Archivos para noviembre, 2015

He pasado una semana alejada de mi chica y de Barcelona. He pasado una semana alejada del trabajo y de los estudios. He pasado una semana alejada del denso tráfico y de madrugones matadores. Y a pesar de todo lo bueno, he pasado una semana echándolo de menos.

Me he ido a pasar unos días a casa, a mi tierra. He podido disfrutar de mis sobrinas y ver lo rápido que crecen y lo rápido que pasa el tiempo, ellas son la prueba. 

Estar en mi casa, me hace bien, pero está tan lejos…. Pocas veces me voy sin mi novia, la verdad, pero este viaje era distinto, era especial. He ido a por mi vestido de novia ¿y sabéis que? ¡Que ya lo tengo!

Sí, habéis leído bien, ya tengo mi vestido de novia elegido y encargado… Y eso me pone nerviosa. Parece que queda mucho para ese día, nuestro dia, donde nos diremos el sí quiero en la noche más corta, mágica y especial del año, pero lo cierto es que no falta tanto…

Estoy contenta de lo que vamos avanzando y nerviosa por lo que aún nos queda y porque, todo salga bien. No es fácil planear las cosas en la distancia.

Así que, os saludo desde el tren llegando a Barcelona ya, entre algún punto entre Lleida y Tarragona. Deseando llegar a Sants, comerme a besos a mi chica y enseñarle mil fotos de esta semana, eso sí, ninguna será con un vestido blanco.

¡¡Buenos días, buenas noches y a comerse el miércoles!!

No hay nada fácil, al menos aquello que ansías no lo es, porque si lo fuese tú misma perderías el interés.
No hay nada imposible, al menos que tú lo sientas así, porque mientras te levantas y lo intentes, siempre lo podrás conseguir. El problema está cuando renuncias a lo posible.
No hay nada definitivo en esta vida porque todo cambia, todo avanza, todo sigue su curso, sigue su camino, su carencia… Como si nada.
No hay mejor compañera con el que compartir la vida que tú misma. Has de aprender a reconocerte para no odiarte. A comprenderte para valorarte. A callarte cuando solo necesitas gritar y a gritar cuando el mundo pide tú silencio. Aprenderás a querer más de ti que de nadie, a no esperar respuestas positivas, solo a generarlas… Aprenderás por ti o por tu compañera.
No hay peor enemigo que tú misma. Somos la cara y la cruz de una misma moneda. Somos el todo y la nada de una misma apuesta. Somos la antítesis hecha persona, la negación constante, la lucha interna entre barro y mirones. Somos la solución equivocada a un error que aún no se ha cometido, pero que ya lo esperas. Somos muchas cosas y a veces pensamos que todas malas, a veces pensamos mal.
No hay heroína tan valiente cómo tu misma. Te enfrentas al mundo día a día, sin coraza ni antifaz. Enfrentándote a tus miedos sin ni siquiera disfraz en la que esconder tu miedo, sin armadura con la que protegerte de la realidad y sin poderes para ahuyentar a los malos. Eso es ser valiente, el caer y sin embargo, día tras día, volver a la rutina. Volver al rin, volver a luchar o a vivir, pero sin miedo, sin capa ni poderes, porque no hay mejor poder, ni más fiero que la determinación de estar ahí, de luchar por algo. No huyas, ni te rindas, ni te escondas. El mejor poder eres tú.
Nos faltan muchas cosas, eso ya lo sabemos. Es algo curioso, porque cuando algo falta es más complicado contarlo, a pesar de no estar ahí, de no sumar en número. Pero, para que perder el tiempo contando aquello que no tenemos, aquello que no suma y aquello que solo nos distrae y nos hace volar hacia aquello que no tenemos… Quizá, todo sería más fácil si pensásemos en aquello que sí tenemos, porque mientras lo haces igual pierdes la cuenta y sonríes. Aunque sea un segundo o dos, sonreír de por sí, ya vale la pena.

Anoche acabé “Me alquilo para el 14 de febrero” de Helena Lago… ¡Y me encantó!
Me alquilo para el 14 de febrero” es un conjunto de relatos muy variados y desde diferentes partes del mundo que tienen un tema en común, solo uno. Las mujeres. Las mujeres en general y en particular. Y me ha encantado.
Creo que es difícil escribir relatos cortos, el presentar una historia, desmigarla y crear una conexión con la lectora en tan pocas líneas, por eso creo que el trabajo que ha hecho Helena Lago es fantástico, porque lo consigue. Crea una emoción de seguir leyendo y una conexión entre lalectora y las protagonistas increíble, que hacen que no sueltes el libro en un buen rato.
Son historias cortas, sí. Pero lo breve si es bueno, dos veces bueno ¿no? Me gusta la variedad que hay en cuanto a temática, la variedad que hay en cuanto a sentimientos o en cuanto a la idea principal del relato. Toca muchos palos diferentes, muchas impresiones, ciudades o personalidades diferentes. En muchas de esas historias te puedes reconocer o en sus personajes, es lo que tiene la diversidad ¿no? Que a veces te encuentras reflejada en un libro.
Es lo primero que leo de Helena Lago, salvo en alguna ocasión su blog. Supongo que es lo que pasa cuando tenemos a tantos amigos en común y seguimos a gente parecida, que al final llega a tus oídos y oye, yo más que encantada. Pero a lo que iba, es lo primero que leo de ella y me ha enganchado, de los pies a la cabeza.
Me gusta la forma en la que describe la manera tan sutil de describir las personalidades y las diferentes acciones, me gusta su toque delicado a la hora de tratar ciertos temas, me gusta la poesía que hace para comentar un hecho que, si no fuera por su poesía pasaría desapercibido. Me gusta como escribe Helena Lago, en serio.
Así que, este es el primer libro que he leído suyo, pero os aseguro que no será el último porque en cuanto pueda compraré “Ayer empezó el resto de mi vida”, que tiene muy buena crítica y en las opiniones de amazon lo ponen genial. ¿Qué más puedes pedir?
Además, si quieres adquirir ahora el libro de “Me alquilo para el 14 de febrero” lo tenéis gratis en amazon, lo que no sé es si durará mucho esta promoción. Aprovechad y disfrutar de esos relatos que os engancharán. ¿Qué más podéis pedir? ¡Encima gratis! Os dejo el link directo: http://www.amazon.es/Me-alquilo-para-14-febrero-ebook/dp/B00VQORP0M

Por si alguna no lo sabe y le gustaría disfrutar de otros blogs, os recomiendo el de ella. Puro sentimiento cada una de las palabras, pura energía y pura carga de adrenalina. Ya lo veréis.
https://helenalago.wordpress.com

No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas con el pie izquierdo y solo deseas que llegue la noche, para volverte a acostar y así, esconderte del mundo y de tu mal día bajo la colcha.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas y te dan ganas de tirar la toalla, sí, de dejarlo todo y comenzar de cero en alguna otra cosa. Dan ganas de tirar la toalla pero bien lejos, lejos de ti para que así, no vuelvas a por ella, no vuelvas a caer.
No todos los días son beunos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas deseando decirle al mundo que hoy, no te molesten, que hoy no estás, que hoy no oyes o simplemente desoyes. Hoy no es el día para escribirme, hoy no es el día para preguntarme porque hoy no es mi día y no quiero que a los demás les pase lo mismo. No es un buen día.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuese. Hay días en los que te levantas sabiendo que algo va mal. Lo palpas en el ambiente, lo hueles, lo sientes… Algo va mal, algo va a pasar… Y si algo puede salir mal, ese es el día, este día.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas preguntándote acerca de todo. ¿Podré con esto…? ¿Conseguiré aquello…? ¿Merece la pena tanto…? Todo lo cuestiones, todo. Desde tus ganas hasta tu condición de alcanzar ciertas cosas. Quizá el problema no sean esas preguntas, no. Porque las preguntas no muerden el alma ni la autoestima. Quizá el problema sea la respuesta a esas cuestiones. Y esa respuesta la sabes tú, solamente tú.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en el que llueven las noticias, las malas por supuesto, y el vaso está medio vacío. No sabes explicar muy bien por qué, pero existen. Ayer te acuestas siendo la persona más feliz, dejando tu mundo ordenado y tu conciencia bien tranquila y hoy ha cambiado todo.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que tú misma sientes ese afán negativo que tiñe todo tu mundo de negro y tus pensamientos de inseguros. Ese día en el que sientes que pienses acerca de lo que pienses, estará mal. Porque tu humor, tu poder de realizar las cosas y tu energía están en negativo. Están en negativo porque algo ha salido mal, porque un par de cosas han salido mal y tu mundo, se ha venido abajo. Pero no es justo ¿NO crees? (Me pregunto a mí misma…)
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me daría una colleja y me obligaría a ponerme manos a la obra para seguir luchando y defendiendo aquello en lo que creo, sí eso haría.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me apremiaría a que siguiera luchando por todo aquello que sueño y por todo aquello que creo, cuando no estoy en plan negativa, que podré lograr.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me daría un tiempo para pensar, recapacitar y sopesar todos esos planteamientos. Porque se, que esas noticias duelen y te hacen replantearte muchas cosas. Por eso mismo, igual debes sentarte y replanteártelas, sin miedo y sin pedir perdón. Piensa, piensa en ti.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, te diría tantas cosas… Pero claro, sigo siendo yo y no me veo desde fuera, pero me veo desde dentro y eso es una ventaja. Se lo que piensas y lo que sientes antes incluso de que lo comuniques o te lo calles. Conozco todos tus miedos e inseguridades, por eso sé por qué actúas de determinada manera, porqué aprietas tus puños o porque balanceas tu pierna cuando hablas con un desconocido. Sabría decirte que todo lo que sientes ahora, se resumiría en una sola cosa. Tienes miedo. Sí, miedo a diferentes cosas, pero al fin y al cabo, miedo. Tú, una tía valiente, que se pone el mundo por montera y echa a andar, tiene miedo, además el peor de los miedos. El miedo a defraudar a una misma, el miedo de tener que decirte que no has podido, que no lo has logrado, que no vales para esto o para aquello. Todo lo que te pasa se resume así, miedo.
Así que, ponte el mundo por montera y también algún satélite o algún otro planeta, ponte lo que quieras ¿De acuerdo? Pero levántate de esta silla y comienza a cambiar algo, lo que tú prefieras. Haz algo que te haga sentir bien y termine ayudando a combatir ese miedo. Lo que tú quieras, tienes elección.

Jamás pensé que haría esto, para que os voy a engañar. Pero me veo en la necesidad de hacerlo, es más quiero hacerlo.
Nunca antes he hecho una reseña de ningún libro. Nunca. He hablado de muchas cosas y he podido mencionar ciertos libros o autores, pero nunca una reseña. ¿Cómo se hace? ¿Qué he de decir? No tengo ni idea, os lo aseguro. Pero vamos a probar algo nuevo ¿Y si intento hacer una reseña?

Hace unos días acudí a la presentación del nuevo libro de Susana Hernández, “Cuentas pendientes”. Y me lo leí antes de lo que hubiera querido, os lo aseguro. Es comenzar con la primera página y que se detenga el tiempo. No puedes parar de leer.
Pero vayamos por partes, no tengamos prisas. Hablemos un poco de Susana y de la tercera entrega de la serie Santana, porque hay otros dos libros anteriores a este, sí.
La serie Santana comienza con “Curvas peligrosas”, un claro ejemplo de novela negra. Nos cuenta la historia de la Subinspectora de la policía nacional Rebeca Santana y de su compañera de batallas Miriam Vázquez, la marquesa. Ambas tienen entre manos un complicado caso tras aparecer un cadáver en el Tibidabo. Santana, protagonista indiscutible de estas novelas, ha de resolver el caso, luchar contra su pasado y poner en orden su vida sentimental y privada. No es todo tan fácil como ir resolviendo pequeños crucigramas, no. Comenzar un nuevo trabajo, en un nuevo destino, con un caso tan complicado y teniendo problemas en tu vida personal y que tu pasado te pise los talones, no es fácil. En absoluto.
La segunda novela de la serie, “Contra las cuerdas” en la que las dos policías se enfrentan a un nuevo caso. Esta vez se trata de un violador y asesino en serie. El caso per se es complicado, pero también hay que tener en cuenta las situaciones personales por las que ambas policías están pasando, así como los giros inesperados que el caso les da, haciendo tambalear parte de su mundo. El pasado de Santana, así cómo su vida personal y amorosa continúa siendo una parte importante dentro de la trama y ayudando a configurar el carácter de esta.
Esta segunda parte termina con la incertidumbre sobre ciertos aspectos (de esos que es mejor no desvelar, por supuesto), por lo que cuando lo terminas te quedas con ganas urgentes de más, de más de Susana Hernández. Ese más tiene nombre y apellidos, “Cuentas pendientes”.
La última entrega hasta el momento, “Cuentas pendientes” es de nuevo un caso complicado para la Jefatura Superior de policía de Barcelona. Ningún caso es grato ni fácil, supongo. En este caso se trata el tema del tráfico de menores, tras encontrar el cadáver de uno de ellos en Barcelona. Las sabuesas van tirando del hilo y reabriendo nuevos casos que creían que estaban cerrados y resueltos.
Adoro “Cuentas pendientes” porque pude disfrutar de una Susana Hernández sensacional, dónde no solo se centra en la investigación meramente policial, no. También presta vital importancia a la relación de pareja de Santana y a nuevos casos que ésta ha de tratar. A la vida sentimental de la marquesa y lo que le hace sentir. A su pasado, cerrando capítulos que a pesar de tantísimos años, quedaban abiertos…
Es aquí, cuando te das cuenta de lo increíble que es esta escritora y cómo es capaz de ir desnudando distintas vías sin que el lector se pierda o pierda interés por la historia, al contrario. Consigue crear un ambiente, un ambiente de leer y querer saber más de la trama.
Os puedo decir, que el libro comienza con un suicidio perfectamente explicado. No se habla de este acontecimiento hasta la página noventa y tres, y aunque no me creáis, os aseguro que no volví a pensar en ese chico hasta que llegué a esa página.
Esa es la magia de esta escritora, que va creando luces y sombras, incertidumbres y verdades absolutas, pero dejándote tiempo para que las dejes apartadas y sigas leyendo. Sabe cómo mantener al lector pegado sin que se aburra.
Os lo recomiendo al 100%. Si os apetece leer algo que os deje enganchadas, con ganas de no soltar el libro, que tenga una trama trabajada y caótica, de las que te ponen nerviosa y que, su protagonista sea una joven brillante policía y lesbiana, lo tenéis claro. La serie Santana es lo que estáis buscando.