Capturando momentos…

Publicado: 21 marzo, 2015 en Uncategorized
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El tiempo vuela… Lo tengo claro.

El tiempo vuela y no importa que alces tus manos para intentar capturarlo y hacerlo tuyo. No importa que hagas eso, porque los segundos y los momentos que forman ese espacio de tiempo, terminan resbalando entre tus temblorosos dedos y huyendo de ti. Habrás perdido ese instante.

El tiempo vuela y no le importa lo que tú quieras. El tiempo vuela y lo hace a tantísima altura, que aunque vuelva la vista atrás, hacia a ti, ni si quiera te verá. Vuela tan alto, vuela con tanta fuerza, que quizá en el tercer aleteo, ya no existas.

El tiempo vuela y no importa que reces, que busques piedad o que quieras parar, rebobinar y retroceder. No importará. Nadie te preguntará que es lo que tú quieres, porque al tiempo, lo que menos le importa es eso. Él solo fluye entre la arena de un reloj y se deja llevar, granito a granito hasta la eternidad.

El tiempo vuela… ¿Aprendiste a volar ya? Es la única manera de llegar tan lejos como él… Ir a su lado, a su par, a su vera, sujetando el reloj y contando los pasos, para no perderle. La única manera de detenerlo, es dejarlo seguir, pero arropado por ti. ¿Aprendiste ya a volar?

Yo sí… Estaba tan cansada de que el tiempo pasara por delante de mí y no se detuviera, no me mirara y no se percatara de mi existencia, que decidí volar y lanzarme al vacío del recuerdo, de su recuerdo. Al tiempo límite de la existencia de un segundo. Lanzarme al vacío después de colocar la red bajo mis sueños. Sin miedo, pero con cabeza. Con cabeza, pero sin mirar atrás. Ya no hay que mirar atrás, el tiempo siempre va hacia delante, como ahora hago yo.

He aprendido muchas cosas en esta vida, muchísimas. Pero sin duda, esta es la mejor lección de todas. He aprendido a vivir el momento. Cada momento. Uno por uno, sin prisas, sin agobios, sin que los segundos pisen a los minutos en el reloj de mi muñeca.

He aprendido a capturar el momento ¿Qué momento? El momento que quiero que sea eterno… Porque para que una cosa sea eterna, solo tiene que existir y la única manera de existir, es que alguien te viva, que alguien te respire, que alguien cierre los ojos y apriete los puños con tanta fuerza, que le quede la marca en las palmas de su mano. La mejor manera de ser eterno es existir. Y tú existes, porque eres eterna. Eterna para mí, eterna en mí.

Así que cierra los ojos y vive ese momento. Crea una muesca tan profunda en tu memoria, que ni el tiempo logre erosionar y si lo consigues, esa muesca te acompañara por siempre, será eterna y existirá siempre en ti y para ti… Habrás sido capaz de capturar un momento, un instante, un segundo seguido de doscientos más. Y todo ello, cabe en una muesca, en una ínfima parte de tu memoria.

 

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