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No es únicamente valiente aquel que se lanza al vacío sin saber con certeza si hay red…

No es únicamente valiente aquel que arriesga su vida de cualquier forma por algo en lo que cree a pies juntillas. O por algo en lo que no cree… Simplemente por arriesgar.

No es únicamente valiente aquel que hace las cosas sin pensar en nada más que en conseguirlas…

Hay muchos tipos de valentías, tantas cómo diferentes situaciones hay en un mismo día. Hay diferentes formas de ser valiente, tantas cómo personas. No todos temen las mismas cosas y no todos se enfrentan de la misma manera a esos temores. Algunos lo hacen a cara descubierta, sin armadura que les proteja. Otros lo hacen simplemente esquivando los golpes del destino. Algunos simplemente esperan a que pase la tormenta, pero debajo de ella y eso, no es fácil.  Ser valiente, no es fácil.

Es valiente aquella persona que sale de su casa, todos los días de la semana, para buscar algo que sabe que no va a encontrar. No porque no busqué, no porque no lo intente, no porque sea mejor o peor que cualquier otra persona… Es valiente al salir todos los días, aun presuponiendo el resultado al final del día. Salir con los bolsillos cargados de ilusión y un bocata para medio día cómo únicas armas.

Es valiente aquel que descubre quien es y lucha por ser siempre él mismo, en todas las situaciones que se le presenten, en todos los ámbitos de su vida y ante cualquier persona. A veces, no es fácil descubrir quién eres y qué quieres, pero cuando llegas al punto de tenerlo claro, lucha por ti, por quien eres y por lo que sabes que conseguirás. Porque no hay fuerza ni esperanza más fuerte, que la certeza de que lograrás algo.

Es valiente aquel que puede mirar a los ojos a una persona que se está derrumbando. No es fácil aguantar esa mirada, cuando notas el momento exacto en el que se le está partiendo el alma. Notas como tiembla, cómo llora y cómo se va encogiendo poco a poco, reduciéndose a cada milisegundo que pasa. No es fácil, no es agradable. Hay que ser muy valiente para mirar a los ojos a esa persona y darle el calor y apoyo de abrazarla e intentar calmar esos temblores. Hay que ser muy valiente, no todo el mundo puede.

Es valiente aquel que reúne las fuerzas necesarias y que creía que no tenía, para decirle a su gente más cercana algo, que sabe que no quieren oir, algo que sabe que el hará daño, algo que sin duda, hará que las cosas cambien para siempre. Pero a pesar de todas esas cosas en contra, es valiente de plantarse delante de su gente y confiarles la verdad, lo que pase después, no dependerá de sus palabras.

Es valiente aquel que se acuesta cada noche deseando que amanezca y empiece un nuevo día, una cuenta a cero, un marcador sin estrenar… Una nueva oportunidad de hacer más cosas, de hacerlas mejor, de intentar cambiar alguna cosa, de intentar mejorar algún aspecto… No es fácil arreglar una cosa que estaba marcada, pero es de valientes intentarlo.

Es valiente aquella persona que se enfrente a situaciones que no puede controlar y que no puede predecir. Me refiero a ese tipo de circunstancias que no depende de ti ni de lo que hagas para mejorarlas, porque nada que hagas tú, hará que las cosas cambien. El hecho de no tener el poder de modificar algo que te atañe, es muy duro, por eso hay que ser valiente para enfrentarse a algo como esto. Es cómo enfrentarse a un fantasma, siempre jugarás con desventaja.

Es de valientes (Y totalmente necesario) entregarte a alguien por primera vez. No es fácil confiar en alguien cuando nunca antes lo has hecho. Arriesgar algo que para ti es importante y que valoras, la confianza, la sinceridad sin saber el resultado que va a tener esa información y esa relación. Hay que arriesgar para poder confiar en alguien. Siempre habrá una primera vez para todo y con todas las personas de tu círculo más cercano. Siempre será difícil, pero no tiene por qué salir mal, solo hay que confiar.

Es valiente aquel que habla de sus miedos. No es fácil sentarte y confiar tus pensamientos más personales, tus miedos más profundos y tus temores más predecibles. No es fácil hablar de las cosas que nos han causado mucho dolor. Nos cuesta abrirnos, nos cuesta confiar todos esos miedos. Hay que ser muy valiente para sentarse y coger al toro por los cuernos. Nos dan miedo nuestros propios miedos… Eso está claro, pero solo hasta que dejan de hacerlo.

Es valiente salir de casa todos los días e ir al trabajo, aun cuando sabes que no sabes si ese trabajo será el definitivo, si habrá recortes, ERES o vete tu a saber qué… Es de valientes, porque lo que cuenta no es ese temor, no es esa jornada, sino lo que gracias a eso, puedes llevar a casa, a tu familia. Es de valientes aguantar esa presión, porque no todo el mundo lo lograría.

Es valiente aquel que lee esto y, sin darse cuenta, asiente con la cabeza, porque alguna de las cosas que he dicho, las siente como suyas, porque alguna vez le han pasado o ha sido testigo directo de otras… Hay que ser valiente para vivir porque la vida no es fácil. Todos los días tenemos que enfrentarnos a problemas, a malas caras, a encrucijadas, al silencio por toda respuesta, a alguien que se salta un ceda al paso y te da un susto de muerte, a tener la mesa de la oficina hasta arriba de trabajo, a tener que trabajar el fin de semana… Muchas cosas, cada uno, las nuestras, pero ninguna fácil.

Por eso, la única manera de vivir, es ir hacia delante. Y la manera de ser valiente es vivir. ¿Qué hay más valiente que vivir?