Archivos para diciembre, 2014

Estamos solo a un día y medio de finalizar este 2014… Es tiempo de echar la vista atrás, de recapitular, de revivir cada momento que hemos compartido y de pensar en un año nuevo, mejorando los fallos de este anterior  y siguiendo hacia delante, porque hacia atrás, no hay salida.

En mi caso, este año ha sido uno de los mejores de mi vida, si no es el mejor… Ha sido un año lleno de grandísimos momentos familiares, de buenísimas noticias, de viajes increíbles, de conocer a personas maravillosas, de darme cuenta de quien está y quien no está a  mi lado… Ha sido increíble.

Si hay dos cosas que pensé que jamás tendría o conocería y si lo hacía, tardaría muchísimo sería una sobrina de mi hermana la pequeña y un libro. Este año, he tenido las dos. Mi sobrina nació en febrero, alegrándonos la vida a toda la familia. ¡Nos ha cambiado la vida! No os podría describir todos los sentimientos que esa niña ha despertado en mí. Es mirarla y pensar millones de cosas, solo querer estar con ella, enseñarle tantísimas cosas, jugar, cantar, gatear… (Sí, con ella gateo…) Esa niña te hace replantearte toda tu vida. Jamás pensé yo que tendría una sobrina de mi hermana tan pronto y sin embargo, si antes de febrero estaba orgullosa de mi hermana por todo lo que ha hecho y todo lo que ha conseguido, ahora más. Es una madre fantástica y da gusto verla cómo se maneja con la niña, con los pañales, con los potitos y biberones… Es increíble verla tan mayor, a pesar de ser tan joven. Es increíble verla como me explica y me intenta enseñar las cosas de la niña. Los potitos, la manera de cambiar los pañales, como la baña… Mi hermana pequeña me está enseñando como cuidar a un bebé. Su bebé y desde febrero, mi niña querida.

La otra cosa que jamás pensé que llevaría a cabo, sería publicar algo. Me daba igual un relato que una historia corta. Jamás pensé que lo conseguiría, pero mira, nunca digas jamás, sino lucha por conseguirlo y no te canses de arriesgar y de apostar por ti, porque solo tú tienes la solución a ese problema. Esforzarte más, ser más tenaz, más constante y continuar hacia delante. ¿El resultado? No es solo “Historia para tres”, que me está dando tan buenas noticias… No es solo eso, es lo que el libro ha conseguido. Desde que publicamos, hace unos 15 días, todo han sido buenas reseñas, buenas noticias. A la gente le ha gustado y la verdad, ha tenido una buena acogida. Eso ha hecho que me replantee muchas cosas. Hasta hace bien poco, solo era una chica que tenía un blog en el que se “vaciaba”. Contaba mis cosas, mi día a día, mis pensamientos más íntimos, mis anhelos… No era más que un grito al vacío. Sin embargo, poco a poco me fui creyendo más que podía escribir historias y llegaron los concursos y con ellos los premios… Premios a mis relatos, premios a mi blog y yo, aunque no lo creáis, sin poder creérmelo, pero aquí estamos, con mi primer relato en un libro a la venta, preparando mi propia novela y con muchísima ilusión. Así que, que os sirva de lección. Ve a por todo lo que sueñes y borra de una vez la palabra “jamás” de tu diccionario, porque todo se puede conseguir.

Pero por suerte, esto es solo el principio. Otro año más, me siento la mujer más grande del universo. Siempre tengo cerca a mi chica, que es la que me empuja y la que me anima a todo. Es mi sombra, mi buen hacer, mi conciencia cuando creo perderla, mi aliento, mi mitad. Ella es la que vuelve a conseguir seis años después, que cerremos el año hasta arriba de felicidad. Me encanta como congeniamos y la compañía que nos hacemos. Sin duda alguna, es la persona en la que más confío. Le cuento de todo, sin miramientos, todo.  Nos pasamos horas hablando y a veces, cuando vamos a la cama, seguimos contándonos cosas. Anécdotas, sueños, historias para no dormir… Así que, gracias a ti mi amor, porque tú me haces grande por estar a mi lado. Tú me insististe para que escribiera más, para que me apuntara a la universidad, para que me presentara a algún concurso literario… Tú tienes casi toda la culpa de que este año, haya sido fabuloso. Tú creíste en mí desde el principio, cuando ni siquiera yo misma creía. Gracias.

Por fin nos hemos apuntado a inglés, que siempre estábamos mirándolo pero por una cosa o por otra, al final lo dejábamos. Estamos encantadas con las clases y nos va genial, ¡cualquier día hago una entrada solo en inglés!

Por suerte, este año hemos podido viajar mucho, no hemos parado. No solo por todo Cataluña, que es por donde nos movemos los fines de semana. Hemos estado por la montaña, hemos hecho millones de rutas, conocido pueblos remotos y preciosos en los que saco a pasear mi cámara y me siento la persona más feliz del mundo. Hemos hecho rafting en los pirineos, que jamás lo olvidaré. Hemos hecho parapente. Hemos viajado por Cantabria y montado a caballo, por segunda vez este año, pero por la playa… ¡Que fue precioso!  Nos hemos hecho nuestra rutita… París, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes, Amsterdam, Marken y Volendam. Y fue espectacular viajar contigo por todos esos sitios de ensueño y poder disfrutar de unos paisajes increíbles.  Hemos viajado mucho por la zona de mi casa, para poder ver a la niña crecer. No hemos parado, sin duda alguna, no hemos parado y sé que este año, vienen más cosas.

Me gusta eso, el no parar de hacer cosas y cuando paramos, que solo sea para descansar y coger aire, para continuar, por supuesto.

Ha sido un año bueno en cuanto a salud. Operaron a mi madre y al parecer, hasta nuevo aviso, está libre de cáncer, por lo que, a pesar del susto que nos llevamos y del ingreso en el hospital, seguimos limpias y luchando, sin descuidar las revisiones.

Aunque mi dedo no volverá a ser el mismo, lo tengo más que aceptado y podría decir, superado. Tener un golpe como el que tuve yo y que solo me pasara eso, es para dar gracias, así que, hacia delante. Además, desde que no le doy tanta importancia a la lesión, parece que hasta me duele menos…

Por suerte, mi abuela, que es mi bisabuela, aún está con nosotros, luchando día a día para seguir otro año más. He tenido la gran suerte de verla junto a mi sobrina, su tataranieta. Eso no se me olvidará en la vida.

Ha sido un año en el que he aprendido mucho, aunque aún me queda tanto… ¡Que me da hasta mareo! No es fácil tropezar mil veces, no. Pero más duro es levantarse y todas lo hemos hecho. Así que, seguir así y luchar por lo que queréis. Cuando has estado en lo más hondo, sabes lo duro que es, así que no miréis hacia abajo, al no ser que queráis ver lo que habéis recorrido.

Y el único punto negativo que podemos poner, es Neo y Kira. Nuestro gato y la perrita de mi chica. Este año se han ido… Pero nos quedamos, como no puede ser de otra manera, con todo lo que nos han aportado y lo mucho que nos han querido. ¡No os olvidamos!

Gracias a todas por este año, porque parte de culpa la tenéis vosotras, que me animáis, que me escribís y que me sonrojáis. Sois geniales y sin duda alguna, tenéis un hueco más que grande en mí. Gracias de corazón a todas aquellas personas que me han apoyado, lo valoro muchísimo.

Adiós 2014…

¡¡Feliz 2015!!

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No sé si a alguna de vosotras les ha tocado la lotería… Aunque sea un pequeño pellizco para ayudar a pasar unas fiestas increíbles. A mí nada de nada. 0. ¿Pero sabéis qué? Aunque suene como muy tópico, yo estoy encantada. Por supuesto, no diría que no a un buen pellizco en la lotería, por supuesto. Pero con todas las cosas buenas que tengo en mi vida y más concretamente este año, seguro que lo invertiría en irme con toda mi gente a celebrar por ahí el buen año que llevamos.

No, no llevo ningún décimo premiado, pero tengo el billete con más fortuna del mundo… Sí. El billete que me llevara mañana a mi casa, a mi tierra a pasar las Navidades junto a la familia. Ese billete ahora mismo no tiene precio para mí, a pesar de que estaré montada en el tren cerca de 9 horas (¡¡¡9 HORAS!!!!), pero se, que una vez descendamos en el andén, no habrá maleta ni bulto que nos impida saludar con la mano hasta que podamos abrazarnos.

Es una época de echar mucho de menos a tu gente y tus tradiciones y más si estás tan lejos de casa. Nosotras no queríamos perdernos la primera Navidad de nuestra sobrina. No os podéis imaginar la de cosas que llevamos para la pequeña, no sé si el revisor nos dejará subir…

La sobrina está creciendo muy rápido y a pesar de que vamos cada vez que podemos y de que hacemos dos videollamadas al día (más millones de fotos diarias), sentimos que nos estamos perdiendo muchas cosas y todas ellas vitales. Ahora, desde hace un par de semanas, quizás tres, ya logra ponerse de pie ella sola e intenta dar un par de pasos, hasta que al final, el peso la vence. Yo creo que estas vacaciones, mi chica y yo lograremos que de más de dos pasos y que termine diciendo TI-TA. Eso, o que nos odie por pesadas…. Todo puede ser.

Creo que lo he comentado alguna vez. A mi chica le encantan las Navidades. Las luces, los villancicos, los gorros de Papá Noel, los adornos… ¡Todo! Le vuelve loca… No os podéis imaginar cómo está de contenta de ir a pasar las primeras Navidades con la niña, poder jugar con ella con todos los juguetes nuevos, cantar villancicos sin llamar la atención, disfrazarse… Todas las cosas que siempre quiso hacer. Así que, para mí, es doble alegría. Nada es más tierno que verlas juntas, a las dos, riéndose y comiéndose a besos.

Así que, mañana pongo rumbo a casa y desde allí os leeré. Encantada de la vida, os lo aseguro, porque a pesar de mil pesares, ha sido un año para no olvidar, ha sido perfecto.

Gracias a todas por estar al otro lado y os deseo que paséis unas felices fiestas. ¡Un besazo!

Creo que jamás podré olvidar el día de hoy, el día 15 de diciembre del 2014.

Hoy, 15 de diciembre del 2014, a pesar de haberme levantado tarde, a pesar de que fuera hace frío y llueve, a pesar de que aún no he salido de casa y que, seguramente, no salga en todo el día, a pesar de todo eso, no lo olvidaré.

Hay días, que se te graban a fuego en tu memoria, como si lo tatuaran a conciencia. He tenido muchos días así, en los que la fecha, era tan significativa, que queda grabada en mí de tal manera, que vive en mí y siempre puedo acceder a ella, a esa información, porque no decae nunca.

Hoy es uno de esos días, hoy es un gran día. Pero claro, os preguntareis por qué…

Hoy, oficialmente, ha salido el libro a la venta… ¡Mi libro! Mi participación en un libro… Y estoy aún intentando digerir la noticia, a pesar de llevar mucho tiempo preparando y esperando este día… Al fin ha llegado, aunque el tiempo pasaba despacio, ha llegado.

Hace mucho tiempo me presenté a un concurso de relatos increíble. El concurso era muy sencillo. Desde la organización habían seleccionado varias novelas de varios estilos diferentes y lo único que te pedían era que seleccionaras una de ellas y que continuaras una de las escenas en el punto de la novela que más te gustase y crearás tu relato a partir de la novela.

El premio que consistía en la publicación de un libro, con su booktrailer y todo y  lo ganamos Vivian Stusser, Encarni Arcoya y una servidora. Para mí era todo un reto. Jamás había publicado nada, a pesar de haber pensado en ello millones de veces. Ellas, sí que tenían otros libros publicados.

Así que, desde BUKUS, la página que organizaba en su día el concurso y que ahora se ha encargado de todo lo relativo a nuestro libro, nos mandaron una introducción conjunta para las tres, cómo en el mismo concurso. Y ahí estaba la gracia, cada una iba a escribir una historia que sería a todas las luces, totalmente distinta y que solo tendría dos puntos en común: La introducción conjunta y que sería un relato erótico.

Os dejo aquí el enlace de youtube donde está colgado el booktrailer de #HISTORIAPARATRES , para qué veáis que es lo que podéis encontrar en el libro.

https://www.youtube.com/watch?v=YsWIC4mq3n4

Y también os dejo el enlace de Amazon donde está el libro a la venta, tanto en formato electrónico, como en papel. Espero que os guste.

http://www.amazon.es/Historia-Para-Tres-Vivian-Stusser-ebook/dp/B00QVNQR4S

Va a ser un gran día 15… Jamás podré olvidarlo. Mil gracias de todo corazón a cada una de vosotras, que estáis al otro lado.

¿Y que sentir cuando tus sentimientos se entremezclan dentro de tu piel, confundiéndote a ti y a tu razón de ser?

Siempre supe que me gustaba escribir y que quizá, debería de hacerlo más. Pero algo se rompió dentro de mí, cómo si se hubiera secado mi tinta, cómo si me hubiera quedado parada en un punto y aparte y no supiera recuperar el rumbo. No sé qué es lo que pasó, pero mis letras se convirtieron en haches, enmudecieron dentro de mí.

Cuando la tinta que fluye por mis venas comenzó a volverse liquida, a tener consistencia y también historias que contar. Cuando el punto y aparte, se convirtió en una simple “coma”. Y cuando mi brújula volvió a ponerme en rumbo, volví a escribir.

Me di cuenta de que tenía tantas historias dentro de mí que quería contar… Que no sabía por dónde empezar. Pero quizá ese era el mejor comienzo, comenzar, aun sin saber por dónde.

Y creo, que fui valiente. Sí, estoy segura de ello. Pocas cosas hay más valientes y osadas, que sacar lo que llevas dentro y dejarlo fuera. Nunca sabes hasta donde sientes alguna cosa, hasta que lo sacas y lo valoras desde fuera… Siempre es más grande. Nunca es más pequeño.

Y día a día, fui llenando este blog de notas, de apuntes, de cosas que se  me pasan por la cabeza, de cosas que escribo en el metro de camino a casa, de cosas que sueño, de cosas que quiero, de cosas que anhelo… De cosas que escribo.

Me siento cómoda escribiendo, aunque no fue una tarea fácil. Recuerdo que cuando creé el blog, había temas que me daba vergüenza publicarlos. “Es demasiado cursi”, “demasiado triste”, “demasiado…” Siempre era demasiado… Porque los sentimientos, amigas, son demasiado, sino es que no sientes bien.

Y ahora, tras presentarme a algún que otro concurso y llevarme varias sorpresas. Tras colaborar en un corto, con dos medios de comunicación vía web de los más leídos e intentar llevar mi blog lo mejor que puedo… Ahora, precisamente ahora… Publicaré mi primera participación en un libro. Sí, cómo lo leéis.

Si me lo dices hace algún tiempo, no te hubiera creído… ¿Un libro yo? ¿Estamos locos? Pero ahí está… El día 15 saldrá mi participación… Y estoy, que no me lo creo aun.

Así que, desde aquí, desde mi humilde casa quería daros las gracias… A todas y cada una de vosotras, gracias de corazón. Porque si hay alguien que me ha ayudado a tirar hacia delante y no tener miedo a escribir… Sois vosotras, cada una de vosotras. Porque  me animáis a que siga escribiendo y eso me da la fuerza suficiente para coger un bolígrafo casi a diario y escribir, aunque sean dos líneas, pero escribir.

Gracias por formar parte de todo esto, no sabéis hasta qué punto me habéis ayudado y reconfortado. Gracias.

Y en cuanto al libro… Se llama “Historia para tres”… Y os iré informando, por supuesto que sí. Sale a la venta el día 15, ya no queda nada…

Solo os puedo decir, que tengo los nervios a flor de piel desde que me dijeron la fecha de publicación. ¿Irá todo bien? ¿Gustará? ¿Será el primero de muchos? ¿Será el último? No lo sé… El tiempo es el que responderá a todo eso, pero solo puedo deciros, que para mí, yo ya he ganado. He logrado hacer algo que jamás hubiera imaginado, publicar un libro.

No os rindáis nunca…

Odio mi timidez.

Sí, creo que era mejor empezar por el principio, por la conclusión, por el mensaje que quería transmitir con esta nueva entrada del blog.

Nunca me he sentido cómoda compartiendo mi vida con ella, para que nos vamos a engañar. No hace más que ponerme obstáculos y complicarme aún más el día a día. Pero por mucho que yo la animo a que se vaya… Nada, no hay manera. No me deshago de ella ni queriendo.

La timidez me obliga a veces a comportarme de cierta manera, a decir ciertas cosas o a decirlas con cierto tono, con ciertos gestos, con ciertas poses… Y no soy yo, bueno sí, soy yo, pero estrangulada por esa piedra con la que llevo tropezando varios años.

Siempre he sido algo más reservada que mis hermanos, quizás. Pero siempre he sido muy habladora, siempre he sido muy social, o eso creía yo. Aunque claro, siempre dentro de mi timidez. Pero desde hace unos años, me siento cada vez más tímida, más miedosa a los contactos con gente que, a priori no conozco, miedo a no saber qué decir o no decirlo en el momento que debería… Miedo.

No os podría enumerar la de cosas que he dejado de hacer por “esta piedra” que llevo pegada en el zapato. Muchas, muchísimas. Cada día para mí es un reto en muchos sentidos. Siempre hago alguna cosa, que cuando llego a casa, se la cuento a mi chica, porque aunque ella igual no le dé mayor importancia, para mi significa un mundo. Le he plantado miedo a algo que me daba miedo, que me paralizaba los pies y hacía que la lengua se me trabara y lo he hecho. Sin importar nada más. Sin miedo, o bueno, con él, pero a mí lado y no detrás de mí, acosándome.

También es cierto, que a pesar de todo esto que os digo, cuando conozco a alguien, cuando hablo con gente con la que nunca antes lo había hecho, intento comportarme como realmente soy yo, intentar ser lo más natural posible, y mucha gente que me ha conocido piensa que no soy tímida, quizá solo algo reservada.  Lo que ellos no saben, es que en ese momento, toda mi energía está concentrada en ellos, en esas personas nuevas.

Quizá el problema es más grande  cuando tengo que ir yo sola a algún sitio que me invitan, cómo a tomar un café con gente que a penas conozco, aunque quizá les admire desde el silencio, o igual una entrevista, o la presentación de un libro. Ahí el tema cambia y mucho. No es lo mismo quedar con unos amigos y que esos amigos traigan a más gente. Ahí estoy arropada, es una situación que  yo no he podido controlar y que además, nada depende de mí. En la otra sí, yo tengo el control. Puedo controlar ir o no ir, puedo controlarlo…. Y puedo quedarme con las ganas…

Creo saber de dónde vienen todos estos miedos y todas estas tonterías, claro que sí. Aunque a veces parezca que no, me conozco bastante. Me he aburrido de tanto escucharme. Pero lucho cada día para superarlo.

Lo único que tengo claro, que  es una putada, pero que es mi putada particular. Es mi lucha diaria y, por ahora, no hay nadie derrotado, solo hay alguien que se ha parado a coger aire para continuar hacia delante, siempre hacia delante…

Echo de menos muchas cosas. No es fácil estar tan lejos de tanta gente a la que quieres…

Siempre he intentado que la distancia no se interponga más que lo que no puedo evitar, en todo lo demás… Lucho porque “no se note mi ausencia”. Llamo, me intereso por todas las cuestiones de mi gente, hago visitas en cuanto puedo, hago visitas sorpresas aunque sea de dos días, hago video llamadas… Lo que sea. Me importa estar conectada con mi gente, intentar llenar la distancia a base de mi presencia.

Necesito estar en contacto con todas esas personas, son parte de mí, forman parte de mi vida y de mi mundo. Todas son necesarias para que mi vida siga girando como hasta ahora.

Pero ¿Sabéis qué? La que se ha ido soy yo… Sus vidas siguen hacia delante. Tienen a sus familias, a sus parejas, sus trabajos… Lógicamente, mi vida también sigue hacia delante, pero echándoles de menos.

Cuando llegué aquí a Barcelona, llegué con una mano delante y otra detrás. Dejando a mi gente esparcida por toda España. No solo es mi familia de sangre, siempre hay alguien más que les consideras de casa y sin embargo, viven a más de 800km de ti.

Ahora, tras seis años de vivir en Barcelona, puedo decir que las manos que antes llevaba una delante y otra detrás, ahora están llenas. Llenas de mi chica, que ha llenado todo mi mundo, que ha hecho que pueda estar tan agusto  y sin embargo tan lejos de mi casa. Sí, mi vida está aquí, aquí estoy bien, estoy feliz. Pero, a pesar de llevar más de 6 años aquí, mi gente no vive aquí. Por suerte, cuento con toda mi familia política y todos los amigos de mi chica, eso no lo dudéis. Pero no es a eso a lo que me refiero.

Me he dado cuenta, que aunque quiera estar presente y no perderme nada, ningún acontecimiento, ninguna comida, ninguna… Me lo pierdo. No estoy allí. Sí, llamo, mando fotos, me las mandan ellos a mí y en la lejanía, sonrío por ellos. Pero no estoy allí. Sus vidas han seguido en el mismo sitio donde yo les encontré y donde yo les dejé. Sin embargo mi vida se ha bifurcado varias veces… Al final, parece que no pertenezco a ningún lado.

Me he dado cuenta que la gente, aunque te quiera, aunque te echa de menos, aprende a vivir sin ti. Yo también he aprendido a vivir tan lejos, y os aseguro que no es fácil. Pero por mi forma de ser, soy incapaz de dejar de llamar, de escribir, de presentarme por sorpresa un fin de semana… Necesito de mi gente, necesito verles, hablar con ellos… Siempre estoy pensando en ellos, pendientes de ellos, de lo que puedan necesitar, de lo que pasa por allí…

Me he dado cuenta, de que ellos siguen su camino, echándome de menos, por supuesto, pero de una manera tan diferente a la mía… Que a veces duele.

Me he dado cuenta de que se han acomodado. Yo no estoy, pero hago todo lo posible por ir. Ya me esperan allí. Ya no vienen a Barcelona. Yo llamo siempre, para cualquier cosa que pueda surgir, para cualquier día que sea especial, ya nadie llama, si va a llamar ella. Yo siempre recuerdo fechas, médicos, pruebas… Yo me he sentido muy sola aquí en ese tema.

Me he dado cuenta de que jamás he dicho nada. Nunca he dicho que les necesito o que me gustaría que vinieran a verme. O quizá sí. Pero el caso es que me siento ridícula tirando del carro. Me siento triste de que solo tire yo o de que esa sea la sensación que me queda.

Me he dado cuenta, de que este tema me pone triste. Que pienso que se han acostumbrado a no tenerme allí, a no estar nunca. No quiero que se acostumbren a no tenerme, aunque en verdad no viva allí. Quiero que, continúen con sus vidas, como lo hago yo y que junto a mí, me ayuden a recortar las distancias a través de llamadas, mensajes, visitas inesperadas o esperadas… Me gustaría poder sentirme en familia, tan lejos de nuestra casa.

Puedo decir de poca gente que les adoro y que les necesito en mi vida. Siempre me ha costado confiar en las personas y abrirme a ellas. No soy de esas. La vida, en ese sentido, me ha dado muchas patadas y algún que otro empujón. No me fio. Por eso estas personas son especiales para mí, porque sí confío. Sí se que me quieren y que se preocupan por mí, eso no lo dudéis, y yo siento por ellos exactamente lo mismo que cuando nos veíamos a diario, o quizá más. Porque lo que tiene la distancia, es que aprendes a querer en silencio y eso multiplica lo que sientes.