Archivos para mayo, 2015

Te oigo. Incluso cuando el silencio invade el espacio. Te oigo.   En susurros, sobre mi oreja.  Con la voz entrecortada mientras el alma me besas.

Te oigo. Con la voz suave, terciopelo. Con la voz dulce, caramelo. Con la voz cálida, tiempo bueno. Con tu voz, que el mundo acalla.

Te beso.  Cómo se besa por primera vez. Sin miedo, pero con timidez. Sintiendo toda tu piel estremecer.

Te beso.  Sin pausa ni descanso. Con sed. Con ansia, con necesidad. Con ganas de esta sed, la tuya y la mía, saciar. Te beso, no lo olvides, cómo hay que besar.

Te pienso.  Cómo se piensan las pequeñas cosas. Cómo se piensan a solas, los claros de lunas. Cómo se piensa en las grandes historias. Cómo se piensan las pequeñas cosas.

Te pienso.  Con tus curvas de mujer, que siempre sueño con volver a recorrer. Con tu tenue redondez y el color aceituna de tu tez.

Te anhelo. Cómo a las grandes ilusiones. Cómo un actor sin funciones. Te anhelo porque te anhelo, porque sin ti, solo existe el miedo. Porque sin ti, no existe esto.

Te siento.  Cómo se siente una caricia. Cómo cuando te acaricia la brisa. Cómo cuando miras el reloj y te entra la prisa, así te siento, impaciente.

Te siento.  Porque estás en mi presente. Estás en mi piel y también en mi mente. Estás en todos mis recuerdos y en mis ensoñaciones. Estás en mí, en mi mundo latente, en cada frase que escribo impaciente.

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No quiero odiar, os lo prometo, pero parece que el odio me persigue y me increpa para que odie. No quiero odiar, de nada serviría y haría que cambiaran tantas cosas…

Estoy comenzando a sentir algo especialmente malo por una palabra. Sí, ni siquiera es una persona, por las que jamás he sentido odio, por cierto. Ni siquiera es una situación, una reacción, una… Solo es una palabra.

La palabra en cuestión puede resultar inocua para muchos, pero para mí ya no lo es. La he escuchado en tantísimos contextos, en tantísimas situaciones que se supone que me describen… La he escuchado para describir cosas tan inverisímiles, tan distantes, tan… indescriptibles solo por una palabra, que cada vez la tengo menos estima.

Todos conocemos muchos adjetivos que nos hacen daño, que nos sentimos insultados, infravalorados con ellos… Todos sabemos y conocemos esos adjetivos. Pero existen otros, que a mí en particular, me hacen más daño. Son esos, que no tienen connotaciones negativas visibles, pero en verdad, describen algo diferente, siendo lo diferente, lo que no está bien.

La palabra de la que hablo es “NORMAL”. Sí… Estoy harta de escuchar esta palabra cuando describen mi estilo de vida, mi relación de pareja, mi relación sexual, el tiempo de bares que suelo frecuentar, el tipo de literatura que me gusta leer, el tipo de boda que voy a realizar, el tipo de vestido con el que me casaré…. No sé si entendéis a lo que me refiero…

La gente habla de lo normal para referirse a lo heterosexual, en resumidas cuentas. Estoy ya cansada de oír que si solo leo literatura lésbica o también leo literatura normal, si me casaré de blanco como las novias normales, que si además de salir por sitios de ambiente, alguna vez visito sitios normales para tomar una copa… Estoy harta de la palabra normal…

No sé si la gente no se da cuenta de que en realidad todos los que salimos o no salimos, leemos literatura clásica, de aventuras, negra… Los que nos gusta salir a tomar alguna copa por la noche, los que preferimos quedarnos viendo películas en blanco y negro, en color, series de televisión o programas, los que nos casamos de blanco, con el mismo vestido, por lo civil, por la iglesia, con padrinos o con testigos, en cualquier parte del mundo…, .Todos, en general y en particular, somos normales.

Una vez leí que alguien había escrito:” Lo normal solo es más frecuente, solo eso”. Puede ser que sea más frecuente la existencia de parejas heterosexuales, pero esta afirmación no quita, que existen otro tipo de parejas, de igual importancia.

Así que, sí reivindico mi normalidad, aunque no en todos los aspectos. Porque he de reconocer, que en cuanto a mi relación de pareja, no estoy de acuerdo con qué sea normal, tiene razón esa gente. ¡Mi relación de pareja es de otro mundo! Quizá ese sea el motivo por el que no la terminan de entender y de ver normal… Porque no están acostumbrados a una relación así… Increíble.