Dos mil ciento noventa días después

Publicado: 31 enero, 2015 en Uncategorized
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Aquí estamos mi amor, dos mil ciento noventa días después de aquella primera cita… De aquel primer momento en el que supe que te quería para mí, para siempre. Han pasado dos mil quinientos días con sus respectivas noches, con sus besos madrugadores y trasnochadores, con sus conversaciones interminables, con las confesiones bajo las sábanas… Han pasado los dos mil ciento noventa días más felices de mi vida… No lo dudes.

Han pasado tan rápido estos años a tu lado… ¡Que apenas me he dado cuenta! Porque si echo la vista atrás, he de reconocer, que a día de hoy te quiero más, te necesito más y te deseo más que nunca. Nunca me canso de ti, de tu compañía, de los cafés a media tarde contigo en los que nos ponemos al día y nos contamos cómo nos ha ido. Nunca me cansó de verte reír, de oírte contar historias, de que me recomiendes películas, de que me beses por la mañana aun medio dormida, de que me pidas que tenga cuidado con la moto cuando salgo de casa, de que me escribas cuando ya has llegado al trabajo para avisarme de que has llegado bien, de que me prepares el café recién levantada, de que me roces con los pies fríos para calentarte, de que me cojas la mano y me la acaricies, de que no dejes de planear nunca, de que me lleves al cine y compartamos las palomitas, de que te preocupes de cualquier dolor que tenga, de que siempre quieras acompañarme a todos los sitios, de dormir contigo y levantarnos tarde, de pasear por la playa a media tarde, de reírnos sin parar, de bailar encima de la cama mientras hacemos playback, de que me ayudes a estudiar, de que me peines y me des tu visto bueno sobre algún modelito, de que siempre seas la primera en leer cualquier cosa que escribo, de que estés tan enamorada de mí que con solo mirarme yo lo note, de tus sorpresas increíbles, de que veles por mí por la noche y también algunos días, de que confíes en mí cuando ni si quiera yo lo hago, de que me des una palmadita en la espalda cuando necesito ánimo y un fuerte abrazo cuando lo necesito. Es cierto cariño, no me canso… Siempre quiero más. Más de ti, más de nosotras, más vida y futuro, más recuerdos, más fotos, más… Eres mi mayor droga, mi mayor vicio, mi perversión y mi afición, eres todo para mí.

Dos mil ciento noventa días después de aquel primer café en el que no paramos de hablar, de conocernos, de preguntarnos miles de dudas y de, sin saberlo, empezar a enamorarnos. Dos mil ciento noventa días después de conocer a la mejor mujer que hay en la tierra, puedo decir, que no me he equivocado en nada contigo. Me volvería arriesgar, a tirar desde un puente y volvería una y mil veces a ese mismo café a disfrutar de una conversación contigo y desnudarnos a base de palabras. Porque aquel día fue el comienzo de mi vida.

Antes de ti, yo era otra persona. ¿Mejor? ¿Peor? Supongo que simplemente diferente. Me faltaba la gracia especial de la felicidad. Esa gracia que es tan absolutamente natural que te sale sola, sin pensarla, de manera automática… Esa gracia que se te nota en los ojos, en las palabras que usas al explicarte, en la voz… Esa gracia, que mi familia a más de 800km nota por el teléfono… Esa gracia que transmite lo inmensamente feliz que eres… Esa gracia la tengo desde que te conozco, mi amor.

Antes de ti me faltaba ese valor para lanzarme al vacío a por mis sueños, porque tenía miedo. No estaba demasiado acostumbrada a que la gente confiera en mí y apostará por ello. No es fácil. Sin embargo tú, veías a través de mí lo que yo deseaba y más aun, veías lo que yo era capaz de hacer y ni siquiera yo lo veía. Que ciega he estado… Tu me hiciste que me matriculara en la universidad, cuando llevaba varios años sopesándolo… Tu me hiciste que no tuviera miedo a escribir… Tu hiciste que escribiera de manera habitual sin temer lo que las letras pudieran revelar. Tu hiciste que afrontara todos mis complejos y luchara por superarlos, a diario. Tu me hiciste mejor persona, me hiciste feliz, fuerte, más confiada, más  segura y me has hecho darme cuenta de que en esta vida, solo basta con tener un sueño, una ilusión… Porque ello te lleva hacia delante. Gracias por darme las alas, el valor y quitarme ese miedo.

Gracias mi vida por todo lo que has hecho en estos seis años. Nunca pensé que tendría una vida como la que hemos construido juntas, jamás. Esto era demasiado para mí. Y ahí estamos, seguimos al pie del cañón, cada día más felices y cada día con más planes.

Este año ha empezado duramente, lo sabemos, pero creo que este año puede ser un gran año para nosotras ¿No crees?

Feliz aniversario mi vida… Dos mil ciento noventa días a tu lado me saben a poco…

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comentarios
  1. sonietasmv dice:

    🙂 Qué bonito. Disfrutadlo :*

  2. josefina dice:

    Súper, la descripción de tu amor.

  3. eleygrey dice:

    Felicidades, chicas.

  4. Qué rebonitooooo… 🙂 🙂

  5. Luna Fenix dice:

    Más descriptivo para dónde!!!!!

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