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Y en plena madrugada mi desvelo se alza, se pone en pie, se manifiesta… Y en el silencio, desde la penumbra, en la sombra de tu sueño, te acuna, te acanta, te duerme… ¿No lo notas?

Mi desvelo duerme tus secretos, mi desvelo te huele y te acaricia el pelo, mi desvelo cuida tus sueños, mi desvelo… Mis desvelos son esos cantos de sirena que apaciguan a tu alma y te dejan descansar…Mi desvelo no duerme, no desvelo se preocupa de tu bienestar. De que cuando abras los ojos, al despertar, no tengas sueño, no bosteces al cristal y te acompañe esa sensación de que conmigo tuviste que soñar, porque nada más abrir los ojos, ya me querías besar, dándote cuenta de que todo era real.

Mi desvelo se encarga de tus embrujos y tus brujas desechar, de a los malos y a los ogros, arrasar, de arrancarlos de tu subconsciente, de atarlos lejos de tu mente, de cambiar esas imágenes que convierten tus sueños en hirientes en algo dulce, el algo bueno, en algo mágico…

Porque… ¿Qué es sino soñar? Su durante unas horas puedes ser un hada, volar sobre sobre tu almohada, viajar sola o acompañada, al mar o a la montaña, sin ni siquiera salir de tu cama… ¿Qué es soñar? ¿Qué es soñar…? Es eso mismo. Son esas pinceladas que borran durante tu descanso la realidad. Es ese tiempo que se escapa entre tus dedos, tan efímero, tan bello, tal leal a tus añoranzas, tan cruel como una fría danza de pies descalzos, a la antigua usanza, traicionándote el subconsciente, replicando venganza.

Y me desvelo… Y te arranco el veneno, ese que tiñe tu letargo de negro, ese que escupe demonios fieros, que te arrastra lejos… Muy lejos.

Y sin veneno, sin brujas ni embrujos, ni ogros, ni reloj, ni tiempo… Así duermes, así descansas, así sueñas con hadas, con viajes, desnudez de paisajes… Así eres tú, así estás tú…

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¿Sabéis lo que es de verdad compartir? ¿Sabéis lo que realmente significa dar desinteresadamente? Pero dar de verdad… Y sin esperar nada a cambio, sin esperar un agradecimiento eterno, ni una deuda de por vida… Compartir por compartir…

Nosotros somos tres hermanos… He compartido muchas cosas y ellos conmigo también… Desde los libros que me pasaba mi hermano y que estaba obligado a no pintar ni escribir… Hasta la ropa de deporte, hasta las bicicletas, hasta raquetas…

Ojo, que con mi hermana muchas más cosas heredábamos y compartíamos. Porque así era, no quedaba otra…

Pero yo me refiero a otro tipo de compartir… A otro tipo de acción totalmente altruista, totalmente natural, totalmente… normal. Me refiero a la vida en pareja, a la vida en casa, a la vida sentadas compartiendo sofá, compartiendo el bol de palomitas mientras vemos una película, a la vida soñando apoyadas en la misma almohada y tu cuerpo al mío abrazado, a la vida vista con los mismo ojos, teniendo los mismo planes, los mismos sueños… Me refiero a ese tipo de compartir…

En mi casa, todo, absolutamente todo, es de las dos… TODO. Desde que abres la puerta de nuestra casa, todo es nuestro. Desde la primera pared hasta el último cuadro, desde el primer mueble hasta el equipo de música… TODO. Lo único que es mío en esta casa… Es mi conciencia, que no la puedo compartir con nadie…

Y ¿Sabéis que? Me encanta que sea así… Creo que no hay nada más bonito que esto, que no haya dueños… Todo es de las dos.

Creo que no hay nada más bonito, desinteresado y que denote el profundo amor que nos profesamos que esto mismo… compartir. Pero no compartir un sofá, unas palomitas, una película, la cama… Que también, sino compartir lo más importante que tengo en mi vida y que ella tiene en la suya… NOSOTRAS. Nos compartimos y nos damos enteras, porque ¿Qué hay más bonito y grande que COMPARTIR con otra persona TU TIEMPO? Porque queridXs amigXs, de las cosas más valiosas que poseemos, una es el tiempo… Y mi tiempo es de ella, ella es mi aguja segundera y minutera, la arena de mi reloj, mi solsticio de verano, mi cuarto menguante o mi luna llena, porque ella  el motivo de este escrito, el nombre que yo le pongo a mi tiempo, segundo a segundo, el nombre que yo pongo a esos granos de arena que uno a uno forman el reloj, porque ella es el aquí y el ahora, porque quiero que ella sea el allí y el mañana, porque ella es el principio y el final, la coma, el punto y coma y el punto final, porque ella es el índice, el prólogo y la contraportada, porque ella es la tinta con la que escribo, porque ella es la mano que me gira mi manilla y me da energía, porque ella es mi motor a dos tiempos, mi motor eléctrico… Porque ella es todo y nada, porque ella es mi póker de ases o mi pareja más alta, porque ella es la mejor apuesta, la mejor combinación, la mejor decisión, la mejor manera de compartir, invertir y resurgir que he tenido, porque eres mi alfa y mi omega, porque eres mi mitad… Tienes la mitad de mi tiempo, tienes mis sonrisas, que gracias a ti… Las he perfeccionado muchísimo… Tienes mis lágrimas… Que nunca las causas pero siempre las terminas enjuagando y calmando a base de abrazos, a base de piel contra piel. Tienes mis manos que te las entregué vacías… ¿Y ahora? Están llenas, colman y rebosan miles y miles de recuerdos, de momentos capturados a fuego en la retina, de besos, de mágicos besos, de besos inventados  por nosotras, por miradas furtivas, miradas ardientes, miradas necesitadas de ti… de mí…  Llena de viajes, de historias que hemos conocido, de secretos que nos hemos confesado, de sueños cumplidos, de sueños por cumplir, de planes y más planes que tenemos, porque el tiempo es nuestro, el futuro es nuestro, el futuro lleva tu nombre mi vida, y yo soy la que firmo…

Así que sí, mi vida, comparto contigo todo… Desde nuestra casa, nuestro calor, nuestros recuerdos, nuestro tiempo, nuestros viajes, nuestros sueños, nuestros…. Qué bien suena,  ¿Verdad?

Y cómo un mago que se saca cualquier cosa de la chistera o incluso de la manga, yo me saco palabras de mis manos. Palabras que huelen a ti, palabras que hablan de ti, palabras que te representan porque son tuyas, tienen tu mirar, tienen tu carencia, tienen tu ritmo marcado. Palabras que solo se separan por los puntos y aparte, palabras que se separan, porque al leer me quedo sin aire, palabras que se separan porque sin tinta se queda mi máquina, palabras que se separan sin querer, palabras que se separan porque cobran vida sobre tu piel…

Y no me pidas que te explique qué me pasa, porque no sabría que decirte. Pero desearía estar contigo, en casa, compartiendo los sueños, la almohada y dormirme a ti abrazada. Porque tus brazos son para mí una trinchera, donde me refugio de mi día, de mis noches, de mis enemigos más fieros, de mis miedos más incontrolables, de mis rarezas, de un mundo cruel, de un mundo injusto, de nuestro mundo.

Y se supone que la noche avanza, al igual que las manecillas de mi reloj, pero lo único que veo que florece son mis ganas de verte, de tenerte, de abrazarte tan y tan fuerte que con solo juntar nuestros latidos, pueda recuperar este tiempo perdido. Y se supone que la noche avanza, que nada retrocede, que cada vez está más cerca el amanecer, pero yo lo veo tan lejano, ya no sé a quién creer… Si a ese reloj que apenas se mueve, si a ese sol que se asoma impaciente, si a mis ganas de en mis brazos tenerte o a esta noche que su oscuridad desmiente…

Porque me he dado cuenta que no hay verdad más absoluta que el aquí y el ahora, que no hay más verdad que esta noche que he pasado aquí sola, que no hay más verdad que te he añorado a cada hora, que no hay más verdad que sé que tú me has añorado, mi soñadora. Porque sé que estarás dormida, soñando, descansando. Porque sé que estarás preciosa, conmovedora. Porque ojalá pudiera estar observándote, apartándote el pelo que te cae sobre la cara, abrazándote cuando tu piel añore mi piel, porque lo mejor de dormir a tu lado, es poder contra mí estrecharte. Porque lo mejor de dormir a tu lado, es contigo poder despertarme.

Amanece un día nuevo en Barcelona, amanece un nuevo sábado, pasado por agua, en la ciudad condal.

Amanece y yo espero la luz en mi cama, sola, destapada y en pijama… Amanece y tú ya no estás a mi lado, no estás conmigo, ya te has ido… Amanece y el sol solo me trae tu recuerdo, cuando al girarme sobre la cama intentó abrazarte y no estás, aunque sí tu aroma impregnado en la almohada, tu pijama sobre la cama y tus besos aun latente en mis labios.

Amanece un día nuevo, amanece, y a medida que el día crece, el sol se deja sentir, se cuela por las ventanas e ilumina toda la estancia, todo mi cuerpo e incluso me ilumina mis ganas de sentarme a escribir. Entra el sol, me toca, me ilumina y yo me siento más viva que nunca.

Amanece en Barcelona y desde mi cama, me desperezo y decido comenzar un nuevo día como si fuese el último. Disfrutando y exprimiendo cada segundo. Refrescando mi garganta para que no se quede seca en el momento menos esperado y que así, diga todo lo que siente, todo lo que se ha guardado, que nunca muera una voz en una garganta, que nunca muera un gracias, un lo siento, un te echo de menos en una garganta… Que nunca nos callemos cosas tan importantes, cosas que podían cambiar el rumbo de las circunstancias, el rumbo de nuestra propia vida.>barcelona

Amanece y el nuevo día me trae un día más que sumar, un día más que puedo decir “no he fumado”, porque sí, he dejado de fumar. He tardado muchos días en decirlo porque no sabía si iba a aguantar o no, pero el caso es que lo dejé el día 2 y hoy ya es 11. Así que ahí vamos, poco a poco, día a día. Siempre, cuando me sentaba en mi escritorio venía con un café y un cigarro, hoy vengo solo con el café, pero aun así, contenta, no necesito más compañía.

Amanece, que no es poco, y mi memoria, que no me da tregua, me recuerda todas las cosas que tengo pendientes, todas las cosas que tengo por hacer, todas las cosas que deseo hacer… La verdad que con 24 horas al día, a mí no me llega. Y además, agradecida, porque todo lo que hago, en todo lo que participo, en todo lo que trabajo, todo, me encanta y lo he elegido yo. Cada una de las cosas que hago, aunque estén relacionadas, aunque solo sea un poco, representan facetas de mi misma, facetas diferentes, independientes, pero que todas juntas, forman mi carácter, mi forma de ser, os representan cómo fue mi ayer y porque hoy por hoy, soy así, podéis leer entre líneas, podéis saber lo que quiero, lo que anhelo, lo que espero de la vida, de las sensaciones… Gracias a todo esto que hago, a todo esto que me encanta y con lo que no concibo mi vida, gracias a esto, he conocido a muchísima gente y tod@s vosotr@s, me habéis conocido a mí, porque en cada escrito, me he desnudado, os he contado, os he relatado e incluso a veces, os he confesado… Gracias por estar al otro lado.

Un saludo, muac.