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Lo reconozco… Preparar una boda, no es fácil. Lo cierto, es que nunca pensé que lo fuese, pero tampoco pensé que fuera tan… ¡estresante!

Pero por muy estresante que sea, resulta realmente maravilloso… ¡es nuestra boda! Cada uno de los detalles que hay dentro de una boda, ha sido elegido democráticamente (bueno, casi siempre) y tiene un porqué… Un porqué que no todo el mundo conoce o que no todo el mundo entiende, pero tiene un sentido, está por algo…

Es genial elegir la música, por ejemplo. Mi chica viene hasta mi escritorio y se sienta sobre mis rodillas… “Busca esta canción, a ver que te parece…” Y así, buceando entre nuestros recuerdos, nuestras bandas sonoras y nuestras secretos confesables, elegimos la música que nos acompañara a la entrada, a la salida, en el intercambio de anillos… Así, sin casualidad.

Es mágico preparar cada una de las cosas nosotras mismas, poniendo tanto mimo en cada uno de ellos y mandando millones de mensajes para quien quiera leerlos, o sepa. Me gusta las cosas que no están hechas al azar, que se pueden explicar, relatar e incluso mostrar. Así es cada una de nuestras cosas, de alguna manera únicas, como un recuerdo.

 

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He tenido varios días “importantes” en mi vida pero ninguno comparable a una boda. Cuando tengo uno de esos días, me gusta anunciarlo a bombo y platillo. Me gusta colgarme del teléfono y avisar, contar e invitar a mi gente. Porque siempre me gusta estar rodeada de mi gente, siempre, pero en un día especial ya no es una cuestión de gusto o de preferencia, se trata de necesidad. Les necesito a mi lado, sentirles cerca.

Por eso, para el día de nuestra boda les queríamos a todos cerca, muy cerca. Pero a veces, cuando preparas días tan grandes, tan importantes, tan necesitados de tú gente, corres el riesgo de sufrir cuando no están. Y eso es lo que nos ha pasado, particularmente a mí, nos hemos caído. Porque, hay cosas que se pueden explicar y entender, cosas que son normales y por lo tanto asumibles, cosas que con solo mencionarlas no tienes que justificar… Pero después hay otras cosas, que no se pueden justificar, Justificar una mentira es decir una verdad.

La verdad duele, duele mucho. Pero duele más el hecho de que alguien a quien quieres tanto y a quien valoras, no “quiera”, “pueda” o simplemente “Te mienta” para no estar en tú día… Eso duele más, la caída de un mito.

Lo cierto es que, cuando estas cosas pasan, que a todos nos han pasado, siempre nos fijamos en esos que no están, que nos han fallado y que nos han mentido… ¡Qué gran error! Si te han fallado pudiendo evitarlo, ya han quedado retratados. Debemos quedarnos con aquellos que, pudiendo no ir, han hecho todo lo que estaba en su mano para estar allí ese día. Porque puede que para nosotras sea muy importante rodearnos de toda nuestra gente, pero para algunas personas es igual de importante acompañarnos ese día. Esas personas, esas y no las otras, son las que merecen este post, las que merecen todos nuestros agradecimientos y todos esos detalles que nos quitan tanto tiempo y nos llenan de nervios. Por ellos.

Porque no es fácil nuestra situación, lo sabemos. Vivir en Barcelona y celebrar la boda a 800 km de aquí, es una putada. La familia y amigos que tenemos aquí, en Barcelona, se tienen que trasladar con todo lo que ello conlleva, dinero, tiempo, pedir días en el trabajo… Muchas cosas. Y sin embargo, lo hacen.

Cuando yo llegué aquí a Barcelona sola y comencé a salir con mi chica, enseguida noté como toda su gente me “adoptaba”, ya no era una más que pasaba por allí, sino que era parte de un gran grupo, de una gran familia.

Lo cierto, es que yo soy muy familiar. Adoro una mesa grande, llena de sillas y de gente. Adoro un salón lleno de juguetes, gente corriendo, millones de conversaciones entrecruzadas… Lo cierto es que, yo echo mucho de menos a mi familia, mucho. Pero gracias a la familia y amigos de mi chica, he logrado tener parte de lo que allí dejé. Por eso mismo, porque les considero familia, quería tenerles cerca ese día… Y están, ¿qué más puedo pedir?

Por todos aquellos que sí cogeréis un tren, el coche o incluso el avión. Que os habéis tenido que coger el día libre en el trabajo. Que os habéis gastado una pasta entre todo… Gracias, de corazón.

Compartir ese día con todos vosotros es muy importante, pero saber que en realidad sois lo que siempre habíamos pensado, es más grande aún. Sois nuestra familia.

Os queremos.

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No hay nada fácil, al menos aquello que ansías no lo es, porque si lo fuese tú misma perderías el interés.
No hay nada imposible, al menos que tú lo sientas así, porque mientras te levantas y lo intentes, siempre lo podrás conseguir. El problema está cuando renuncias a lo posible.
No hay nada definitivo en esta vida porque todo cambia, todo avanza, todo sigue su curso, sigue su camino, su carencia… Como si nada.
No hay mejor compañera con el que compartir la vida que tú misma. Has de aprender a reconocerte para no odiarte. A comprenderte para valorarte. A callarte cuando solo necesitas gritar y a gritar cuando el mundo pide tú silencio. Aprenderás a querer más de ti que de nadie, a no esperar respuestas positivas, solo a generarlas… Aprenderás por ti o por tu compañera.
No hay peor enemigo que tú misma. Somos la cara y la cruz de una misma moneda. Somos el todo y la nada de una misma apuesta. Somos la antítesis hecha persona, la negación constante, la lucha interna entre barro y mirones. Somos la solución equivocada a un error que aún no se ha cometido, pero que ya lo esperas. Somos muchas cosas y a veces pensamos que todas malas, a veces pensamos mal.
No hay heroína tan valiente cómo tu misma. Te enfrentas al mundo día a día, sin coraza ni antifaz. Enfrentándote a tus miedos sin ni siquiera disfraz en la que esconder tu miedo, sin armadura con la que protegerte de la realidad y sin poderes para ahuyentar a los malos. Eso es ser valiente, el caer y sin embargo, día tras día, volver a la rutina. Volver al rin, volver a luchar o a vivir, pero sin miedo, sin capa ni poderes, porque no hay mejor poder, ni más fiero que la determinación de estar ahí, de luchar por algo. No huyas, ni te rindas, ni te escondas. El mejor poder eres tú.
Nos faltan muchas cosas, eso ya lo sabemos. Es algo curioso, porque cuando algo falta es más complicado contarlo, a pesar de no estar ahí, de no sumar en número. Pero, para que perder el tiempo contando aquello que no tenemos, aquello que no suma y aquello que solo nos distrae y nos hace volar hacia aquello que no tenemos… Quizá, todo sería más fácil si pensásemos en aquello que sí tenemos, porque mientras lo haces igual pierdes la cuenta y sonríes. Aunque sea un segundo o dos, sonreír de por sí, ya vale la pena.

Y así soy yo, porque no se ser de otra manera. Porque no puedo ser de otra manera. Porque la única manera que tengo de ser es así, existiendo. Sin más.
Y así soy yo, con mis virtudes y mis defectos, que os aseguro que son en ambos casos muchos, pero de los que aprendo a diario.
Porque sí soy de esas, de esas que sienten sin miedo, sienten lo que son y son lo que sienten. ¿Cómo iba a ser entonces?
Soy de esas que se preocupa por la gente. No solo de los amigos íntimos, no. Me preocupo por cualquiera que ha entrado en mi círculo, aunque haya sido de manera momentánea. Me preocupo por ayudarles, por ofrecerme, por indicarles… Me preocupo aunque apenas les conozca, pero no por eso se merecen algo malo.
Soy de esas que le gusta hablar con sus amigos, sí, así de rara soy. Me gusta escribirles un mensaje para saber cómo están aun sabiendo que están bien, porque si hubiera pasado algo, me harbían avisado. Me gusta escribir por escribir, por contactar con ellos. Me gusta sentir que les tengo cerca, aunque sea en la cercanía de un triste mensaje.
Soy de esas a las que le gusta recordar las fechas, sean más o menos importantes. Suelo recordar los cumpleaños de la gente más cercana y también, los tengo anotados en mi agenda. Cuando llega ese día, me gusta felicitar a mi gente. Es un día importante, no quiero olvidarlo.
Soy de esas que disfrutan dando una sorpresa más que recibiéndola. Puedo pasarme días o semanas preparando una sorpresa para alguien especial y disfrutar cómo si tuviera cuatro años. Adoro sorprender a la gente para su cumpleaños o por algún día especial. A veces, la mejor sorpresa es aparecer dónde estén y tomar un café, no siempre tiene que ser algo material.
Soy de esas a las que le gusta proponer cosas. Me paso el día proponiendo planes, rutas o cualquier otra cosa que nos pueda sacar de la rutina. Tengo la suerte de que mi chica es cómo yo, y siempre estamos planeando escapadas y cosas que hacer. Nos gusta proponer estos planes a nuestra gente, no hay nada más especial que compartir con ellos un día único.
Soy de esas personas que se refugia mucho en su gente, en sus amistades. Quizá el hecho de estar tan lejos de casa me fuerza a ello. No siempre s fácil sobrellevar la distancia, a veces me siento sola o poco arropada, no se como decirlo. Por eso un pilar fundamental aquí son ellos, los amigos.
Soy de esas personas que cuando alguien me llama, me escribe o me propone algún plan y lo he tenido que rechazar, no he podido responder o cualquier otra circunstancia, le debo una llamada. Y lo hago. Sí, soy de esas que devuelven las llamadas. No siempre tengo el teléfono operativo y no siempre responde de inmediato, por eso, en el momento que tengo tiempo, lo hago. No hay nada más importante que hacerlo.
Soy de esas personas que si se ofrecen a ayudar a alguien en algúna cuestión, lo hacen de corazón. No busco quedar bien o cualquier otro aliciente, no. Si me ofrezco es porque quiero, porque puedo y porque la otra persona lo necesita. Nunca me ofrecería sin más, por el mero hecho de quedar bien. Me gusta poder ayudar, pero claro, siempre que pueda.
Soy de las personas a las que le cuesta mucho confiar en las personas. Me cuesta mucho abrirme y conocer gente nueva. Me cuesta mucho confiar y hablar sobre mí misma. Supongo que para una persona tímida, este es el pan suyo de cada día. Por eso, cuando encuentras un grupo de amigos en los que te sientes cómoda y querida, es el extasis. Para mí no hay más.
Soy de esas personas que me gusta organizar cenas y comidas en los que tras cuatro horas, aun sigues café en mano arreglando el mundo y compartiendo una buena conversación. Me gusta rodearme de buena gente.
Soy de esas personas que echo de menos a mis amigos cuando, por exámenes o viajes, paso tiempo sin verles.
Soy de las personas a las que no le gusta pedir ni rogar favores. Aunque no por eso voy a dejar de pedir ayuda cuando sea necesario.
Soy de esas personas a las que le gusta tener fotos de las reuniones y hacer álbumes o videos. Cada momento vivido es especial.
Soy de esas personas que les gusta ser correspondida. Me gusta que se preocupen por mí en la misma medida que yo me preocupo por ellos, o los llamo o les doy una sorpresa. Me gusta sentir que todo ese cariño es reciproco 100%. Pocas sensaciones hay más bonitas que sentirte parte de algo y querida.
Soy de esas personas que me afecta no sentirme parte de algo…

Apagué una a una las luces de todo el piso y cerré la puerta con llave tras de mí. Me puse mis gafas de pasta que solo me ponía para leer y me dirigí al dormitorio.
Encendí la luz de la mesita y me acosté, besando a mi chica en la cabeza. Ella, se volvió hacia a mí y me devolvió el beso.
-¿Qué miras amor? – Le pregunté.
-Lo de la luna de miel, cariño. –Me dijo enseñándome la pantalla del móvil – Me han dicho que esta agencia es muy buena y hace muy buenos precios.
Cogí el libro que acababa de comprar y que descansaba ya en mi mesita, junto al interruptor de la lámpara de noche. Acomodé los almohadones tras de mí y abrí el libro en la primera página.
Me encanta la sensación de abrir un libro por primera vez, la sensación de saber que todas esas páginas me van a regalar momentos increíbles, sin saber exactamente cuáles serán. Leer es un vicio, pero no es un vicio apto para cualquiera.
Comencé a leer el capítulo 1 mientras mi chica se acomodaba sobre mi pecho, sujetando el teléfono entre sus manos.
Entonces sonreí. Sonreí para mí misma, en silencio, sin muecas ni aspavientos. Sonreí por la vida, por los pequeños detalles, por las grandes ocasiones. ¡Eso era! Era una gran ocasión… Grandísima ocasión, era tan grande, que yo misma firmaría porque todas las noches a partir de esta, me acueste abrazando a la misma mujer mientras sujeto un libro entre mis manos y me siento tan absolutamente feliz. Porque firmaría por acariciar su pelo mientras la observo pensativa hacer o deshacer millones de cosas y sentir que soy feliz. Porque firmaría por tener como preocupación cada noche, cuantos capítulos voy a leer…. Por eso firmaría, por más noches cómo la de hoy, por más días como este.
Ahora ya, buenas noches. He dejado el libro en mi mesita, he apagado la luz y he besado a mi chica. Ahora, solo me queda acurrucarme a su lado y… Seguir soñando, porque eso es lo que es mi vida. Un sueño, mi sueño.

El tiempo pasa a una velocidad increíble. No nos damos cuenta de lo rápido que corre, de cómo las estaciones se suceden, de cómo los días se van pisando los talones… A veces parece que el tiempo tiene prisa… Prisa por llegar, ¿a dónde? …

Ayer hizo un año desde que creé el blog… Un año, se dice pronto.

Recuerdo el día que lo abrí… Yo leía ya varios blogs, y decidí crear yo uno, poder contar en primera persona historias, sueños, escribir lo que en verdad me pedía el cuerpo… Así que me lo abrí.

En verdad me costó muchísimo encontrar mi momento para escribir. Me daba vergüenza contar mis sentimientos, enseñar lo que la noche anterior había escrito… Me daba vergüenza que no se me entendiera, que pareciera frívolo… Ahora no puedo pasar sin escribir, sin pensar en el blog, sin llevar papel y boli siempre encima…

Ayer día 18 hizo un año… Llevo un año con el blog abierto y llevo más de 8100 visitas… ¡Increíble! Es alucinante entrar en las estadísticas y ver esto… Aun no me lo creo… Son muchísimas visitas.

La verdad que el blog solo me ha dado cosas buenas. Cuando lo abrí, también me abrí una cuenta de twiter para publicitarlo y anunciar cada entrada nueva ( @BlogEntendemos ). Después me propusieron las chicas del Andamio ( @AndamioDe ) que si me apetecía participar en la #radiobollo … Y me apunté… Me uní a las andamieras. Y lo reconozco, me encanta emitir, me encanta la radio, me encanta compartir mi tiempo con la gente del andamio, me encanta ver que cada día somos más, que nos apoyamos, que nos valoramos… Son gente fantástica, son geniales…

Y a partir de aquí, ya ha venido todo un poco rodado…Participar en la revista InOutPost… que también me vino de la manera más tonta…

 Gané el concurso de “Mirales”, Semana Erótica, con un relato un poco subido de tono. Escribiré una entrada sobre este premio, porque es lo más grande que me ha pasado nunca…

Y hace unos días me propusieron para los premios Liebster Award… ¡¡Pues más de lo mismo!!

Este blog solo me ha dado cosas buenas, cosas que te hacen sentirte muy orgullosa, muy viva, muy capaz… Este blog me ha dado la oportunidad de conocerte a ti, a ti y a ti… De compartir muchas experiencias, de hablar de muchas cosas, de confiar en personas que están muy lejos de mí… Así que, por todo lo que puedo expresar aquí y por todo lo que a veces es mejor callarse, gracias.

Porque es cierto, este blog sigue funcinonando por la gente que está al otro lado, por la gente que me lee, por la gente que me anima a que suba otra entrada, por la gente que se alegra de corazón por un premio o por una mención… Porque esa gente… Sois mi motor… Sois geniales, y siempre os estaré agradecida, por todo.

¡¡Gracias!!

No sabría deciros si fue una casualidad, o varias, o quizá el destino, o una señal, o el inicio de una conversación sin ninguna doble intención, o a lo mejor fue por tener gustos parecidos… No lo sé, no sabría deciros, lo único que os garantizo es que lo volvería a iniciar una y mil veces.

Muchas veces pasan cosas a nuestro alrededor, a nosotros mismo o a personas de nuestro círculo más íntimo que no sabemos expresar, pero sin embargo las aceptamos, nos sentimos cómodas con esas casualidades y continuamos.amistad<

Me alegra saber que existe gente buena, gente que a pesar de la distancia, a pesar de mil pesares, están ahí, al otro lado. Me gusta creer en el ser humano, me gusta creer que de verdad hay gente que se preocupa por ti sin buscar nada a cambio, que no lo hacen por quedar bien. Me gusta ver cómo te preguntan “¿Cómo estás hoy?” Y te lo preguntan de corazón, sintiendo que eres una amiga, sintiendo que eres alguien en su vida.

Es increíble como a veces conoces a gente que te llena de una manera increíble. Sí, porque generalmente estamos rodeados de gente que nos conoce, con los que hablamos a diario de cosas banales, del tiempo, de deportes… Y sin embargo, llegan a tu vida una serie de personas, con las que apenas has hablado, a las que apenas conoces… Y te hacen sentirte integrantes de su vida, te hacen sentirte cómoda hablando, contando, sintiendo, llorando…

Así que sí, existe gente buena por el mundo, gente extraordinaria, gente que se preocupa por ti, gente que te apoya en todo lo que haces, gente que, en mi caso, me lee cada vez que subo una entrada, que me alienta a que siga escribiendo, a que suba nuevas entradas. Gente con la que me reconforta hablar, gente que se acuerda de las nimiedades de mi vida, si tengo médico, si tengo reunión, si tengo una conversación importante… Gente que te hace sentir especial, querida, parte de…

Así que, gracias, de corazón. Porque para una persona como yo, con todos los miedos y los demonios que tengo dentro ( que poco a poco van saliendo, ya lo sabéis) saber que hay alguien que me apoya, que me lee, que me valora lo que hago… Me emociona, y no sabéis hasta qué punto me emociona… Jamás me he sentido tan agusto dentro de un grupo como lo estoy ahora. Gracias de todo corazón por estar al otro lado, por los buenos días, por las buenas noches, por las noches sin dormir por hablar conmigo y sacarme los demonios, por las palabras de aliento y de ánimo, por animarme, por escucharme en la radio y pedirme mil canciones… Gracias por estar al otro lado, gracias por aparecer y gracias por dejarme ser una verde más.

 

Nunca había estado en Barcelona. Se me antojó muy grande y extraña. Además, por tema de tiempo, no había podido buscar piso demasiado bien, así que terminé viviendo bastante lejos de Barcelona capital, que es donde yo trabajaba. Tardaba 40 minutos en cercanías en llegar a la parada de mi trabajo. Demasiado estrés para alguien de una ciudad pequeña como yo. Y encima el trabajo no era lo que yo esperaba.

No se si os ha pasado alguna vez, crearte unas expectativas de cualquier cosa y que la realidad no sea ni la sombra de lo que habíais pensado. Yo veía Barcelona como una oportunidad, como una salida fantástica, como una ciudad llena de muchas oportunidades para mí, veía Barcelona tan europea, que creía que las cosas buenas me pasarían aquí.

Así que, así estaba, en mi piso alejado del centro, con el corazón roto, sin conocer a nadie y además, pagando un pastón de alquiler, porque era el único que no me pedía una fianza millonaria.

Mi relación con Barcelona no empezaba bien. Yo no estaba bien. Pero con la “hetero” tampoco corté toda relación, tenía esperanza. Ella seguía llamándome, escribiéndome, pidiéndome que bajara a Alicante y así nos viésemos. Yo no sabía que esperaba ella de mí, porque a pesar de todo, seguía como si no pasara  nada. Me estaba volviendo loca, pero yo, tenía esa esperanza, de que solo le hubiera entrado miedo y que en verdad, me echaba de menos y por eso se comportaba igual, no quería presionarla.

Así fueron pasando los meses. Recuerdo una vez que me envió por correos un teléfono fijo. Sí, sí, un teléfono fijo. Yo tenía el adsl con las llamadas gratis, pero no tenía teléfono, así que ella me envió uno con una nota que decía que era para que hablásemos más. El paquete me llegó por la mañana. Fue una sorpresa recibir algo de ella, y además, algo para hablar y hablar mucho. Esa misma noche me llamó y me dijo que ella creía que “estábamos hablando demasiado” que igual había que aflojar un poquito…¿Me acabas de mandar un teléfono fijo porque tenemos las llamadas gratis? No entendía a que jugaba.

En agosto era su cumpleaños y me invitó. Me invitó mil veces. Al final accedí y bajé. Me presentó a su chico y me hospedé en su casa a pesar de tener más amigas. Era la primera vez que dormía en la habitación de invitados, donde por cierto, estaban todas mis cosas por si alguien venía alguna vez.

Esos días no se portó bien. Recuerdo un día que llegó a sugerirme que me fuera de casa ( todo con buenos modos ) que querían estar a solas… Ella y el novio. Decidí que tenía que cambiar, nuestra relación tenía que cambiar.

A la vuelta a mi casa, a la rutina, procuré que así fuera. Ya no llamaba yo tanto, si ella quería, que llamase, yo pasaba. Pero en octubre llegó mi cumpleaños. Le dije a la otra amiga que subiera a verme y vino, pero con ella. Yo no la había invitado, pero aquí estaban.

Mi amiga tenía al novio en Barcelona por temas de trabajo y esa noche durmieron en mi casa. Solo quedaba una cama y nosotras dos. Insistí en dormir en el sofá. Y cuando digo que insistí, es que insistí. De verdad. Pero ella insistió aún más en dormir conmigo en la cama, en mi cama. Al final ganó ella. Se pasó toda la noche abrazada a mí, incluso dormida. Y yo, boca arriba, sin moverme… No sabía que hacer. Sería la última vez que durmiéramos juntas.

Avisé a un amigo, mi amigo gay de mi ciudad, que también se había venido a estudiar a Barcelona, y a otra amiga. Éramos cinco. Salimos a cenar y de fiesta. Esa sería una de las últimas veces que estuvimos juntas sin estar obligadas. Discutimos. Yo soy muy callada y muy paciente, pero llega un momento en que no puedes tener más tiempo la boca cerrada.

Vinieron tres días, se pasó los tres días diciendo gilipolleces de su chico, de cuánto le echaba de menos, que ójala llegara ya el domingo para irse, que le echaba de menos, que… Y ya le dije, que cuando ella quisiera, le llevaba a la estación, que además, había venido sin invitación, así que…

Acabó diciéndome que era lo peor que le había pasado en la vida, que todos los días cuando se levanta se arrepentía de haberme conocido y de todo lo que hemos vivido. Porque además, en verdad, no había pasado nada, lo que pasa que yo lo exageraba todo. Ella nunca quiso ni siquiera besarme… No se, me dijo de todo, me hizo daño. Decidí ir a dar un paseo para calmarme, porque si me llego a quedar le hubiera dicho de todo. Cuando regresé le dije que no se preocupase, que mañana las acercaba a la estación y que ahí se acababa todo, que no se preocupase, que no quería nada de ella, ni hablar, ni sms, ni nada de nada. Que ella su vida y yo la mía. Y aquí se acaba esta etapa. Después nos vimos más veces, pero ya de manera diferente, ya lo veréis.

Así que aquí comencé con mi vida en Barcelona sintiéndome realmente sola, pero sabiendo que era lo mejor que podía hacer. Gente así no quiero a mi lado. ¿Qué le doy vergüenza yo o lo que sintió conmigo o lo que hizo conmigo? ¿Qué prefiero decir que soy …….? Ella y yo sabemos lo que ha pasado y lo que hemos sentido, lo demás, me da igual.

El resto de amigas de Alicante se sorprendieron mucho. Pasamos de estar juntas todos los días, de llamarnos mil veces al día… a nada. Y las chicas, que eran muy curiosas, empezaron a prenguntar. Pero no importa, ella tenía la respuesta preparada desde hacía meses. Era simple, lo mio, que era lesbiana, lo sabía todo el mundo, así que justificó esa distancia que habíamos puesto entre las dos de la manera más fácil e infantil : Yo me había enamorado de ella y a pesar de que ella me había dejado vivir en su casa y me había ayudado en todo, en la mudanza, con las visitas… Ella no sentía nada, así que puso distancia para no hacerme más daño…. ¡Ja! En fin, eso es lo que creyeron todas, menos la amiga, mi amiga, su amiga.

Las historias cuando acaban, duelen, duele mucho, no nos vamos a engañar. Pero aprendes, empiezas a valorar lo que en realidad es importante. Yo no quiero a una chica así a mi lado. En aquella época hubiera hecho muchas cosas porque se quedara a mi lado, porque sentía por ella algo muy especial, pero después de lo que pasó en mi cumpleaños y las demás cosas, lo tenía claro, toda para el chico.

No está bien que no te sientas orgullosa de lo que haces, que te avergüences, que des mil explicaciones falsas solo por tapar la verdad. ¿No era yo lo suficientemente buena para ella? Pues no lo se… Pero ella para mí, no, no lo era. No quiero a gente cobarde, a gente que se siente humillada porque se le ha escapado tocarme la mano o llamarme de una manera cariñosa delante de la gente. Creo que esta chica entiende, creo que es lesbiana y os lo digo de verdad. Creo que no está bien en su matrimonio, todas las amigas lo dicen. Pero ese matrimonio le ha dado dos hijos, que es lo que ella quería, así que me alegro que al final haya encontrado su sitio, con sus hijos, su casa de ensueño, en fin. No le deseo ningún mal, ni mucho menos, porque lo bueno de superar las cosas y no darles más importancia que la que tienen es eso, que no queda ningún resquemor.

No sirve de nada odiar a nadie. La vida es demasiado breve como para odiar. Para mí, es especialmente difícil odiar. Así que, esta es una de las etapas más difíciles de mi vida. Se me juntaron muchas cosas que igual son difíciles de explicar, pero en la siguiente entrada, lo intentaré.

Mil gracias de nuevo por leer mis penurias, je je je.

Un saludo, muac.