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Me enfrento a este folio en blanco con el alma rebosante de burbujas y la voz acallada de timidez y ruido.

Barcelona se ha despertado bajo un cielo oscuro, de los que rompen el compás de la semana y te obligan a cargar con el paraguas. Las gotas que golpean el cristal de mi ventana marcan el ritmo de cada una de estas letras. Llueve en Barcelona, llueve pero no importa si tu alma está recubierta de burbujas y tu ilusión está intacta.

Me siento en mi escritorio y pongo un poco de música para intentar hacer bailar a estas letras, mientras enciendo un poco de incienso que me acompañe en esta mañana otoñal de mayo y me enciendo una vela, que quizá no me alumbre pero me da calor, calor de hogar, de los que mantienen la vida.

22d

No hay días fáciles para los que se rinden, y los que se rinden no viven días fáciles. Muchas veces, más de las que reconoceré, he tenido que cerrar los puños y apretarlos con fuerza para comprobar que aún me quedaba vigor suficiente para seguir.

Muchas veces he cerrado los ojos y respirado hondo tres y cuatro veces seguidas, para contener las lágrimas y la desilusión alejadas, y poder continuar con mi vida.

Muchas veces, más de las que quisiera, he creído que la suerte no iba en mi mismo barco, que la había perdido en alguna tormenta lejana y que, por más que lanzara los dados, jamás sacaría un siete.

Muchas veces… Muchas veces… Pero al final, siempre volvía a la palestra, cogía los dados de nuevo y tras respirar hondo, cerrar los puños y apretar los dientes, los lanzaba hacia el futuro… Siempre hay que volver a lanzar los dados, siempre.

Llueve en Barcelona y el cielo, encapotado y de ala caída me blinda el homenaje perfecto para quedarme en casa y vaciar ese alma llena de burbujas y voz templada pero silenciada.

Llueve en Barcelona, pero a mi alma encapuchada no le importa. Hoy puedo mirar a la lluvia a los ojos y no temblar. Hoy levanto la vista al cielo y aunque la lluvia cumpla con la ley de la gravedad, no me importa. La lluvia solo puede mojarte, nada más. Pero si tu alma te sirve de chubasquero y te cubre, ¿que puede pasarte? Nada, nada malo.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Pasa el tiempo, pasa la vida, pasan historias y en todas junto a ti me quedaría. No me importa si la historia trata sobre un viaje o sobre una tarde en casa, sobre un fin de semana de baile y fiesta o sobre una mañana en la montaña, no me importa mientras te tenga cerca.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Los sentimientos gravitan en mi interior haciéndome cosquillas y consiguiendo cambiar mi expresión. Ya no importa si he tenido un día gris y oscuro además de duro, porque las cosquillas consiguen que sonríe y el sonreír te devuelve a la vida dentro de mi. Todo pasa, todo se evapora, todo se va, salvo tú, que en ningún sitio te necesito más que cerca de mi, dentro de mi.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Es tan grande el sentimiento que a veces cuando duermo, me despierta y necesito girarme y abrazarme a tu espalda, para sentirte cerca y besarte la cara. A veces creo que estoy dormida, y que lo he soñado, otras se que estoy despierta porque mientras te observo, procuro no ser descubierta.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Invento, creo, planeo… Cualquier cosa para distraer la vida y que no resulte una acción fallida. No hay dos días iguales, ni más de dos males. No hay discusión que valga que no termine que un perdón. No hay noche que no empiece y termine con una retahíla de besos y confesiones de te quieros. No las hay porque no las queremos y no las queremos porque no nos lo merecemos.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Me conoces tan bien que sabes cuando el día me ha dado más de un vaivén y cuando necesito escaparme en el primer tren. Me conoces tan bien, que cuando necesito a alguien, tú sabes a quién. Me conoces tan bien, que sabes cuando necesito un solo abrazo o quizá cien. Me conoces tan bien porque tú alma vive aquí, en mí, de retén, en medio de las costillas.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada día estoy más enamorada de ti.

Nunca imaginé que el amor sería esto. Amor, que siempre lo comparé o lo equiparé a dolor y que ahora siento que me cubre con una capa que me cuida, en su afán más protector, y que me lanza al mundo sin que sienta yo dolor. Porque gracias al amor, me levanto un lunes de buen humor y lucho por mis sueños, desde los más fáciles a los inalcanzables, porque ya no me para ningún factor. Tengo fuerza, tengo confianza y tengo ganas, la vida se rinde mientras yo pago mis impuestos en la aduana.

Igual no lo sabes, o quizá sí, pero cada estoy más enamorada de ti.

Soñaba contigo sin saber quién eras y mucho menos cómo serías, cosas que ahora me se de memoria y que, me encanta.
Soñaba contigo sin saber dónde vivías, cómo sonaba tu voz en la oscuridad o tu risa en tu inmensidad, pero te buscaba.
Soñaba contigo sin saber si tomabas café o té, si eras vegetariana o si te gustaba el cine.
Soñaba contigo, todos los días, y te buscaba entre brumas y odiseas. Has tenido mil caras, miles de timbres de voz distintos y sin embargo, siempre eras la misma, la misma.
Soñaba contigo desde siempre, como ahora, y para siempre.