No sé por qué, pero jamás pensé que me casaría. Nunca me he visto de blanco, atravesando un pasillo iluminado por las caras sonriente de mi familia y amigos. Nunca lo he visto así. Nunca me he visto de la mano de alguien para el resto de mi vida. Nunca pensé que encontraría a alguien con quien hacerlo, quizá esa sea la razón, no otra.
Pero apareciste tú, con tu voz dulce y tu sonrisa maravillosa y todo cambió. Cambié yo y cambió mi vida. Cambió el mundo en el que vivía. Cambié el “no se si puedo” por el, siempre magnífico “a por todas”. Cambié de estatus, sí, porque pasé a ser la persona más rica del mundo, porque te tenía a ti, el mejor tesoro. Hay personas que se pasan toda la vida buscando eso mismo, esa persona con la que sentirse cómo en casa, tan cómoda que no te importa hablar sin tapujos de ningún tema, de abrazar hasta que se te salten las lágrimas o sanen las heridas, de pasar noches en vela dibujando el futuro y soñando despiertas…
He cambiado, lo sé, lo he notado. Pero he cambiado para bien, lo noto, lo sé. Ahora soy feliz, siempre. No necesito ninguna justificación, ni que sea un día especial, ni esperar a que llegue el sábado para coger aire y sonreír, no. Ahora soy feliz porque tengo todo lo que podía soñar. Ahora el juego ha cambiado, las reglas han cambiado, el final está por escribir y en ello estamos nosotros.
Es cierto que no todo ha sido fácil, es cierto que la vida nos ha puesto muchas piedras en el camino, es cierto que a veces creíamos que la vida podría con nosotras, es cierto. Pero a pesar de todo eso que nos quería hundir, hemos seguido juntas, de la mano porque solo así, somos invencibles. Y sí, a pesar de que a veces nos hemos ido a la cama preocupadas o nerviosas, solo el darme la vuelta y abrazarte y saber qué estás ahí, igual de preocupada que yo y que no por eso huyes, eso me hace sentirme bien. Eres quién se encarga de mi felicidad.
Pero ahora, ahora sí quiero cambiarme. Ahora estoy deseando casarme. Me da miedo, no te lo voy a negar, cariño. Pero no miedo al compromiso, no, porque eso es lo que estoy deseando, pasar toda mi vida contigo. Pero miedo a ese día en cuestión, a que todo salga bien, a que no hay ningún problema, a que todos estén agusto y se diviertan… Nervios, supongo.
Estoy deseando que llegue el momento de verte con el vestido, nerviosa y mirando hacia todos los lados. Estoy deseando cogerte de la mano y decirte lo nerviosa que estoy, porque lo estaré y tú lo sabes. Estoy deseando verte sonreír mientras nos besamos. Estoy deseando verte, cariño.
Y ahora viene la parte más complicada, supongo. La preparación de la boda. Poco a poco vamos avanzando en cuanto a todo. Restaurante, luna de miel, los papeleos del registro para la boda civil, los detalles… ¡Queda tanto por hacer! Pero ¿Sabes qué? Valdrá la pena, es pera nuestro día, así que, cojamos aire y a por todo ello, que nos queda toda la vida por delante.

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