Publicado: 25 febrero, 2015 en Uncategorized

Hacia frío, lo recuerdo perfectamente. Pero no en esa habitación y en ese preciso momento. Viniste rodeada de frío y sin embargo, nos calentaste a todos.

Nos hiciste esperar, te hiciste desear aún más sí cabe… Pero terminaste llegando. Lo recuerdo perfectamente.

Nos amontonamos todos enfrente del gran ventanal, mientras te lavaban por primera vez. Todos queríamos ponerte cara, poder verte por fin. 

Naciste preciosa. Morena a más no poder y con una melena, que la misma enfermera que te lavaba, terminó peinando.

Naciste grande, muy grande. Llegadte y te hiciste con cada uno de nosotros. Esos 4kg de niña y sus 56 cm se habían adueñado de mi y de todos los demás. Nos enamoramos como en las películas, a primera vista. Provocaste en nosotros la reacción de besarnos y de abrazarnos e incluso, algunos de llorar. Eso lo conseguiste con apenas segundos de vida… ¿Qué conseguirás a lo largo de los días?

Recuerdo perfectamente la primera vez que te toque. Estiré mi mano para tocar la tuya. Tu hiciste lo mismo y me agarraste mi dedo índice apretándolo con fuerza, saludándome y haciendo que desde ese día, me sintiera parte de este mundo. Fue una sensación tan increíble, que no puedo olvidarla.

Han pasado 365 días desde aquel primer momento… ¡Y saben a poco! No me canso de mirarte, como cuando aún estabas en la cuna del hospital y tu madre me pidió que te echara un ojo mientras se aseaba. Me acerqué entonces al borde de la cuna y me embobé mirándote. Así me encontró tu madre, como me había dejado.

No me cansó de ver las fotos y tomar consciencia de lo mayor que te estas haciendo. Es increíble lo bonita que es la vida cuando puedes verla tan de cerca, que la tomas el pulso. Tu has sido eso para mi este último año, el pulso de mi vida.

No me cansó de jugar contigo, aunque me tenga que poner en el suelo. No me canso de enseñarte a andar ni se sujetarte rl corre pasillos, aunque mis riñones… No me canso, porque tu me das energía.

No me canso de ver a mi chica junto a ti, mis dos mujeres preferidas juntas, sonriendo, haciéndote costillas y jugando juntas. Es una sensación tan especial, que me siento privilegiada de disfrutarla.

Así que, feliz 365 días, cariño. Sigue creciendo como hadta ahora y haciéndonos tan felices. Sigue tarareando e intentando pronunciar esas palabras que te pedimos. Sigue regalándome besos a través del teléfono cuando hacemos videollamada y sigue así, siendo feliz y sonriendo tanto. Eres preciosa, eres genial.

Te quiero, pequeña mía.

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