Archivos para octubre, 2015

Y así soy yo, porque no se ser de otra manera. Porque no puedo ser de otra manera. Porque la única manera que tengo de ser es así, existiendo. Sin más.
Y así soy yo, con mis virtudes y mis defectos, que os aseguro que son en ambos casos muchos, pero de los que aprendo a diario.
Porque sí soy de esas, de esas que sienten sin miedo, sienten lo que son y son lo que sienten. ¿Cómo iba a ser entonces?
Soy de esas que se preocupa por la gente. No solo de los amigos íntimos, no. Me preocupo por cualquiera que ha entrado en mi círculo, aunque haya sido de manera momentánea. Me preocupo por ayudarles, por ofrecerme, por indicarles… Me preocupo aunque apenas les conozca, pero no por eso se merecen algo malo.
Soy de esas que le gusta hablar con sus amigos, sí, así de rara soy. Me gusta escribirles un mensaje para saber cómo están aun sabiendo que están bien, porque si hubiera pasado algo, me harbían avisado. Me gusta escribir por escribir, por contactar con ellos. Me gusta sentir que les tengo cerca, aunque sea en la cercanía de un triste mensaje.
Soy de esas a las que le gusta recordar las fechas, sean más o menos importantes. Suelo recordar los cumpleaños de la gente más cercana y también, los tengo anotados en mi agenda. Cuando llega ese día, me gusta felicitar a mi gente. Es un día importante, no quiero olvidarlo.
Soy de esas que disfrutan dando una sorpresa más que recibiéndola. Puedo pasarme días o semanas preparando una sorpresa para alguien especial y disfrutar cómo si tuviera cuatro años. Adoro sorprender a la gente para su cumpleaños o por algún día especial. A veces, la mejor sorpresa es aparecer dónde estén y tomar un café, no siempre tiene que ser algo material.
Soy de esas a las que le gusta proponer cosas. Me paso el día proponiendo planes, rutas o cualquier otra cosa que nos pueda sacar de la rutina. Tengo la suerte de que mi chica es cómo yo, y siempre estamos planeando escapadas y cosas que hacer. Nos gusta proponer estos planes a nuestra gente, no hay nada más especial que compartir con ellos un día único.
Soy de esas personas que se refugia mucho en su gente, en sus amistades. Quizá el hecho de estar tan lejos de casa me fuerza a ello. No siempre s fácil sobrellevar la distancia, a veces me siento sola o poco arropada, no se como decirlo. Por eso un pilar fundamental aquí son ellos, los amigos.
Soy de esas personas que cuando alguien me llama, me escribe o me propone algún plan y lo he tenido que rechazar, no he podido responder o cualquier otra circunstancia, le debo una llamada. Y lo hago. Sí, soy de esas que devuelven las llamadas. No siempre tengo el teléfono operativo y no siempre responde de inmediato, por eso, en el momento que tengo tiempo, lo hago. No hay nada más importante que hacerlo.
Soy de esas personas que si se ofrecen a ayudar a alguien en algúna cuestión, lo hacen de corazón. No busco quedar bien o cualquier otro aliciente, no. Si me ofrezco es porque quiero, porque puedo y porque la otra persona lo necesita. Nunca me ofrecería sin más, por el mero hecho de quedar bien. Me gusta poder ayudar, pero claro, siempre que pueda.
Soy de las personas a las que le cuesta mucho confiar en las personas. Me cuesta mucho abrirme y conocer gente nueva. Me cuesta mucho confiar y hablar sobre mí misma. Supongo que para una persona tímida, este es el pan suyo de cada día. Por eso, cuando encuentras un grupo de amigos en los que te sientes cómoda y querida, es el extasis. Para mí no hay más.
Soy de esas personas que me gusta organizar cenas y comidas en los que tras cuatro horas, aun sigues café en mano arreglando el mundo y compartiendo una buena conversación. Me gusta rodearme de buena gente.
Soy de esas personas que echo de menos a mis amigos cuando, por exámenes o viajes, paso tiempo sin verles.
Soy de las personas a las que no le gusta pedir ni rogar favores. Aunque no por eso voy a dejar de pedir ayuda cuando sea necesario.
Soy de esas personas a las que le gusta tener fotos de las reuniones y hacer álbumes o videos. Cada momento vivido es especial.
Soy de esas personas que les gusta ser correspondida. Me gusta que se preocupen por mí en la misma medida que yo me preocupo por ellos, o los llamo o les doy una sorpresa. Me gusta sentir que todo ese cariño es reciproco 100%. Pocas sensaciones hay más bonitas que sentirte parte de algo y querida.
Soy de esas personas que me afecta no sentirme parte de algo…

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Me despojo de mi capa de súper heroína. La dejo aquí colgada, en el galán de noche. Quizá, mañana me haga falta.
Me despojo de mis súper poderes de heroína. Los dejo aquí guardados, a beun recaudo en el cajón de los calcetines. Quizá mañana tenga que echar mano de ellos.
Me despojo de mi capacidad de hacer (O al menos intentarlo) mil quinientas cosas a la vez. La dejo aquí, escondida en el mismo cajón que mis súper poderes. Sí, en el mismo cajón y encima de ellos. La capacidad de hacer mil quinientas cosas tiene un tope, exactamente mil quinientos es el tope. Cuando esa capacidad llega al tope, tengo que echar mano de los poderes. Es una secuencia bien organizada. Los poderes llegan cuando la capacidad se agota.
Me despojo de mi tesón, mi paciencia y mi fuerza de voluntad. Las dejo aquí, sobre esta repisa. Quizá alguien las necesite este tiempo, quizá alguien pueda hacer algo productivo mientras yo no las uso. Aquí quedan, no tengas miedo. Acércate y llévate una, o quizá todas. ¿Cuál necesitas?
Me despojo de mis gafas. Aunque en verdad, solo las uso por mi astigmatismo, pero ahora no me hacen falta. No hay nada que observar con detenimiento durante más de una hora. No las necesito, pero lo haré. Tendrán que volver a mí.
Me despojo de todas y cada de mis responsabilidades. Hoy seré eso, una irresponsable, una rebelde. Pero con causa, con propósito. Hoy mis responsabilidades descansan al lado de mi capa, de mis poderes o de mi capacidad de hacer mil quinientas cosas. No van conmigo en mi bolsillo, machacándome a cada paso. Hoy no, hoy se quedarán en casa.
Me despojo de mi reloj, total ¿para qué sirve? ¿Para hablarme de plazos? ¿De entregas? ¿Del tiempo que queda para que algo acabe…? ¿Para eso sirve? Desterrado al cajón de los calcetines, a ti sí que se te acabó el tiempo.
Me despojo del móvil. Sí, leéis bien. Me despojo del móvil y del hilo invisible que me ata a él. Necesito romper ere hilo y no puedo si tengo el teléfono en la mano. Se acabó hilo mío, se acabó tu tiempo.
Me despojo de todo… De todo. Menos de mí misma. Es la única manera de no perderme, de no perder mi esencia y desubicarme en este mundo. Necesito volver a ser yo por un momento, volver a disfrutar de lo que hago y hacerlo mejor si cabe. Necesito volver a respirar sin tener que mirar la hora, sin tener que responder al teléfono, sin tener prisa por hacer o dejar de hacer.
Me despojo de todo… De todo. Menos de mí misma. Necesito un día, solamente un día sin poderes ni capa, sin horarios ni plazos, sin tener ninguna responsabilidad salvo salir a la calle a no hacer nada y sonreír por ello. Me despojo de todo aquello que me ata, que me condena y que me está llevando por un camino que no es el mío.
Me despojo de todo… De todo. Pero no es una despedida, no es un homenaje, no. Simplemente necesito el día de hoy sin libros ni apuntes, sin el calendario pisándome los talones para presentar otro trabajo para la universidad, otra redacción para inglés… Solo necesito un día sin que importe si he corregido alguna página más de “mi novela” o no he hecho nada. Solo necesito eso, no hacer nada durante un día. Hoy es mi día.
Adoro mi vida y mi capacidad de hacer mil quinientas cosas a la vez, os lo aseguro. Pero nunca había tenido que lidiar con todas esas responsabilidades, más una novela en curso, más un trabajo cada vez más estresante y más mis problemas de mi día a día, de mi vida personal. Ha sido una semana dura por todas estas cuestiones, pero hoy tengo la tarde llena de planes con mi chica. Hoy nos iremos por ahí y después saldremos a cenar. Tendremos tiempo para nosotras y eso, lo cura todo.

Nunca dije que preparar una boda fuese fácil, ni mucho menos. Pero es que, jamás pensé que fuera tan difícil.
Teníamos la primera incógnita ante nosotras ¿Dónde haríamos la boda? Porque claro, mi chica es de Barcelona… Pero yo no. Mi casa, mi tierra, mi hogar están muy lejos de aquí, a unos 800 km. ¿Dónde lo haríamos? Yo lo tenía claro, sería en Barcelona.
Sí, en Barcelona. Pensé que si lo haríamos en mi casa, saldríamos hasta en los periódicos. No deja de ser una ciudad pequeña y ciertas cosas llaman más la atención que otras. Pero ¿Sabéis qué? Cambié de opinión. Me hacía ilusión casarme en mi tierra, mucha ilusión. Independientemente de que fuera una cosa que trascendiera o no, porque en verdad me importaba un bledo. Quería regalarme eso, casarme allí.
Nosotras pasamos todo el año en Barcelona salvo ciertas escapadas que hacemos para ver a mi familia. Las grandes citas anuales, las Navidades, cumpleaños y demás las paso aquí, alejada de mi gente. A veces, si se da la casualidad de que tengo días libres y el viaje no me sale demasiado caro, me lio/nos liamos la manta a la cabeza y nos acercamos. Pero no siempre podemos, no siempre es tan fácil y tan barato.
Por eso quería regalarme y regalar a mi gente eso, el hecho de celebrarlo allí. Así que pensé, bueno, si ya sabemos cuándo va a ser y dónde, el resto será pan comido ¡Qué ingenua soy! Solo habíamos pasado una prueba de las muchas que tendríamos que pasar, solo una.
Hay mucha gente que ya nos ha dicho que no podrá asistir a la boda y creo que es una pena. Supongo que sería más barato, más cómodo y más fácil si la boda se realizara en Barcelona, al menos para la gente de aquí, claro está. Es una pena que no pueda tener a todos ese día por la maldita distancia. Entiendo, que el hecho de casarnos tan lejos de aquí añade un plus a los gastos, lo entiendo. Pero si fuera de la otra manera, añadiría un plus a los de allí. No lo teníamos fácil desde el comienzo, supongo.
Así que, ahora que ya tenemos la cita en el ayuntamiento concertada (y pagada) la reserva del día en el restaurante, el fotógrafo y la lista confeccionada, empieza la cuenta atrás para comenzar a organizar absolutamente todo.
Tenemos millones de ideas de lo que queremos y cómo lo queremos, ahora solo falta intentar llevarlo a cabo y que salga todo bien. Pero puedo afirmar que a pesar de estar un poco estresadas, estamos muy contentas de todo lo que se nos viene encima. Así que, a ello vamos.
A los que iréis a la boda y compartiréis con nosotras el día más importante de nuestras vidas, gracias. Es la primera vez y supongo que será la única que podré tener lo mejor de Barcelona, lo mejor de mi casa y mi tierra juntos, mientras le doy el “sí quiero” a la mejor mujer del mundo ¿Qué más puedo pedir?

Hoy es uno de esos días en los que enciendes la televisión para ver las noticias, cómo haces cada día, y apagas el aparato de ipso facto. No puede ser que todas esas cosas hayan pasado juntas, en una misma franja horaria. Sí, todos los días pasan cosas, todos los días muere gente, todos los días alguien sufre o alguien… Sí, todos los días por desgracia.
Quizá para muchos solo es una noticia más, unas noticias malas dentro de un bloque de noticias. Nada que destacar, nada que comentar junto a tu pareja a la hora de la comida. Nada. Pero no para mí, no es mi caso. Igual es que el tema de las niñas y de los niños me llega más o me preocupa más o me afecta más. No lo sé, creo que me afecta lo que me tiene que afectar, que en este caso es muchísimo.
Hoy ha salido en las noticias que han violado a dos niñas en la India, una de dos años y medio y la otra de cinco. Y bien… ¿Ahora? Después de leer o escuchar un titular como este, a mí se me congela la sangre y se me agolpan las palabras en la garganta. NO sé que decir, ni cómo hacerlo, porque aún estoy pensando cómo puede suceder esto…
A la más pequeña de las dos la violaron como parte de un ritual religioso en varias ocasiones y después la dejaron malherida y sangrando en un parque, dónde la encontró la policía.
En el otro caso la niña fue violada por tres hombres. La habían llevado a casa de su vecino y tres hombres adultos la violaron. Y yo sigo sin entenderlo… De verdad que no.
Está claro que no nos podemos meter en la cabeza de nadie para saber qué piensan y que van a hacer, eso lo sé. Pero tiene que haber alguna manera de proteger a las niñas y mujeres que viven en la India, bueno, en cualquier lugar del mundo. No puede ser tan sumamente fácil hacer lo que te venga en gana sin tener después responsabilidades. Habrá que educar o cambiar ciertos conceptos, no lo sé. Pero esto no se puede tolerar.
La presentadora siguió con sus noticias hablando de guerra, de inmigrantes, de crisis, de ministros y política, hasta que llegó a otro punto de esos que te hacen subir el volumen para escuchar toda la información perfectamente.
“81 detenidos en una operación contra la pornografía infantil”, ese era el titular que me empujó a subir el volumen. ¡¡81 HOMBRES DETENIDOS!! ¡¡81 detenidos en España…!! Al parecer, estas personas compartían o intercambiaban a través de la red videos y fotos de menores. Según el portavoz de la policía nacional, estos archivos eran “de extrema dureza, encuadradas en el sadismo o bestialismo”. ¿En serio?
Creo que todo lo que pueda decir, no servirá de nada. En serio.
La pobre mujer del noticiario, que por cierto me “ha alegrado el día”, continuó con las noticias, llegando al otro punto en cuestión (Dentro de tantísimas noticias diarias que nos llegan). “Un niño de 11 años se suicida en Madrid por sufrir acoso escolar”. Esto pasó el miércoles, cuando su madre fue a despertarlo y no lo encontró en su habitación, sin embargo encontró una nota y la ventana abierta. ¿En serio? Otro niño más víctima del acoso escolar, ya está bien.
Estoy harta de leer y de escuchar este tipo de noticias… Sé que poco puedo hacer yo desde mi casa de Barcelona, mas aquí estoy si sirve de algo.

Apagué una a una las luces de todo el piso y cerré la puerta con llave tras de mí. Me puse mis gafas de pasta que solo me ponía para leer y me dirigí al dormitorio.
Encendí la luz de la mesita y me acosté, besando a mi chica en la cabeza. Ella, se volvió hacia a mí y me devolvió el beso.
-¿Qué miras amor? – Le pregunté.
-Lo de la luna de miel, cariño. –Me dijo enseñándome la pantalla del móvil – Me han dicho que esta agencia es muy buena y hace muy buenos precios.
Cogí el libro que acababa de comprar y que descansaba ya en mi mesita, junto al interruptor de la lámpara de noche. Acomodé los almohadones tras de mí y abrí el libro en la primera página.
Me encanta la sensación de abrir un libro por primera vez, la sensación de saber que todas esas páginas me van a regalar momentos increíbles, sin saber exactamente cuáles serán. Leer es un vicio, pero no es un vicio apto para cualquiera.
Comencé a leer el capítulo 1 mientras mi chica se acomodaba sobre mi pecho, sujetando el teléfono entre sus manos.
Entonces sonreí. Sonreí para mí misma, en silencio, sin muecas ni aspavientos. Sonreí por la vida, por los pequeños detalles, por las grandes ocasiones. ¡Eso era! Era una gran ocasión… Grandísima ocasión, era tan grande, que yo misma firmaría porque todas las noches a partir de esta, me acueste abrazando a la misma mujer mientras sujeto un libro entre mis manos y me siento tan absolutamente feliz. Porque firmaría por acariciar su pelo mientras la observo pensativa hacer o deshacer millones de cosas y sentir que soy feliz. Porque firmaría por tener como preocupación cada noche, cuantos capítulos voy a leer…. Por eso firmaría, por más noches cómo la de hoy, por más días como este.
Ahora ya, buenas noches. He dejado el libro en mi mesita, he apagado la luz y he besado a mi chica. Ahora, solo me queda acurrucarme a su lado y… Seguir soñando, porque eso es lo que es mi vida. Un sueño, mi sueño.

Comenzando la treintena…

Publicado: 3 octubre, 2015 en Uncategorized

¿Sabéis? Estoy a escasa hora y media de cambiar de década, de abandonar esa época maravillosa que han sido los veintitantos u empezar con los treinta. Pero ¿sabéis que? Que estoy encantada… No soy de las que hacen un drama cada vez que cumplen años y mucho menos por cambiar de dígito… Es un placer ir acumulando años sí sigo tan feliz como ahora, para que os voy a engañar.

Recuerdo cuando llegue a Barcelona Hace ahora algo más de 7 años. Llegué con una mano delante y otra detrás, intentando superar mil y una batallas internas, de las que solamente puede salir una por sí misma y con rl miedo por bandera. No sabía que pintaba en esa ciudad y como había llegado hasta allí… Y sin embargo, ahora es mi casa y es la ciudad que vio a nacer a mi novia. Ahora, más de 7 años después, le debo todo lo que tengo.

Mis primeros años en esta década fueron complicados… No fueron fáciles y sólo fui feliz a ratos intermitentes. Es complicado nadar a contracorriente a pesar de que aveces consigas avanzar…

Sin embargo, finalizo esta etapa como jamás lo hubiera imaginado. En estos años he llegado hasta donde no creí que lo haría… He conocido a la que será mi mujer y hemos pasado más de 6 años increíbles… He vuelto a estudiar por rl mero hecho de mejorar y avanzar. Me he atrevido al final a matricularme en una academia de inglés e intentar aprender. Volví a escribir mucho tiempo después y ahora tengo mi blog, mis colaboraciones esporádicas, mis novelas y relatos y mi programa de radio “Hablando con BlogEntendemos”. He mejorado como persona, ahora me consideró más paciente y con más valores, más atrevida y menos rencorosa. He aprendido a valorar lo que tengo y a hacerle saber a mi gente lo mucho que me importan. He aprendido que el trabajo en equipo puede resultar difícil, pero sin duda es más divertido y gratificante. Y sobre todo, je aprendido a luchar por todo aquello en lo que creo y lo que me hace feliz y a aprovechar el tiempo. El tiempo corre mucho, parece que tiene prisa. No tengas prisa por vivir, pero vive, disfruta, llora o ama… Lo que tu quieras! Hace dos días estaba llegando a Barcelona y ya han pasado 7 años. No dejes que el tiempo se esfume… Crea recuerdos y vive, sólo tendrás un día como hoy.

Feliz día a todas y gracias por todos los mensajes que he recibido, sois geniales. Un besazo bien fuerte.