Archivos para enero, 2015

Aquí estamos mi amor, dos mil ciento noventa días después de aquella primera cita… De aquel primer momento en el que supe que te quería para mí, para siempre. Han pasado dos mil quinientos días con sus respectivas noches, con sus besos madrugadores y trasnochadores, con sus conversaciones interminables, con las confesiones bajo las sábanas… Han pasado los dos mil ciento noventa días más felices de mi vida… No lo dudes.

Han pasado tan rápido estos años a tu lado… ¡Que apenas me he dado cuenta! Porque si echo la vista atrás, he de reconocer, que a día de hoy te quiero más, te necesito más y te deseo más que nunca. Nunca me canso de ti, de tu compañía, de los cafés a media tarde contigo en los que nos ponemos al día y nos contamos cómo nos ha ido. Nunca me cansó de verte reír, de oírte contar historias, de que me recomiendes películas, de que me beses por la mañana aun medio dormida, de que me pidas que tenga cuidado con la moto cuando salgo de casa, de que me escribas cuando ya has llegado al trabajo para avisarme de que has llegado bien, de que me prepares el café recién levantada, de que me roces con los pies fríos para calentarte, de que me cojas la mano y me la acaricies, de que no dejes de planear nunca, de que me lleves al cine y compartamos las palomitas, de que te preocupes de cualquier dolor que tenga, de que siempre quieras acompañarme a todos los sitios, de dormir contigo y levantarnos tarde, de pasear por la playa a media tarde, de reírnos sin parar, de bailar encima de la cama mientras hacemos playback, de que me ayudes a estudiar, de que me peines y me des tu visto bueno sobre algún modelito, de que siempre seas la primera en leer cualquier cosa que escribo, de que estés tan enamorada de mí que con solo mirarme yo lo note, de tus sorpresas increíbles, de que veles por mí por la noche y también algunos días, de que confíes en mí cuando ni si quiera yo lo hago, de que me des una palmadita en la espalda cuando necesito ánimo y un fuerte abrazo cuando lo necesito. Es cierto cariño, no me canso… Siempre quiero más. Más de ti, más de nosotras, más vida y futuro, más recuerdos, más fotos, más… Eres mi mayor droga, mi mayor vicio, mi perversión y mi afición, eres todo para mí.

Dos mil ciento noventa días después de aquel primer café en el que no paramos de hablar, de conocernos, de preguntarnos miles de dudas y de, sin saberlo, empezar a enamorarnos. Dos mil ciento noventa días después de conocer a la mejor mujer que hay en la tierra, puedo decir, que no me he equivocado en nada contigo. Me volvería arriesgar, a tirar desde un puente y volvería una y mil veces a ese mismo café a disfrutar de una conversación contigo y desnudarnos a base de palabras. Porque aquel día fue el comienzo de mi vida.

Antes de ti, yo era otra persona. ¿Mejor? ¿Peor? Supongo que simplemente diferente. Me faltaba la gracia especial de la felicidad. Esa gracia que es tan absolutamente natural que te sale sola, sin pensarla, de manera automática… Esa gracia que se te nota en los ojos, en las palabras que usas al explicarte, en la voz… Esa gracia, que mi familia a más de 800km nota por el teléfono… Esa gracia que transmite lo inmensamente feliz que eres… Esa gracia la tengo desde que te conozco, mi amor.

Antes de ti me faltaba ese valor para lanzarme al vacío a por mis sueños, porque tenía miedo. No estaba demasiado acostumbrada a que la gente confiera en mí y apostará por ello. No es fácil. Sin embargo tú, veías a través de mí lo que yo deseaba y más aun, veías lo que yo era capaz de hacer y ni siquiera yo lo veía. Que ciega he estado… Tu me hiciste que me matriculara en la universidad, cuando llevaba varios años sopesándolo… Tu me hiciste que no tuviera miedo a escribir… Tu hiciste que escribiera de manera habitual sin temer lo que las letras pudieran revelar. Tu hiciste que afrontara todos mis complejos y luchara por superarlos, a diario. Tu me hiciste mejor persona, me hiciste feliz, fuerte, más confiada, más  segura y me has hecho darme cuenta de que en esta vida, solo basta con tener un sueño, una ilusión… Porque ello te lleva hacia delante. Gracias por darme las alas, el valor y quitarme ese miedo.

Gracias mi vida por todo lo que has hecho en estos seis años. Nunca pensé que tendría una vida como la que hemos construido juntas, jamás. Esto era demasiado para mí. Y ahí estamos, seguimos al pie del cañón, cada día más felices y cada día con más planes.

Este año ha empezado duramente, lo sabemos, pero creo que este año puede ser un gran año para nosotras ¿No crees?

Feliz aniversario mi vida… Dos mil ciento noventa días a tu lado me saben a poco…

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Se fue

Publicado: 7 enero, 2015 en Uncategorized
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Todos se van, todos se irán. Nos iremos todos. Antes o después, pero el final es irse.
Se fue. Se fue como se van los grandes, en silencio. Amaneció, por supuesto, como este miércoles huérfano, pero nos dejó antes de que el sol empezara a despuntar. El sol se la llevó.
Se fue. Se fue como se van las grandes, dejando un inmenso vacío. Todo está vacío, todo está perdido. Es tanto el vacío que siento y el vacío en el que me he sumergido, que soy consciente del poco oxígeno que me queda. Se ha ido y con ella, tantas cosas…
Se fue. Se fue como se van los grandes, tranquila. Se fue con la tranquilidad de quien tiene la conciencia libre y serena. Se fue una de las mejores personas que he conocido.
Se fue. Se fue como se van los grandes, cambiando el mundo, al menos mi mundo… Yo jamás seré la misma. Ella me enseñó tanto… Ella me obsequió tanto… Ella… Ella se ha ido, pero nosotros nos quedamos aquí, echándola de menos e intentando no dejar que sí recuerdo muera. Aquí nadie ni nada muere… Ni ella, ni su recuerdo, ni nada… Sólo se ha desvanecido, pero sigue aquí… ¿Verdad?
Se fue. Se fue como se van los grandes, provocando millones dd emociones diferentes. Yo no se ni como me siento… Extraña… Vacía… Sola… Triste… Me siento sin ti. Ahora tengo que aprender a ser yo sin tenerte cerca.
Se fue. Y yo, vacía la echo de menos. Me siento tan vacía, que cojo aire, hinchando mi pecho, expandiendo mis pulmones, pero no me entra toda la pena. Estoy tan vacía, que no he llorado, y siento que esas lágrimas vendrán… Pero aún no. No me lo creo aún.
Se fue y yo con ella. Me cogí el primer tren y puse rumbo a casa… Tenía que decirle adiós.
8 horas de tren me separan de todos los míos, que te están despidiendo ya. Voy tan rápido como puedo. Espérame, ¿de acuerdo?
Todos sabíamos que cualquier día se iría, que cualquier día sería el día. Que ya era muy mayor, que tenía sus cosas… Pero en el fondo, no hacíamos más que querer retrasar ese día… Pero ese día ha sido hoy. Empezamos el año con una gran pérdida…
Hoy se ha ido una gran mujer… Mujer luchadora que sacó a su familia adelante. Una mujer generosa que repartía todo lo que tenía. Una mujer ingeniosa como ella sola. Una mujer con un sentido del humor que la ha acompañado hasta el último día, un sentido del humor que me ha regalado las mejores tardes de mi vida, una mujer cariñosa, que no tenía expresar lo que sentía. Una mujer con carácter, sin miedo. Una mujer extraordinaria.
Hoy se ha ido mi abuela… Hoy el mundo ha perdido a una gran mujer, os lo aseguro.

Mañana de Reyes…
Noto sus labios despertándome, dándome los buenos días. No tardo en sumarme al baile de besos y caricias que queman la piel.
-¿Que te parece el regalo de Reyes?
Me pregunta mi chica mientras introduce su mano por debajo de mi camiseta…
-Es el mejor regalo… -Digo robándole un beso- siempre pido lo mismo, como me conocen…
Otro año más, los Reyes volvieron a acertar. Me desperté junto a ella, queriéndola más que el primer día.
Me desperté junto a ella, siendo aún más feliz que el año pasado.
Me desperté junto a ella, sintiéndome querida, amada, deseada y encantada…
¿Qué más puedo pedir?