Y es ahora cuando empiezan las prisas, las carreras de fondo por llegar a la meta. El fin está cerca, aunque no nos damos cuenta de que no deja de ser un nuevo comienzo, una página en blanco que volver a escribir y unas nuevas ilusiones que poder soñar. Ahora ya no importa correr, no importa adelantar al más lento, no importa llegar antes o después a la meta. Importa llegar y haber aprendido. Importa valorar aquello que has conseguido y luchar por lo que aún te queda por conseguir. Importa que, si miras a ambos lados, puedes ver que no has llegado sola ni con las manos vacías.

Y es ahora cuando empiezan las prisas, las carreras de fondo por llegar a la meta. Es ahora, ahora mismo cuando empiezan los miedos de lo que está por venir, ¡ay! que miedo da el futuro incierto, ¿eh? Es ahora, precisamente ahora, cuando echas la vista atrás, atrás 360 días y valoras, y juzgas y recapacitas en todo aquello que has hecho, en todo aquello que has  invertido cada uno de tus minutos. No sientas miedo, vívelo. No sientas miedo, asúmelo. No sientas miedo, intima con él, porque no deja de ser una parte de ti, de tu vida y de todo aquello que te impide dormir cada noche. No le temas al miedo. Lo único que consigue, es ponerte piedras en el camino, nada más.

 

Y es ahora cuando empiezan las prisas, las carreras de fondo por llegar a la meta. Es ahora, cuando comienzan las cuestas más empinadas de todo el año. Es ahora, cuando sientes que te flaquean las piernas y que no puedes llegar a lo más alto, que es dónde has de llegar para comenzar tu siguiente pasito en esta vida. Has de llegar a lo más alto para comenzar a bajar, sí, bajar hacia tu vida real.

Y  es ahora cuando empiezan las prisas, las carreras de fondo por llegar a la meta. Es ahora cuando las fechas, las luces de neón, los villancicos rondando tu cabeza hacen que te apriete el corazón. Es ahora, precisamente ahora, cuando más echas de menos a los que no están, cuando más piensas en aquellos que ojalá compartieran una copa de cava y quizá un polvorón contigo. Es ahora, cuando sientes que esa silla vacía te impide alzar la copa y brindar. Es ahora cuando esa silla vacía, te mira a los ojos fijamente y te das cuenta, de que no volverán, de que no están. Esa silla te grita en el silencio de la noche que has de brindar, alzar la copa y también la vista, dirigirla a lo más infinito del mundo, a dónde crees que pueden estar esas personas que nos faltan, y sonreírles. Hacerles cosquillas al corazón, desde tu silla.

Y es ahora cuando empiezan las notas, las cartas, los planes anuales de cambios. Es ahora, cuando te propones cambiar todo aquello que no te ha gustado de tus últimos 365 días. es ahora, cuando realizas una lista de propósitos, que ironías del destino, se asemeja mucho a la que hiciste el año pasado por estas mismas fechas. Es ahora, cuando te crees que tienes la fuerza suficiente para realizar cada uno de esos propósitos, es ahora cuando te crees ganador. No los dejes, no esperes al día uno o al día dos. Si quieres hacer esos cambios en tu vida, si tienes unos propósitos que cumplir, hazlos ya. Puedes empezar dos días antes, no pasa nada por no cumplir el plazo de inicio. Esto es, simplemente una manera de demostrarte a tí mismo, que vas en serio, completamente en serio.

Y es ahora cuando empiezan las notas, las cartas, los planes anuales de cambios. Y es ahora cuando empiezas de cero o desde la mitad, puedes empezar o continuar desde el punto que más te guste, que más te llene, que más te importe. Porque eres tú quién lleva el timón de tu vida, eres tú quién ha de tomar las decisiones sobre qué hacer y cómo hacerlo. Porque eres tú el que sufre si algo sale mal o el que se alegra cuando sale bien, por eso mismo, eres  tú y solo tú quien ha de dirigir este timón hacia buen puerto, sorteando las olas, los vendavales e incluso algún tiburón o algún pirata que no quiere que lleguemos hasta la playa.

Y es ahora, ahora precisamente. Ahora es la vida, no mañana y tampoco ayer. Es ahora, ahora mismo. Mientras lees estas letras y sonríes, mientras escuchas música y te dejas llevar a otro mundo, a otra dimensión. Es ahora, ahora es lo que importa. No esperes a mañana o al mes que viene, no vivas de lo que pasó o sucedió hace un mes. Déjate llevar por el ahora, aprendiendo del ayer y deseando el mañana, pero sin que cambien tu destino.

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