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Buenas noches a todas:
Me iba ya a a dormir, pero me he puesto a repasar las últimas cosas del viaje y mirad, me he decantado por escribir un poco.

No os podéis imaginar las ganas que tengo de este viaje. No sólo por el hecho de viajar, conocer y ver cosas tan bonitas como las que Italia ofrece… ¡Sino porque nos las merecemos!

Han sido unos meses de mucho trabajo y mucho estrés. De mucho madrugar y mucho escribir… Pero el resultado ha sido tan satisfactorio, que sólo pensar en el, me hace sonreír.

Estos últimos meses he acabado la novela que tantas veces escribía en mi cabeza. Por fin, he dado rienda suelta a mi imaginación y puedo decir que ya está acabada. Aunque claro, hay que repasar y mimar aún un poquito más.

No contenta con escribir la novela que tanto deseaba, también escribí un relato que ha sido genial. Me levanté un día con ganas de escribir y bueno, ahí está ese relato de más de 50 páginas… Ojo, también está aún en la incubadora esperando a los últimos retoques.

Los preparativos de la boda, así como los viajes a mi tierra para organizar las cosas y por supuesto ver a la familia y a nuestras dos sobrinas, también nos ha robado mucho tiempo y quebraderos de cabeza, aunque nos han dejado tantos buenos recuerdos y nos ha permitido imaginar tantísimas cosas…

Así que sí, mañana empiezan las vacaciones en las que sólo quiero disfrutar de mi chica mientras conocemos Italia. Solas ella y yo, sin madrugones para ir al trabajo, sin exámenes ni apuntes, ni atascos en hora punta… Solas ella y yo paseando por la Lombardia. ¿Qué más puedo pedir.

Nos vemos!

Hace unas semanas, mientras compartía un café y una charla de lo más animada con una “nueva amiga”, salió el tema de la salida del armario.

Hay tantas historias, como personas. ¿Cuántas historias conoces? ¿Cuántos finales felices? ¿Cuántas preguntas que se quedan sin responder? ¿Cuántos abrazos y besos por parte de la familia? Cada uno tiene una historia que contar… Esta es la mía.

Cuando a lo largo de esa charla, mi “nueva amiga” me preguntó si yo, ya estaba fuera del armario y le respondí que sí, la siguiente pregunta no se hizo esperar. “¿Cómo fue?”, me dijo…

Pensativa y reflexionando sobre lo que iba a decir, la miré y le dije: “Lo mejor para no salir del armario, es no entrar”. Ella me miró como quien no entiende la lengua que hablo y me volvió a preguntar. “¿Eso cómo es?”.

Yo jamás he salido del armario en mi casa. Nunca me ha hecho falta y nunca he tenido intención. Creo que la mejor manera de que te traten con total naturalidad, es comportarte tu así, natural.

Nosotros somos tres hermanos, tres conmigo. Siempre he recordado cuando alguno de mis hermanos comenzaba a salir con alguien… Jamás llegaban a casa y decían “Papá, mamá, mi nueva pareja…” ¡¡NO!!

Ellos en verdad, simplemente salían. Simplemente se dejaban ver. Simplemente invitaban a esa nueva persona a casa, a comer, a ver una peli. Simplemente coincidían con el resto de la familia por la ciudad. Simplemente la mencionaban en casa mientras comíamos. Simplemente enseñaban un regalo que les había hecho, una fotografía o nos consultaban y nos pedían consejo sobre algún tema referente a su nueva pareja… Los demás, solo asentíamos.

Hay cosas tan obvias, que no necesitan explicación.

Eso hice yo. Comportarme como mis hermanos. Ni mejor, ni peor… Igual.

Hay cosas que los padres saben desde siempre, creo. Además, de que nunca les he dado motivos para que duden sobre ella.

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Recuerdo cuando llevé a mi chica por primera vez a mi casa, a conocer a mi familia, a mis hermanos, a pasear por mi ciudad… En mi casa nunca hubo ninguna duda… Todo el mundo sabía que no era mi amiga, ni una compañera de trabajo. La química, las miradas y la complicidad que no se esconde, ni se debería de esconder, grita demasiado. Todo el mundo lo sabía. Siempre he querido que todo el mundo lo sepa, ¿por qué no iba a quererlo?

Por eso para mí, la mejor manera de salir del armario, es no entrar. Si no te metes tu solo, no tendrás que salir. Si tu naturalidad puede más que tu miedo, te aseguro que no tendrás por qué dar explicaciones, ni tener miedo a hablar con tus padres. No entréis en el armario y deis tres vueltas a la llave, porque os costará un mundo salir.

Hace unos meses mi madre me habló por primera vez sobre mi homosexualidad… Hace unos meses mi madre me sacó el tema para decirme que no podía haber elegido mejor, que ella es tan increíble que están todos encantados… Que se nos ve tan felices, que la gente que está a nuestro alrededor lo sabe con solo vernos.

Hace unos meses mi madre me preguntó por planes de futuro, por boda, por niños, por fecundaciones in vitro.

No entréis en aquel sitio del que después querréis salir…

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo la solución a mi problema. Tengo el aliento que le falta a mi garganta ya seca. Tengo el sol de un día gris y nublado. Tengo la ola que jamás llegó a la orilla. Tengo un trébol de cuatro hojas. Tengo tu mirada guardada como el mejor de los recuerdos. Tengo tu mirada guardada como el mejor de los regalos. Tengo tu mirada guardada como el mejor tesoro que podía tener, que podía encontrar, que podía custodiar…

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo un camino marcado a fuego que habla de mí. Tengo miles de sueños y todos son contigo. Tengo la banda sonora de mi vida, de cada momento que he vivido, de cada momento que viviré. Tengo una casa, un hogar, un refugio ante la vida, una caseta, un alto en el camino. Tengo hambre y sed, hambre de vivir y sed de ti, de contigo, de nosotras, de las dos… Tengo una opinión o quizás dos. Tengo una familia, tengo unos orígenes, tengo un orgullo de ser, un orgullo de pertenecer, un orgullo de corresponder…

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo una ventana por la que entra el sol aunque fuera esté nublado. Tengo una sonrisa perpetua, tatuada, perenne. Tengo una canción que habla de mí, tengo una canción que habla de nosotras, tengo una canción que habla de mis anhelos, de mis recuerdos, de muchos de mis sentimientos. Tengo un viaje pendiente, una aventura por delante, un sinfín de idas y venidas. Tengo una cámara para capturar todos esos momentos, para capturarte en todos esos momentos. Tengo el mejor objetivo y no hablo de cámaras de fotos.

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo tu mano apoyándome en cada paso que doy, en cada paso que inicio, en cada aventura que vivimos. Tengo tu mano que me ayuda, que me acuna, que alimenta mis esperanzas, que acuna mis sueños y espanta a mis fantasmas. Tengo tu mirada, llena de un sinfín de ternura, que me apremia, que me aconseja, que me llena de vida. Tengo tus palabras grabadas en mi memoria y a las cuales acudo cuando necesito paz, cuando te necesito. Tengo tu voz dulce de compañía cuando estoy sin ti.

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo nuestro futuro en mis manos, tengo tus manos, tengo tu sueño y el mío. Te tengo soñando sobre mi pecho, dormida, tranquila. Tengo tus labios suplicando mis besos. Tengo mis besos suplicando tu nombre. Tengo tu nombre tatuado en mi memoria, en mi cabeza, en mi ayer y en mi mañana.

 Tengo el mejor de los motivos para continuar. Te tengo a ti a mi lado. Tengo claro que ya no soy yo sola, ahora somos dos, para todo. Tengo el mejor de los motivos, preciosa, porque te tengo a ti al lado, te tengo al lado… Gracias.

¿Sabéis? Hoy me he puesto a pensar, a recapacitar, a echar la vista atrás y entender cómo he llegado a dónde estoy…

¿Sabéis? Siempre he sido un alma callejera… Adoro la calle, salir y beberme las calles, empaparme de sus gentes, de sus conversaciones, de pasear sin ningún rumbo, de tomar una cerveza en alguna terraza y contemplar el mundo, mi mundo, el mundo a través de sus ojos o de los tuyos… Lo adoro.

¿Sabéis? Cuando mi chica y yo comenzamos a salir, pasábamos mucho tiempo en la calle. Salíamos a dar una vuelta, de compras, a tomar una cerveza o tres, de fiesta… Nos parecemos bastante.

¿Sabéis? Llevamos viviendo juntas… algo más de cuatro años. ¡¡Cuatro años!! Viviendo y compartiendo cada minuto del día, cada despertar, cada comida, cada zafarrancho, cada berrinche, cada sesión de cine… Compartiendo la vida, compartiendo nuestro tiempo y no hay nada más valioso que eso, el tiempo.

¿Sabéis? Cuándo aun no vivíamos juntas, pasábamos todo el tiempo que podíamos haciendo cosas y después cada una se iba a su casa. Ella vivía con sus padres y yo vivía sola. Así que alguna vez se quedaba a dormir en mi casa. Era magnifico.

¿Sabéis? La cosa fue poco a poco, despacito. No es cierto eso que dicen de que las lesbianas a los dos días se van a vivir juntas, por lo menos en mi caso. Aunque era cierto que nos sentíamos muy cómodas la una con la otra, fuimos paso a paso.

¿Sabéis? Me encantó meterla en mi casa, ahora nuestra casa. No tuve ningún problema en compartir mi espacio, mi armario, mi baño, mi vida, mi cama y mis recuerdos… La mitad de todo eso es de ella, porque la mitad de mí es ella.

¿Sabéis? En este tiempo hemos ido poniendo la casa a nuestra manera. Yo recuerdo que al principio el piso parecía un auténtico piso de soltera… A pesar de las tres habitaciones que tiene, solo usaba la mía y el salón… Era un auténtico piso de pasada…  

¿Sabéis? Adoro Barcelona, no desde que llegue, pero casi. Ha sido un amor tardía, un amor que ha ido creciendo con el tiempo y con las aventuras que he corrido a través de sus calles… Pero adoro esta ciudad. Siempre intentaba estar fuera de casa… ¡Hay tanto que hacer aquí! Siempre tenía planes.

¿Sabéis? Volvía a casa para dormir y para comer y eso, siempre y cuando, no me surgiera un plan. A principio de mes no venía ni siquiera a comer, siempre me compraba un bocadillo o algo por ahí… Y arreglado. Otras veces me llevaba algo de comida al trabajo, así nada más salir, comía y podía aprovechar el tiempo.

¿Sabéis? Llegué a Barcelona con 21 años… Y quería comerme el mundo y aunque suene raro, a mí manera lo hice… Lo hice…

¿Sabéis? Entonces llegó ella… Y todo cambió, mi mundo cambió, mi vida cambió… Comenzamos como empieza todo el mundo, con  muchas ganas. Las mismas ganas que tengo ahora mismo de volver a verla y de que vuelva ya del trabajo…

¿Sabéis? No recuerdo el día exacto en que todo cambió. No recuerdo el día exacto en que el piso pasó a ser de las dos… No lo recuerdo y no me importa.

¿Sabéis? Hemos pasado muchas cosas en este piso… Muchas alegrías, muchísimas. Alguna que otra lágrima, a veces de tristeza, otras de alegría y muchas de añoranza…  Hemos tenido muchas visitas en casa, muchas inesperadas y otras tan deseadas… Hemos compartido mesa con la gente más importante de nuestras vidas y hemos, por así decirlo, hecho un vínculo con esta casa, con sus paredes, con sus muebles… Es nuestra casa, ¿verdad cariño?

¿Sabéis? Poco a poco hemos ido cambiando muchas cosas del piso. Los muebles, decoración, haciendo de mi “piso de soltera”, nuestra casa.

¿Sabéis? Lo hemos conseguido con creces. Adoro estar en casa, en nuestra casa. Adoro el olor de mi casa. Es abrir la puerta, respirar profundamente y decir, “Estamos en casa, en casa cariño”. Adoro hacer planes de donde colocaremos un cuadro, una foto o una estantería. Adoro tanto mi casa y lo que hemos construido dentro, que muchos días, no quiero ni salir de estas cuatro paredes.

¿Sabéis? La chica que comenzó este escrito diciendo que adora la calle y salir… Esa misma… Os dice ahora que adora estar en casa, en pijama, con una manta y sus brazos rodeándome mientras vemos una peli, una serie o el mismísimo “Sálvame”, lo que sea… Porque estando así, lo que menos me importa es la televisión…

¿Sabéis? Cuesta encontrar a alguien con quien te sientas tan cómoda, tan agusto. Da igual si estás vestida o desnuda, si estás en pijama o sin peinar… Es increíble como “Esa persona” siempre te ve bien y perfecta.

¿Sabéis? Es incalculable lo que vale la mirada de mi chica cuando entra en casa, se quita el abrigo y viene a abrazarme… Incalculable… No lo cambio por nada, por nada…

¿Sabéis? Llevo un tiempo pensando y creo que mi vida estará, dónde esté ella. Y que seré feliz, si ella está cerca.

¿Sabéis? Adoro mi vida, mi situación, mi casa pero todo esto es porque la adoro a ella. Ella es la que ha conseguido tantas cosas… La que ha conseguido esfumar a tantos fantasmas que llevaba siempre conmigo en los bolsillos… Ella que es la auténtica luz de esta casa, que es el edredón de mi cama y el alma de mi vida…

 

 

 

Lo confieso… Estoy deseando ver a mi hermana. Me duele no estar con ella en esta etapa tan bonita y significativa de su vida. A veces pienso que las etapas más importantes de su vida, las ha pasado sin mí…

Lo confieso… Me gustaría estar allí con ella, pero no solo hoy, sino poder haber estado desde el primer día, desde el primer día que se hizo la prueba de embarazo y dio positivo…

Lo confieso… Sé que está feliz, sé que está enamorada, sé que está encantada con la nueva situación que está viviendo, con lo que se le viene encima y con el cambio que va a dar su vida. Esta distinta, está mayor, está feliz.

Lo confieso… Me gustaría haber ido con ella de médicos, de ecografías, a hacer la prueba del azúcar, llevármela a merendar si algún día le apetecía algo concreto… Me hubiera gustado estar allí cuando le dijeron que lo que venía en camino era una niña… Mi niña. Me hubiera gustado que mis manos sintieran las primeras patadas de mi sobrina…

Lo confieso… Me hubiera gustado ver cómo va creciendo la barriga, ver cómo cada día le sienta mejor el embarazo y cada día está más guapa, más ilusionada, más feliz… Me hubiera gustado decirle esto mismo si en algún momento le hubieran faltado las fuerzas…

Lo confieso… Me emociono cada vez que me envías una foto. Mi hermana… La pequeña… Con mi sobrina… Son fotos para enmarcarlas… Se te ve tan feliz, tan sonriente… Transmites todo esto a través de la foto… No dejes de hacerte fotos, porque estás preciosa.

Lo confieso… Tengo predilección por la foto que me mandas con la abuela… ( En verdad es la abuela de mi madre, mi bisabuela) En la que sale besándote la barriga… Me transmite tantísimas cosas esa foto, que cuando la veo, me emociono y se me empañan los ojos. Ahora solo de imaginármelo, ya los tengo empañados. Ojalá la abuela sea lo suficientemente fuerte como para aguantar los meses que quedan y poder coger a su tataranieta en brazos, sería precioso, como tú, como ella, como mi ahijada…

Lo confieso… Me hubiera gustado no estar tan lejos, hermana. Me hubiera gustado vivir toda esta etapa a tu lado, tomar nuestros cafés, que me cuentes cómo te vas encontrando, que vas sintiendo… Ir de tiendas y comprar ropita para la nena… Me hubiera gustado no perderme este momento, me hubiera gustado que los más de 800km en verdad no fueran tantos… Me hubieran gustado tantas cosas… Tantas…

Lo confieso… A veces tengo la sensación de que no he estado a tu lado en los momentos más complicados de tu vida. A veces tengo la sensación que cuando más me has necesitado, más lejos he estado yo. A veces tengo la sensación de que has crecido demasiado deprisa, que la vida te ha hecho dar el estirón antes de tiempo y madurar a contrarreloj. A veces tengo la sensación de que eres tan fuerte, tan valiente, tan decidida… Que no se a quién habrás salido, pero no cambies, no cambies nunca.

Lo confieso… No estoy lejos porque quiera, pero no puedo hacer otra cosa… Ojalá el nuevo año, además de una sobrina, me traiga buenas noticias… Ojalá pueda ver a mi sobrina crecer y no precisamente a golpe de fotos… Ojalá.

Lo confieso… Estoy muy orgullosa de ti, hermana, muchísimo. Por lo que eres, por lo que has conseguido y por como lo has hecho. Eres fuerte y valiente, eres decidida, eres alegra y divertida. Que nadie te cambie. Que no te cambie la vida, porque serás una madre increíble si consigues transmitir todo lo que tú eres, a mi sobrina. Te quiero, hermana.

Y allí estaba yo, como cada día, en el andén esperando. Y allí estaba yo, tranquila o nerviosa, de pie, con la espera bailando. Y allí estaba yo, sola, a mi conciencia escuchando. Y allí estaba yo, solamente acompañada por un gato, que de la vida se quejaba maullando.

Y allí estaba yo, esperando al tren, mi tren, esperando mi oportunidad. Y allí estaba yo paseando pasillo arriba, paseando pasillo abajo solamente con mi soledad. Y allí estaba yo, dudando de mi sombra, dudando de mi eficacia, dudando de mi capacidad…

Y allí estaba yo intentado apaciguar mi respiración, intentando no salirme del guion, no saltarme el estribillo en esta canción. Es ahora o nunca, me repite una y otra vez mi interior. Y allí estaba yo, afirmando que mi interior tenía razón, aunque solo de pensarlo, me diera pavor.

Y allí estaba yo, decidida. Y ahí estaba yo, con mi maleta, mis sueños y el alma prendida. Y ahí estaba yo, decidida, era mi momento, era mi huida. Y ahí estaba yo esperando ver las luces den un tren de alta velocidad o un triste cercanías, que llevara pasaje con cafetería y donde tomar un café y sentirme realmente viva.

Y ahí estaba yo resuelta a comenzar mi aventura. Y ahí estaba yo sabiendo que la vida nunca apura, que te deja coger aire, que te deja echarlo, pero que no te espera aunque lo esté deseando. Si has de coger el tren, no lo pienses y ve. Si tienes dudas, si tienes miedos, quédate en el andén. La vida es para los que arriesgan, ellos tienen las respuestas a las preguntas que le haces a tu almohada, entre cortadas.

Y allí estaba yo, de equipaje exenta, solo cargada de besos sabor a menta, de sueños fuertes y cargados, como la absenta, de un futuro para mí, para ti, para nosotras cuando de este viaje vuelva.

Y allí estaba yo, cariño. Notaba tu mano apretando mi mano, notaba tus labios susurrando en mi oreja, notaba tu calor traspasar mi piel, notaba tus nervios y tus ojos, clavados en mí, viéndome crecer.

Y allí estaba yo, querida musa. Y allí estaba yo, dueña anónima de estas letras, de estas cartas, de estas historias enmascaradas. Y allí estaba yo, contigo. Porque allá donde vaya, allá donde esté, siempre te llevaré en mi bolígrafo de tinta azul, en un trozo de papel y sobre todo, en mi mente y en mi piel.

El otro día fui al cine y vi “El mayordomo” y me hizo pensar… Mucho. Primeramente, si no la habéis visto, os la recomiendo por eso mismo, porque te hace pensar, porque te remueve, porque te emociona, porque te cabrea…

La película va sobre la lucha racial de los negros en EEUU contada en primera persona y de manera indirecta por su protagonista, un mayordomo de la casa blanca, que aguantó 8 mandatos.

Me gustaron muchas cosas de la película, aunque el argumento, ojalá hubiera sido ficticio… Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue que de cada idea que proponen, tiene su contraria… Y es lo que te hace pensar, los pros y los contras. ¿Qué uno quiere luchar por tener los mismos derechos, los mismos sueldos, por sentarse en las mismas cafeterías, comprar en los mismos supermercados, estudiar donde les diera la gana, viajar cuándo y cómo  les dé la gana…? Pues hay otro personaje que pide cabeza, control o autocontrol, paciencia, porque si tú estás tranquilo y no presionas… No te pasará nada…

Sin extenderme más en el argumento… Os diré, que a día de hoy, ves esa película y te sorprendes y te avergüenzas, incluso, de la raza humana. ¿Cómo es posible que haya pasado todo eso? Teniendo en cuanta que lo más duro, ni si quiera sale… Es increíble que en el 2013 veamos esas imágenes y todos los espectadores que estábamos en la sala, nos lleváramos las manos a la cara y nos la cubriésemos… ¿Esto ha pasado de verdad?

Parece que ha pasado mucho tiempo desde todo esto… Pero en realidad no ha pasado tanto tiempo desde ese mensaje tan claro de “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King. Es increíble lo que estás personas tuvieron que aguantar y luchar y aun así, muchos de ellos, no dejaron de hacerlo a pesar de todos los pesares, de todas las cosas que les hacían… Es increíble la fortaleza humana aunque también es increíble la maldad…

Así que, para mí, la lucha de estas personas negras por sus derechos que visto hoy, en pleno 2013 nos parece mentira, que eso no ha pasado, que es imposible que se hiciera esas cosas a las personas negras… Me recuerda a  la lucha de la comunidad LGTB por sus derechos, me explico.

A día de hoy en muchos países ya es “legal” que las parejas homosexuales contraigan matrimonio ( ¡Ohhh gracias! ), que adopten y que tengan los mismos derechos y deberes que el resto de parejas… Pero en muchos otros sitios, esto es impensable. Siguen luchando por la normalización de esta situación, siguen luchando por vivir con quien quieren, por dormir con quien quieren y compartir su vida con esa misma persona…

¿Recordáis la lucha de Stonewall? Me recuerda a esto mismo… Visto a día de hoy, dices o piensas… “Qué exagerado”, pero ha pasado. Así que yo me imagino que quizá mis hijos o los hijos de mis hijos, vean esta situación, vean lo que está pasando en Rusia, vean lo que pasa en muchos países, la cantidad de homofobia que hay por las calles, la cantidad de jóvenes que son víctimas del bullying y por desgracia, los suicidios que existen, piensen… ¿Esto ha pasado? Porque no creo yo que ser homosexual sea ningún problema y tengan que luchar por sus derechos y por ser y existir, porque al fin y al cabo, es lo único que pedimos.

Creo que en el ser humano, de verdad que sí, o al menos quiero creer… Pero veo estas cosas, muchas de ellas con imágenes de archivo y las que no, basadas en hechos reales, y me dan miedo. Todo el mundo sabía la existencia de grupos de extrema derecha como los famosísimos “Ku klux klan”, que causaban el terror por allí por donde pasaban. Con sus cruces en llamas, con ese “uniforme” tan característico y su sangre fría… Pero en fin, hay que seguir creyendo en nosotros mismos, porque somos los que podemos cambiar todas estas cosas. En ese tiempo hubo muchos valientes que lucharon codo a codo con estas personas y terminaron consiguiendo los mismos derechos que la población blanca. ¡Qué pena! Toda una vida luchando, aguantando, estando sometido, para conseguir… TUS DERECHOS… Increíble.

Ojalá mi hijo o su hijo vea todas las cosas que nosotros hemos pasado cómo algo lejano, cómo algo que no ha pasado, cómo algo increíble… Ojalá… Porque yo tengo un sueño ¿Vosotros lo tenéis?

¿Y aun me preguntas que sí te quiero?

Mírame a los ojos… No, no, acércate más… Un poco más, no tengas miedo… Ahí, mírame bien, a los ojos, iris con iris… ¿Ves ese color tan azul que se podría fundir con el cielo, con el mar o si me apuras, con el pelo de Lucía Bosé? Lo causas tú, tú eres la causa, tu eres la razón, tu eres mi café con leche, mi pecado y me rendición.

¿Y aun me preguntas porque te quiero?

No lo hagas más, cariño… Pregúntame porque no te encontré antes, porque no te quise desde antes, porque… Porque… Porque ten claro, ten seguro, ten a buen recaudo, que nada hay más bonito, más fácil, más mágico y asombroso, que quererte. Porque tú eres mi alfa y mi omega, mi princesa sin corona, mi reina sin reino, mi vida y mi aliento…

¿Y aun me preguntas que desde cuándo?

Desde que te vi, desde que te hablé, desde que te oí… Siempre. Siempre te he querido, siempre quise quererte y siempre quise que tú me quisieras… porque quererte a ti es lo que buscaba, que tú me quisieras a mí, era lo que soñaba… Y ahora, que yo te quiero y tu me quieres… ¿Qué más puedo pedir, princesa? ¿Tu corona, tu reino, tu alma que a besos peino? Nada más puedo pedir, si ya lo tengo todo…

¿Y aun me preguntas porque te abrazo por la noche y te acerco a mí?

Porque no quiero que seas un sueño que se desvanece entre las sábanas. Porque no quiero que tu olor deje de erizarme el vello, porque no quiero dejar de oírte suspirar cuando suena el despertador, porque no quiero dejar de verte.

¿Y aun me preguntas que porque te miro?

¡Adoro mirarte…! Me relaja la vista, relaja mis sentidos, relaja mi cabeza… Que por un momento deja de pensar para disfrutar. Que por un momento, deja de estrujarse para buscar ideas y comienza a ser libre, a tu lado. Adoro mirarte, adoro ver como haces cosas tan simples como un café, como peinarte, como estornudar… Adoro mirarte, preciosa.

¿Y aun me preguntas…?

Pregúntame, porque siempre, tendré algo que responderte, porque siempre tendré algo bonito que decirte, porque siempre tendré una sonrisa cómplice que dedicarte… No te quedes con ninguna duda, quédate conmigo.

 

 

 

 

Hoy es uno de esos días en los que necesito mimos, en los que necesito miradas cómplices, palabras susurradas al oído y gritadas en medio de la noche, en los que necesito tu mano calmando mis nervios, calmando mis disgustos, calmando mis palabras aceleradas…

Hoy es uno de esos días en los que todo lo que siento lo magnifico, lo confundo, lo asocio, lo borro… Lo multiplico… Por eso necesito tu mano sobre la mía, para dividirlo, para minarlo, para acabar con “eso”.

Hoy es uno de esos días en los que me alimento de tus abrazos, que me sujetan fuerte, que sujetan mi angustia, mi pesar, mis disgustos, mis exageradas preocupaciones…

Hoy es uno de esos días en los que necesito hablar, de ti de mí, de mi pasado, de nuestro futuro. Hoy es uno de esos días en los que quiero hablarte, en los que quiero contarte, en los que quiero sincerarme, solo contigo, solo para ti. Mi voz, mis preocupaciones y tú, con tu sonrisa y tu mano sobre la mía, calmándome.

Hoy es uno de esos días en los que ya no puedo fingir más, porque esa es mi mayor especialidad, fingir, mentir, aparentar… Pero a veces, a veces es tan difícil cariño, que no puedo más… NO debería fingir, lo sé, pero es tan duro verte preocupada, es tan duro ver que sufres y que lo haces por lo que yo te cuento, por lo que yo siento, por lo que yo estoy pasando… Que prefiero tragar yo, que prefiero agacharme un poco, cargármelo a la espalda y tirar hacia delante, como siempre he hecho, se me da tan bien… Pero ahora es distinto… Ahora no soy tan valiente… Ahora lo hago, sí, cierto, pero porque sé que tú estás a mi lado, velando por mí, como si fueras mi muleta o mi cayado… Que va junto a mí y si tropiezo o no puedo más… Me sujetarás, me abrazarás, me besarás y todo lo que siento, se esfumara mientras esté entre tus brazos…

Hoy es uno de esos días en los que miro al cielo y agradezco, sea quien sea quién esté allí arriba, por tenerte a mi lado, por ser mi cayado y la que me habla, la que me sugiere, la que sonríe a mis preocupaciones, la que acuna mis miedos hasta que se duermen, hasta que desaparecen, la que está a mi lado sin pesares, porque el hecho de no estar, sería un gran pesar.

Hoy es uno de esos días en el que te echo de menos a cada segundo, a cada parpadear, a cada “ahora vengo, no tardo…” Hoy es uno de esos días en los que necesito tu piel junto a la mía, tu piel sobre la mía, tu mano calmando cada poro de mi piel…  Hoy es uno de esos días, cariño, en los que no me aguanto ni yo, en los que pienso demasiado las pequeñas cosas, en las que me siento tan afortunada por mil razones y tan imbécil de no disfrutarlas. Hoy es uno de esos días, en los que sé que tengo más  de lo que merezco, de que tengo más que suficiente para ser feliz y sé que lo que hoy, y solo hoy, no me deja avanzar, son solo tonterías, pequeños cántaros en el camino, que puedo bordearlos, saltarlos e incluso cogerlos y arrojarlos al olvido, al rio, al desahucio… Pero seré débil, estaré débil, me estaré dejando ganar…

Hoy es uno de esos días en el que escribo estas letras y estoy deseando firmarlas, para ir a la habitación de al lado y darte un abrazo y que tus brazos me protejan de mi miedo. Hoy es uno de esos días, cariño…

A ti, por ti, estas palabras, que si hay suerte, puede que rimen, que si hay suerte, describirán a la perfección lo que siento, que si hay suerte te transmitirán lo que quiero que sientas, que si hay suerte conseguiré que te emocionen, que si hay suerte, igual recuerdes…

A ti, por tenerte a mi lado, por estar a mi lado. En los momentos fáciles, en los momentos de risas, de encantos, de mágicos encuentros, de cenas que se dilatan en el tiempo y que acaban casi a la vez que la luna se esconde, por las conversaciones que derivan en recuerdos, en confesiones, en secretos a voz alzada…

En los momentos difíciles, porque me demuestras tantísimas cosas solo con estar, solo con darme un beso en la frente cuando no veo solución, solo por darme la mano y guiarme, a veces entre tinieblas, lo sé, hasta la salida del laberinto. Tu eres eso, eres la mano guía, la llave que abre, la sonrisa que transmite de tal manera que se me eriza el vello, tu eres la letra que narra mi vida, tu eres la voz que susurra mi nombre junto a un te quiero, tu eres el sueño que se cuela todas las noches en mi cabeza, mientras duermo, tu eres ese viaje que siempre quise hacer, tu eres ese beso que nunca acaba, que siempre está húmedo, que siempre apetece, que siempre te hace temblar, tu eres mi reloj de arena digital, nunca se acaba, el tiempo es nuestro, el tiempo eres tú, tú eres mi tiempo… Tú eres la banda sonora de mi vida, además, en versión original, para que no digan…

Tú eres mi medio… Sí, mi medio, lees bien. Eres mi medio para ser feliz, eres mi medio para sonreír, eres mi medio para vivir, eres mi medio para subsistir, porque ¿qué hay mejor que alimentarme de ti? Eres mi media naranja y mi medio limón, eres la mitad de mi cama, la mitad de mi armario y la mitad de mi alma. Eres mi medio de transporte cuando me encuentro mal, eres mi medio de comunicación preferido, porque nada me gusta más que hablar contigo, que hablar de ti, que recordarte, que planear, que…

Tu que a pesar de que eres mi medio, y sin caer en ninguna contradicción, (lean esto con el corazón) eres mi todo. Sí, leen bien. Mi todo.

Eres todo lo que quiero y eres todo lo que necesito. Eres todo lo que ansiaba tener, lo que ansiaba querer, lo que ansiaba que me quisiera. Eres todo lo que soñé para mi vida, porque mi vida junto a ti, es todo lo que yo rezaba a quien quisiera que escuchara tras la puerta, tener. Eres todo lo que más valoro,  desde esos ojos y la forma en la que me miran, a esa voz dulce que me acaricia el alma cada vez que se pronuncia, cada vez que pronuncia mi nombre. Eres todo lo que quiero que me acompañe el resto de mi vida, eres todo el equipaje que tengo, que quiero y que espero, que nadie pierda, porque por ti, vale todo.

Así que hoy por ti, preciosa, porque es tu día, por ti, por ser mi medio y mi mitad, por ser mi todo, mi felicidad. Por estar aquí, a mi lado, disfrutando según nos viene, la vida. Por ti preciosa, este brindis va por ti, porque a tu lado la vida parece que viene con libro de instrucciones, porque a tu lado, la vida ya no es un puzle de mil piezas, es un puzle de diez, porque a tu lado lo más difícil… Lo más difícil soy yo y lo sé.

Te quiero preciosa, buenas noches.