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Apagué una a una las luces de todo el piso y cerré la puerta con llave tras de mí. Me puse mis gafas de pasta que solo me ponía para leer y me dirigí al dormitorio.
Encendí la luz de la mesita y me acosté, besando a mi chica en la cabeza. Ella, se volvió hacia a mí y me devolvió el beso.
-¿Qué miras amor? – Le pregunté.
-Lo de la luna de miel, cariño. –Me dijo enseñándome la pantalla del móvil – Me han dicho que esta agencia es muy buena y hace muy buenos precios.
Cogí el libro que acababa de comprar y que descansaba ya en mi mesita, junto al interruptor de la lámpara de noche. Acomodé los almohadones tras de mí y abrí el libro en la primera página.
Me encanta la sensación de abrir un libro por primera vez, la sensación de saber que todas esas páginas me van a regalar momentos increíbles, sin saber exactamente cuáles serán. Leer es un vicio, pero no es un vicio apto para cualquiera.
Comencé a leer el capítulo 1 mientras mi chica se acomodaba sobre mi pecho, sujetando el teléfono entre sus manos.
Entonces sonreí. Sonreí para mí misma, en silencio, sin muecas ni aspavientos. Sonreí por la vida, por los pequeños detalles, por las grandes ocasiones. ¡Eso era! Era una gran ocasión… Grandísima ocasión, era tan grande, que yo misma firmaría porque todas las noches a partir de esta, me acueste abrazando a la misma mujer mientras sujeto un libro entre mis manos y me siento tan absolutamente feliz. Porque firmaría por acariciar su pelo mientras la observo pensativa hacer o deshacer millones de cosas y sentir que soy feliz. Porque firmaría por tener como preocupación cada noche, cuantos capítulos voy a leer…. Por eso firmaría, por más noches cómo la de hoy, por más días como este.
Ahora ya, buenas noches. He dejado el libro en mi mesita, he apagado la luz y he besado a mi chica. Ahora, solo me queda acurrucarme a su lado y… Seguir soñando, porque eso es lo que es mi vida. Un sueño, mi sueño.

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Me giré sobre mi misma y me abracé a su espalda.

-No hay nada mejor que esto, cariño – Le dije entre susurros, mientras acomodaba mi mano en su cadera.

-¿Mejor que qué, mi vida? –Me preguntó medio dormida.

-Que poder soñar contigo, mientras duermo a tu lado. Porque el tenerte abrazada, es lo que me recuerda que el sueño es real aunque no sea de este mundo.

Mañana de Reyes…
Noto sus labios despertándome, dándome los buenos días. No tardo en sumarme al baile de besos y caricias que queman la piel.
-¿Que te parece el regalo de Reyes?
Me pregunta mi chica mientras introduce su mano por debajo de mi camiseta…
-Es el mejor regalo… -Digo robándole un beso- siempre pido lo mismo, como me conocen…
Otro año más, los Reyes volvieron a acertar. Me desperté junto a ella, queriéndola más que el primer día.
Me desperté junto a ella, siendo aún más feliz que el año pasado.
Me desperté junto a ella, sintiéndome querida, amada, deseada y encantada…
¿Qué más puedo pedir?

Siempre quise tener un animal en casa, al poder ser, un perro, pero mi padre calmaba todas esas ganas a base de hámster y tortugas… Pasaban los años y mis ganas de tener un perro en casa se acrecentaban.

No sé porque quería un perro, porque no cualquier otro animal doméstico… Adoro a ese animal, su compañía, su lealtad, su apoyo…  Aunque me tuve que consolar  disfrutando de la compañía de los perros de mis familiares y de mis amigos, a los que adoraba.

Muchísimos años después, mi cuñada, la hermana de mi novia nos pidió el favor de que cuidásemos de su gato durante un tiempo por un problema familiar. Aunque las dos éramos reacias a meter un gato en nuestra casa, accedimos.

Neo era un gato de cinco años cuando llegó a nuestra humilde casa y le adoptamos como uno más, porque jamás regresaría. Él nos dio todo. Desde el momento de entrar en nuestras vidas, se convirtió en una parte más de ella… Era un gato cariñoso y juguetón, era obediente y era un dormilón.

El hecho de que se hubiera criado con un perro, con un bóxer, creo que le ayudó a forjar su carácter y su forma de ser. Cuando entraba en casa a la vuelta del trabajo, el gato se levantaba y venía a recibirme a la puerta de casa, mientras movía el rabo. Cuando me ponía a cocinar y abría una lata de atún, el paquete de jamón york o cosas similares, el gato despertaba como por arte de magia y venía hasta la cocina para ponerme cara de cordero degollado y pedirme comida. Cuando, después de un día duro, nos tumbábamos en el sofá para ver una peli  y nos tapábamos con una manta, el venía y se refugiaba del mundo y del frio encima de mí, al igual que para dormir, que no se movía de mi vientre.

Neo ha sido un gato diferente que ha hecho nuestra vida diferente… Hasta que enfermó.

A partir del mes de febrero comenzó a comportarse de manera un poco extraña, pero ese comportamiento le duraba muy pocos días, y volvía a ser el mismo de siempre.

Pero hace unas dos semanas o así, comenzó a beber y a comer muy poco y le notamos muy débil… Le llevamos al veterinario y le hicieron un análisis de sangre en el que salió que el gato estaba muy débil y que le fallaban los riñones, tenía insuficiencia renal.

Nos mandó unos medicamentos y una comida especial que compramos ese mismo día para comenzar cuanto antes el tratamiento. Había que remontarlo, solo tenía 10 años…

Se pasó dos días sin comer ni beber, salvo lo que le metíamos en la boca con una jeringuilla de 5, porque no podía estar así. A los dos días le llevamos de urgencia al veterinario y se quedó ingresado. Jamás volvería a casa.

Nos llamó el veterinario de que había tenido dos paradas y que sería mejor ponerle la eutanasia… Y así fue, cuando cogimos el coche y llegamos a la clínica el gato ya no estaba con nosotras, pero estaría sin dolor.

Así que, por el mejor animal que podía entrar en mi vida, en nuestra vida. Por todas las noches que has compartido con nosotras, por las veces que has venido a lamerme la mano cuando me notabas triste, por las veces que me has recibido a la entrada de casa… Por todo, gracias Neo.

Mañana es jueves… Mañana es 16… Y eso significa tantísimas cosas.

Mañana a estas horas estaré a casi 900 kilómetros de aquí, de Barcelona. Eso no es lo que me preocupa, lo que me preocupa es estar a esa misma distancia de ti…

Mañana me sale el avión de camino a casa. Mi hermana está a punto de dar a luz y yo, no me lo quiero perder por nada del mundo. Pero ella, mi chica, no podrá venir hasta dentro de unos 15 días por motivos laborales…

Vamos a estar 15 días separadas… Muchas os reiréis… Pero en cinco años que llevamos juntas, si sumamos todos los días que hemos estado separadas por diferentes motivos, no llegan a 15 días, así que imaginad lo que esto significa para nosotras.

Yo tengo muchos sentimientos encontrados, enfrentados… Estoy deseando bajar de ese avión y ver que me espera mi hermana, tocarle la barriga, abrazarla y pasar todo el tiempo del mundo con ella. Ayudarla a colocar la ropa, la cuna, el cambiador… A preparar la mochilita para cuando tenga que ir al hospital… Estoy deseando que se ponga de parto y ver la cara de mi hermana, emocionadísima, cuando le dejen ver a su hija. Estoy deseando ver la cara de mis  padres cuando vean la cara de su primera nieta. Estoy deseando ver la cara de mi sobrina, de mi ahijada… Pero ¿sabes lo que deseo? Que todo esto, lo pudiera hacer contigo de la mano, entonces sí que sería perfecto. Mi hermana, nuestra sobrina y tú y yo. ¿Qué más podría pedir?

Sé que no es fácil para ninguna de las dos, cariño, por eso te pido paciencia. Ya sabes que yo estaré allí, preparando todo. Y cuando tú vengas, te presentaré a la nueva sobrina. Aunque antes, habrás visto unas mil fotos.

Además, tengo la suerte de que voy a estar súper liada, no solo por lo de mi hermana, sino porque en tres semanas tengo los exámenes, así que me voy a poner a estudiar y aprovechar el tiempo como una loca. También tengo lo del libro, que lo acabaré allí… Creo que estos días que voy a estar en casa van a ser una vuelta a mi pasado… Durmiendo en una cama de 90, con mi escritorio, mi ordenador y mis apuntes. Comiendo en casa, con mis padres, ayudando en casa…

Me gusta cuando hablas de la niña… Me encanta ver esa luz en tus ojos… Y sé que estás deseando verme con la niña en brazos y no se quien se emocionará más, si tú al verme a mí emocionada con la niña o yo de tenerla mientras tú me miras. Sea como fuere, que enero corra mucho y febrero te traiga a mí.

Creo que tras cinco años no se dormir sin ti, no se dormir en una cama tan pequeña, no se cocinar solo para una o hacer la compra para tantos… Creo que los chistes que haga no serán tan graciosos si tú no estás al otro lado, para reírte conmigo. Creo que te añoraré como nunca lo he hecho con nadie, pero creo que nos hará más fuertes, más si cabe. Además, ¡qué son 15 días, maldita sea! Eso no es nada, mi vida.

Te quiero.

Lleva días lloviendo sin tregua en una Barcelona calada, a día de hoy, hasta los huesos. No para de llover, no para de tronar y a mí, sin embargo, me da igual. Lleva días sin salir el sol en una Barcelona que amanece entre brumas. No echo de menos al astro rey que gobierna mis días… No echo de menos el hecho de dormir destapada… No echo de menos el hecho de ir en manga corta… No echo de menos nada de lo anterior. Lleva días siendo otoño en una Barcelona que acostumbra a ser primaveral. Lleva días haciendo frio, haciendo aire y sin parar de llover. Lleva días en los que la mejor compañía al salir de casa, es un paraguas. Lleva días… Lleva días en los que las calles de la ciudad condal huelen a leña, huelen a carbón, huele como huelen los pueblos por mi tierra, entre Zamora y el Negrón. Lleva días que huele a otoño… Y me encanta. Lleva días en los que me meto contigo en la cocina y me pongo a experimentar… “¿Dónde vamos a ir? ¡Nos vamos a empapar!”, así que, encendemos el horno y venga, a cocinar. ¿Qué hacemos hoy? ¿Un bizcocho o un guiso para cenar? Y así, pasan las horas, pasa la tarde… Entre risas y algún que otro arrumaco, combatimos el frio, la lluvia y hasta saciamos el hambre. Lleva días en los que me gusta, después de cenar, acurrucarme contigo en el sofá. Me llevo mi taza humeante de café y te abrazo. ¡Venga, ya está la peli, dale al play! Y a disfrutar del calor de nuestra casa, bajo nuestra manta mientras te tengo a mí abrazada. Y es entonces cuando pienso, que me gusta este tiempo, que me gusta que haga frio, que haga viento… Para poder oírlo desde casa, desde dentro. Lleva días en los que nos metemos en la cama y me abrazas, con ganas, ¡estás congelada! Me pones los pies por todas partes, están fríos, muy fríos… Y juntas, poco a poco, vamos subiendo la temperatura, vamos acostumbrándonos a esa negrura, vamos olvidando nuestra piel y su envoltura… Porque lo mejor que cubre mi piel, cariño, es tu piel, no lo dudes. Lleva días en los que paseamos cogidas del brazo, cobijadas bajo un mismo paraguas. Tenemos que ir juntas, muy juntas, porque si no nos empapamos. Y entre risas y conversaciones sobre lo bien (O mal) que nos ha ido el día, llegamos a nuestra casa, mi vida. Lleva días en los que me gusta más si cabe, abrazarte, arroparte, cocinarte… Lleva días en los que no paro de decirte cuánto te quiero… Porque lleva días, cariño, en que lo siento cómo más adentro, cómo más fuerte, cómo más intenso…

A ti, por ti, estas palabras, que si hay suerte, puede que rimen, que si hay suerte, describirán a la perfección lo que siento, que si hay suerte te transmitirán lo que quiero que sientas, que si hay suerte conseguiré que te emocionen, que si hay suerte, igual recuerdes…

A ti, por tenerte a mi lado, por estar a mi lado. En los momentos fáciles, en los momentos de risas, de encantos, de mágicos encuentros, de cenas que se dilatan en el tiempo y que acaban casi a la vez que la luna se esconde, por las conversaciones que derivan en recuerdos, en confesiones, en secretos a voz alzada…

En los momentos difíciles, porque me demuestras tantísimas cosas solo con estar, solo con darme un beso en la frente cuando no veo solución, solo por darme la mano y guiarme, a veces entre tinieblas, lo sé, hasta la salida del laberinto. Tu eres eso, eres la mano guía, la llave que abre, la sonrisa que transmite de tal manera que se me eriza el vello, tu eres la letra que narra mi vida, tu eres la voz que susurra mi nombre junto a un te quiero, tu eres el sueño que se cuela todas las noches en mi cabeza, mientras duermo, tu eres ese viaje que siempre quise hacer, tu eres ese beso que nunca acaba, que siempre está húmedo, que siempre apetece, que siempre te hace temblar, tu eres mi reloj de arena digital, nunca se acaba, el tiempo es nuestro, el tiempo eres tú, tú eres mi tiempo… Tú eres la banda sonora de mi vida, además, en versión original, para que no digan…

Tú eres mi medio… Sí, mi medio, lees bien. Eres mi medio para ser feliz, eres mi medio para sonreír, eres mi medio para vivir, eres mi medio para subsistir, porque ¿qué hay mejor que alimentarme de ti? Eres mi media naranja y mi medio limón, eres la mitad de mi cama, la mitad de mi armario y la mitad de mi alma. Eres mi medio de transporte cuando me encuentro mal, eres mi medio de comunicación preferido, porque nada me gusta más que hablar contigo, que hablar de ti, que recordarte, que planear, que…

Tu que a pesar de que eres mi medio, y sin caer en ninguna contradicción, (lean esto con el corazón) eres mi todo. Sí, leen bien. Mi todo.

Eres todo lo que quiero y eres todo lo que necesito. Eres todo lo que ansiaba tener, lo que ansiaba querer, lo que ansiaba que me quisiera. Eres todo lo que soñé para mi vida, porque mi vida junto a ti, es todo lo que yo rezaba a quien quisiera que escuchara tras la puerta, tener. Eres todo lo que más valoro,  desde esos ojos y la forma en la que me miran, a esa voz dulce que me acaricia el alma cada vez que se pronuncia, cada vez que pronuncia mi nombre. Eres todo lo que quiero que me acompañe el resto de mi vida, eres todo el equipaje que tengo, que quiero y que espero, que nadie pierda, porque por ti, vale todo.

Así que hoy por ti, preciosa, porque es tu día, por ti, por ser mi medio y mi mitad, por ser mi todo, mi felicidad. Por estar aquí, a mi lado, disfrutando según nos viene, la vida. Por ti preciosa, este brindis va por ti, porque a tu lado la vida parece que viene con libro de instrucciones, porque a tu lado, la vida ya no es un puzle de mil piezas, es un puzle de diez, porque a tu lado lo más difícil… Lo más difícil soy yo y lo sé.

Te quiero preciosa, buenas noches.