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Volver a casa…

Pocas sensaciones hay tan especiales, bonitas y sencillas como el hecho de volver a casa. No importa cómo te haya ido el día, si hace frío o el calor te seca las penas, si has tenido mucho trabajo o si has pasado el peor trago que podías… No importa, en casa todas esas sensaciones se acomodan y dejan de importunarte, descansan y se ajustan a tu hueco del sofá, haciéndose casi invisibles, como un palpitar sordo que de vez en cuando late levemente.

Volver a casa…

Entras y te descalzas, vaciando el peso del mundo que desde por la mañana se había instalado en tus hombros. Sientes el mullido recibimiento de esas zapatillas que descansan al borde de la cama. Te despojas de la ropa airada de cotidianidad y te sumerges en un pantalón viejo y en una camiseta que te viene grande, como a veces el mundo. Sin armadura, sin móvil, sin agenda y sin quehaceres, estás en casa. En casa.

Volver a casa…

Tener a dónde volver es de por sí, maravilloso. Tener ese lugar en el mundo en el que desnudarte y mostrarte sin equipaje y sin vergüenza. Y vuelves, una y otra vez al mismo punto de partida sin importarte el camino, vuelves y es maravilloso.
Besos y abrazos como recibimiento a diario, plato caliente en la mesa como aliciente y una mano en la que poder descansar la tuya propia como fuerza para continuar. Eres mi hogar en este mundo.

Volver a casa…

Juntas. Juntas volvemos y juntas salimos de la calidez de nuestro hogar. Juntas entramos por primera vez, de la mano, y juntas soñamos desde estas coordenadas por multiplicar nuestras mitades, dividir las preocupaciones y llenar los metros cuadrados de eso que tan bien fabricamos, risas y amor a borbotones.

Volver a casa…

¿Cuál es tú casa? Me preguntan constantemente… Para ser de aquí, me faltan raíces y para ser de allí, me falta tiempo. ¿A dónde perneezco? ¿De dónde soy? … Se de donde vengo, aunque no sé dónde iré. Se quién soy y a quién quiero, y se que mi hogar estará dónde juntas lo montemos. Aquí, allí o en el medio… ¿Qué más da? La llave de nuestra casa reposa en la mesita de noche.

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No dudo ni un instante, no dudo. Tú eres mi hogar, el mejor que he tenido. Eres más que cuatro paredes en las que refugiarme del mundo y desaparecer de tu mano. Eres el espacio que habito, en el que existo de verdad y en dónde esa existencia cuenta para algo, vale para algo, porque se multiplica cada día que pasa, así es el amor.
No dudo ni un instante, no dudo. Abril o diciembre. Lunes o domingo. ¿Qué importa? Si contigo estoy en casa, me siento en casa. Tú eres mi casa.
No dudo ni un instante, no dudo de que tú eres mi hogar y que juntas hemos creado esas cuatro paredes en las que ser nosotras mismas, coexistir, habitar, ser felices y vivir… Juntas hemos creado una vida, un futuro y un camino, juntas.

No dudo ni un instante, no dudo. Eres la definición del hogar más aceptada por la multitud, el hogar tal cual, sin ornamentos y sin mentiras, sin fracasos y con una sola calle, de ida porque la de vuelta, llegará en enero. Eres el mejor hogar que mi hijo ha podido tener mientras le preparo el mundo para que venga. Tengo la certeza absoluta de que mi hijo está disfrutando de estos nueve meses que la vida nos da de ventaja, para adaptarnos.
Gracias por darle la vida, por darle tu cuerpo como hogar para que crezca y se haga fuerte, por alimentarle de tu propio sustento, por mimarle con mil caricias a diario y por acunarlo y cantarlo por las noches, gracias por crear vida y cambiar la nuestra, por ampliar nuestras cuatro paredes, nuestras risas y nuestro amor a borbotones.

No había un hogar mejor en el mundo, no solo para mí, si no para mi hijo también.

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Cada día me gustas más.

Cada día me gustas más, cariño. Me gustas enfadada y despistada, me gustas alegre y sarcástica, me gustas en pijama y también sin nada, me gustas callada y cuando no callas, me gustas de frente y también de espaldas, me gustas de todas formas, porque cada una de tus formas me transporta, me eleva, me sonroja y me devuelve a la fantástica realidad, la nuestra.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta pasear por las calles de una abarrotada Barcelona de tu brazo o tú del mío. Me gusta compartir un café, una conversación y siempre poder echar la vista atrás y recordar. Me gusta cocinar para ti, ponerme la música, una copa de vino blanco y cocinar con todo mi amor para ti. Me gusta despertarme a tu lado sin que suene el despertador y que seas tú, quien a besos, a insistentes besos, me despiertes.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta cuando tienes frio y te abrazas a mí, buscando mi calor. Me gusta que me calles, sí. Me da igual que  sea a besos, que sea a risas o con tu dedo sobre mis labios. Me gusta que me sigas el juego, cuando me da por interpretar papeles o por bailar encima de la cama cuando suena una canción que me gusta. Me gusta que te emociones ante mis palabras, ante una película o cuando recuerdas ciertas cosas. Me gusta que seas tan buena persona con tus amigos.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta cuando me miras y crees que yo no me doy cuenta. No sé lo que piensas, pero tiene pinta de ser algo maravilloso, como tú. Me gusta oírte hablar de nuestra sobrina, de chulear de sobrina, de no cansarte de enseñar fotos de ella… Me gusta que estés deseando salir del trabajo, para venir a casa, junto a mí. Me gusta que no tengas miedo a hacer kilómetros solo por verme, solo porque yo vea a mi gente, solo porque estemos bien.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta que seas tan valiente, tan echada para adelante, tan segura de ti misma, tan increíblemente especial. Me gusta tu voz, tu inconfundible y dulce voz. Me gusta oírte cantar, interpretar voces y ver cómo disfrutas. Me gusta mirarte cuando vemos una película y sentir tus emociones a flor de piel. Me gusta ducharme contigo y enjabonar tu cuerpo. Me gusta el olor que dejas en mi cuerpo después de abrazarme.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta verte comer, porque sé que con pocas cosas, disfrutas tanto. Me gusta la paciencia que tienes conmigo en infinidad de cosas. Me gusta que no me metas prisa cuando salimos por ahí y me dedicó a hacer mil fotos. Me gusta que me apoyes en cada cosa que se me ocurre hacer. Me gusta que me alientes, que confíes en mí, cuando ni si quiera yo misma lo hago. Me gusta que pienses que soy especial y mejor aún, me gusta que me hagas sentir así, especial.

Cada día me gustas más, cariño. Me gusta sentir que me quieres y sentir que sabes lo mucho que yo te quiero. Me gusta hacer planes contigo. Me gusta como haces las maletas. Me gusta que siempre me hagas el desayuno. Me gusta que siempre tengas soluciones para todos mis problemas. Me gusta que te impliques tanto en todo. Me gusta tenerte cerca, cuanto más, mejor. Me gusta bañarme contigo en el mar. Me gusta sacarte a cenar y compartir una cerveza contigo. Me gusta hacerte bromas.

Cada día me gustas más, cariño. Me gustas sin más, me gustas sin menos. Me gustas tú, sin peros ni porqués. Me gustas sin preguntas, y siendo tú la única respuesta. Me gustas y eso me gusta. Me gustas porque cambiaste mi vida, porque hiciste que olvidara todo lo demás. Me gustas a raudales.

Cada día me gustas más, cariño.

¡Tengo una cita!

Le he pedido una cita a mi chica y ¿sabéis qué?… Me ha dicho que sí…

Hay cosas que van muriendo con el día a día. Nos habituamos a tener a la otra persona y ya no pensamos en cómo sacarle una sonrisa de las de verdad. Sabemos que la tenemos cerca, que nos quiere y que nos respeta y ya… Dejamos de luchar.

Yo me niego a ser así. Yo lucho cada día por mi relación, por mi chica, porque cada día haya algo que celebrar, algo por lo que luchar y una meta a la que llegar. Le doy importancia a cada cosa que hacemos juntas y también se la doy a las que tenemos que hacer separadas. Me gusta estar con ella y compartir absolutamente todo con ella, entonces ¿Por qué no voy a luchar día a día porque ella lo sepa…?

Lo cierto es que entre el trabajo, los estudios, el gimnasio, la rehabilitación y demás, tenemos muy poco tiempo libre para descansar. Tenemos la suerte de que la mayoría de las cosas las hacemos juntas o nos acompañamos, pero no descansamos, no estamos de relax, disfrutando la una de la otra sin más preocupaciones… Necesitábamos un día para nosotras solas, un día especial en el que poder relajarnos, hablar, pasear, besarnos… Necesitábamos una cita para cargar las pilas.

El otro día le preparé una sorpresa. Dispuse sobre el sofá una serie de papeles con preguntas, en las que las respuestas eran “Sí” o “No”, llevando cada respuesta a otra pregunta, según fuese afirmativa o negativa. Todas las respuestas negativas llevaban a un papel en blanco… Sabía que me iba a decir que sí a todo… Estaba convencida.

Entró en casa del trabajo, con cara de cansada y se le iluminaron los ojos cuando vio el sofá lleno de papelitos, sabía que era para ella… Dejó las bolsas y me besó, mientras me preguntaba que qué era todo aquello… ¡Empieza! Le dije yo…

La primera pregunta era directa, sin preámbulos… ¿Quieres una cita conmigo? Y la respuesta afirmativa le llevó a otra pregunta…

“La cita tenía que empezar muy temprano”, le expliqué, a lo que ella asintió. “Entonces, lo mejor será que comencemos con un buen desayuno… ¿Quieres?”

Estaba de suerte, volvía a responder sí… Le expliqué que tenía muchas ganas de poder relajarme con ella, de poder hablar sin prisa, sin mirar el reloj. Necesitábamos desconectar… Le pregunté que si le apetecía desconectar conmigo, y ante su respuesta afirmativa le entregué un papel… “¿Qué es?” Me preguntó exaltada… Era una sesión de spa y de masaje en el mejor sitio de Barcelona, un sitio único y que nos encanta. ¡Viva aire de Barcelona!

Me besó y yo la insté a que siguiera mirando…Quedaban aún muchos papeles…

“Vamos a salir nuevas de esta sesión, ¿no crees? Ahora solo queda fundirnos con el cielo…” Y le entregué nuevamente un papel. Eran dos entradas para subir a las terrazas de la Iglesia de Santa María del Mar, de aquí de Barcelona. Nos gusta mucho la historia y perdernos por las ciudades y sin duda, esta iglesia y este barrio es uno de nuestros preferidos. Subir a sus terrazas y poder contemplar esas maravillosas vistas… ¡Será increíble!

Fue directa al siguiente  papelito tras darme un largo beso. “¡Vaya día! ¿Tienes hambre?” Lo siguiente es llevarle a un italiano que está en la zona de las Ramblas que es muy romántico… Podremos brindar con un poco de vino mientras continuamos hablando y deleitándonos la una de la otra.

Y para rematar la faena, a media tarde… ¡Entradas para el teatro! Sí, sí. Bueno, en verdad es un musical. Nos encanta salir de casa, ir al cine, al teatro, a pasear sin rumbo… Nos encanta estar activas y si encima podemos estarlo a la vez que no tenemos prisa, es increíble.

 

Sin duda las relaciones hay que cuidarlas y no relajarse. Cada detalle cuenta, lleves un año o veinte. Y la persona que lo recibe siente infinidad de cosas al recibirlo. Siempre es bonito ver lo que una persona ha preparado para ti… Siempre es bonito sorprender a alguien y hacerle feliz.

Yo no me cansó de verla sonreír, no me canso de hacerla feliz, no me canso de prepararle juegos y detalles, que igual pueden parecer tonterías… No lo son, porque si vieran los ojos de ella cuando va descubriendo los regalos… Eso no tiene precio y eso es imposible de olvidar.

Cariño, tenemos una cita… ¿Nos vemos en el desayuno?

El otro día fui al cine y vi “El mayordomo” y me hizo pensar… Mucho. Primeramente, si no la habéis visto, os la recomiendo por eso mismo, porque te hace pensar, porque te remueve, porque te emociona, porque te cabrea…

La película va sobre la lucha racial de los negros en EEUU contada en primera persona y de manera indirecta por su protagonista, un mayordomo de la casa blanca, que aguantó 8 mandatos.

Me gustaron muchas cosas de la película, aunque el argumento, ojalá hubiera sido ficticio… Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue que de cada idea que proponen, tiene su contraria… Y es lo que te hace pensar, los pros y los contras. ¿Qué uno quiere luchar por tener los mismos derechos, los mismos sueldos, por sentarse en las mismas cafeterías, comprar en los mismos supermercados, estudiar donde les diera la gana, viajar cuándo y cómo  les dé la gana…? Pues hay otro personaje que pide cabeza, control o autocontrol, paciencia, porque si tú estás tranquilo y no presionas… No te pasará nada…

Sin extenderme más en el argumento… Os diré, que a día de hoy, ves esa película y te sorprendes y te avergüenzas, incluso, de la raza humana. ¿Cómo es posible que haya pasado todo eso? Teniendo en cuanta que lo más duro, ni si quiera sale… Es increíble que en el 2013 veamos esas imágenes y todos los espectadores que estábamos en la sala, nos lleváramos las manos a la cara y nos la cubriésemos… ¿Esto ha pasado de verdad?

Parece que ha pasado mucho tiempo desde todo esto… Pero en realidad no ha pasado tanto tiempo desde ese mensaje tan claro de “Yo tengo un sueño” de Martin Luther King. Es increíble lo que estás personas tuvieron que aguantar y luchar y aun así, muchos de ellos, no dejaron de hacerlo a pesar de todos los pesares, de todas las cosas que les hacían… Es increíble la fortaleza humana aunque también es increíble la maldad…

Así que, para mí, la lucha de estas personas negras por sus derechos que visto hoy, en pleno 2013 nos parece mentira, que eso no ha pasado, que es imposible que se hiciera esas cosas a las personas negras… Me recuerda a  la lucha de la comunidad LGTB por sus derechos, me explico.

A día de hoy en muchos países ya es “legal” que las parejas homosexuales contraigan matrimonio ( ¡Ohhh gracias! ), que adopten y que tengan los mismos derechos y deberes que el resto de parejas… Pero en muchos otros sitios, esto es impensable. Siguen luchando por la normalización de esta situación, siguen luchando por vivir con quien quieren, por dormir con quien quieren y compartir su vida con esa misma persona…

¿Recordáis la lucha de Stonewall? Me recuerda a esto mismo… Visto a día de hoy, dices o piensas… “Qué exagerado”, pero ha pasado. Así que yo me imagino que quizá mis hijos o los hijos de mis hijos, vean esta situación, vean lo que está pasando en Rusia, vean lo que pasa en muchos países, la cantidad de homofobia que hay por las calles, la cantidad de jóvenes que son víctimas del bullying y por desgracia, los suicidios que existen, piensen… ¿Esto ha pasado? Porque no creo yo que ser homosexual sea ningún problema y tengan que luchar por sus derechos y por ser y existir, porque al fin y al cabo, es lo único que pedimos.

Creo que en el ser humano, de verdad que sí, o al menos quiero creer… Pero veo estas cosas, muchas de ellas con imágenes de archivo y las que no, basadas en hechos reales, y me dan miedo. Todo el mundo sabía la existencia de grupos de extrema derecha como los famosísimos “Ku klux klan”, que causaban el terror por allí por donde pasaban. Con sus cruces en llamas, con ese “uniforme” tan característico y su sangre fría… Pero en fin, hay que seguir creyendo en nosotros mismos, porque somos los que podemos cambiar todas estas cosas. En ese tiempo hubo muchos valientes que lucharon codo a codo con estas personas y terminaron consiguiendo los mismos derechos que la población blanca. ¡Qué pena! Toda una vida luchando, aguantando, estando sometido, para conseguir… TUS DERECHOS… Increíble.

Ojalá mi hijo o su hijo vea todas las cosas que nosotros hemos pasado cómo algo lejano, cómo algo que no ha pasado, cómo algo increíble… Ojalá… Porque yo tengo un sueño ¿Vosotros lo tenéis?

¿Sabéis lo que es de verdad compartir? ¿Sabéis lo que realmente significa dar desinteresadamente? Pero dar de verdad… Y sin esperar nada a cambio, sin esperar un agradecimiento eterno, ni una deuda de por vida… Compartir por compartir…

Nosotros somos tres hermanos… He compartido muchas cosas y ellos conmigo también… Desde los libros que me pasaba mi hermano y que estaba obligado a no pintar ni escribir… Hasta la ropa de deporte, hasta las bicicletas, hasta raquetas…

Ojo, que con mi hermana muchas más cosas heredábamos y compartíamos. Porque así era, no quedaba otra…

Pero yo me refiero a otro tipo de compartir… A otro tipo de acción totalmente altruista, totalmente natural, totalmente… normal. Me refiero a la vida en pareja, a la vida en casa, a la vida sentadas compartiendo sofá, compartiendo el bol de palomitas mientras vemos una película, a la vida soñando apoyadas en la misma almohada y tu cuerpo al mío abrazado, a la vida vista con los mismo ojos, teniendo los mismo planes, los mismos sueños… Me refiero a ese tipo de compartir…

En mi casa, todo, absolutamente todo, es de las dos… TODO. Desde que abres la puerta de nuestra casa, todo es nuestro. Desde la primera pared hasta el último cuadro, desde el primer mueble hasta el equipo de música… TODO. Lo único que es mío en esta casa… Es mi conciencia, que no la puedo compartir con nadie…

Y ¿Sabéis que? Me encanta que sea así… Creo que no hay nada más bonito que esto, que no haya dueños… Todo es de las dos.

Creo que no hay nada más bonito, desinteresado y que denote el profundo amor que nos profesamos que esto mismo… compartir. Pero no compartir un sofá, unas palomitas, una película, la cama… Que también, sino compartir lo más importante que tengo en mi vida y que ella tiene en la suya… NOSOTRAS. Nos compartimos y nos damos enteras, porque ¿Qué hay más bonito y grande que COMPARTIR con otra persona TU TIEMPO? Porque queridXs amigXs, de las cosas más valiosas que poseemos, una es el tiempo… Y mi tiempo es de ella, ella es mi aguja segundera y minutera, la arena de mi reloj, mi solsticio de verano, mi cuarto menguante o mi luna llena, porque ella  el motivo de este escrito, el nombre que yo le pongo a mi tiempo, segundo a segundo, el nombre que yo pongo a esos granos de arena que uno a uno forman el reloj, porque ella es el aquí y el ahora, porque quiero que ella sea el allí y el mañana, porque ella es el principio y el final, la coma, el punto y coma y el punto final, porque ella es el índice, el prólogo y la contraportada, porque ella es la tinta con la que escribo, porque ella es la mano que me gira mi manilla y me da energía, porque ella es mi motor a dos tiempos, mi motor eléctrico… Porque ella es todo y nada, porque ella es mi póker de ases o mi pareja más alta, porque ella es la mejor apuesta, la mejor combinación, la mejor decisión, la mejor manera de compartir, invertir y resurgir que he tenido, porque eres mi alfa y mi omega, porque eres mi mitad… Tienes la mitad de mi tiempo, tienes mis sonrisas, que gracias a ti… Las he perfeccionado muchísimo… Tienes mis lágrimas… Que nunca las causas pero siempre las terminas enjuagando y calmando a base de abrazos, a base de piel contra piel. Tienes mis manos que te las entregué vacías… ¿Y ahora? Están llenas, colman y rebosan miles y miles de recuerdos, de momentos capturados a fuego en la retina, de besos, de mágicos besos, de besos inventados  por nosotras, por miradas furtivas, miradas ardientes, miradas necesitadas de ti… de mí…  Llena de viajes, de historias que hemos conocido, de secretos que nos hemos confesado, de sueños cumplidos, de sueños por cumplir, de planes y más planes que tenemos, porque el tiempo es nuestro, el futuro es nuestro, el futuro lleva tu nombre mi vida, y yo soy la que firmo…

Así que sí, mi vida, comparto contigo todo… Desde nuestra casa, nuestro calor, nuestros recuerdos, nuestro tiempo, nuestros viajes, nuestros sueños, nuestros…. Qué bien suena,  ¿Verdad?