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El tiempo es el elemento más importante para que cualquier cosa germine y florezca, madure y levante cabeza. El tiempo es imprescindible para ser conscientes del valor de las cosas, primeramente a nivel individual o separado, y posteriormente en su conjunto. El tiempo es aquello que crees que te sobra, porque el calendario de tu cocina tiene muchísimas páginas aún por arrancar, mientras trabajas a destajo por aquello en lo que crees. El tiempo llega, para todas, y a veces crees que no estás preparada, que necesitas unos días más o quizá unas semanas. No importa, el tiempo está ahí, disponible, ¡úsalo!
El tiempo llega, para todas, y en ocasiones miras tu reloj de pulsera y afirmas, es tu hora. Es la hora. El tiempo ha llegado, siempre llega para los que saben esperar.

No os podéis hacer una idea de las ganas que tenía de poder presentar en sociedad mi última novela. Estoy deseando hablar de ella, explicaros de qué va o enseñaros la portada. ¡Es su hora!
Supongo que cualquiera que escriba un libro sentirá esas mismas sensaciones y ganas de gritarle al mundo que su obra ya está disponible, que después de todo el trabajo, revisiones, fotografías posibles para la portada o títulos pensados, está lista.

Así que hoy os avanzo mi nueva novela que llevará por título SALIDA 6 y que estará disponible muy pronto.
Creo que de todo lo que he escrito hasta ahora, esta novela es lo que más me representa y a lo que más tiempo he dedicado, sin duda.
La historia en sí lleva persiguiéndome mucho tiempo, quizá demasiado. Por ese motivo empecé a escribirla hace mucho tiempo también. Podría afirmar, sin equivocarme, que es probable que la novela lleve escrita más de dos años y que durante este tiempo solamente me halla dedicado a releer y corregir.
Cuando algo te gusta y te importa de verdad, como esta novela, le dedicas todo el tiempo que creas conveniente. Y para alguien como yo, nunca es el conveniente, siempre puedes hacer más, arañar más minutos o hacer una última lectura.
Durante un tiempo era capaz de continuar la lectura de la novela sin tenerla delante. Habían sido tantas y tantas veces, que ya me sabía qué frase continuaba. Es por este motivo que la guardé en un cajón durante mucho tiempo, intentando poder leerla de nuevo y descrubirla, también sus fallos.

Aquí os dejo una foto con el libro y la portada, no os hacéis una idea de la ilusión que me hace. Estoy deseando que llegue el lanzamiento… ¡qué poco queda!

 

Salida 6

Salida 6, nueva novela de Noelia Blanco.

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Me enfrento a este folio en blanco con el alma rebosante de burbujas y la voz acallada de timidez y ruido.

Barcelona se ha despertado bajo un cielo oscuro, de los que rompen el compás de la semana y te obligan a cargar con el paraguas. Las gotas que golpean el cristal de mi ventana marcan el ritmo de cada una de estas letras. Llueve en Barcelona, llueve pero no importa si tu alma está recubierta de burbujas y tu ilusión está intacta.

Me siento en mi escritorio y pongo un poco de música para intentar hacer bailar a estas letras, mientras enciendo un poco de incienso que me acompañe en esta mañana otoñal de mayo y me enciendo una vela, que quizá no me alumbre pero me da calor, calor de hogar, de los que mantienen la vida.

22d

No hay días fáciles para los que se rinden, y los que se rinden no viven días fáciles. Muchas veces, más de las que reconoceré, he tenido que cerrar los puños y apretarlos con fuerza para comprobar que aún me quedaba vigor suficiente para seguir.

Muchas veces he cerrado los ojos y respirado hondo tres y cuatro veces seguidas, para contener las lágrimas y la desilusión alejadas, y poder continuar con mi vida.

Muchas veces, más de las que quisiera, he creído que la suerte no iba en mi mismo barco, que la había perdido en alguna tormenta lejana y que, por más que lanzara los dados, jamás sacaría un siete.

Muchas veces… Muchas veces… Pero al final, siempre volvía a la palestra, cogía los dados de nuevo y tras respirar hondo, cerrar los puños y apretar los dientes, los lanzaba hacia el futuro… Siempre hay que volver a lanzar los dados, siempre.

Llueve en Barcelona y el cielo, encapotado y de ala caída me blinda el homenaje perfecto para quedarme en casa y vaciar ese alma llena de burbujas y voz templada pero silenciada.

Llueve en Barcelona, pero a mi alma encapuchada no le importa. Hoy puedo mirar a la lluvia a los ojos y no temblar. Hoy levanto la vista al cielo y aunque la lluvia cumpla con la ley de la gravedad, no me importa. La lluvia solo puede mojarte, nada más. Pero si tu alma te sirve de chubasquero y te cubre, ¿que puede pasarte? Nada, nada malo.