Archivos para mayo, 2014

Hoy he tenido el día libre y he estado pensando y añorando muchas cosas… Me puse la música a todo volumen y me puse algunas fotografáis… Hoy me he puesto a pensar en mis amigos, en mis pocos y fieles amigos. Daría cualquier cosa por cualquiera de ellos… Pero últimamente les noto tan lejos… No lejos de distancia… No lejos si les necesito… Lejos comparado a lo cerca que estábamos antes, a todas las cosas que hacíamos juntos, a todas las veces que hablábamos para contarnos todos los pormenores de nuestra vida, a todas las veces que nos visitábamos, a todas las veces que compartíamos un café sin importar la hora o el día de la semana, a todas las veces que se nos hacía tarde y al final cenábamos juntos, a todas las veces que me sonaba el teléfono  y me proponían un plan, a todas las veces que me sentí como parte de una gran familia, mi familia…

 

Una vez alguien me dijo que lo peor de crecer, es que perdías a los amigos. Jamás entendí aquella frase, aunque me resultó tan impactante, que siempre la he recordado… Aunque sin saber aún muy bien a qué se refería…

Un amigo es parte de ti, es uno más de tu familia, es una persona que no necesita llamar para avisar de que pasará por tu casa, es una persona que tiene vía libre a tu tiempo, a tus charlas, es una persona que no tiene por qué decir nada, porque hay silencios que lo dicen todo. Un amigo es quien no teme decirte la verdad, quien no te engaña ni se deja llevar… Un amigo es la mejor compañía para un martes o para un sábado por la noche, porque cuando estás entre amigos, es como estar entre familia… Te sientes cómodo y eso a día de hoy, es tan difícil…

He tenido la suerte de tener a personas en mi vida que han significado todo eso para mí… Han sido la familia que he tenido lejos, han sido mi apoyo y mi fuerza para continuar, han sido las únicas personas que han confiado en mí cuando ni si quiera yo lo hacía, han sido mi aliento y las únicas visitas que he tenido en mucho tiempo. Han sido la ayuda que jamás pensé que tendría y han sido los recuerdos más extraordinarios que podía tener… Han sido media vida…

Pero hoy por hoy, me paro a pensar en esa frase que una vez oí… “Lo peor de crecer, es perder a los amigos…”

No los pierdes de manera literal, no los pierdes para siempre, no los pierdes del todo, pero creo que sí, que poco a poco, algo se pierde…

La vida da muchas vueltas y cada persona terminar teniendo sus propias responsabilidades, horarios, familia, rutina… Y hay veces que cuesta encontrar un hueco para esas personas que antes eran parte de ti…

Así me siento… Siento que la mayoría de la gente que es importante para mí cada vez está más lejos. Procuro estar y ser como antes, como siempre, pero ya no es lo mismo… Cuando me pregunto qué ha cambiado, en verdad, lo único que ha cambiado es la vida… Entiendo perfectamente que las cosas evolucionan y que a veces sin querer, se complican y eso hace que todo cambie… Pero echo tanto de menos los momentos que compartía con mis amigos…

A veces echo la vista atrás y pienso que en verdad estamos en el mismo punto que hace un tiempo, pero que nos vemos menos y que cada vez hacemos menos cosas juntos. A mi chica y a mí nos encanta hacer cosas, muchas y muy diferentes… Nos apuntamos a todo… Y les invitamos a todo… Es tan complicado que a alguna cosa digan que sí… Siempre hay algo que hacer, horarios que cumplir, siempre hay alguna excusa… Siempre hay algo.

Muchos de nuestros amigos viven en pareja y sin hijos, como nosotras. Otros ya tienen hijos, por suerte. A nosotras nos encanta que cuando hacemos algún plan, vengan con los niños. Nos gusta compartir actividades al aire libre con ellos, disfrutamos muchísimo… Por eso siempre intentamos buscar planes que sean más “familiares” para que puedan venir todos, los que ya tienen niños y los que no, y pasarlo bien… Echo de menos hacer más cosas…

Sé que si en algún momento tuviera que contar con cualquiera de mis amigos para cualquier tema, sé que estarían ahí y me darían todo lo que necesito. No dudo de su fidelidad y de que me quieren, no me malinterpretéis. Se lo que tenemos y lo que nos significamos. Solo es añorar el pasado… Añorar cuando hacíamos cosas juntos.

¿Será cierto eso de que lo peor de crecer es perder a tus amigos?

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Para muchos de nosotros puede parecer que ha pasado mucho tiempo, pero lo cierto es que no es así, solo han pasado 24 años desde que la homosexualidad dejó de considerarse una enfermedad. Hace solo 24 años que ya no nos consideran enfermos mentarles por sentir atracción por personas de nuestro mismo sexo… Hace 24 años ya había televisión en color, había videoconsolas y otros inventos revolucionarios, pero también había homofobia y mucha.

Hace 24 años, tenía yo cinco… Y creía que el mundo era un lugar en el que nadie podría faltarte al respeto, ni infravalorarte como persona por ser quien eres y ser cómo eres, pero yo solo tenía cinco años y un millón de experiencias por delante.

Es cierto que a pesar de que ha pasado el tiempo, a pesar de que ya no se considera una enfermedad, a pesar de que se ha regulado la situación de las parejas que conviven juntas, que se quieren casar o incluso formar una familia, es cierto que aún queda demasiado por lo que luchar. En cuanto a derechos, podemos afirmar que sí, que hemos “ganado más derechos”, pero para mí eso no es ganarlos… ¿Por qué se considera que he ganado derechos cuando simplemente se ha equiparado mi situación a la del resto de la población que vive en España?

Estamos muy equivocados… Muchas veces, la gente comenta que ya hemos avanzado… Que ya hemos conseguido esta y aquella cosa… Pero yo no tendría que luchar por conseguir unos derechos que deberían serme intrínsecos por el mero hecho de ser una persona y sin embargo, me tengo que sentir orgullosa de que no me consideren una enferma mental, de que no me arresten, ni me condenen a alguna cárcel, de que me dejen convivir y formar una familia con otra mujer… Porque al final, mi vida ha sido un regalo de todos aquellos que han querido cambiar las cosas…

El pasado día 17 de mayo se celebró este día, el día internacional contra la homofobia y la transfobia. El pasado 17 de mayo se rememoró que ya no es una enfermedad mental y que la mayoría de los países desarrollados aceptan a las parejas del mismo sexo, aunque no hay que olvidar que aún quedan más de 80 países que condenan a las  personas del mismo sexo, desde a prisiones hasta la pena de muerte… Aún queda tanto por hacer…

Yo celebré ese día con mi chica, como si fuera un día más… Porque para mí, cada día a su lado, es una lucha contra la homofobia y apoyando la visibilidad lésbica. No hay nada mejor que mostrarse para que lleguen a respetarte. El tabú mata, el tabú engaña.

Se tu misma, porque al final solo te engañas a ti…

Hace unos días falleció la madre de una amiga mía. No puedo imaginar el dolor que tienen que sentir y lo duro que les tiene que estar resultando, eso es imposible de imaginar. Pero me gustaría que tuviera presente que para cualquier cosa que necesite, independientemente del día de la semana y de la hora… Me tiene aquí, para charlar, para llorar o para reír.

Me hizo pensar en la brevedad del tiempo, de la vida…

La vida es breve, demasiado breve.

Generalmente no nos damos cuenta de la brevedad de la vida, hasta que ya no hay tiempo. La vida es eso que pasa mientras estás despierto, mientras estás contando el tiempo que falta para algo, mientras miras el vacío y no piensas en nada, mientras cierras un libro y coges el móvil, mientras te encierras en ti mismo y cruzas los brazos, mientras tus labios sellan lo que tu alma siente, mientras el sol brilla con fuerza en lo alto del cielo y tu bajas la persiana, mientras llueve y truena con fuerza y tu sientes miedo, mientras acaricias a tu mascota y le susurras tus debilidades, mientras comes y saboreas tu plato preferido, mientras duermes en tu cama y te sientes lleno de vida, de tiempo y de paz. Mientras te sientas enfrente del ordenador e intentas poner orden a tu vida, mientras ves una película y te identificas tantísimo con la historia y los protagonistas, que te emocionan, mientras escribes notas de amor que repartes por  toda la casa, sabiendo que el receptor de tus palabras las irá encontrando y se irá sorprendiendo. Mientras te preparas una taza de café bien caliente y bien cargado, a partes iguales y notas como ese líquido marrón consigue despertar desde tu instinto hasta a tu musa. Mientras  añoras el pasado viendo un álbum viejo de fotos, mientras cuentas historias emocionantes que viviste hace tantísimo tiempo que ya no sabes si de verdad sucedieron o tu misma te las inventaste, mientras troceas una cebolla y las lágrimas humedecen tu cara, mientras una canción te devuelve a un sitio y en un momento determinado y una sonrisa bien conocida por ti, te sonríe y te besa, las canciones tienen memoria, como tus manos, como tus labios, como el tiempo…

La vida es breve, la vida no tiene tiempo de vivir más, la vida es esto mismo, este momento, estas palabras, estas frases, tus ojos leyendo y recapacitando… La vida es el tiempo que vivimos, el tiempo que disfrutamos, el tiempo que fingimos y el tiempo que gozamos. Todo es vida, todo cuenta aunque no cuente lo mismo. Todo vale, aunque su valor sea distinto… La vida son muchas cosas, demasiadas cosas… No dejes de vivir, no dejes de hacer, no dejes de soñar, no dejes de reír o de llorar, no dejes de respirar al no ser que bucees en pleno mar, no dejes de hacerte preguntas, no dejes de caerte, de aprender y volver a avanzar, no dejes de creer en las personas, no dejes de ilusionarte por un día nuevo, por un lunes nuevo o por unas vacaciones nuevas, no dejes escapar un amanecer, no dejes de abrazarte al anochecer, no dejes nada por hacer, no dejes nada por decir, no dejes nada… ¡Déjalo todo!

 

Siempre quise tener un animal en casa, al poder ser, un perro, pero mi padre calmaba todas esas ganas a base de hámster y tortugas… Pasaban los años y mis ganas de tener un perro en casa se acrecentaban.

No sé porque quería un perro, porque no cualquier otro animal doméstico… Adoro a ese animal, su compañía, su lealtad, su apoyo…  Aunque me tuve que consolar  disfrutando de la compañía de los perros de mis familiares y de mis amigos, a los que adoraba.

Muchísimos años después, mi cuñada, la hermana de mi novia nos pidió el favor de que cuidásemos de su gato durante un tiempo por un problema familiar. Aunque las dos éramos reacias a meter un gato en nuestra casa, accedimos.

Neo era un gato de cinco años cuando llegó a nuestra humilde casa y le adoptamos como uno más, porque jamás regresaría. Él nos dio todo. Desde el momento de entrar en nuestras vidas, se convirtió en una parte más de ella… Era un gato cariñoso y juguetón, era obediente y era un dormilón.

El hecho de que se hubiera criado con un perro, con un bóxer, creo que le ayudó a forjar su carácter y su forma de ser. Cuando entraba en casa a la vuelta del trabajo, el gato se levantaba y venía a recibirme a la puerta de casa, mientras movía el rabo. Cuando me ponía a cocinar y abría una lata de atún, el paquete de jamón york o cosas similares, el gato despertaba como por arte de magia y venía hasta la cocina para ponerme cara de cordero degollado y pedirme comida. Cuando, después de un día duro, nos tumbábamos en el sofá para ver una peli  y nos tapábamos con una manta, el venía y se refugiaba del mundo y del frio encima de mí, al igual que para dormir, que no se movía de mi vientre.

Neo ha sido un gato diferente que ha hecho nuestra vida diferente… Hasta que enfermó.

A partir del mes de febrero comenzó a comportarse de manera un poco extraña, pero ese comportamiento le duraba muy pocos días, y volvía a ser el mismo de siempre.

Pero hace unas dos semanas o así, comenzó a beber y a comer muy poco y le notamos muy débil… Le llevamos al veterinario y le hicieron un análisis de sangre en el que salió que el gato estaba muy débil y que le fallaban los riñones, tenía insuficiencia renal.

Nos mandó unos medicamentos y una comida especial que compramos ese mismo día para comenzar cuanto antes el tratamiento. Había que remontarlo, solo tenía 10 años…

Se pasó dos días sin comer ni beber, salvo lo que le metíamos en la boca con una jeringuilla de 5, porque no podía estar así. A los dos días le llevamos de urgencia al veterinario y se quedó ingresado. Jamás volvería a casa.

Nos llamó el veterinario de que había tenido dos paradas y que sería mejor ponerle la eutanasia… Y así fue, cuando cogimos el coche y llegamos a la clínica el gato ya no estaba con nosotras, pero estaría sin dolor.

Así que, por el mejor animal que podía entrar en mi vida, en nuestra vida. Por todas las noches que has compartido con nosotras, por las veces que has venido a lamerme la mano cuando me notabas triste, por las veces que me has recibido a la entrada de casa… Por todo, gracias Neo.