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¿Os cuento un secreto? Mirad… A mi hermana ya le han hecho 2 ecografías… Dos… Y no le han dado copia de ninguna.

En la primera, que fue en la que yo la pude acompañar y pude ver a mi garbancito por primera vez, el médico imprimió varias copias de la eco… Pero las adjuntó al informe de mi hermana y dio por finalizada la consulta.

La segunda eco que le han hecho fue cuando le pudieron asegurar el sexo del bebé, que por cierto, sus titas lo sabían, lo intuían, lo acertaron… -Será una niña – Pero tampoco le dieron copia. También esta vez el médico imprimió varias copias y las metió en un sobre cerrado para que mi hermana se lo entregara a su médico… Pero la picaresca, las ganas y la emoción pudieron más que un sobre cerrado a nombre de su médico… Lo abrieron y pudieron hacer una “foto” de la ecografía… Esa es la primera foto de mi sobrina… El primer “robado”…

El caso es que yo hablé con mi chica y con mi hermano y decidimos que eso no era justo, que queríamos ver a la niña, que queríamos ponerle cara y por supuesto, que quedara un recuerdo de ello. Decidimos pagarle a mi hermana una ecografía 4D.

Mi cuñado era el cebo. Él se encargaba de liar a mi hermana para acercarla a la clínica sin que sospechara nada. Por lo que me dijeron después, lo hizo de fábula. Y así, que allí apareció mi hermana, en la clínica… Y mi madre esperándoles en la sala de espera para entrar con ellos también.

Según ellos, fue increíble poder verla en 4D, ver sus rasgos, aun no del todo formados, de acuerdo, pero sus rasgos. Le han dado varias fotografías y un video en el que la pequeña no se saca el dedo de la boca. Se pasa todo el video, absolutamente todo el video, chupándose el dedo…

Tengo varias copias… Os puedo asegurar que me hizo inmensamente feliz recibir el mensaje de mi hermana con la foto de mi sobrina y sus gracias. Hablar con ella y notar la emoción en su voz… Eso sí que no tiene precio…

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Ecografía

Cuando mi hermana me avisó de su embarazo, de sus planes y por supuesto, me hizo eternamente feliz, yo ya tenía decididas nuestras vacaciones, nuestros destinos y demás cuestiones.

Habíamos decidido hacer una ruta por Andalucía, ya que, tanto mi chica como yo, conocíamos muy pocas provincias. Teníamos 15 días de vacaciones para usarlos a nuestro antojo y conocer todo lo que pudiéramos de aquella tierra, su gente, sus costumbres, su gastronomía… Y lo deseábamos como agua de mayo.

A escasas semanas de emprender nuestro viaje, mi hermana me llamó para informarme de que le habían dado hora para la primera ecografía… ¡La primera! Era el día 24 de julio…

Ese día nosotras estaríamos en Andalucía y aun nos quedarían días para estar por allí disfrutando. Cambiamos todos los planes, recortamos días por todos los lados y el día 23 nos recorrimos media España (Casi literal) Para poder estar el día 24 junto a mi hermana.

Ella no sabía nada, por supuesto, porque no nos hubiera dejado subir. Pero allí nos plantamos. Mi madre y mi hermano que eran nuestros ganchos para la sorpresa, lo anudaron todo perfectamente, así que no se enteró de nada… Y nos vio ya… En casa.

Cuando haces una sorpresa… Cueste lo que cueste… Tanto dinero, como tiempo, como material, como quebraderos de cabeza… Todo lo que valga… Se queda en nada cuando puedes disfrutar con la cara de la persona sorprendida… Porque yo volvería atrás para poder disfrutar otra vez de esa cara, de esa sonrisa que le abarcaba toda la cara, del abrazo que me robó aun con las maletas y los enseres en la mano… Eso no tiene precio.

Inmediatamente avisó a mi hermano y nos fuimos los cuatro por ahí a tomar algo y a charlar, a ponernos al día… Hablamos sobre nuestras vacaciones, sobre las cosas que habíamos visto, les enseñamos fotos… Mi hermana nos habló sobre su embarazo, sobre cómo lo estaba llevando, sobre sus síntomas, sobre lo feliz que estaba… ¡No callamos!

Me preguntó que cómo era que habíamos hecho tantos kilómetros… Yo le dije que era obvio, que ella tenía su primera ecografía y que yo quería estar ahí, a su lado… Me dijo que, lógicamente, que entraría el novio, que le hacía muchísima ilusión. No importa, el dije, yo estaré esperándote fuera, no te preocupes.

Así que llegó el día, el gran día. Fuimos a desayunar juntas… Imaginaros, mi hermana, la pequeña… y mi chica, mi pequeña. ¿Más feliz? Lo dudo…

Cuando llegamos al médico ya estaba mi cuñado allí y ambos subieron. Nosotras nos quedamos por las inmediaciones del centro de salud. Yo nerviosa perdida, que tontería, pero deseando que saliera y me lo contara todo.

Al rato me sonó el teléfono, era mi hermana. Al parecer el bebé no se ponía en la postura que quería el médico y éste le había dicho que se diera un paseo y que volviera en un rato. Nos citamos en una cafetería.

Pasado el tiempo, volvimos y ¿Cuál fue mi sorpresa? Mi cuñado me dijo… “Entra tú con ella, que yo ya lo he visto…” Creí que moría del amor.

No os puedo describir como fue esa sensación, que se me pasaba por la cabeza… Pero cuando comenzó a verse la imagen me entraron hasta ganas de llorar de la emoción que sentía… ¡Mi hermana iba a tener un hijo!

Por cierto, he de decir que las ecografías se ven increíblemente bien. Pudimos ver todo, cada parte del cuerpo y reconocerla perfectamente.

Fue una mañana increíble, no sabéis lo feliz que me hizo entrar con ella, acompañarla en su primera ecografía. Mi hermana estaba muy emocionada también. No sé si es una tontería o no, pero de verdad que da mucha sensación. Yo tenía la respiración un poco acelerada. Miraba a mi hermana, miraba a la pantalla… Qué grande es el ser humano, que grande es la vida, que grande es mi hermana….