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Hoy hace cinco años que tomamos el primer café juntas, ¿lo recuerdas?

Hoy hace cinco años que estaba en mi casa eligiendo el modelito con el que me iba a presentar en tu casa para recogerte… Recuerdo como una compañera me ayudaba en la “difícil” elección.

Hoy hace cinco años que salí de mi casa nerviosa para ir a recogerte a la tuya. Iba en el coche, conduciendo y pensando en todo lo que podía pasar a partir de ese café…

Hoy hace cinco años que te recogí en tu casa, como a una princesa, y te llevé al centro de Barcelona, a una de las cafeterías que yo conocía y que tienen ese encanto especial para una primera cita.

Hoy hace cinco años que llegamos a nuestra cafetería, en pleno Born, toda ella iluminada a base de velas que estaban por todo el local. Nos tomamos un café y pudimos hablar más de nosotras, contarnos historias, anécdotas, sueños…  Recuerdo muchas de las cosas que nos contamos, me sentía tan cómoda que cada vez iba contando más y más cosas, hablándote de mí sin miramientos.

Hoy hace cinco años que pude conocer a una chica preciosa, simpática, con un gran sentido del humor y especial, muy especial.

Hoy hace cinco años que te llevé a cenar por primera vez. No sabía qué tipo de comida preferías, así que opté por unas tapas. ¿Lo recuerdas, cariño?

Hoy hace cinco años que me tembló el pulso cuando ví que te sentabas a mi lado en la cafetería, muslo con muslo, brazo con brazo.

Hoy hace cinco años que me quedé casi sin aliento al notar tu mano por mi muslo… Lo recuerdo tan bien… Estábamos cenando y ella, sin querer ( O no… ), tiró el vaso con todo su refresco…  Me dejó el pantalón empapado de Nestea… Y ella, muy nerviosa, comenzó a sacar servilletas y a intentar que no me mojara, así que servilleta en mano, me recorrió el muslo, mientras yo me reía y le decía que no importaba…

Hoy hace cinco años que te llevé de vuelta a tu casa, mientras en el coche seguíamos hablando e incluso en algún tramo, cantando. La cita estaba saliendo genial, las dos nos sentíamos muy cómodas, con ganas de que no se pusiera el sol y de que no acabara ese maravilloso jueves…

Hoy hace cinco años que aparqué en frente de tu portal sobre las once de la noche y nos dieron las cuatro de la mañana hablando… Sí, hablando. No pasó absolutamente nada, aunque las dos nos palpábamos las ganas, las cosas como son.

Hoy hace cinco años desde que me enamoré de ti, desde que supe que quería compartir mi vida contigo, desde ese día supe que yo había encontrado a mi mitad, porque cuando estoy sin ti, me siento mermada.

Hoy es un gran día, un día precioso, un día para celebrar… Hoy hacemos cinco años, mi vida y eso me hace muy feliz… Siempre lo hemos celebrado como se merece, ¿Recuerdas? Pero este año la celebración tendrá que esperar un poco….Pero muy poco, porque hoy ya es miércoles y tú el sábado de madrugada llegas… Un poco más, mi vida para disfrutar de todo juntas. Yo puedo, aunque me cueste ¿Y tú?

Sobre las 10 de la mañana me estaba terminando de arreglar para ir a correr y justo llamaron al telefonillo… Cuando abrí… Venía un repartidor con un paquete para mí… La caja estaba llena de corazones en los que se leía Te quiero… Y dentro me esperaba un desayuno bien acompañado por una rosa, por un peluche en forma de corazón, con una taza para el café y una nota, preciosa, que ha conseguido que me emocione y que se me empañen los ojos… Gracias mi vida, por el paquete y por toda la vida que me estás regalando. Te quiero.

 

“El que espera, desespera” me decía siempre mi abuela y es cierto, porque yo ya estoy desesperada por poder ver la cara de mi sobrina, aunque si somos realistas, más desesperada tiene que estar mi hermana…

A pesar de que ha salido de cuentas el día 20, aún no ha dado a luz. Ya le han dicho, que sino nace antes del miércoles, se lo provocaran, así que esta misma semana podré deciros más cosas, porque ahora sí que es la cuenta atrás… Pero la de verdad.

Estoy deseando que llegue el momento del parto por millones de razones, por supuesto que sí. Saber que mi hermana está bien y feliz, con su hija en su regazo y que va a comenzar una nueva vida es lo más  importante ahora mismo para mí. Porque cuando a alguien que quieres tanto, como yo quiero a mi hermana pequeña, la ves tan plena, tan llena de vida… Lo demás, se difumina… Ni te enteras del resto de personas, del resto del mundo…

Imagino que mi hermana estará nerviosa, ansiosa… Deseando poder mirar a los ojos a la persona que más va a querer en lo que le queda de vida… El otro día en el médico le dijeron que la niña ya pesa 4 kg… Así que mi pequeña, mi pequeñina, viene grande, muy grande.

Sal cuando tengas que salir, porque sea cuando sea, de noche, de día, lunes o sábado, estaremos aquí, deseando verte, ponerte cara y mirarte a los ojos para decirte lo mucho que hemos esperado ese momento…

Cuenta atrás…

Publicado: 20 enero, 2014 en bollo, homosexual, lesbianas

Hoy comienza oficialmente la cuenta atrás… Ni mañana ni ayer… Hoy. Así que, aquí estamos todos esperando, impacientes.

La verdad que llevo ya varios días aquí y siempre pienso, voy a sentarme y a escribir algo de todo lo que estoy viviendo, porque es sensacional, pero al final, estoy tan ocupada, que entre una cosa y otra, se me pasa. Pero de hoy no iba a pasar.

A partir de hoy comienza la cuenta atrás. Se supone que mi hermana ya “ha cumplido” y en cualquier momento se puede poner de parto. Lo cierto es que ella lo lleva fenomenal, no tiene ningún síntoma ni ninguna molestia. Llevamos varios días quedando para salir a pasear, tanto por la mañana como por la tarde, y la verdad es que se encuentra fenomenal, además de estarlo, porque está preciosa.

He pasado unos días geniales con ella. Hemos hablado de la niña, de ropita de bebé, de cunas, de sueños, de miedos… Pero sobre todo, nos hemos reído, y mucho. No paramos de reírnos, siempre que estamos juntas estamos así.

Tenemos la suerte de que mi hermano también está por aquí, por lo que vamos los tres a todos los sitios juntos, parecemos los tres mosqueteros, no nos separamos para nada.

Mañana ya es martes, 21, un día menos para verte la cara, que lo estoy deseando y un día menos para tenerte a ti aquí, mi vida.

La verdad que estoy pasando unos días geniales en casa, durmiendo en mi cama de 90, estudiando (Sí, ahora debería estar estudiando) en mi escritorio, saliendo a correr (sí, también salgo a correr) por donde salía cuando era una cría… Son muchos recuerdos en muy pocos días. Solo añoro una cosa o solo necesitaría una cosa para ser feliz del todo, a mi chica aquí, a mi lado, entonces ya, sería perfecto.

Estoy disfrutando de mi hermana y de su compañía, haciéndole un montón de fotos, porque está preciosa, se la ve tan feliz, que en todas las fotos se puede palpar esa felicidad. Le hago fotos a la barriga poniéndole frases tontas, le hago fotos a todo lo que puedo, porque todo esto para mí son recuerdos, miles de recuerdos y así también, se las mando a mi chica, para que pueda ver por lo que mis ojos se emocionan.

Hoy estaba con mi hermana hablando, en el sofá, tranquilamente, y la niña ha comenzado a darle pataditas. Me avisó corriendo y enseguida me levanté y puse las manos en la barriga. Cada vez que puedo sentirla, me emociono. Pocas cosas tan simples producen tantas emociones. No me imagino lo que sentiré cuando la vea.

Mañana es jueves… Mañana es 16… Y eso significa tantísimas cosas.

Mañana a estas horas estaré a casi 900 kilómetros de aquí, de Barcelona. Eso no es lo que me preocupa, lo que me preocupa es estar a esa misma distancia de ti…

Mañana me sale el avión de camino a casa. Mi hermana está a punto de dar a luz y yo, no me lo quiero perder por nada del mundo. Pero ella, mi chica, no podrá venir hasta dentro de unos 15 días por motivos laborales…

Vamos a estar 15 días separadas… Muchas os reiréis… Pero en cinco años que llevamos juntas, si sumamos todos los días que hemos estado separadas por diferentes motivos, no llegan a 15 días, así que imaginad lo que esto significa para nosotras.

Yo tengo muchos sentimientos encontrados, enfrentados… Estoy deseando bajar de ese avión y ver que me espera mi hermana, tocarle la barriga, abrazarla y pasar todo el tiempo del mundo con ella. Ayudarla a colocar la ropa, la cuna, el cambiador… A preparar la mochilita para cuando tenga que ir al hospital… Estoy deseando que se ponga de parto y ver la cara de mi hermana, emocionadísima, cuando le dejen ver a su hija. Estoy deseando ver la cara de mis  padres cuando vean la cara de su primera nieta. Estoy deseando ver la cara de mi sobrina, de mi ahijada… Pero ¿sabes lo que deseo? Que todo esto, lo pudiera hacer contigo de la mano, entonces sí que sería perfecto. Mi hermana, nuestra sobrina y tú y yo. ¿Qué más podría pedir?

Sé que no es fácil para ninguna de las dos, cariño, por eso te pido paciencia. Ya sabes que yo estaré allí, preparando todo. Y cuando tú vengas, te presentaré a la nueva sobrina. Aunque antes, habrás visto unas mil fotos.

Además, tengo la suerte de que voy a estar súper liada, no solo por lo de mi hermana, sino porque en tres semanas tengo los exámenes, así que me voy a poner a estudiar y aprovechar el tiempo como una loca. También tengo lo del libro, que lo acabaré allí… Creo que estos días que voy a estar en casa van a ser una vuelta a mi pasado… Durmiendo en una cama de 90, con mi escritorio, mi ordenador y mis apuntes. Comiendo en casa, con mis padres, ayudando en casa…

Me gusta cuando hablas de la niña… Me encanta ver esa luz en tus ojos… Y sé que estás deseando verme con la niña en brazos y no se quien se emocionará más, si tú al verme a mí emocionada con la niña o yo de tenerla mientras tú me miras. Sea como fuere, que enero corra mucho y febrero te traiga a mí.

Creo que tras cinco años no se dormir sin ti, no se dormir en una cama tan pequeña, no se cocinar solo para una o hacer la compra para tantos… Creo que los chistes que haga no serán tan graciosos si tú no estás al otro lado, para reírte conmigo. Creo que te añoraré como nunca lo he hecho con nadie, pero creo que nos hará más fuertes, más si cabe. Además, ¡qué son 15 días, maldita sea! Eso no es nada, mi vida.

Te quiero.

Eres mi guante.

Publicado: 11 enero, 2014 en lesbianas
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Tú eres mi respuesta sin pregunta y la pregunta a mi respuesta. Eres mi desvelo y mi sueño errante que me viene justo, como un guante. Tú eres mi arrojo y el cerrojo para mi llave. Eres estas líneas, mi pentagrama, mi domingo por la tarde en pijama, sin salir de casa, sin salir de la cama. Eres mi argumento, mi evidencia de que no miento. Eres más que mi amor,mi vida.

Y entonces, cerré los ojos y te vi.

Y entonces, cerré los ojos y te vi. Sí, pequeña, te vi. Te vi a pesar de tener los ojos cerrados, a pesar de no haberte visto nunca, a pesar de que ni siquiera has nacido, a pesar de mil pesares, te vi.

Tenías las mejillas sonrojadas y los ojos abiertos, muy abiertos. Me mirabas, devolviéndome el gesto. Estabas tranquila, serena. Movías tus manos, tus pequeñas y regordetas manos, de arriba abajo.

Y entonces te sentí, a años luz de ti y te sentí. Sí, te sentí, como se siente el aire en la cara, como se siente la falta en el alma, como se siente mi hermana cuando te mueves dentro de ella. Te sentí, sí. Muy dentro de mí, tan adentro que es imposible sacarlo, es imposible borrarlo. Te sentí tan fuerte, que tu sensación está en mí, tatuada, a fuego, a base de pensar en ti.

Y entonces te oí, sí, te oí. Nadie sabe cómo será tu voz, tu timbre… Yo voy un paso por delante, porque yo te oí, yo te escuché… No me llamabas, no llamabas a nadie. Pero te oí… No sé qué decías, no se a qué te referías, ni sé que querías… Pero te oí, tú lo sabes ¿Verdad?

Y entonces sonreí, si, y a mi risa le sustituyó una gran carcajada. Sí, sonreí, reí a carcajadas… Eras tú ¿Verdad? Que le estabas haciendo cosquillas a mis recuerdos, le estabas haciendo cosquillas a mi “yo interior”, que le estabas haciendo cosquillas a mi querida imaginación, a mi querida ilusión, a mi querida imagen de ti…

Y entonces lo entendí, sí, lo entendí… Tenía las respuestas, tu respuestas, mis preguntas… Aun no estás aquí y sin embargo lo llenas todo, ocupas todas nuestras mentes, todos nuestros sueños, todas nuestras ilusiones para el año 2014 están puestas en ti y aun no estás. Tu, que lo llenas todo sin estar, eres la que motiva estas letras, la que me impulsa a escribir, la que me impulsa a sonreír con solo imaginar tu cara, la que me impulsa a emocionarme solo con pensar en el momento en que tu madre, mi hermana, te ponga en mis brazos, sobre mí y pueda verte, por primera vez de tú a tú y besarte.

Y entones entendí lo feliz que nos has hecho. Te esperamos. Tenemos ganas de ti.

Y entonces entendí que vives con tanta fuerza dentro de mí, de mi imaginación, de mis ilusiones, de mis sueños… Que para mí eres real, para mí tienes ojos que miran y que ven, tienes una voz dulce y melosa, aunque aún no hayas pronunciado ni una sola palabra. Tienes unos labios gorditos que no paran de sonreír, de reír, de mascullar palabras…  Tienes una madre que te quiere por encima de todo, que te dará todo lo que tenga y que luchará por ti, siempre. No olvides, que tú, sin querer, solo por el hecho de existir, de venir en camino, has cambiado todo. De veras te lo digo, no te imaginas hasta qué punto has cambiado todo… Para bien.

Y entonces supe que te quería, sobrina.

Dicen que Dios aprieta pero que no ahoga… Yo creo que quien aprieta y no ahoga es la vida, que a veces nos pone a prueba, nos examina, nos tantea… Nos exige para que no nos rindamos, nos exige para que seamos fuertes, fuertes como ella, fuertes para soportar la carga que tengamos que soportar sobre nuestra espalda…

Es la vida la que muchas veces te pone la zancadilla y te hace tropezar… Es la vida la que te bombardea a preguntas hasta hacerte dudar… Es la vida la que te manda mil y una señales y sin embargo te venda los ojos… Es la vida la que se acuerda de cada uno de nosotros, para olvidarnos transcurridos cinco minutos… Es la vida la que nos pone a prueba…

Pero también es la vida la que te enseña a poner las manos, si te vas a caer, para no hacerte daño. Pero también es la vida la que te da la palabra para que respondas, te justifiques, te expliques, te sinceres… Pero también es la vida la que te enseña a dejar caer esa venda, la que te enseña a atender a tientas. Pero también es la vida la que al acordarse de nosotros, por un instante solamente, nos alumbra el camino para que no tropecemos, para que no dudemos, para que veamos a tientas y confiemos, confiemos en nosotros mismos, confiemos en la vida.

Es cierto, duele. Duele mucho. Duele la vida y a veces duele hasta vivir… Todos hemos sentido ese dolor dentro de nosotros… Hemos sentido como, a pesar de no tener ninguna herida visible, de no tener hematoma alguno, de no tener, según las radiografías, nada roto y sin embargo, nos sentimos rotos, rotos por dentro. Esa es la peor de las heridas, la que no sangra, la que no se ve en la piel, a pesar de traspasarla… Todos hemos tenido días malos, rachas no demasiado buenas… Pero seguimos aquí, las hemos dejado atrás, las hemos ganado la batalla, las hemos derribado, les hicimos jaque…

Esa es la vida, la que te hiere y te cura, la que te olvida y a continuación te llama, la que pasa por delante de ti, sin mirarte, sin ni siquiera recordar tu nombre… Y sin embargo, a la vuelta de la esquina, te espera otra vez para abrazarte y susurrarte que no te sientas sola, porque no lo estás. Esa es la vida  la que te hace dudar hasta que dejas de hacerlo. La que confía en ti más que incluso tú mismo… Así que vive, piensa en ti, disfruta por ti, confía en ti… No hay nada más personal, no hay nada más sencillamente mágico que sentarse un día, cerrar los ojos, acompasar la respiración a los latidos de tu corazón y preguntarte… Pregúntate lo que quieras saber… Sin miedo… Sin medias tintas… Pregúntate… No pongas cara de póker ni te guardes un as en la manga… Eres tú…

Las conversaciones de tú a tú son las más productivas. Es normal que sientas miedo a veces, que sientas que no entiendes tus sentimientos, que no entiendes las señales que te manda la vida, que no sabes qué medidas adoptar en determinado asunto, que no sabes que pensar sobre alguna cosa… Pregúntate… Sin miedo, sin reparo… ¿Qué es lo peor que te puede pasar?

Sal y sonríe, sí, sonríe… Sonríe para ti, eso es primordial en la vida. Sonríe porque lo sientes tan dentro de ti, que lo tienes que sacar, que exteriorizar… Sonríe porque la vida no es más que tu reflejo, no es más que lo que tú quieres ver… Si tú la sonríes… Ella también lo hará. Se valiente… No hay persona más valiente que la que se enfrenta sus propios miedos, porque esos son los que más  asustan…

Sienta la libertad de sonreir o de llorar. De cantar, de bailar y hasta de perder el paso. Siente la libertad de respirar bien profundo cuando salgas a la calle, de mirar al cielo buscando un guiño de aquellos que allí nos esperan. De brindar con agua o con cava sin motivo, porque el mejor motivo es que estás brindando… Sienta la libertad de amar, sí, de amar, de amar sin preguntas porque amar es la respuesta. Siente la libertad de hablar, de explicar, de exponer… Siente la libertad de acostarte una noche y poder leer, dejar que la mente viaje y se distraiga… Y siente la libertad de estar vivo…