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He estado pasando las fotos y los vídeos que he hecho estas pasadas vacaciones… Y no he podido evitar esbozar una gran sonrisa. Han sido increíbles, increíbles de verdad…

Planeamos nuestras vacaciones de invierno en torno al cumpleaños de nuestra sobrina y ya, a partir de ahí, dibujamos el resto del plan.

Desde algo más de un año, cualquier época del año en la que tenga días libres, puentes o vacaciones, planeo ir a casa. Necesito ver a mi gente y ayudar a mi hermana en lo que necesite. Ahora, desde la llegada de la sobrina, los días de vacaciones empiezan o acaban en mi casa. Pocas cosas nos hacen tan feliz que eso.

Con el coche cargado de maletas, regalos e ilusión, nos pusimos rumbo a mi casa, a mi tierra anhelada, a mis atardeceres anaranjados…  Y fueron tan gratificantes los días que vivimos allí, que a día de hoy, un mes después, hablamos sobre aquello y ambas sonreímos.

La niña está grande y preciosa, cómo siempre. Hemos sido testigo de cómo ha comenzado a caminar. Sí, vale, con el corre pasillos… Pero a caminar. Sus tías, que la adoran, se pasaron tardes enteras recorriendo el pasillo junto a ella, por si se caía, cuidando cada paso que daba. No cambio ni un minuto de los que viví en aquel pasillo, a pesar del dolor de espalda que tuve esa noche. Fue tan gratificante…

En uno de esos paseos por el pasillo, llegamos hasta el final y teníamos que girar el andador, para que enfilara de nuevo rumbo al salón. La niña se paró, me miró y me besó. No hay momento más tierno que ese. Yo, de cuclillas, a su altura, recibiendo el beso más deseado del mundo. Y la risa, su risa infinita…

Pero las vacaciones dan para mucho…  Y mi hermana vuelve a ser la protagonista de lo que será de nuevo, la noticia del año. Nos hacen tías de nuevo… ¡¡Otra vez!!

Sí, estábamos en mitad del cumpleaños acabando el postre, cuando mi cuñado se levantó y dirigiéndose a toda la familia nos lo anunció… Para septiembre, la niña tendrá un hermanito y nosotras, otra perdición… Pero una perdición tan adorable…

La noticia nos pilló a todos por sorpresa. Nadie sabía, ni sospechaba nada. Querían que nos enterásemos todos juntos, a la vez, y así fue. Nos pasamos la tarde brindando y sonriendo por el nuevo miembro de la familia, porque pocas noticias hay mejores que esta… Para mí, ninguna.

Pero las sorpresas y las buenas noticias no quedaban ahí… Nos fuimos a tomar algo todos juntos. Mi cuñado se sentó al lado de mi chica y comenzaron a hablar. Yo, la verdad, es que no hacía mucho caso a esa conversación. Hablaba con mi hermana mientras hacía fotos a la niña…

Le estaba proponiendo ser la madrina… ¡¡Mi chica!! Me miró y pude ver la ilusión en sus ojos… Madrina, guau… ¡Sí, sí, sí, claro que quiere!

Así que, ahí estamos, esperando a nuestro pequeño que llegara en septiembre y llenas, no os podéis imaginar hasta qué punto, de felicidad. Es todo genial.

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Hace nueve días que nos despedimos en Barcelona y hace nueve días que me faltas.

Hace nueve días que te pienso y te sueño, que te quiero aquí conmigo, aquí ahora, aquí…

Hace nueve días que estoy deseando que pasen siete más, para tenerte aquí y ser tu sombra o tu lo mía.

Hace nueve días que no te veo y desde hace nueve días no entiendo el resto de bellezas…

Hace nueve días que no me deleito de una conversación contigo. De una conversación frente a una gran taza de café mientras escucho tu dulce voz y me pierdo en tus ojos.

Hace nueve días que me voy antes a dormir, para verte enseguida, aunque sea en sueños, porque aunque sean sueños, estamos juntas… ¡Y es tan bonito soñar…!

Hace nueve días que me fui dejando parte de mí en Barcelona, sabiendo que iba a encontrar otra parte de mí en mi casa, pero que me faltarías tú, mi multiplicador. Sí, como lo lees. Porque contigo las cosas buenas se multiplican por dos…

Hace nueve días te despedía agitando mi mano nerviosa y enjugándome las lágrimas… Hace nueve días me pedías que no llorase, hace nueve días te lanzaba besos al aire en la T1…

Hace nueve días suponía que te echaría de menos, qué pensaría en ti, que me acordaría de ti y de  nuestras costumbres o manías… Pero lo que no sabía hace nueve días es que te iba a echar tantísimo de menso, iba a pensar en ti tantísimo y qué pensaría en ti a cada instante.

Hace nueve días tenía claro que te quería, ahora tengo claro que eso, es quedarse corta.

Hace nueve días te besé y te abracé y desde entonces vuelvo a ese momento cuando no aguanto sin ti…

Ayer fue un día importante en mi vida, muy importante. Ayer celebré que me han propuesto hacer realidad uno de mis sueños, me han pedido que participe con uno de mis relatos en la elaboración de un ebook….

Es cierto que lo sabía desde hacía algunos días, pero aún no había sido capaz de digerirlo, aun no me lo había creído. Es más, el proyecto en cuestión es el “premio” al concurso de “sigue una escena…” Que organizaba #BukusCE , por lo que el libro va a seguir ese mismo guion, es decir, nos van a dar una introducción general a las tres autoras y tenemos que continuar la historia… Cada una lo hará a su manera, con personajes hechos a su medida y todas las historias serán diferentes.

Ayer por primera vez, leí el guion de la introducción que nos mandaron… Lo tenía desde hacía días y sin embargo, lo leí ayer. Me daba miedo comenzar a leer, comenzar a imaginar y pensar en una historia y que después saliera todo mal… Ayer lo leí, hice mis anotaciones, me imaginé escenas… Ayer fue el primer día.

Decidí salir con mi chica a comer por ahí, ¡esto no se puede celebrar en casa! Lo pasamos genial. Fuimos a un restaurante que me habían recomendado y la verdad que comimos de maravilla. Después fuimos a ver a mis suegros y contárselo. Se alegraron mucho también.

Camino de casa me puse un poco triste… Se que igual suena egoísta o suena tonto, pero era una noticia tan importante en mi vida y para mí, que echaba de menos también a mi gente, mejor dicho a mi “otra gente”, a la que tengo tan lejos… Porque sí, es cierto, la gente que tengo aquí es muy importante para mí, faltaría más. Mi chica… Que para mí es todo, ya lo sabéis, y su apoyo es fundamental para mí… Gracias a ella decidí abrir el blog y gracias a ella escribo y me da por presentarme a algún concurso… Pero también están mis hermanos, por ejemplo. Y ayer era un día para estar con esa gente que sí cree en ti y que ha creído siempre, que siempre te ha apoyado, incluso cuando estabas en el suelo… Por ese motivo, ayer les eché de menos más de la cuenta…

Pero después, llegué a casa y me di cuenta que a pesar de todo esto que os cuento, que soy muy afortunada… De verdad. Y a ti, cariño, que eres más buena que nada, gracias, de verdad, porque me cuidas como nadie… Eres todo para mí, no lo olvides.

La ausencia de la gente a la que queires a veces duele, claro que sí. Esa ausencia es difícil de llenar y sin embargo tu consigues, que a pesar de todo, crea que tengo dos casas, dos familias… Gracias de todo corazón, preciosa.

Gracias a todos los que de una manera u otra siempre me habéis apoyado, siempre me habéis animado y habéis estado junto a mí cuando lo he necesitado, gracias de verdad, porque gracias a todos vosotros ese ebook se hará realidad y con él,  uno de mis sueños, pero de esos sueños que sabes que son totalmente imposibles. Así que gracias por creer en mí.

 

 

http://bukusonline.blogspot.com.es/2013_11_01_archive.html

Y por fin llegó el domingo, nuestro día, nuestro único día libre para poder estar las dos juntas y tranquilas, sin problemas de horarios, sin problemas de madrugar o cualquier otra cosa que alterase nuestra marcha. Era para nosotras, nuestro día.

Me encanta tener estos días para nosotras, para no hacer “nada”, para simplemente estar juntas, sin la presión de las agujas del reloj, sin comer a carreras, sin robarnos un beso de despedida que no es más que un sutil roce de labios…

Nos pasamos toda la tarde en el sofá viendo películas, como en los viejos tiempos, disfrutando de historias que hacen que te metas en el papel de los actores, comentando la jugada de lo que iba y no iba a pasar… Así, hasta que bajó el sol, entonces comenzamos a arreglarnos.

No hay nada más motivador que estar arreglándote, en mi caso me estaba pintando el ojo… Y cuando me quise dar cuenta ella me observaba desde la puerta. No os puedo decir cuánto tiempo estuvo ahí o si acababa de llegar, no lo sé. Yo la miré y le dediqué una sonrisa, estaba guapísima, le sienta bien los colores claros… Y ella me miró y me dijo exactamente lo mismo… “Estás guapísima, cariño, guapísima…” Y no te queda otra que comértela a besos…

Íbamos a cenar cerquita de la playa de la Mar Bella. Mucho ambiente, mucha gente, las calles llenas de gente que sale a tomar una cerveza, que sale a tapear… Una delicia para los sentidos pasear y escuchar a tanta gente, en diferentes lenguas, oler el mar, oler las diferentes tapas que servían por el paseo y sentirla a ella, a mi lado, junto  a mí a cada paso…

Nos sentamos en una de las muchas terrazas que hay por aquella zona. Disfrutamos de una cena muy “española” y de una conversación muy nuestra. Por nuestros horarios muchas veces no podemos ponernos al día. Pero siempre tenemos nuestros momentos de no callar, de contarnos todo lo que nos ha pasado durante toda la semana, hablar de sentimientos, de risas, de nosotras… Que es cuando nos damos cuenta de que no se nos acaban las palabras para hablar de nosotras…

Fuimos dando un paseo hasta la playa, que estaba más cerca de lo que me esperaba y allí, en el paseo, nos sentamos en un banco, las dos y nos dejamos seducir por una Barcelona bien distinta a la que conocíamos. Una Barcelona que dormía en el Mediterráneo, una Barcelona a la que la luna, majestad indomable donde las haya, la acunaba, una Barcelona que se dejaba embelesar por muchas parejas, que cómo nosotras, se sentaban a contemplarla, a maravillarse de su costa, de sus vistas, de su paz y de su sosiego… Una Barcelona, que bajo un manto de estrellas, nos recibió, una Barcelona camuflada entre besos de turistas y helados con sabores demasiado dulces cómo para expresarlos… Una Barcelona que nos hizo sentirnos especiales, una Barcelona que enamora a cada paso que das, porque es tan polifacética… Porque es tan especial…

Y allí, piel con piel, mi chica y yo, su mano en mi mano, su mirada en mi boca, mi boca rezando por sus labios, sus labios  entre abiertos esperándome… Y entonces, algo me detuvo, algo cambió los planes de mis labios, algo sucedió… ¡Vi una estrella fugaz!

Sí… Si la noche no era ya mágica solo por estar las dos… Encima había contemplado una de las cosas más bonitas que existe… Una estrella fugaz… Una rastro de luz que cruzó todo el cielo y que a mí me hizo cruzar mi mirada para mirar su paso…

Las estrellas fugaces son especiales… A mí me lo parecen. Porque es cierto que todo el mundo sabe lo que son, pero no se ven a diario, no es una cosa que estemos cansadas de ver… Pero yo la vi ayer… Y tenía que pedir un deseo…

Me quedé un poco pensativa… ¿Qué pido…? ¿Qué deseo pido…? Y la miraba… Puede parecer ridículo, puede parecer de ciencia ficción, pero es cierto… ¿Qué más pido? Lo único que yo puedo desear ahora mismo, hablando de algo meramente personal e íntimo sería continuar como estoy… Solo eso, porque yo… Lo tengo todo, de verdad que sí…

Y mi deseo… Mi deseo se vino con ella a casa… Y mi deseo se acrecentó al acostarnos en la cama… Y mi deseo se acrecentó al sentirla cerca… Y mi deseo… Y mi deseo…

El tiempo pasa y muchas veces no nos damos cuenta de la velocidad tan vertiginosa que llega a coger. Creo que solo somos conscientes de que el tiempo pasa porque arrancamos hojas del calendario, pasamos fechas importantes señaladas en rojo, porque celebramos cumpleaños, porque a la caída de las hojas de los árboles, sabemos que le sigue la nieve y a continuación los colores de las flores en flor. Creo que somos conscientes de ese paso, de ese correr de agujas, aunque es gradual, como a cámara lenta… Pero el tiempo pasa y si vuelves la vista hacia atrás, te darás cuenta.

El tiempo pasa y estoy encantada a día de hoy con todo el camino que he recorrido, de la manera que he decidido hacerlo, de la gente que me ha acompañado en mi viaje, de todos los recuerdos que he podido almacenar y de todos los que decidí borrar, de todas las puestas de sol de las que me he empapado, de todos los amaneceres que he pasado a ti abrazada, de todas las personas que he conocido y que de una u otra manera me han marcado, me han ayudado y me han valorado, porque sí, el tiempo pasa y ahora, hoy, mirar hacia atrás, a veces me da un poco de vértigo… Pero vértigo bueno, of course.

¿Sabéis? De las personas más importantes, que más quiero, que más valoro tener en mi vida y con los que no pasa un solo día que no hable… Son mis hermanos. Les adoro, les necesito, les quiero, cuento con ellos para cada paso que doy en mi vida, les comento cada jugada, cada preocupación… Es cierto que estamos muy unidos, que nos llevábamos muy bien y que son, los dos, un pilar importantísimo en mi vida.

Yo soy la del medio, mi hermana es la pequeña y mi hermano, obvio, el mayor. Mi hermano siempre ha cuidado de nosotras, es increíble ver cómo se preocupa por nosotras, a pesar de que yo ni siquiera vivo ya en casa, pero se preocupa. Mi hermana es la pequeña de la casa, ya sabéis, la mimada y la más consentida.

Pues bien, hace unas dos semanas o así me llamó mi hermana para anunciarme sin preámbulos, sin calentamientos y sin nada parecido que iba a ser tía, ¡¡YO!!… Me quedé sin palabras… ¡TÍA! Después de las mil preguntas de rigor sobre su estado, sobre cómo se encontraba, su estado de ánimo y demás, porque lo importante es que ella esté bien, ya me fui haciendo a la idea…

Mi hermana… La pequeña de casa… La pequeña… Me va a hacer tía… Y  estoy encantada…

Llamé corriendo a mi chica… y se lo conté, “Vamos a hacer tías”… No os imagináis hasta qué punto nos hace ilusión y hasta qué punto estamos felices… Nos encantan los niños, nos encantan… Pero ser tías ya… que mi hermana pequeña, que hasta hace dos días me pedía dinero, le ayudaba con los deberes o… cualquier cosa parecida… Vaya a ser mamá… Es sensacional.

Estoy muy feliz y puedo asegurar que me apetece mucho ocupar este rol, un rol completamente nuevo para mí, un rol que no se si sabré desarrollar, pero lo único que sí puedo asegurar es que a esa personita que lleva mi hermana en su vientre… Jamás le faltará un beso, una caricia, un te quiero, una conversación seria o de cachondeo… Lo que necesite.

Solo quería compartir con todos vosotros esta noticia que me ha hecho tan y tan feliz, y también a mi pareja. Es increíble como una noticia así puede cambiarte todo lo que te planteabas de la vida, todo lo que pensabas que iba a pasar y en qué orden sucedería… Pero sin embargo, una vez más, la vida viene… Y te sorprende, y yo, que soy una enamorada de la vida… Me dejo sorprender, me dejo querer y me dejo mimar por una vida que hasta hoy, me está dando todo lo que necesito y todo lo que me hace feliz.

A mi hermana, a la pequeña, ¿qué decirte? Que te adoro, que me parece increíble lo mayor que eres ya… Lo feliz que te veo y la felicidad que te viene en camino. Que te lo mereces todo, porque tú eres todo para mucha gente. Que se me hace tan y tan raro estar escribiendo estas cosas… pero me hace tanta ilusión… Que “acepto barco”. Que te quiero con locura, de verdad que sí. Y que en esta nueva etapa verás que todo saldrá bien y así, cuando nosotras nos decidamos, podrás asesorarnos sobre un sinfín de cosas. Gracias por hacernos partícipes de todo esto.

Eres grande, pequeña.

 

 

El silencio duerme a mi lado, apoyado en la oscuridad que nos envuelve, arropado con las mismas sábanas que a mí me dan calor, y abrazado a ti, mi vida, mi musa, mi todo.

El silencio duerme, la oscuridad nos envuelve y tú y yo, una junto a la otra, durmiendo, compartiendo almohada, sueños y desvelos. Compartiendo una noche más, aunque ninguna es igual que la anterior, lo sabes y lo sé.

No sé por qué, pero me desvelo. No sé por qué pero mis manos ansían tocarte, mis manos van en tu búsqueda, surcando las sábanas, sin miedo, sin guía, a lo loco…

¿Dónde estás? Susurran… Pero tú duermes, no escuchas su necesidad de ti… Las dos, compartiendo almohada, las dos acostadas de lado, las dos…

Mis manos encuentran tu cadera… La curva divina de tu cadera, la curva que pone patas arriba todo mi sueño, toda mi tranquilidad, todo el silencio que dormía con pijama a cuadros sobre el cabecero de la cama… Esa curva que hace que me aproxime más a ti, a tu espalda, a tu oreja… Esa curva que hace que ya no esté soñando ¿O sí? Esa curva que me ha descolocado, que me ha transportado ¿O no? Que hace que haya perdido un poco el juicio, sin saber exactamente si voy o vengo, si estoy o desaparezco… Esa curva que me ha dejado claro lo que quiero y lo que necesito, y lo quiero y lo necesito ya… Te quiero a ti…

Y mis manos hablan ese lenguaje que tú entiendes a la perfección. Ese lenguaje que no hace falta escuchar, que no hace falta leer los labios… Ese lenguaje que es apto para dos. Ese lenguaje que no usa mayúsculas, ese lenguaje en el que la “H” deja de ser muda, deja de ser intercalada… Ese lenguaje en el que su único sonido es un pequeño gemido que se te escapa…

Esa curva que hace que te abrace de espaldas, que es lo único que debería llegar por atrás, abrazos a quemarropa, nada de puñales ni nada de eso, solo abrazos inesperados, abrazos sin camuflaje, abrazos desnudos de pretensiones, abrazos de abrazos, por abrazar, por demostrar, por sentir, por estar en ti…

Esa curva que le da alas a mi garganta, que a pesar de estar en el quinto sueño, sin aclararse, te susurra algo ininteligible, pero que tú, tu intuición femenina, tu sexto sentido… Entiende a la primera, sin repeticiones, sin ningún “¿Qué? “Corta rollos…

La madrugada ya no duerme, la madrugada la tengo en mi garganta, que te susurra. La madrugada la tengo yo en mis manos, que te recorren. La madrugada la tengo yo en estos labios, que te anhelan, que te buscan, que te encuentran… La madrugada la tengo yo, la madrugada soy yo, la madrugada somos nosotras, la madrugada es nuestra.

Tú, te giras, aun dormida, aun sin estar despierta… Pero sé que me sientes cerca, sé que te gusta, sé que comienzas a susurrar a la vez que intentas besarme…

Siento tu mano recorriendo mi cara, apartando un mechón de pelo que cae y que sé qué te hace cosquillas al besarme… Me lo apartas, me lo pones detrás de la oreja y me besas…

Siento… Siento tantas cosas… Te siento a ti, ¿Hay algo más grande que eso? ….

Eres la mejor fotografía de mi vida. Me da igual que sea en color, en sepia o en blanco y negro. Me da igual que se haya hecho usando filtros o sin ellos, al aire libre o en nuestra propia casa. Me da igual que se haya revelado o que sea en digital… Eres la mejor fotografía de mi vida.

Adoro las fotos, adoro hacerlas, adoro mi cámara y el mágico poder que tiene de guardar en una imagen un sinfín de emociones, de recuerdos, de sonidos, de expectativas e incluso de olores. Porque de una fotografía buena yo puedo recordar todo, todo lo que mis sentidos experimentaban en el momento de “Disparar”. Y así eres tú…

Eres la mejor fotografía de mi pasado, sin lugar a dudas. ¿Sabes por qué? Porque con solo mirarte recuerdo todo lo que has aportado a mi vida, recuerdo y soy consciente de lo mucho que me has ayudado, de lo mucho que me has apoyado y del papel principal que has tenido para que esté ( y por descontado, estemos) en el sitio que estoy ahora.

Porque con solo mirarte recuerdo nuestro pasado, nuestro trayecto con todas nuestras paradas, con nuestros altos en el camino para tomar aire… Con solo mirarte veo que lo estoy haciendo bien, porque te veo feliz. Con solo mirarte veo que lo estás haciendo bien, porque no quiero otra cosa, no quiero volver a mirar a nadie como te miro a ti.

Porque sentarme a tu lado, sacar cualquier tema de conversación, cualquier viaje, cualquier cena, cualquier día que hemos vivido… Es como estar en casa de mi madre viendo un álbum de fotos y que me cuente toda la historia, la historia siempre comienza días antes de que se hiciera la foto… Las madres son así… Pues contigo me pasa lo mismo, recuerdos, recuerdo, recordamos… Guardo un sinfín de datos, de conversaciones, de miradas, muchísimas miradas, de gestos que solo tú y yo conocemos… Lo guardo todo, como en una foto en blanco y negro que lo único que el tiempo hace con ella… Es oscurecerle los bordes, porque la imagen sigue tan nítida, como el mismo día que se hizo. Tú eres eso, mi nitidez, mi foto, en blanco y negro, en color… Pero tú, conmigo, nosotras…

Eres la mejor fotografía de mi presente, sin lugar a dudas o ¿acaso lo dudabas? Es tenerte a mi lado, sentir tu olor cerca de mí y saber que así deben de ser las cosas, que no quiero cambiar nada…

Eres como una fotografía que guarda mil secretos, secretos de quién la hizo, cuándo, dónde, por qué… porque todo en esta vida tiene siempre un por qué, y tú eres el mío, pues tu eres para mí la guardián de todos mis secretos. Ya lo sabes mi amor, no me gusta demasiado hablar de mí, de mis sentimientos, de lo que me da miedo… Pero esos sentimientos existen, claro que existen… Siento un sinfín de cosas a lo largo del día… Algunas las escribo y otras las escondo tras una mirada, tras un abrazo robado por la espalda, tras un beso en la frente acompañado de un te quiero… Pero otras veces hablo contigo … Lo sé, es lo que debería de hacer, lo se… Pero me cuesta tanto hablar de MÍ, de lo que se me mueve por dentro, de lo que pienso o dejo de pensar… No se porque soy así, porque soy tan reservada… Pero eres la única persona con la que si tengo que hablar… hablo de cualquier tema, ya lo sabes. Eres la guardián de mis secretos, la guardián de este corazón que no hace más que esconderse, la guardián de estas manos que siempre quieren robarte una caricia, un roce… La guardián de estos labios a los que tu enseñaste a besar, a querer besar, a añorar un beso o exprimirlo al máximo… A estos labios que se pueden dormir apoyados sobre los tuyos… A estos labios que no se moverán si no es para darte los buenos días… A estos labios que no conocen mejor castigo que la humedad de tu lengua… A estos labios que sin ti… No tendrían vida, no tendrían nada que hacer, no serían más que unos labios… cualesquiera, sin rumbo, sin identidad, sin oficio ni beneficio…beso1

 

Eres la guardián de mis ojos, de mi mirada… Eres la guardián de todo lo que miro, eres la protagonista de la única película que quiero ver, la única película de mi vida, que sea en bucle, que comience ya y que continúe… que no pare, que no haya anuncios, ni publicidad, ni pausas estúpidas para poder respirar… No quiero respirar si no es contigo, si no es mirándote a los ojos, si no es llevándote de la mano, si no puedo besarte antes de dormir y por supuesto al despertar… No quiero respirar si no es para compartir el aire contigo.

Eres la fotografía de mi presente, sin lugar a dudas. Te miro y digo ¡Esto quiero! Sabes que es verdad… Tienes todo lo que siempre he querido tener en mi vida, todo. Eres todo lo que necesito en mi vida, eres la mejor compañía para este viaje… No quiero buscar más, no quiero encontrar a nadie más, porque nadie, será como tú y causará el mismo efecto que tu causas en mí, por lo tanto… ¿Para qué?

Sabes lo que adoro la fotografía, lo que adoro congelar momentos o hacer que esos momentos vivan para siempre, darles la eternidad, aunque sea en mi memoria, pero eternidad. Porque si algo vive eternamente para mí, es porque es importante, por lo que lo transmitiré a todo el mundo, se lo contaré a la gente, lo compartiré…

Sabes lo que siento al hacer las fotos, sabes lo que siento desde el mismo momento que saco la cámara de la funda, me la cuelgo al cuello y ya oigo al disparador funcionar… Es emoción… Es ansia… Es sonreír al paisaje, sonreír al sonido, es sonreír mientras escondo la mirada tras la cámara… Es lo que tú me haces sentir…

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Eres la mejor fotografía, porque ¿qué es la fotografía? Congelar ese instante para poder hacerlo eterno… Eterno en mi memoria y en mi retina. La fotografía es arte, puro y duro, arte de transmitir, de conmover, de crear sensaciones y de poder emocionar y transportar a la gente… Eso eres tú para mí, todo eso. Porque para mí eres la mejor fotografía… La que tiene la mejor perspectiva, la que tiene la luz perfecta para enfocar, la que tiene un encuadre mágico… La que tiene todas esas características que me hacen a mí única, solo por tenerte a mi lado, en mi vida.

Gracias por hacerme única, gracias por estar en mi vida.