Archivos para julio, 2016

Igual no lo sabéis, pero tuvimos la boda más bonita del mundo.

Todo valió la pena con creces. La espera, los nervios, la ansiedad y las ganas de verla de blanco, todo mereció la pena.
Me había imaginado mil veces cómo sería su vestido, cómo le quedaría y cómo iría peinada, pero ni mis ilusiones más increíbles pudieron hacer sombra a la realidad de aquel día.

El coche se detuvo frente a las escaleras, el cochero se giró y nos avisó de que ya habíamos llegado, el trayecto se había terminado. Notaba los nervios flotar por dentro de mi ser, moviéndome el vestido. Mi hermano se precipitó y salió antes de que yo pudiera hacer ningún movimiento, me abrió la puerta y me ofreció su mano, ayudándome a salir.
No había nadie esperándome, todos estaban dentro ya. Mi chica había llegado antes que yo, por eso estaban todos dentro ya, esperando.
Cogida con fuerza al brazo de mi hermano, intentando así controlar no solo el movimiento de mi cuerpo, sino mi propia respiración, ascendimos los escalones que me separaban de ella…
Comenzó a sonar nuestra canción y noté como la emoción sobrepasaba mi piel y brotaba a través de mis ojos. “Over the rainbow” me acompañó en cada uno de esos escalones, y después también, cuando enfilé el pasillo y me puse de frente a todos nuestros amigos y familiares, aunque aún, no podía verla. Aún no había podido verme. [ Durante la ceremonia salió el arco iris. Nos encontrábamos en una sala acristalada, encontrándonos nosotras al fondo, delante del ventanal. Se nos veía a nosotras y al fondo, el arco iris… No podía haber sido más perfecto]

Muchas caras conocidas me saludaban, me gritaban, sonreían y me hacían sonreír a mí. Ahí, en esa pequeña sala, estaba todo mi mundo, toda mi gente, todo lo que quiero…
Seguí caminando con paso firme,a pesar de los nervios y entonces la ví. Tuve que llegar hasta la mitad de la sala para poder verla, pero lo hice.

 

IMG_0932

A pesar de que os he hablado mil veces de mi chica, siempre lo hago, nunca os he dicho lo guapa que es, ¿verdad? Pues ese día, el día 24 de junio no estaba guapa, no, estaba increíblemente espectacular. Creo que ese día, cuando al fin pude verla, me volví a enamorar.
Todos los silencios que habíamos tenido en cuanto al vestido, al peinado, a lo que íbamos a hacer o no, habían merecido la pena. Estaba allí, de pie, preciosa como ella sola y mirándome, esperándome.
Nos quedamos unos segundos, dos o tres, mirándonos y gritándonos en silencio millones de cosas. Al fin. me acerqué y le di un beso en la mejilla, para después besar también a mi suegra, que esperaba paciente a su lado.

Le habíamos pedido a mi tío que se encargara él del acto y fuera el maestro de ceremonias.Tengo la suerte de tener un tío increíble, que está acostumbrado a dar discursos y hablar en público. Y desde que comenzó a hablar, nos puso la piel de gallina y la lágrima queriendo escapar.
Fue una ceremonia emotiva, sencilla y familiar. Fue espectacular.

Os podría contar mil anécdotas, mil cosas que ocurrieron durante la ceremonia y la posterior cena. Aunque la fiesta no acabó ahí, nosotras llegamos a la suite que nos habían regalado los amigos a las 09,30 de la mañana, por lo que las anécdotas pueden ser tantísimas…

No se si el día 24 fue el día más importante de mi vida, pero sin duda será uno de los más bonitos, de los más emotivos y de los más especiales. Tenía millones de sensaciones distintas rondándome, y todas eran increíbles.
El hecho de estar en mi casa, en mi tierra, con mis dos mundos más queridos. Con la gente de Barcelona, con la gente de Alicante, con la gente de Madrid y por supuesto, con los de casa… Eso tiene un valor incalculable.
El hecho de dar el sí quiero, por fin, después de más de siete años juntas y saber, que este solo es le comienzo de todo lo que vamos a vivir…
El hecho de que nuestras sobrinas se encargaran de llevarnos los anillos y por supuesto, de darle ese punto de humor a todo…
El hecho de haberme casado con la persona más maravillosa del mundo, a la que le volvería a pedir matrimonio mil millones de veces más y con la que, quiero pasar siempre los días, las noches y todo lo que nos regale la vida. Ella es la que da sentido a todo lo que hago, ella lo es todo y por eso todo vale la pena.

Gracias amor por ese día, ¿repetimos?
En alguna otra entrada os subiré alguna foto de los detalles, de los anillos o del sitio tan espectacular en dónde nos casamos ¿os hace?

Anuncios

Desde antes de embarcarnos en esta gran aventura, temía este día, el día 4. Tampoco os penséis que tenía un miedo desmedido o algo así, pero me “daba respeto”.

El día 4 íbamos a coger el coche y lanzarnos a conducir 7 horas y pico, para llegar a un magnífico pueblo, el último antes de llegar al Parque Nacionak del Gran Cañón. El pueblo en cuestión es Williams, Arizona.

Nos levantamos sin demasiada prisa y fuimos a desayunar por Hollywood Blv, como días anteriores. Y tras llenar el estómago y cargar las maletas, cogimos nuestro coche y pusimos rumbo al Gran Cañón.

La salida de los Ángeles tenía mucho tráfico, por lo que circulábamos muy lentas y con mil ojos, para no saltarnos las salidas. Pero a partir de ahí, fue todo como la seda.

Paramos a repostar en un área de servicio, y s pesar de que la máquina del surtidor era muy intuitiva, nos daba error, por lo que tuvimos que entrar y decir el famoso, Full, please!


También paramos a comer en un pueblo pequeño que había junto s la carretera, y por suerte topamos con una camarera súper simpática que nos ayudo con el pedido.

Al fin, sobre las 18 llegamos a Williams, y nada más entrar en el pueblo, nuestra boca comenzó a abrirse… ¡Era genial!

Williams es el típico pueblo del interior, rodeado de vegetación y alumbrado por las luces de neón de sus comercios. Todas las casas y locales eran casas bajas, de no más de dos alturas.


El pueblo olía a cuero, de las sillas de montar, botas, cinturones, y también a barbacoa… Era magnífico.

Desde allí pudimos ver una de las mejores puestas del sol…


Volvimos pronto al hotel, quedaba una ducha y prepares todo para el día siguiente, el Gran Cañón.

Si, lo sé, va con retraso, pero lo cierto es que me ha sido imposible hacerlo antes. Acabamos todos los días, rozando la media noche y agotadas…. Así que, con retraso, pero aquí estoy.
El día 3 iba a ser nuestro día Tranquilo por los Ángeles… Pasear, empaparnos de todo lo que la cuidad ofrece….

Comenzamos con un paseo a primera hora de la mañana desde nuestro hotel, en el paseo de la fama, hasta el West Hollywood, el barrio gay. No sé qué pensaba encontrar, pero quizá, algo más. También es cierto que era por la mañana de un día de diari, por lo que quizá, eso tampoco ayudó.

Volvimos sobre nuestros pasos hasta el hotel, para coger el coche e ir hasta Beverly Hills que nos encanto! Paseamos alrededor de muchas casas, alucinando. Habíamos buscado varias rutas de los famosos, por lo que íbamos señalando y poniendo nombre a la gente que vivía ahí… Impresionante.

Sin pasar por el hotel, nos dirigimos directamente a Santa Mónica.

Aprovechamos el paseo y comimos por ahí. Un amigo me había recomendado el Jonny Roquets y lo cierto, es que estuvo genial. Además, rl camarero era hispano y nos trató fenomenal. Acabamos el paseo en el Pacific Park y disfrutando de sus atracciones.


Continuemos el paseo hablando y riendo, como siempre, hasta llegar a Venice Beach, que es genial también.

Queríamos ver atardecer desde el observatorio Griffith, y ver toda la cuidad s nuestros pies, por lo que cogimos el coche y pusimos rumbo hacia allí. No sabemos qué había pasado, pero una vez que llegamos al zoo, los accesos al observatorio estaban cerrados. Dimos varias vueltas buscando una ruta alternativa, pero no encontramos nada… ¡Fue lo peor del día! Estaba deseando ver toda esa inmensa ciudad desde arriba…

Volvimos exhaustas y cansadas al hotel. Al día siguiente nos quedaba un largo viaje, por lo que nos fuimos pronto a dormir…

Seguiremos!!

Buenas noches desde la cama de mi hotel en Hollywood. ¡Estoy muerta!

Creo que hemos aprovechado el día hoy de maravilla, viendo muchas cosas y disfrutando de la ciudad.

Con todo el tema del jet lag, nos despertamos a las 5 de la madrugada, por lo que tras hacernos un poco las remolonas t darnos una ducha, salimos en busca de un café… Fue sensacional pasear por un Hollywood Blv totalmente vacío…. Aprovechamos para hacer fotos.

Hoy nos tocaba visitar el Downtown, por lo que cogimos el metro, la línea roja, al lado del Dolby y nos bajamos en Union Station. Es en esta parte de la ciudad donde está la calle Olvera y las primeras raíces de esta gran ciudad. Fue raro pasear por el pueblo de los Ángeles…. Pero genial conocer sus orígenes.

También vimos el grandísimo ayuntamiento, que ha salido en muchas películas, el auditorio, que ya en foto me tenía fascinada no os digo nada ahora, Little Tokio que también nos gustó muchísimo…
Tras visitar todo el cebtro, vinimos al hotel a por el coche y nos fuimos en busca de la Hollywood sign, que la pudimos ver desde varias calles. Había leído en internet que no se veía bien y que no se podía pasar por algunas calles. Nosotras pasamos y nos movimos con total libertad, aunque donde mejor y más cómodas estuvimos fue en Beachwood. 

Fue una sensación genial poder ver las letras que tantísimas veces habías visto.
Por último, acabamos la tarde y también el día en Santa Mónica, disfrutando del pier y de todo lo que ofrece. Pudimos ver la puerta de sol y ver la noria girar y brillar. Santa Mónica es mejor efe en las películas… Nos ha encantado.
Ya agotadas, nos hemos venido a nuestro barrio para cenar eh un mexicano y por fin, estar en la cama ya.

Muy buenas noches!