Posts etiquetados ‘despertar’

Y en plena madrugada mi desvelo se alza, se pone en pie, se manifiesta… Y en el silencio, desde la penumbra, en la sombra de tu sueño, te acuna, te acanta, te duerme… ¿No lo notas?

Mi desvelo duerme tus secretos, mi desvelo te huele y te acaricia el pelo, mi desvelo cuida tus sueños, mi desvelo… Mis desvelos son esos cantos de sirena que apaciguan a tu alma y te dejan descansar…Mi desvelo no duerme, no desvelo se preocupa de tu bienestar. De que cuando abras los ojos, al despertar, no tengas sueño, no bosteces al cristal y te acompañe esa sensación de que conmigo tuviste que soñar, porque nada más abrir los ojos, ya me querías besar, dándote cuenta de que todo era real.

Mi desvelo se encarga de tus embrujos y tus brujas desechar, de a los malos y a los ogros, arrasar, de arrancarlos de tu subconsciente, de atarlos lejos de tu mente, de cambiar esas imágenes que convierten tus sueños en hirientes en algo dulce, el algo bueno, en algo mágico…

Porque… ¿Qué es sino soñar? Su durante unas horas puedes ser un hada, volar sobre sobre tu almohada, viajar sola o acompañada, al mar o a la montaña, sin ni siquiera salir de tu cama… ¿Qué es soñar? ¿Qué es soñar…? Es eso mismo. Son esas pinceladas que borran durante tu descanso la realidad. Es ese tiempo que se escapa entre tus dedos, tan efímero, tan bello, tal leal a tus añoranzas, tan cruel como una fría danza de pies descalzos, a la antigua usanza, traicionándote el subconsciente, replicando venganza.

Y me desvelo… Y te arranco el veneno, ese que tiñe tu letargo de negro, ese que escupe demonios fieros, que te arrastra lejos… Muy lejos.

Y sin veneno, sin brujas ni embrujos, ni ogros, ni reloj, ni tiempo… Así duermes, así descansas, así sueñas con hadas, con viajes, desnudez de paisajes… Así eres tú, así estás tú…

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Amanece un día nuevo en Barcelona, amanece un nuevo sábado, pasado por agua, en la ciudad condal.

Amanece y yo espero la luz en mi cama, sola, destapada y en pijama… Amanece y tú ya no estás a mi lado, no estás conmigo, ya te has ido… Amanece y el sol solo me trae tu recuerdo, cuando al girarme sobre la cama intentó abrazarte y no estás, aunque sí tu aroma impregnado en la almohada, tu pijama sobre la cama y tus besos aun latente en mis labios.

Amanece un día nuevo, amanece, y a medida que el día crece, el sol se deja sentir, se cuela por las ventanas e ilumina toda la estancia, todo mi cuerpo e incluso me ilumina mis ganas de sentarme a escribir. Entra el sol, me toca, me ilumina y yo me siento más viva que nunca.

Amanece en Barcelona y desde mi cama, me desperezo y decido comenzar un nuevo día como si fuese el último. Disfrutando y exprimiendo cada segundo. Refrescando mi garganta para que no se quede seca en el momento menos esperado y que así, diga todo lo que siente, todo lo que se ha guardado, que nunca muera una voz en una garganta, que nunca muera un gracias, un lo siento, un te echo de menos en una garganta… Que nunca nos callemos cosas tan importantes, cosas que podían cambiar el rumbo de las circunstancias, el rumbo de nuestra propia vida.>barcelona

Amanece y el nuevo día me trae un día más que sumar, un día más que puedo decir “no he fumado”, porque sí, he dejado de fumar. He tardado muchos días en decirlo porque no sabía si iba a aguantar o no, pero el caso es que lo dejé el día 2 y hoy ya es 11. Así que ahí vamos, poco a poco, día a día. Siempre, cuando me sentaba en mi escritorio venía con un café y un cigarro, hoy vengo solo con el café, pero aun así, contenta, no necesito más compañía.

Amanece, que no es poco, y mi memoria, que no me da tregua, me recuerda todas las cosas que tengo pendientes, todas las cosas que tengo por hacer, todas las cosas que deseo hacer… La verdad que con 24 horas al día, a mí no me llega. Y además, agradecida, porque todo lo que hago, en todo lo que participo, en todo lo que trabajo, todo, me encanta y lo he elegido yo. Cada una de las cosas que hago, aunque estén relacionadas, aunque solo sea un poco, representan facetas de mi misma, facetas diferentes, independientes, pero que todas juntas, forman mi carácter, mi forma de ser, os representan cómo fue mi ayer y porque hoy por hoy, soy así, podéis leer entre líneas, podéis saber lo que quiero, lo que anhelo, lo que espero de la vida, de las sensaciones… Gracias a todo esto que hago, a todo esto que me encanta y con lo que no concibo mi vida, gracias a esto, he conocido a muchísima gente y tod@s vosotr@s, me habéis conocido a mí, porque en cada escrito, me he desnudado, os he contado, os he relatado e incluso a veces, os he confesado… Gracias por estar al otro lado.

Un saludo, muac.

Hay veces que te despiertas con ganas de poder vaciar tu alma delante de un folio en blanco. De poder expresar todas las ideas e inquietudes que se te pasan por la cabeza, sé que muchas no tienen sentido, sé que muchas las pensamos muchas.

Hay veces que despierto sabiendo exactamente lo que tengo que hacer, por lo que tengo que luchar, cual es el motivo que me ha impulsado a ponerme el despertador más pronto de lo normal, por qué me he levantado, he sonreído a la imagen que me devolvía el espejo y he pensado “Hoy va a ser un gran día”.

Hay veces que despierto con ganas de besarte, de arrimarme a ti, de abrazarte tan fuerte que cualquier día me podría colar en uno de tus sueños.  Hay veces que despierto con ganas de susurrarte mientras duermes lo mucho que te quiero y que tu subconsciente me devuelva una sonrisa, a pesar de que sigues dormida, a pesar de que estás con Morfeo… Me sonríes.

Hay veces que despierto con hambre, con mucha hambre. No entendía cómo podía despertar tan hambrienta, ahora sí lo se. Cuando me despierto así, tengo claro que es porque llevo toda la noche despierta, en sueños, cuidando de ti, abrazándonos, hablando de mil historias mientras te muerdo el labio, mientras me acaricias la cara, mientras nuestros pies, se rozan, se hacen cosquillas…

Hay veces que despierto y aún no ha sonado el despertador. Y se, que lo que quiero es aprovechar bien las horas. Con 24 horas a mí no me da tiempo a hacer todas las cosas que debo hacer. Tengo tantos sueños por cumplir, tanta ilusión por alcanzarlos, que incluso me despierto antes, no hay tiempo que perder. Mis sueños, mis ilusiones están ahí, los veo, los siento… Hay que ir a por ellos.

Hay veces que despierto y tengo al gato recostado a mi lado, roneando, y me mira. Cuando ve que abro los ojos, se levanta, viene hacia a mí  y me huele la cara para después lamerme. Me gusta dormir con el gato, tenerlo cerca, oírle como ronea…

Hay veces que despierto y tengo la cama muy deshecha, las sábanas por un lado, el nórdico por otro… Y pienso ¿Qué ha pasado aquí? No todas las noches son buenas noches, supongo. Hay veces que despierto y se que he pasado una mala noche, que he soñado, que he tenido pesadillas. Es una cosa muy común, nos pasa a todos. El subconsciente es quien manda. Hay temas que lógicamente me preocupan o que me dan miedo. Hay recuerdos que es mejor no tenerlos y cuando estoy despierta, no les hago caso, yo y mi voluntad somos más fuertes, pero cuando duermes, estás a merced de lo que el subconsciente quiera pensar, imaginar o recordar. No importa lo fuerte que seas o el control que tengas sobre ti mismo y sobre tu mente, esta batalla la tienes perdida.

Hay veces que despierto y no se ni que día de la semana es… Supongo que eso no es tan grave, pero ¿Cuándo despiertas y no sabes ni que hora del día es? Eso es peor… Supongo que será por mis continuos cambios de horario. A veces tengo que dormir por la tarde, otras por la mañana y cuando tengo suerte y todo va bien, pues duermo por la noche.

Hay veces que despierto con una poesía en la cabeza o con un tema del que escribir. Hay veces que despierto con la inspiración pegada a mí, cual legaña. Esos días despierto, me preparo un café y ya tengo el bolígrafo en la mano, no hay tiempo que perder, las letras se evaporan, como el humo de mi cigarro.

Hay veces que despierto feliz, plena, tranquila. Esbozó una sonrisa mientras abro los ojos y te veo. Hay veces que despierto y el solo hecho de tenerte recostada sobre mí, abrazándome, es motivo suficiente como para levantarme, comerme el mundo y volar. Porque tú me das esas alas que necesito, tu eres mi sueño y mi vigilia, mi despertar, eres la pluma que al acariciar mi piel me hace cosquillas y me saca una sonrisa.  Tú eres mi cerveza bien fría en verano, en una terraza con vistas al mar Tú eres mi vértigo, la que cuando me mira me hace sentir que estoy en un rascacielos, mirando a la gente desde arriba viendo que parecen diminutos, parecen hormigas y eso es porque tú me haces sentirme grande, a tu lado me siento grande. Tú eres mi estufa en invierno, la que mantiene caliente mi cuerpo y mi alma. Tú eres mi musa, la que entra de noche por el balcón, descalza, con un camisón blanco y me susurra al oído, tú eres el motivo de estas letras, tú estás en cada uno de los versos, de las historias, de las frases que salen de esta mano que jamás se cansa de rozarte. Tú eres mi manivela, la que me da cuerda. Nunca te cansas de hacer girar la manivela y yo cada vez me siento con más fuerza, con más vitalidad, tú haces que tenga cuerda para rato. Tú eres la mejor película que he visto, eres mi principio y mi final feliz, eres mi escena romántica, mi escena subida de tono, mi reconciliación… Eres el mejor guion que he tenido en mi vida y yo soy la protagonista.

Hay veces que despierto… Y me da por escribir algo como esto.