Siempre quise tener un animal en casa, al poder ser, un perro, pero mi padre calmaba todas esas ganas a base de hámster y tortugas… Pasaban los años y mis ganas de tener un perro en casa se acrecentaban.

No sé porque quería un perro, porque no cualquier otro animal doméstico… Adoro a ese animal, su compañía, su lealtad, su apoyo…  Aunque me tuve que consolar  disfrutando de la compañía de los perros de mis familiares y de mis amigos, a los que adoraba.

Muchísimos años después, mi cuñada, la hermana de mi novia nos pidió el favor de que cuidásemos de su gato durante un tiempo por un problema familiar. Aunque las dos éramos reacias a meter un gato en nuestra casa, accedimos.

Neo era un gato de cinco años cuando llegó a nuestra humilde casa y le adoptamos como uno más, porque jamás regresaría. Él nos dio todo. Desde el momento de entrar en nuestras vidas, se convirtió en una parte más de ella… Era un gato cariñoso y juguetón, era obediente y era un dormilón.

El hecho de que se hubiera criado con un perro, con un bóxer, creo que le ayudó a forjar su carácter y su forma de ser. Cuando entraba en casa a la vuelta del trabajo, el gato se levantaba y venía a recibirme a la puerta de casa, mientras movía el rabo. Cuando me ponía a cocinar y abría una lata de atún, el paquete de jamón york o cosas similares, el gato despertaba como por arte de magia y venía hasta la cocina para ponerme cara de cordero degollado y pedirme comida. Cuando, después de un día duro, nos tumbábamos en el sofá para ver una peli  y nos tapábamos con una manta, el venía y se refugiaba del mundo y del frio encima de mí, al igual que para dormir, que no se movía de mi vientre.

Neo ha sido un gato diferente que ha hecho nuestra vida diferente… Hasta que enfermó.

A partir del mes de febrero comenzó a comportarse de manera un poco extraña, pero ese comportamiento le duraba muy pocos días, y volvía a ser el mismo de siempre.

Pero hace unas dos semanas o así, comenzó a beber y a comer muy poco y le notamos muy débil… Le llevamos al veterinario y le hicieron un análisis de sangre en el que salió que el gato estaba muy débil y que le fallaban los riñones, tenía insuficiencia renal.

Nos mandó unos medicamentos y una comida especial que compramos ese mismo día para comenzar cuanto antes el tratamiento. Había que remontarlo, solo tenía 10 años…

Se pasó dos días sin comer ni beber, salvo lo que le metíamos en la boca con una jeringuilla de 5, porque no podía estar así. A los dos días le llevamos de urgencia al veterinario y se quedó ingresado. Jamás volvería a casa.

Nos llamó el veterinario de que había tenido dos paradas y que sería mejor ponerle la eutanasia… Y así fue, cuando cogimos el coche y llegamos a la clínica el gato ya no estaba con nosotras, pero estaría sin dolor.

Así que, por el mejor animal que podía entrar en mi vida, en nuestra vida. Por todas las noches que has compartido con nosotras, por las veces que has venido a lamerme la mano cuando me notabas triste, por las veces que me has recibido a la entrada de casa… Por todo, gracias Neo.

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comentarios
  1. Aino dice:

    Lo siento mucho.He tenido varios gatos a lo largo de mi vida, y la que tengo ahora hace lo mismo que hacía Neo.Al menos ya no sufre.Sé lo que se siente al perder una mascota, y es horrible.Mucho ánimo y todo mi apoyo.Besos.

    • entendemos dice:

      Antes de nada, muchísimas gracias por pasarte y por tus palabras.
      Es verdad, los animales hacen tantísima compañía, que se convierten en uno más de la familia. Gracias de nuevo. Un besito

  2. Inma dice:

    Es el animal que más adoro, el gato… sé perfectamente como os debéis sentir porque yo perdí a mi gato hace ya bastante años, estuvo 8 años con nosotros, y aunque no era un gato muy dócil la verdad que se notaba bastante su ausencia cuando se fué. Es muy duro cuando se van ya que se hacen como parte de la familia… y dejan un vacío muy grande. Ahora solo pensad lo feliz que ha sido con vosotras, los buenos momentos y el cariño mutuo que os habeis dado 🙂 Mucho ánimo chicas, un abrazo fuerte!!

  3. sonietasmv dice:

    Oooohhh 😦 Lo siento mucho. He vivido siempre con animales, perros en casa de mis padres y gatos en la edad adulta. He vivido varias veces lo de la eutanasia con ellos… Es difícil, pero quedémonos con lo que nos han dado cada uno de ellos a nosotros, y que parten felices porque lo han sido en nuestros hogares. Han sentido nuestro cariño, calor y cuidados hasta el final. Tiene que haber un “cielo” para ellos, porque ellos lo son…
    un abrazo para las dos

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