Posts etiquetados ‘amiga’

Hace unos días falleció la madre de una amiga mía. No puedo imaginar el dolor que tienen que sentir y lo duro que les tiene que estar resultando, eso es imposible de imaginar. Pero me gustaría que tuviera presente que para cualquier cosa que necesite, independientemente del día de la semana y de la hora… Me tiene aquí, para charlar, para llorar o para reír.

Me hizo pensar en la brevedad del tiempo, de la vida…

La vida es breve, demasiado breve.

Generalmente no nos damos cuenta de la brevedad de la vida, hasta que ya no hay tiempo. La vida es eso que pasa mientras estás despierto, mientras estás contando el tiempo que falta para algo, mientras miras el vacío y no piensas en nada, mientras cierras un libro y coges el móvil, mientras te encierras en ti mismo y cruzas los brazos, mientras tus labios sellan lo que tu alma siente, mientras el sol brilla con fuerza en lo alto del cielo y tu bajas la persiana, mientras llueve y truena con fuerza y tu sientes miedo, mientras acaricias a tu mascota y le susurras tus debilidades, mientras comes y saboreas tu plato preferido, mientras duermes en tu cama y te sientes lleno de vida, de tiempo y de paz. Mientras te sientas enfrente del ordenador e intentas poner orden a tu vida, mientras ves una película y te identificas tantísimo con la historia y los protagonistas, que te emocionan, mientras escribes notas de amor que repartes por  toda la casa, sabiendo que el receptor de tus palabras las irá encontrando y se irá sorprendiendo. Mientras te preparas una taza de café bien caliente y bien cargado, a partes iguales y notas como ese líquido marrón consigue despertar desde tu instinto hasta a tu musa. Mientras  añoras el pasado viendo un álbum viejo de fotos, mientras cuentas historias emocionantes que viviste hace tantísimo tiempo que ya no sabes si de verdad sucedieron o tu misma te las inventaste, mientras troceas una cebolla y las lágrimas humedecen tu cara, mientras una canción te devuelve a un sitio y en un momento determinado y una sonrisa bien conocida por ti, te sonríe y te besa, las canciones tienen memoria, como tus manos, como tus labios, como el tiempo…

La vida es breve, la vida no tiene tiempo de vivir más, la vida es esto mismo, este momento, estas palabras, estas frases, tus ojos leyendo y recapacitando… La vida es el tiempo que vivimos, el tiempo que disfrutamos, el tiempo que fingimos y el tiempo que gozamos. Todo es vida, todo cuenta aunque no cuente lo mismo. Todo vale, aunque su valor sea distinto… La vida son muchas cosas, demasiadas cosas… No dejes de vivir, no dejes de hacer, no dejes de soñar, no dejes de reír o de llorar, no dejes de respirar al no ser que bucees en pleno mar, no dejes de hacerte preguntas, no dejes de caerte, de aprender y volver a avanzar, no dejes de creer en las personas, no dejes de ilusionarte por un día nuevo, por un lunes nuevo o por unas vacaciones nuevas, no dejes escapar un amanecer, no dejes de abrazarte al anochecer, no dejes nada por hacer, no dejes nada por decir, no dejes nada… ¡Déjalo todo!

 

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¿Sabéis? El 21 de junio de este año pasó una cosa que, de una u otra manera, cambiará nuestras vidas. La mía de manera indirecta y siempre desde el lado positivo, por supuesto.

El día 21 de este mes hará justo tres meses, 90 días, que a mi amiga Inma le propusieron matrimonio… Y tres meses después, serán marido y mujer, eso sí que son ganas de casarse, ¿no creéis?

Yo ya estoy nerviosa y cada día que pasa, me lo noto aún más. Ya sé que no soy yo la que me caso, pero es alguien tan especial para mí…Que sé que me voy a emocionar desde el minuto uno… Nunca pensé que la vería de blanco… No lo sé, es una sensación extraña. Aunque si os digo la verdad, estoy escribiendo estas palabras y mi cabeza vuela y se la imagina con el vestido de novia e inconscientemente, sonríe. Me hace tanta ilusión que se case, que estoy encantada…

Yo ya tengo “casi” todo preparado, solo me falta un último detalle que se supone que debería de ser de lo más fácil… El bolso. Lo he ido dejando y mirad, ya no queda nada y yo estoy sin bolso, pero lo encontraré… Es lo bueno que tiene que el bolso tenga de ser  de color plata, que es más fácil de encontrar.

El jueves nos iremos para llegar a media tarde. Es muy típico de allí que el novio le haga una serenata y lógicamente, quiero estar ahí. No en primera fila, pero estar allí, a su lado. Son los días más felices de su vida, aunque no dudo que también los más estresantes… Y yo estoy ahí, a su lado, para lo que necesite, pero sobre todo, para empaparme de su sonrisa, porque últimamente no para de sonreír y eso me llena tanto…

Tengo tanta ilusión por verla de novia, por verla ya casada, por verla… Estoy tan feliz, de verdad… Que grande eres y que grandes nos haces al resto por estar a tu lado.

Así que estaré un poco desaparecida del blog desde el jueves hasta el lunes… Pero ya sabéis que a través de las redes sociales os iré contando.

A veces la vida te sorprende y te pone a alguien en tu camino con quien tropezar, con quien hablar, con quien discutir, a quien contar batallitas, con quien dormir abrazada, con quien caminar, con quien reír a carcajadas, con quien sincerarte, con quien soñar despierta, con quien jamás, podrás sacar de tu vida…

A veces la vida te sorprende…

                Y es cierto, a mí me sorprendió… Y me hizo tropezar contigo… Y me hizo volver a creer en las personas, volver a creer en los buenos sentimientos, creer en las buenas intenciones y dejar de hacerlo en las dobles intenciones. Volver a creer en que una sonrisa, no tiene precio. En que una llamada, un “¿Cómo estás?”, “te echo de menos”, “estoy orgullosa de ti…” Pueden más que tantas y tantas otras cosas…

Porque si hay algo que tú me has dado, si hay algo que he de agradecerte, si hay algo que siempre he valorado de ti es tu confianza. Sí, eso es, tu confianza.

Gracias por confiar en mí y gracias por hacer que yo también lo hiciera contigo.

Gracias por creer en mí, en mis palabras, en mi verdad, en mí como persona, en mis cualidades… Porque siempre has tenido palabras enormes para mí, siempre has tenido esas palabras que me daban el aliento suficiente para continuar, para intentarlo, para arriesgarme… Porque a veces, nos equivocamos, fallamos, suspendemos… Pero nunca fracasamos si lo hemos intentando… Y eso me lo has enseñado tú. Gracias.

Porque si hay algo que me has dado es energía. Sí, estar contigo es cargarme las pilas de energía positiva, de querer más, de lanzarme a comerme la vida, de enamorarme hasta la médula, de no tener miedo a todo y a todos… Porque gracias a ti, miro a la vida a los ojos, de tú a tú, sin miedo, sin titubeos… Porque gracias a ti, estoy donde estoy.

Porque si hay algo que me has dado es comodidad, y aunque parezca fácil, ya has visto que no lo es. Porque fuiste tú la primera persona que me preguntó si era lesbiana de la misma manera que alguien pregunta por la hora… Porque fuiste tú la que le dio normalidad al hecho de que me enamorase de una amiga. Porque fuiste tú la que me hizo sentirme cómoda aun cuando me presentabas como “mi bollito…” a todo el mundo. Porque fuiste tú la que me hizo sentirme orgullosa de ser quien era y de ser cómo era, porque tú fuiste la primera persona que sintió orgullo viéndome a mí… Porque tú, amiga, vienes a Barcelona a verme y salimos de fiesta por los locales de ambiente, quieres que te lleve al Pride y eres la primera que se dibuja un arco iris donde sea… Porque tu amiga, eres excepcional.

Porque si hay algo que me has dado… son conversaciones, son consejos, son buenas intenciones… Porque has hablado conmigo hasta la saciedad, me has escuchado las mil y una historias que tenía para contar, has sido mi hombro, mi abrazo y mi pañuelo. Has sido mi amiga, mi hermana y mi consuelo. Has sido muchas personas en una sola… (Esto se va pareciendo ya a la Biblia…)

Porque si hay algo que me has dado son, sin duda, buenos recuerdos. Muy buenos recuerdos. Y eso, por suerte, los tengo a buen recaudo, almacenados…

Pero lo que jamás creí que me darías… Lo que jamás creí que vería… Es verte de blanco… No sé por qué, pero… Sin embargo, qué equivocada estaba… Ese día va a llegar pronto, ese día va a ser tu día, ese día… Lucirás radiante, sonreirás y comenzará una etapa nueva en tu vida y yo, amiga mía, estaré ahí, a tu lado, para alegrarme por cada paso que des.

Sí amiga mía, septiembre está a la vuelta de la esquina. Sí, el tiempo corre, los días se atropellan unos a otros, así que ultimando detalles, que cuando te quieras dar cuenta, llega el día.

Me alegro tantísimo de que hayas encontrado al hombre de tu vida, con el que compartir cada minuto, con el que compartir alegrías, aficiones, recuerdos… Me encanta veros, porque se os ve tan bien… Incluso aunque discutáis por la boda, por pequeños detalles… Se os ve genial, se ve tanta complicidad, tanta confianza… Estoy segura, amiga mía, de que os irá genial. Te llevas a un pedacito de pan, de lo mejor que hay.

Así que, vamos a ponernos guapas, vamos a verte a Alicante, a ver como luces como nadie ese blanco virginal, a verte más feliz que nunca y a comerte a besos. Vamos a disfrutar cada minuto de esa boda, de ese enlace, de esas miradas que os vais a regalar. Vamos a disfrutar viéndote a ti en tu máximo apogeo… Es tu día, amiga mía, disfruta, déjate llevar, baila, canta, hazte fotos, besa… Pero sobre todo, se feliz, porque esto es solo el comienzo, esto es solo el preludio… Esto acaba de empezar.

Gracias amiga mía, por enseñarme, que no en todos los ríos te lleva la corriente.                      

Gracias amiga mía por demostrarme el poder que tiene la mente.                                        

 Gracias amiga mía por creerme, por no dudar, por no pedir nunca nada más.                             

Gracias amiga mía por ser, por estar, por confiar…                                                                    
Gracias amiga mía,  por hacerme la vida más fácil, por estar a mí lado, por apoyarme, por quererme, por valorarme y hacer que yo misma me valore, por estar al otro lado siempre… Gracias amiga mía, por enseñarme lo que es la amistad y no frivolizar con esta palabra.                                                                     

Gracias amiga mía por compartir este día, con nosotras, con tus bollitos.

Sorpresa />

Necesitaba hacer una entrada para poder explicar qué es lo que me ha hecho mi chica, con qué me ha sorprendido y por supuesto, darle las gracias a ella y a todo el mundo que la ha ayudado, porque sois geniales, las cosas como son.

Ayer mi chica vino a recogerme al aeropuerto, que venía de Alicante de la despedida de soltera de mi mejor amiga, cosa que contaré en otra entrada. Como mi vuelo llegaba a las 22 me llevó a cenar a uno de nuestros restaurantes favoritos y así, mientras cenábamos, ponernos al día de lo que habíamos hecho el fin de semana. Yo, lógicamente, le enseñé mil fotos, vídeos, le conté anécdotas… ¡Qué alegría volver a estar en casa con ella!

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, giré la llave en la cerradura y lo primero que vi fue eso… ¡Me quedé muerta!

Me quedé unos segundos mirando el panel, con la boca abierta, las manos en el pecho, luego en la cara… La miraba a ella, miraba el panel, que por cierto, es enorme…

Me emocioné mucho, muchísimo.

El panel me felicita por mi aniversario con el blog, que ya ha hecho un año, por superar las 8000 visitas… Y eso, que a mí me emociona ya de por sí, imaginaros si la gente con la que más hablo, que siempre me leen, que siempre me comentan… Han escrito, de su puño y letra, unas palabras para mí, para felicitarme… Es increíble… Sois geniales, ¡¡todos!!

Así que muchas gracias por vuestras palabras, por colaborar con mi chica y ayudarla, por la sorpresa, por guardar silencio y no decir nada… Porque gracias a todo eso, salió todo bien.

Y a ti… ¿Qué te digo? Si es que eres genial… Si es que… ¿Cómo no voy a quererte, cariño? A ti mil gracias… Porque si el blog lleva un año abierto, si el blog lleva más de 8000 visitas, en parte, es culpa tuya… Porque tú eres la protagonista de este blog, tú eres la que palabra a palabra emociona a estas personas, tú eres la que hace que todas esas cosas que siento, broten, salgan y se hagan realidad… porque tú eres todo lo que siempre quise tener y todo lo que ahora no soportaría perder… Porque tú eres… todo, mi todo. ¡¡Gracias preciosa!!

Necesitaba hacer una entrada para poder explicar qué es lo que me ha hecho mi chica, con qué me ha sorprendido y por supuesto, darle las gracias a ella y a todo el mundo que la ha ayudado, porque sois geniales, las cosas como son.

Ayer mi chica vino a recogerme al aeropuerto, que venía de Alicante de la despedida de soltera de mi mejor amiga, cosa que contaré en otra entrada. Como mi vuelo llegaba a las 22 me llevó a cenar a uno de nuestros restaurantes favoritos y así, mientras cenábamos, ponernos al día de lo que habíamos hecho el fin de semana. Yo, lógicamente, le enseñé mil fotos, vídeos, le conté anécdotas… ¡Qué alegría volver a estar en casa con ella!

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, giré la llave en la cerradura y lo primero que vi fue eso… ¡Me quedé muerta!

Me quedé unos segundos mirando el panel, con la boca abierta, las manos en el pecho, luego en la cara… La miraba a ella, miraba el panel, que por cierto, es enorme…

Me emocioné mucho, muchísimo.

El panel me felicita por mi aniversario con el blog, que ya ha hecho un año, por superar las 8000 visitas… Y eso, que a mí me emociona ya de por sí, imaginaros si la gente con la que más hablo, que siempre me leen, que siempre me comentan… Han escrito, de su puño y letra, unas palabras para mí, para felicitarme… Es increíble… Sois geniales, ¡¡todos!!

Así que muchas gracias por vuestras palabras, por colaborar con mi chica y ayudarla, por la sorpresa, por guardar silencio y no decir nada… Porque gracias a todo eso, salió todo bien.

Y a ti… ¿Qué te digo? Si es que eres genial… Si es que… ¿Cómo no voy a quererte, cariño? A ti mil gracias… Porque si el blog lleva un año abierto, si el blog lleva más de 8000 visitas, en parte, es culpa tuya… Porque tú eres la protagonista de este blog, tú eres la que palabra a palabra emociona a estas personas, tú eres la que hace que todas esas cosas que siento, broten, salgan y se hagan realidad… porque tú eres todo lo que siempre quise tener y todo lo que ahora no soportaría perder… Porque tú eres… todo, mi todo. ¡¡Gracias preciosa!!

Y comienza la mañana, como cualquier otra… El humo de mi cigarro se entremezcla con el de mi café hirviendo. Esa mezcla de nicotina y cafeína es lo que va despertando mis sentidos, poco a poco, cómo a cámara lenta.

Y a cámara lenta voy despertando, primero mis sentidos y después mi cuerpo. Y recuerdo, recuerdo que ayer fue un gran día y que hoy también lo será.

Estamos en Semana Santa, ¿sois creyentes? Es una pregunta complicada igual. Yo os puedo decir que hasta hace bien poco creía en pocas cosas. Creía en las verdades universales, por eso, porque eran universales, demostradas, observables, donde no cabía la duda…

Hasta hace bien poco creía en la amistad. En la amistad cómo su definición etimológica dice, si la buscamos del latín, significaría amigo ( amicus) que vendría del verbo amar (amore) ; y si buscamos su significado en el griego, vendría de a (sin) y ego (yo)  “sin mi yo”. Yo no sé dónde proviene exactamente la palabra, pero ambas me sirven. Mis amigos, los pocos que tengo, son eso.

Pero la vida te enseña, cometes errores y aprendes y te enseña a ver a quien tienes de verdad a tu lado. Es verdad que con la vida que llevo, habiendo viajado tanto, habiendo vivido en tantas ciudades tan distantes unas de otras, es complicado llevar la relación de amistad que lleva la mayoría de la gente. Pero un amigo está siempre, porque aunque no le veas, le sientes, le llevas contigo, como si fuese un amigo “poquet”.

Hasta hace bien poco creía en la amistad. Creía que ese vínculo que habíamos creado a base de cariño, confianza, visitas esporádicas y amor incondicional me acompañaría siempre. Que siempre tendría palabras de gratitud y cariño con mis amigos, que siempre tendría alguna confesión que hacerles.

Siempre he creído mucho en la gente. Tantos en sus posibilidades como en el efecto que causaban en mí. Siempre he creído más en ellos que en mi misma, es cierto, aunque sea duro de escribir.

Hasta hace bien poco, creía escasamente en mí y en mis posibilidades. Y desde hace un tiempo estoy desbordada de buenas noticias, de ilusiones, de sueños, de aspiraciones, de proyectos que suenan más a risa que a reales… Desde hace un tiempo, creo en mí, y creo que si tu crees en algo, y luchas, y te ilusiones y lo intentas conseguir… Se podrá conseguir. Yo (y tu) tengo la llave para abrir otro mundo. Yo tengo la clave para seguir soñando.

Desde hace un tiempo he descubierto que abrir el blog ha sido lo mejor que podía hacer. Al principio pensé… “Qué tontería, ¿qué escribiré? ¿Quién me leerá?”… Y ahora, no pasa un día sin que una sola persona entre a ver el blog.

Me encanta levantarme cada día pensando en que escribir y ver como salen solas las palabras en cuanto me pongo delante de una hoja en blanco. Me encanta ver que vía twittrer me apoyan para que escriba una nueva entrada. Me emociona ver que estoy a punto de llegar a las 3000 visitas ( tres mil visitas) que se dice pronto. Todo esto, no me lo esperaba, os lo aseguro.

Gracias al Blog comencé también a emitir en la Radio Bollo del andamio de enfrente. Y entre una cosa y la otra, los seguidores, las estadísticas y los oyentes… han ido aumentando. No os podéis ni imaginar lo que se siente.

Me encanta ver como he conectado tan bien con tanta gente del twitter. Hablamos, nos reímos, contamos alguna cosa más personal… Hemos creado un buen grupo, que al final, es lo que importa. Todas creemos en lo mismo y luchamos por lo mismo, aunque sea de manera diferente y desde sitios muy dispares, pero es lo mismo. Por eso conectamos tan bien y nos entendemos a la perfección.

Así que, gracias a todos los que entráis en el blog, me leéis e incluso me comentáis, los que escucháis la radio… Gracias de todo corazón.

Deciros que estoy muy ilusionada con varios proyectos, que aún estoy a la espera de confirmación, pero una vez que sea seguro, lo comentaré.

No paran de llegar buenas noticias, y como siempre, gracias a todas y cada una de vosotras.

Un saludo, muac.

Nunca había estado en Barcelona. Se me antojó muy grande y extraña. Además, por tema de tiempo, no había podido buscar piso demasiado bien, así que terminé viviendo bastante lejos de Barcelona capital, que es donde yo trabajaba. Tardaba 40 minutos en cercanías en llegar a la parada de mi trabajo. Demasiado estrés para alguien de una ciudad pequeña como yo. Y encima el trabajo no era lo que yo esperaba.

No se si os ha pasado alguna vez, crearte unas expectativas de cualquier cosa y que la realidad no sea ni la sombra de lo que habíais pensado. Yo veía Barcelona como una oportunidad, como una salida fantástica, como una ciudad llena de muchas oportunidades para mí, veía Barcelona tan europea, que creía que las cosas buenas me pasarían aquí.

Así que, así estaba, en mi piso alejado del centro, con el corazón roto, sin conocer a nadie y además, pagando un pastón de alquiler, porque era el único que no me pedía una fianza millonaria.

Mi relación con Barcelona no empezaba bien. Yo no estaba bien. Pero con la “hetero” tampoco corté toda relación, tenía esperanza. Ella seguía llamándome, escribiéndome, pidiéndome que bajara a Alicante y así nos viésemos. Yo no sabía que esperaba ella de mí, porque a pesar de todo, seguía como si no pasara  nada. Me estaba volviendo loca, pero yo, tenía esa esperanza, de que solo le hubiera entrado miedo y que en verdad, me echaba de menos y por eso se comportaba igual, no quería presionarla.

Así fueron pasando los meses. Recuerdo una vez que me envió por correos un teléfono fijo. Sí, sí, un teléfono fijo. Yo tenía el adsl con las llamadas gratis, pero no tenía teléfono, así que ella me envió uno con una nota que decía que era para que hablásemos más. El paquete me llegó por la mañana. Fue una sorpresa recibir algo de ella, y además, algo para hablar y hablar mucho. Esa misma noche me llamó y me dijo que ella creía que “estábamos hablando demasiado” que igual había que aflojar un poquito…¿Me acabas de mandar un teléfono fijo porque tenemos las llamadas gratis? No entendía a que jugaba.

En agosto era su cumpleaños y me invitó. Me invitó mil veces. Al final accedí y bajé. Me presentó a su chico y me hospedé en su casa a pesar de tener más amigas. Era la primera vez que dormía en la habitación de invitados, donde por cierto, estaban todas mis cosas por si alguien venía alguna vez.

Esos días no se portó bien. Recuerdo un día que llegó a sugerirme que me fuera de casa ( todo con buenos modos ) que querían estar a solas… Ella y el novio. Decidí que tenía que cambiar, nuestra relación tenía que cambiar.

A la vuelta a mi casa, a la rutina, procuré que así fuera. Ya no llamaba yo tanto, si ella quería, que llamase, yo pasaba. Pero en octubre llegó mi cumpleaños. Le dije a la otra amiga que subiera a verme y vino, pero con ella. Yo no la había invitado, pero aquí estaban.

Mi amiga tenía al novio en Barcelona por temas de trabajo y esa noche durmieron en mi casa. Solo quedaba una cama y nosotras dos. Insistí en dormir en el sofá. Y cuando digo que insistí, es que insistí. De verdad. Pero ella insistió aún más en dormir conmigo en la cama, en mi cama. Al final ganó ella. Se pasó toda la noche abrazada a mí, incluso dormida. Y yo, boca arriba, sin moverme… No sabía que hacer. Sería la última vez que durmiéramos juntas.

Avisé a un amigo, mi amigo gay de mi ciudad, que también se había venido a estudiar a Barcelona, y a otra amiga. Éramos cinco. Salimos a cenar y de fiesta. Esa sería una de las últimas veces que estuvimos juntas sin estar obligadas. Discutimos. Yo soy muy callada y muy paciente, pero llega un momento en que no puedes tener más tiempo la boca cerrada.

Vinieron tres días, se pasó los tres días diciendo gilipolleces de su chico, de cuánto le echaba de menos, que ójala llegara ya el domingo para irse, que le echaba de menos, que… Y ya le dije, que cuando ella quisiera, le llevaba a la estación, que además, había venido sin invitación, así que…

Acabó diciéndome que era lo peor que le había pasado en la vida, que todos los días cuando se levanta se arrepentía de haberme conocido y de todo lo que hemos vivido. Porque además, en verdad, no había pasado nada, lo que pasa que yo lo exageraba todo. Ella nunca quiso ni siquiera besarme… No se, me dijo de todo, me hizo daño. Decidí ir a dar un paseo para calmarme, porque si me llego a quedar le hubiera dicho de todo. Cuando regresé le dije que no se preocupase, que mañana las acercaba a la estación y que ahí se acababa todo, que no se preocupase, que no quería nada de ella, ni hablar, ni sms, ni nada de nada. Que ella su vida y yo la mía. Y aquí se acaba esta etapa. Después nos vimos más veces, pero ya de manera diferente, ya lo veréis.

Así que aquí comencé con mi vida en Barcelona sintiéndome realmente sola, pero sabiendo que era lo mejor que podía hacer. Gente así no quiero a mi lado. ¿Qué le doy vergüenza yo o lo que sintió conmigo o lo que hizo conmigo? ¿Qué prefiero decir que soy …….? Ella y yo sabemos lo que ha pasado y lo que hemos sentido, lo demás, me da igual.

El resto de amigas de Alicante se sorprendieron mucho. Pasamos de estar juntas todos los días, de llamarnos mil veces al día… a nada. Y las chicas, que eran muy curiosas, empezaron a prenguntar. Pero no importa, ella tenía la respuesta preparada desde hacía meses. Era simple, lo mio, que era lesbiana, lo sabía todo el mundo, así que justificó esa distancia que habíamos puesto entre las dos de la manera más fácil e infantil : Yo me había enamorado de ella y a pesar de que ella me había dejado vivir en su casa y me había ayudado en todo, en la mudanza, con las visitas… Ella no sentía nada, así que puso distancia para no hacerme más daño…. ¡Ja! En fin, eso es lo que creyeron todas, menos la amiga, mi amiga, su amiga.

Las historias cuando acaban, duelen, duele mucho, no nos vamos a engañar. Pero aprendes, empiezas a valorar lo que en realidad es importante. Yo no quiero a una chica así a mi lado. En aquella época hubiera hecho muchas cosas porque se quedara a mi lado, porque sentía por ella algo muy especial, pero después de lo que pasó en mi cumpleaños y las demás cosas, lo tenía claro, toda para el chico.

No está bien que no te sientas orgullosa de lo que haces, que te avergüences, que des mil explicaciones falsas solo por tapar la verdad. ¿No era yo lo suficientemente buena para ella? Pues no lo se… Pero ella para mí, no, no lo era. No quiero a gente cobarde, a gente que se siente humillada porque se le ha escapado tocarme la mano o llamarme de una manera cariñosa delante de la gente. Creo que esta chica entiende, creo que es lesbiana y os lo digo de verdad. Creo que no está bien en su matrimonio, todas las amigas lo dicen. Pero ese matrimonio le ha dado dos hijos, que es lo que ella quería, así que me alegro que al final haya encontrado su sitio, con sus hijos, su casa de ensueño, en fin. No le deseo ningún mal, ni mucho menos, porque lo bueno de superar las cosas y no darles más importancia que la que tienen es eso, que no queda ningún resquemor.

No sirve de nada odiar a nadie. La vida es demasiado breve como para odiar. Para mí, es especialmente difícil odiar. Así que, esta es una de las etapas más difíciles de mi vida. Se me juntaron muchas cosas que igual son difíciles de explicar, pero en la siguiente entrada, lo intentaré.

Mil gracias de nuevo por leer mis penurias, je je je.

Un saludo, muac.