Queridos Reyes Magos

Publicado: 21 diciembre, 2015 en Uncategorized
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Queridos Reyes Magos:

Como cada año, aquí está mi carta, con todos mis deseos para el próximo año.
Quiero y deseo con todas mis fuerzas, compartir estas fechas una y otra vez con ella. Me da igual que cada año tenga que romperme la cabeza buscando el regalo perfecto, o que no nos pongamos de acuerdo a la primera sobre el menú o el regalo de las sobrinas. Quiero estas fechas a su lado para siempre, porque solo a su lado cobran sentido para mí, una pagana que ha comenzado a creer, pero en ella.
Quiero domingos de despertares tardíos, café en la cama y charlas antes de poner un pie en el suelo. Sí, eso mismo. Quiero que no haya prisa ni estrés, que el café dure lo que tenga que durar,sin imponer topes o toques de queda.
Quiero todo esto que comparto con ella, pero elevado a la máxima potencia, mi potencia a su lado. Quiero todo lo que ahora tengo, pero multiplicado por lo que la quiero. Quiero más, de cada cosa que tenemos, de cada sentimiento que compartimos, de cada noche que hemos dormido abrazadas, quiero más. No me canso de pedir más, no me canso de querer más.
Quiero un salón lleno de juguetes, un bebé que llore y un niño que me llamé mamá. Compartir todo ese que hemos multiplicado por infinito, con nuestros hijos. Nuestros y en plural, no podía ser de otro modo. Quiero levantarme por la noche, y asomarme a la cuna solo para poder sonreir una última vez, antes de abrazarte por la espalda y recordarte lo mucho que te quiero.
Quiero que en mi mesilla de noche, junto a las novelas que leo haya algún cuento infantil, sí. Porque nada me apetece más, que cada noche leer a mis hijos algún cuento. Me encantaría estar ahí, imitando las voces de los distintos protagonistas, mientras se le van cerrando los ojos y se va quedando dormido, en paz.

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Quiero pasear sin tener un destino fijo, mientras comentamos, hablamos e imaginamos. Es nuestro pequeño refugio del mundo, de nuestras obligaciones e incluso a veces, de nosotras mismas y nuestras responsabilidades. Mientras paseamos, no existe nadie más. No hay móvil, no hay estudios, no hay trabajo… Solo tú y yo, y la ciudad por delante, conversando.
Quiero seguir haciendo el amor y seguir sintiendo que nos unen tantísimas cosas. No puedo imaginarme lo que sería no sentirte. Pocas cosas hay tan placenteras, como saberte llena de deseo por la chica a la que amas. A mí me pasa. Siete años después, la deseo más y más cada vez. Es maravilloso, como ella.
Quiero días en los que no importe no peinarte y quedarte en pijama, en los que no importe no querer levantarte del sofá, en los que no importe nada más, que nosotras, despeinadas y en pijama, en el sofá. Compartiendo quizá un café, una película, o el silencio, pero será nuestro momento.
Quiero mirarla a los ojos cada noche, todas las noches. No importa lo que haya pasado ese día, no importa el estrés que tenga acumulado o la carga que llevemos cada una sobre nuestros hombros, quiero mirarla todas las noches a los ojos, porque solo así, me sentiré en casa, tranquila y confiada. Capaz de soportar esa carga o ese estrés, porque sé que merecerá la pena.
¡Quiero ahorrar agua con ella! Me encanta, cuando el tiempo nos pisa los talones y nos duchamos juntas, compartiendo esponja y champú. Pero aún me encanta más, cuando lo hacemos sin que haya un motivo aparente para ello, cuando lo hacemos por estar juntas, compartiendo el agua. Es increíble, ella lo es.
Quiero poder darte una casa, una casa de verdad. Grande, bonita, con suelo de parquet y con terraza. Quiero esa casa llena de niños, al menos tres, y que correteen por toda ella, dejando el pasillo inundado de juguetes a su paso.
Quiero un gran árbol de Navidad, dónde poner nuestros regalos y nuestros calcetines. Me gustaría tener muchísimas cajas, perfectamente envueltas colocadas a sus pies. Ella ya sabe, que no las envolvería yo, porque soy muy torpe. Pero estarían perfectamente envueltas para la ocasión.
Quiero casarme con ella, lo quiero. Aún quedan unos meses, cada vez menos y aun así, se me está haciendo eterno. Desde que se lo pedí, hasta que finalmente hemos dado el paso y hemos comenzado a organizarlo, ha pasado tiempo. Deseo que llegue ese día, verla de blanco y poder decirnos al fin, el sí quiero. Lo estoy deseando…
Quiero más noches de felicidad, sí. De esas en las que yo me recuesto en la cama y abro algún libro y ella, se recuesta a mi lado, me abraza y se queda dormida. No hay nada más placentero que eso, es de las cosas que hacen cosquillas al corazón.
Quiero viajar con ella, viajar alrededor del mundo. Me da igual ir a las zonas más pobladas, más bellas o más desérticas del mundo. Me da igual ir a veinte kilómetros de casa o a seis mil. Me da igual que mi equipaje sea de mano, facturado o una triste mochila y un bocata de tortilla, me da igual. Porque cada experiencia que vivimos, cada viaje, cada espacada, cada “cosa” fuera de nuestro día a día, es especial. Quiero más momentos de esos, más.
Quiero hacerla feliz, siempre. A veces, conoces a personas que son excesivamente buenas, excesivamente valientes, excesivamente luchadoras y trabajadoras. Ella es de este tipo de personas. No le cuesta ayudar a la gente, es más, está deseando hacerlo. Se ofrece para todo a todo el mundo. Trabaja muchísimo y sin mirar la hora, aunque tenga que comer a la hora de la merienda y se tenga que levantar antes que el cuco. Se merece ser feliz 365 días al año, se lo merece. Es lo justo. Yo quiero ser quién le haga feliz, al menos una de las personas. Quiero seguir estando a su lado, robándole una sonrisa y si se despista, una carcajada. Porque eso, es lo que le hace continuar y seguir ayudando. Quiero tener esa capacidad siempre.
Quiero una cita con ella, sí. Una cita romántica, una cita de salir a dar un paseo, quizá ir al cine a ver una película y por supuesto, llevarla a cenar. Así, podremos hablar, podremos compartir y podré intentar hacerla sentir la persona más importante del mundo. Quiero citas con ella a diario, y si a diario no puede ser, al menos que sean los días pares.
Quiero sorpresas, que nunca se acaben las sorpresas en nuestras vidas. Que siempre haya algo que veas y pienses, “esto le encantará a mi pequeña” y así, darle una sorpresa un miércoles, por el mero hecho de ser miércoles y ser la chica más bonita del mundo.
Quiero mensajes, muchos mensajes en mi teléfono. Me encanta cuando suena el móvil, con su melodía especial para ella y sale su foto en la pantalla. Se me viene el ánimo arriba y porque no, también se me escapa alguna sonrisa.
Quiero… Quiero… Quiero muchas cosas, queridos Reyes Magos. Pero todas con ella. Quiero ser feliz, quiero una casa, quiero hijos y juguetes, quiero leer cuentos e imitar voces. Quiero un árbol de Navidad gigante, dónde poner todos mis regalos, quiero citas y domingos en la cama. Sé que pido mucho, sé que las cartas normales son más cortas y más concretas. Piden cosas demasiado específicas, demasiado materiales.
No quiero ni necesito nada material, ¿Saben por qué? Porque el material ya lo tengo. Sí, el material para ser feliz, ya lo tengo. No quiero más jerséis, más vaqueros o un teléfono nuevo. Eso no me hace feliz, eso solo abriga o viste o me entretiene un rato. Yo quiero algo que de verdad abrigue el corazón, me vista con una sonrisa perenne y que no me entretenga un rato, que sea mi vida.

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