin embargo, romperé una lanza a mi favor y diré que creo que es una historia con un gancho muy socrático, me explico. Lo que he hecho, no es sino utilizar el método que usaba este griego para enseñar a sus alumnos.

Sócrates hacía preguntas a sus alumnos para llegar al conocimiento verdadero, que residía en su interior, en ellos mismo. Basándome  en la “mayéutica socrática” y dando el papel de Sócrates, del maestro, a una niña pequeña, que no hace más que preguntar obviedades pero que ponen en jaque los conocimientos o las convicciones que tenía el padre sobre la “normalidad”, sobre el amor, sobre las parejas…  Creo que llegue a los lectores cómo una niña pequeña ha hecho temblar los ideales de un adulto de un plumazo y de la manera más fácil. Eso es lo que quiero transmitir, quiero hacer pensar a quien lea el relato, quiero que la gente que no pertenece a nuestra comunidad llegue a comprender y los que sí pertenecemos, que nos sintamos más seguros, más orgullosos, que seamos nosotros mismos porque no somos distintos, no somos diferentes y mucho menos, inferiores.

De eso trata mi relato, que se llama “Querido diario”, ya que es una historia narrada en primera persona, por la niña, que escribe lo sucedido desde su punto de vista, desde su manera de ver el mundo.

La web que lleva el concurso ( @KedaCon ) lleva días publicando los relatos finalistas, aunque la verdad no sé cuántos finalistas hay, pero lo que sí sé, es que el mío, mi “Querido diario”, está entre los elegidos.

A partir de hoy, lunes 16 de septiembre, se podrá votar los relatos desde la web que organiza el concurso, donde se encuentran todos los relatos finalistas o bien, desde el enlace que os pongo a continuación, que iréis a parar directamente al mío.

                                                              http://kedacon.com/querido-diario/

Me gustaría que leyerais mi relato y si os ha gustado, si os he logrado transmitir, si os he hecho pensar… Entonces sí, votarme, porque habré conseguido lo que me propuse. Si no es así, no importa, no pasa nada. Para mí ya es muchísimo estar entre los finalistas, estoy muy contenta.

No dejéis de leer el resto de relatos finalistas, seguro que en más de uno os sentís identificados. Yo como siempre, solo agradeceros todo lo que me dais.

 Cualquier noticia que tenga sobre este concurso, os avisaré, os lo aseguro…  ¡Desearme suerte!

                                                              http://kedacon.com/querido-diario/

 

Creo que jamás podré olvidar el pasado día 10 de septiembre… Y no es para menos.

El pasado martes pasaron dos hechos que para mí son muy importantes y que los he valorado mucho. Ese día el dijeron a mi hermana el sexo del bebé, cosa que os diré más adelante, por supuesto. Y la otra cosa es que ese día mi pareja y yo hacíamos un año de pareja de hecho.

 

Vayamos por “mi aniversario”. Pues bien, en verdad, nuestro aniversario, el de siempre, el que siempre hemos celebrado es en enero, que es cuando comenzamos a salir… Pero ahora hace un año que nos hicimos pareja de hecho y… ¿Por qué no celebrarlo?

Creo que los aniversarios, aunque su nombre me lleve la contrario, no han de celebrarse solo una vez al año. O explicado de otra manera, no debería solo de importar un día cada 365. El aniversario debería de celebrarse a diario, porque cada día puede ser un regalo si sabes cómo aprovecharlo.

Hay dos cosas que me definen perfectamente y que, según las mires, pueden ser una bendición o tu propio infierno. Una es que adoro la fotografía, cosa que creo que ya os he comentado. Tengo fotos de todas las cosas que os podréis imaginar y al llegar a casa las guardo con la fecha y el lugar donde las realicé. Y la otra “bendición” es mi memoria… Tengo una buena memoria, me acuerdo de las cosas más insignificantes o carentes de significado para muchos… Pero para mí, cargadas de magia. ¿Cuál es el problema? Que solo con pararme a pensar, recuerdo cosas que hice hace un año, lógicamente, cosas concretas, cosas algo especiales… ¿Cuál es el problema? Que tanto ella, cómo yo, procuramos y luchamos porque cada día sea distinto, porque cada semana tengamos mil recuerdos… Yo por mí, desde hace más de cuatro años, cada bien poco podría celebrar mi aniversario, porque siempre recuerdo algo que hice con ella en esa misma fecha…

Al principio… No sabía si celebrarlo, si no… Si comprarle un detalle… Si llevarla a cenar… Pero ¿Sabéis qué? Ya está bien de que el calendario me avise de cuando he de tener un detalle o invitarla a cenar… Ya está bien… Así que si salimos a cenar o tengo un detalle con ella o lo que sea… Que sea porque es lo que más deseo y porque la sonrisa y la cara de sorpresa que pone cuando la sorprendo, vale más que cualquier calendario, cualquier aniversario y cualquier cosa… Es de esas pocas… Que no se compran con dinero, pero tampoco pueden pagarse.

Y en lo referente a mi hermana… Sabíamos desde hace tiempo que el día 10 le harían la “ecografía”, en la que le dirían ya el sexo del bebé.

Siempre, cuando ves a una embarazada, la gente se aventura a decir, a apostar, a vaticinar el sexo de la criatura que lleva dentro… Nosotros no somos diferentes al resto…

Tanto mi chica como yo, desde hace ya tiempo, sospechábamos o teníamos el pálpito, llamarlo como queráis, de que sería una niña… El caso es que hablando con mi hermana nos dijo que tanto ella, como mi cuñado también creían que sería una niña…

Cuando la vimos hace unos días, que ya se le notaba más el embarazo, tenía la barriga muy redondita, y la cara también. Dicen, se cuenta, se rumorea… que cuando la forma de tu barriga es así, es porque llevas una niña… Yo la verdad, que no se si creer en estas cosas, pero yo también sentía que sería tía de una niña…

Ayer me llamó mi hermana para confirmarme lo que esperábamos. Será una niña… Una nena…

Estamos encantadas, las cosas como son. A mí la verdad, si os soy sincera, me daba igual una cosa que otra. Me hace tantísima ilusión el ser tía, que el resto, me es igual.

A veces, cuando salía a dar un paseo y veía algún vestido o algún peluche… Decía…”Espérate… espérate…” ¿Ahora? Al menos se lo que es… Y a partir de ahí… Ya puedo ir haciendo cosas…

Para mi pequeña, que algún día lo leerá, porque yo se lo enseñaré… El día 10 de septiembre, estando tu madre de cinco meses, me hiciste ya inmensamente feliz. No lo olvidaré, jamás…

“¿Crees en la magia?” Me preguntó mientras guardaba un pañuelo de colores en su chistera negra, negra como el carbón, negra como el otoño sin un buen edredón.

¿La magia, querido mago? Yo solo creo en el engaño, en el saber engañar, en mover las manos cuando sé que me vas a mirar y colocar la carta sin preámbulos, con toda celeridad. Porque eso es la magia, querido mago, el engañar con el engaño, el maquillar cada carta, cada palo y como es magia, todo queda explicado.

Porque de la chistera sacas desde un conejo hasta un triángulo cuadrado, sé que es difícil, pero eres un gran mago, ahora bien  nunca sacarás un truco sin haberlo ensayado. Así que por tu don, por tu velocidad, por tu labia a la hora de embelesar, por tu afán de a tu manera, hacerte escuchar… Porque distraes al público, que te sigue sin ocultar, la fascinación por tus manos, por tus trajes, por tu truco destapar… Pero eres un gran mago, que no se deja robar. Proteges tus trucos con recelo, con amor, con una fuerza descomunal. Eso es la magia, el no dejarse atrapar. Eso es la magia, el ser más rápido que el mirar. Eso es la magia, el tener en la manga siempre un as. Eso es la magia… Tener un as siempre escondido..

A veces me visita mi musa…

Publicado: 7 septiembre, 2013 en Uncategorized

A veces me visita mi musa. Abre las puertas de mi imaginación, rompe las barreras y me susurra a besos los versos más cortos, los versos más cargados de sentimientos, las palabras con rima asonante y sin rima consonante…

A veces me visita mi musa. Aparece, cómo un espejismo, con un oasis en medio del desierto, cómo el rostro de una virgen aparece entre las velas de una iglesia… Así aparece, cuando menos te lo esperas, cuando no esperas verla… Y de la misma manera, desaparece, entre quimeras, entre niebla, entre el silencio más sórdido… Entre la luz más oscura, esa que te indica que se va, esa luz que se despide de ti… Esa luz que me susurra que he de añorarte, que he de echarte de menos para que tu vuelvas cargada de significado a susurrarme, a acariciarme los sueños y a despertarme con las palabras colgando de mis manos…

A veces me visita mi musa. Aparece con su visado lleno de besos míos, a modo de sellos. Por cada roce, una palabra y por cada palabra un beso, es un negocio, es nuestro pacto. Pacto entre sábanas que aún están calientes añorando que vuelva. Pacto entre labios, de labios y sobre labios, porque mis labios te evocan, porque mis labios te llaman, porque mis labios te buscan con el alma agarrotada…

A veces me visita mi musa. Se sienta a mi lado, en la cama y me acaricia el pelo. Consigue desvelarme, consigue captar mi atención, consigue que aun medio dormida me sienta tan despierta, tan llena de vida, tan radiante de energía, tan rebosante de palabras, de rimas, de historias que contar… Ella es mi musa, ella es mi conciencia, ella es la que está a mi lado, susurrando o gritando. Ella es la que está a mi lado, sentada, de pie o a veces, incluso rezando. Ella es la que está a mi lado cuando mi calma desaparece y vienen los nervios. Ella es cómo mi diazepan o cómo mi whisky doble, cómo mi consejo o mi reprimenda, ella es cómo mi fábula y mi escarmiento… Ella es las dos caras de una moneda, ella es mí Sí y mi No, ella es la que me da calor y me quita el frío, la que me hace sudar y me quita la sed. Ella es mi todo y mi nada. Ella es mi todo y la que me llena el alma. Ella es mi todo y sin ella… Nada.

A veces me visita mi musa, aunque la mayoría de las veces, está aquí conmigo, a mi lado, junto a mí. Sí, a mi lado. Porque mi musa tiene nombre y apellidos, porque mi musa tiene cara, tiene ojos, tiene manías y debilidades. Porque mi musa tiene piel y poros, por los que derrocha millones de sentimientos. Porque mi musa tiene voz, suave, dulce, que me habla, que me grita, que me besa… Porque mi musa me susurra millones de frases mientras clava en mí su mirada y se desabrocha la camisa. Porque mi musa me mira, me insinúa, me sugiere… Porque mi musa me besa y me enseña a besar. Con los ojos cerrados, concéntrate. Con los labios ardiendo, déjate llevar. Con la saliva a golpe de lengua, desinhíbete. Con las manos sujetando mi pasión, tranquilízate. Con los latidos de mi corazón al compás del reloj del salón, ámame. Con ella, mi musa, mi presente, mi pasado más inmediato y mi futuro aun no concertado, pero planeado. Con ella, la chica que tiene nombre, la que chica que sin que ella se dé cuenta me dicta cada una de estas palabras. Con la chica que es la protagonista de mi vida, con un papel como solista insuperable e inmejorable. Con mi musa, con mi chica, mi niña… Va por ti, preciosa, porque eres la protagonista de mi vida, eres la única estrella que brilla en mi constelación, la única que deja rastro, la única que se puede ver desde mi posición. Porque eres y serás mi musa. C  on o sin camisa, con o sin prisa, con o sin un bolígrafo con el que escribir a toda prisa… Serás mis letras, serás mis rimas, serás mis silencios más oscuros o mis carcajadas más profundas.

Serás mi musa, la que me visita, la que me da los buenos días, la que toma café junto a mí y duerme reposando su cabeza en mi pecho. Serás… Serás…  ¿Y yo? Yo seré junto a ti…