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Hay días en los que sientes como el orgullo te invade, la respiración se te acelera y el corazón se te precipita, mientras vives con la normalidad que intentas aparentar en el escaparate de la vida.
Coges aire y notas como revolotea entre tus pulmones y ese músculo que no hace más que latir con firmeza, pero te sientas a salvo y y sientes que sobrevuelas sobre tu propia sombra y el ayer ya olvidado. Sientes y percibes, callas y gritas, concibes y dispones, creas y te recreas en lo más grande que un ser humano puede crear, vida. Orgullo de vida, orgullo de tu vida, el orgullo de mi vida.

El amor reproduce y se reproduce en amor. El amor crea amor y cae en él, como un bebé que aún comienza a tambalearse sobre dos piernas poco firmes. El amor llama al amor desde prefijos nacionales y universales, sin poner el manos libres y sin tener que responder, sólo basta con descolgar el teléfono y conectar la llamada. El amor limpia y pule las almas, las mejora y las depura, eliminando aquello que no ayude a crear ni a acrecentar la vida, limpiando las impurezas y el musgo que a veces crece en las partes más sombrías de nuestros corazones. El amor dibuja y esboza, recolocando los trazos que habían quedado desubicaos o fuera de cobertura, añadiendo la originalidad y la vida, la inocencia y las ganas, el aliento que se necesita para continuar y el camino para andar… El amor te da y te proporciona el cielo bajo el que vivir, sin importar la nubosidad o los grados, sin importar a qué hora amanecerá hoy, finales de octubre porque tienes lo más importante, el techo bajo el que ser feliz.

Hay días que los sentimientos se me agolpan en el pecho y tengo la necesidad, la imperiosa necesidad de gritar al mundo lo que se me mueve por dentro y me hace tantas cosquillas que la sonrisa no se me borra de la cara. Hay días, que el orgullo y la felicidad dibujan la felicidad en mis ojos, que jamás han sabido mentir a quién busca la verdad en mi mirada. Hay días que ni la afonía más grave podría evitar que grite todo aquello que estoy viviendo…

Nuestro pequeño Saúl ya suma 1.600 gramos de amor, ternura y huesecillos. Nuestro pequeño Saúl ya está bien colocado dentro del vientre de su madre y crece a un ritmo maravilloso y perfecto. Nuestro pequeño Saúl se ríe mientras espera a cumplir las semanas necesarias para llegar y cambiar el mundo, nuestro mundo, y se mueve sin parar, agitando sus piernas y sus brazos, haciendo que mis manos no quieran separarse de la piel que le cuida y que su madre no pueda dormir más de un par de horas seguidas.

Algún día, más pronto que tarde, te podré decir lo orgullosa y fuerte que me has hecho sentir, a pesar de que aún no puedo ni cogerte la mano. Algún día te contaremos tu madre y yo, lo felices que estamos desde aquel pasado y lejano 27 de abril en el que las dos líneas rosas cambiaron el destino…

Día gris en la ciudad condal, con cielos encapotados de ceniza y con ganas de estallar, como muchas veces nosotras mismas.

La lluvia repiquetea en el cristal, ahuyentando el sueño y quizá, la esperanza. El sonido cristalizado y empapado de oxigeno, que a mí me falta, llama mi atención y capta mi mirada.
La ventana está fría, muy fría. Acaricio su suave textura con mi mano y un escalofrío me recorre desde la nuca hasta el final de la espalda, dónde muere la calma y nace la tempestad.

No hay nadie al otro lado del cristal ¿a quién esperaba? Sonrío tristemente a un reflejo que apenas me devuelve una mueca disfrazada. Lo cierto es que, esperaba encontrar tanto detrás de aquel cristal, que la lluvia que sigue repiqueteando, me taladra muy adentro, dónde no llega nadie, ni una misma.

 

22d

 

Me recompongo de súbito, sin miramientos. No existe la pena, al no ser que la cultives tan dentro de ti, que tú mismo seas el abono y el barbecho. No existe la pena si no le dedicas las noches en vela, ni los días de sueños descafeinados y lunes de 72 horas. No existe. No existe aquello que no está.

Le doy la espalda al cristal frío y empapado de tristeza, gris escandaloso y huérfano de acordes. Le doy la espalda a aquello que consigue que me tiemblen las piernas al dudar de mi misma. No miro atrás, no quiero hacerlo, no he de hacerlo. ¿De qué serviría? No me hace falta comprobar si el miedo me persigue, tampoco me hace falta comprobar si hay alguien esperando. No debo mirar atrás ni comprobar. Se la verdad, porque la tengo dentro, pero cuesta tanto sacarla, que a veces somos nosotras mismas las que tragamos aire y la empujamos hacia el fondo de nosotras, a ese sitio dónde solo llega la desesperanza que te taladra. Sólo un taladro. Muy adentro.

Me siento en mi sofá, necesito tiempo, aunque soy consciente de que lo que más me sobra, es carretilla a mi segundero. Soy fuerte y soy valiente, esto ha de valer para mirar hacia delante sin desear echar la vista atrás, por si algo quedara. Soy valiente, lo soy y lo se. Soy fuerte, lo soy y lo se. Pero es el miedo el que pone todo patas arriba, desde mi coraje hasta mi sobrada osadía, sin olvidar que mis espaldas cargan con todo eso y nunca se han quejado.

No es fácil ser una misma, en ocasiones; pero no lo cambiaría por nada del mundo, a diario. Soy lo que soy a base de vivir cada día dentro de esta piel paliducha. No es fácil, pero tampoco lo fue el camino que he recorrido y mira, aquí sigo, de pie, mirando a la vida a los ojos y en ocasiones, hasta guiñándole un ojo.
Es fácil entender quién soy sabiendo de dónde vengo y cómo he llegado hasta aquí. Es fácil, si me conoces. Soy lo que veis envuelto en millones de circunstancias que me hacen única e irrepetible. A veces estúpida y a veces increíble, pero siempre única.

No me da miedo las tardes de diciembre, ni los domingos lluviosos. No me dan miedo los kilómetros, ni el silencio. No me da miedo el no saber o el no estar. No me da miedo tener miedo, de verdad que no. No me da miedo la prisa o las dudas. Solo me da miedo dejar de estar, dejar de ser, dejar de existir… No me refiero a la manera tradicional… ¡Hay tantas formas de dejar de existir, que de tantas que ahí… Existes!

Quiero seguir aquí, en este mismo punto dónde antes me sentía segura y feliz. Quiero seguir y que nada cambie, que evolucione, que el tiempo pase pero sin que nada cambie.
Quiero que, a pesar de que ese tiempo corra y salte por nuestras vidas y por nuestras memorias, sigamos en este mismo punto, en este sofá y en este domingo lluvioso, de lluvias calientes y velas con aromas, pero aquí.

La vida es dura, muy dura. No necesitábamos que venga nadie y que nos lo diga, que nos escupa la realidad como si nosotras mismas no fuéramos parte de ella, como si viviéramos lejos del mundanal ruido y complejidad, como si viviéramos ausentes de todo, ausentes de nada…

La vida es dura, muy dura. No todos los días tenemos la misma fuerza para levantarnos y poner en marcha cada uno de nuestros músculos y de enfrentarnos al día a día con una sonrisa, dibujada o tatuada, en el rostro. No todos los días son iguales y no todos tenemos la fuerza y el coraje para hacerles frente, pero de una manera u otra, lo hacemos. Suena el despertador y sabemos que nuestro día comienza, con o sin nuestra fuerza, por lo que hacemos de tripas corazón y de desgana, fortaleza, y nos aferramos a una taza de café ardiendo, listas para dar el pistoletazo de salida. Listas para continuar aquello que aún no ha terminado.

La vida es dura, muy dura. No siempre entendemos qué queremos, qué deseamos, porqué estamos dónde estamos y no más allá. No siempre entendemos lo que en silencio gritamos a los cuatro mares, y lo que en público callamos por miedo a que alguien nos escuche. No siempre entendemos los vaivenes de nuestro corazón, agitado o paciente, pero vivo. No siempre entendemos el porqué hacemos ciertas cosas o porqué sentimos cuando no queremos hacerlo. No siempre entendemos lo que esconde la naturaleza humana, nuestra propia naturaleza humana; pero lo intentamos. Una y otra vez. Una y otra vez…

La vida es dura, muy dura. Nos pone a prueba continuamente, sin descanso. Aquí no existen fines de semana ni fiestas de guardar. No hay recreo ni tiempo muerto. La vida viene, a su paso y sin más, prosigue, sin mirar atrás, sin dejar lo que ha dejado por medio, sin preocuparse por nada más que continuar su curso, que seguir llenando hojas de un diario o de seguir arrancando las hojas de un calendario. No mira atrás, la vida sigue, aunque tú te pares, aunque tú no camines, aunque tú no lo entiendas ni luches por hacerlo.

La vida es dura, muy dura. Nadie sabe las respuestas adecuadas y no creo, que haya ninguna. La vida no reconoce entre “el acierto” y “el fallo”, creo que las cuestiones de la vida, tienen más de dos opciones y son todas válidas, solo depende de quién esté al otro lado juzgando y valorando. Somos nosotros mismos los que “nos ponemos nota” y valoramos a los demás, juzgando y prejuzgando, dándoles un valor, dándoles una nota… Somos nosotros mismos, nosotros…

La vida es dura, muy dura. No sabemos cómo hacer ciertas cosas porqué no tenemos libro de instrucciones ni un croquis o un mapa conceptual que nos explique el cómo y el porqué, el cuándo y el dónde. No lo tenemos, y eso es lo que nos hace débiles, el no saber responder a nuestra propia vida. Nos sentimos como cuando salimos de Ikea con un mueble grandioso y vemos, que hemos tirado a la basura, junto al embalaje, las instrucciones de montaje… Así es la vida, como un puto mueble de ikea sin instrucciones y con siete llaves allen.

La vida es dura, muy dura. Pero lo más duro de la vida, es vivirla sola, sin nadie con quién compartir esa dureza o esa desgana, sin nadie que te ponga la mano en el hombro, mientras que notas que la vida se ralentiza, se pausa… La vida es dura, pero contigo es posible. No siempre tenemos las respuestas adecuadas o sabemos con certeza qué debemos de hacer, pero lo que sí tengo claro es que te tengo de mi lado, y así, somos mayoría para ganar el día a día. Juntas somos más que un equipo, más que una pareja, más que dos… Juntas somos la respuesta a la vida, a los días de desgana, a la desconfianza o a las preguntas de opción múltiple.

Somos la respuesta, cariño. La respuesta a la vida, somos nosotras mismas.

Lo reconozco… Preparar una boda, no es fácil. Lo cierto, es que nunca pensé que lo fuese, pero tampoco pensé que fuera tan… ¡estresante!

Pero por muy estresante que sea, resulta realmente maravilloso… ¡es nuestra boda! Cada uno de los detalles que hay dentro de una boda, ha sido elegido democráticamente (bueno, casi siempre) y tiene un porqué… Un porqué que no todo el mundo conoce o que no todo el mundo entiende, pero tiene un sentido, está por algo…

Es genial elegir la música, por ejemplo. Mi chica viene hasta mi escritorio y se sienta sobre mis rodillas… “Busca esta canción, a ver que te parece…” Y así, buceando entre nuestros recuerdos, nuestras bandas sonoras y nuestras secretos confesables, elegimos la música que nos acompañara a la entrada, a la salida, en el intercambio de anillos… Así, sin casualidad.

Es mágico preparar cada una de las cosas nosotras mismas, poniendo tanto mimo en cada uno de ellos y mandando millones de mensajes para quien quiera leerlos, o sepa. Me gusta las cosas que no están hechas al azar, que se pueden explicar, relatar e incluso mostrar. Así es cada una de nuestras cosas, de alguna manera únicas, como un recuerdo.

 

pareja-de-novias

 

He tenido varios días “importantes” en mi vida pero ninguno comparable a una boda. Cuando tengo uno de esos días, me gusta anunciarlo a bombo y platillo. Me gusta colgarme del teléfono y avisar, contar e invitar a mi gente. Porque siempre me gusta estar rodeada de mi gente, siempre, pero en un día especial ya no es una cuestión de gusto o de preferencia, se trata de necesidad. Les necesito a mi lado, sentirles cerca.

Por eso, para el día de nuestra boda les queríamos a todos cerca, muy cerca. Pero a veces, cuando preparas días tan grandes, tan importantes, tan necesitados de tú gente, corres el riesgo de sufrir cuando no están. Y eso es lo que nos ha pasado, particularmente a mí, nos hemos caído. Porque, hay cosas que se pueden explicar y entender, cosas que son normales y por lo tanto asumibles, cosas que con solo mencionarlas no tienes que justificar… Pero después hay otras cosas, que no se pueden justificar, Justificar una mentira es decir una verdad.

La verdad duele, duele mucho. Pero duele más el hecho de que alguien a quien quieres tanto y a quien valoras, no “quiera”, “pueda” o simplemente “Te mienta” para no estar en tú día… Eso duele más, la caída de un mito.

Lo cierto es que, cuando estas cosas pasan, que a todos nos han pasado, siempre nos fijamos en esos que no están, que nos han fallado y que nos han mentido… ¡Qué gran error! Si te han fallado pudiendo evitarlo, ya han quedado retratados. Debemos quedarnos con aquellos que, pudiendo no ir, han hecho todo lo que estaba en su mano para estar allí ese día. Porque puede que para nosotras sea muy importante rodearnos de toda nuestra gente, pero para algunas personas es igual de importante acompañarnos ese día. Esas personas, esas y no las otras, son las que merecen este post, las que merecen todos nuestros agradecimientos y todos esos detalles que nos quitan tanto tiempo y nos llenan de nervios. Por ellos.

Porque no es fácil nuestra situación, lo sabemos. Vivir en Barcelona y celebrar la boda a 800 km de aquí, es una putada. La familia y amigos que tenemos aquí, en Barcelona, se tienen que trasladar con todo lo que ello conlleva, dinero, tiempo, pedir días en el trabajo… Muchas cosas. Y sin embargo, lo hacen.

Cuando yo llegué aquí a Barcelona sola y comencé a salir con mi chica, enseguida noté como toda su gente me “adoptaba”, ya no era una más que pasaba por allí, sino que era parte de un gran grupo, de una gran familia.

Lo cierto, es que yo soy muy familiar. Adoro una mesa grande, llena de sillas y de gente. Adoro un salón lleno de juguetes, gente corriendo, millones de conversaciones entrecruzadas… Lo cierto es que, yo echo mucho de menos a mi familia, mucho. Pero gracias a la familia y amigos de mi chica, he logrado tener parte de lo que allí dejé. Por eso mismo, porque les considero familia, quería tenerles cerca ese día… Y están, ¿qué más puedo pedir?

Por todos aquellos que sí cogeréis un tren, el coche o incluso el avión. Que os habéis tenido que coger el día libre en el trabajo. Que os habéis gastado una pasta entre todo… Gracias, de corazón.

Compartir ese día con todos vosotros es muy importante, pero saber que en realidad sois lo que siempre habíamos pensado, es más grande aún. Sois nuestra familia.

Os queremos.

Después de siete años contigo, me he dado cuenta de que aún hay cosas que tengo que aprender de ti, que hay cosas que me llaman la atención y que hay cosas, que mejoran por momentos. Quizá sea por eso, que cada día estoy más enamorada de ti, porque cada es distinto al anterior, aunque sean las mismas actrices, nosotras.

Cada día descubro una anécdota diferente que hace que te quiera aún más si cabe, y siempre cabe. Algún hecho en concreto te hace recordar algo, y tu mente vuela años atrás, para contarme aquello que te pasó y que, por un momento creías que habías olvidado. Cada día, descubro alguna historia más que me hace comprender tu carácter, tu personalidad, tus cicatrices, tus victorias…
Cada día mi vida, me descubro mirándote con la misma necesidad que hace siete años, mientras tomábamos ese café y yo no paraba de mirarte a la boca, y a tu forma de pronunciar cada palabra. Tienes los labios más bonitos que jamás he visto y que jamás he besado. Quizá sea por eso, por lo que nunca me canso de hacerlo.
Cada día mi vida, siento que he acertado, que por fin he encontrado a alguien que vale la pena de verdad. He encontrado a mi compañera de vida, mi compañera de viaje, con la que compartir cualquier cosa que se me pase por la cabeza, desde locuras transitorias, hasta aventuras que no acaban. He acertado, porque nunca he sido tan feliz como lo soy ahora, siete años después. He acertado, porque tengo la suerte de compartir mi día a día con alguien que me conoce mejor que yo misma, que me quiere y que, confía más en mí de lo que yo misma soy capaz. He acertado porque con nadie me siento mejor que contigo, con nadie.
Cada día mi vida, cuenta. No es un día más, un maldito lunes más… No. Cada día tiene su misión, su lugar, su porqué… Y es hacerte feliz. No me canso de levantarme e intentar que tú día sea lo más feliz posible y que, no te canses de sonreír en todas las horas que estés despierta. Esto es pura magia, porque sé que precisamente tú, intentas lo mismo conmigo. Es el amor.
Cada día mi vida, es mejor que el anterior. Cada día nos queremos más si cabe, que cabe, nos valoramos más y nos entendemos mejor. Cada día nos necesitamos más, a pesar de ser más independientes, cada día tenemos más claro lo que queremos y luchamos por ello. Cada día lo tengo más claro.
Cada día mi vida, es un regalo. Quizá, estos siete años han pasado tan rápidos como toda mi vida anterior a conocerte a ti. Es estar contigo y el tiempo vuela. NO recuerdo si es lunes o es viernes, si comienza febrero o celebramos ya san Valentín. El tiempo vuela, cómo yo cuando te tengo cerca.
Cada día mi vida, me gustas más, me atraes más y te siento más. No me canso de hacer el amor contigo, no me canso de compartir besos enterrados bajo las mantas. No me canso de dormir todas las noches abrazada a ti y susurrarte lo mucho que te quiero. No me canso, porque es eso precisamente lo que me hace feliz y lo que me da la fuerza para poder continuar día tras día.
Cada día mi vida, cada día de estos siete años te he sentido cerca, y quizá, en parte gracias a ti, me he convertido en la persona que tienes hoy delante. Creo que soy mejor persona desde que estoy contigo. Creo que soy más paciente, más luchadora, más creyente, porque he empezado a creer en mí y en confiar un poco más en los demás… Tu me haces tantas cosas, mi vida. No solo feliz.

Cada día mi vida, es único. Cuando tu vida la compartes con el amor de tu vida, cada día es único.

¿Te vienes a comer conmigo? Prometo que después, habrá café.Después

Y vuelve a amanecer, a salir el sol, a ponerse a cero la cuenta de tu reloj.
Y vuelven a llenarse tus pulmones de aire, de aire puro que al respirar cura tu dolor más oscuro. El aire te llena, te completa, te hace levantarte y no te deja estar quieta.
Vas directa a la cocina sabes lo que tú necesitas, cafeína. Enciendes la cafetera y esperas. El olor te llega antes que el propio sabor y termina despertando a tu yo interior. Así sí que se empieza el día, con energía, cafeína y tu sueño escapando de tu cuerpo, rumbo al de la vecina.
El agua caliente desciende por tu cuerpo, desde tu frente hasta más debajo de tu vientre. Calma tu ansiedad, tu necesidad de más. El agua caliente te hace bien, te deja carente de nervios, de ansiedad e incluso de algún que otro malestar.

 

reloj de arena slide

 
Consultas la hora en tu reloj y desciendes las escaleras precipitadamente, como si tuvieras prisa porque comenzara tu día, tu jornada, tu turno…
No me gusta tener prisa ni cuando no tengo tiempo. No me gusta tener prisa, porque a veces, la cuenta atrás eclipsa el resto de cosas. No me gusta tener prisa, porque sin darte cuenta, la vida precipitas. No me gusta tener prisa, porque las cosas pasan tan rápido que ni te has percatado de esa escandalosa risa. No me gusta tener prisa, salvo cuando se trata de vivir.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. La gente piensa que le sobra el tiempo y esto amigos, es una de las cosas que siempre escasean, incluso a ti que muchas veces lo has malgastado e incluso regalado.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. El tiempo es lo más preciado que tenemos, no se puede comprar, no se puede volver atrás, no se puede recuperar… El tiempo es ahora, el tiempo es tuyo, es mío… El tiempo todo lo llena.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. Porque cada cuenta a cero es una nueva oportunidad de hacer lo que quieras. De ser feliz y de luchar por serlo, de luchar por lo que quieres conseguir, de hacer lo que quieras, salvo perderlo. Porque si lo pierdes, jamás podrás recuperarlo.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. No dudes, no dudes más y lánzate a esa piscina que está llena de oportunidades, de buenas sensaciones, de nuevas personas a las que conocer, de nuevos sitios a los que viajar, de nuevos amores a los que besar… Lánzate, solamente vivirás una vez este día. Solamente una vez

He estado pasando las fotos y los vídeos que he hecho estas pasadas vacaciones… Y no he podido evitar esbozar una gran sonrisa. Han sido increíbles, increíbles de verdad…

Planeamos nuestras vacaciones de invierno en torno al cumpleaños de nuestra sobrina y ya, a partir de ahí, dibujamos el resto del plan.

Desde algo más de un año, cualquier época del año en la que tenga días libres, puentes o vacaciones, planeo ir a casa. Necesito ver a mi gente y ayudar a mi hermana en lo que necesite. Ahora, desde la llegada de la sobrina, los días de vacaciones empiezan o acaban en mi casa. Pocas cosas nos hacen tan feliz que eso.

Con el coche cargado de maletas, regalos e ilusión, nos pusimos rumbo a mi casa, a mi tierra anhelada, a mis atardeceres anaranjados…  Y fueron tan gratificantes los días que vivimos allí, que a día de hoy, un mes después, hablamos sobre aquello y ambas sonreímos.

La niña está grande y preciosa, cómo siempre. Hemos sido testigo de cómo ha comenzado a caminar. Sí, vale, con el corre pasillos… Pero a caminar. Sus tías, que la adoran, se pasaron tardes enteras recorriendo el pasillo junto a ella, por si se caía, cuidando cada paso que daba. No cambio ni un minuto de los que viví en aquel pasillo, a pesar del dolor de espalda que tuve esa noche. Fue tan gratificante…

En uno de esos paseos por el pasillo, llegamos hasta el final y teníamos que girar el andador, para que enfilara de nuevo rumbo al salón. La niña se paró, me miró y me besó. No hay momento más tierno que ese. Yo, de cuclillas, a su altura, recibiendo el beso más deseado del mundo. Y la risa, su risa infinita…

Pero las vacaciones dan para mucho…  Y mi hermana vuelve a ser la protagonista de lo que será de nuevo, la noticia del año. Nos hacen tías de nuevo… ¡¡Otra vez!!

Sí, estábamos en mitad del cumpleaños acabando el postre, cuando mi cuñado se levantó y dirigiéndose a toda la familia nos lo anunció… Para septiembre, la niña tendrá un hermanito y nosotras, otra perdición… Pero una perdición tan adorable…

La noticia nos pilló a todos por sorpresa. Nadie sabía, ni sospechaba nada. Querían que nos enterásemos todos juntos, a la vez, y así fue. Nos pasamos la tarde brindando y sonriendo por el nuevo miembro de la familia, porque pocas noticias hay mejores que esta… Para mí, ninguna.

Pero las sorpresas y las buenas noticias no quedaban ahí… Nos fuimos a tomar algo todos juntos. Mi cuñado se sentó al lado de mi chica y comenzaron a hablar. Yo, la verdad, es que no hacía mucho caso a esa conversación. Hablaba con mi hermana mientras hacía fotos a la niña…

Le estaba proponiendo ser la madrina… ¡¡Mi chica!! Me miró y pude ver la ilusión en sus ojos… Madrina, guau… ¡Sí, sí, sí, claro que quiere!

Así que, ahí estamos, esperando a nuestro pequeño que llegara en septiembre y llenas, no os podéis imaginar hasta qué punto, de felicidad. Es todo genial.

Creo que jamás podré olvidar el día de hoy, el día 15 de diciembre del 2014.

Hoy, 15 de diciembre del 2014, a pesar de haberme levantado tarde, a pesar de que fuera hace frío y llueve, a pesar de que aún no he salido de casa y que, seguramente, no salga en todo el día, a pesar de todo eso, no lo olvidaré.

Hay días, que se te graban a fuego en tu memoria, como si lo tatuaran a conciencia. He tenido muchos días así, en los que la fecha, era tan significativa, que queda grabada en mí de tal manera, que vive en mí y siempre puedo acceder a ella, a esa información, porque no decae nunca.

Hoy es uno de esos días, hoy es un gran día. Pero claro, os preguntareis por qué…

Hoy, oficialmente, ha salido el libro a la venta… ¡Mi libro! Mi participación en un libro… Y estoy aún intentando digerir la noticia, a pesar de llevar mucho tiempo preparando y esperando este día… Al fin ha llegado, aunque el tiempo pasaba despacio, ha llegado.

Hace mucho tiempo me presenté a un concurso de relatos increíble. El concurso era muy sencillo. Desde la organización habían seleccionado varias novelas de varios estilos diferentes y lo único que te pedían era que seleccionaras una de ellas y que continuaras una de las escenas en el punto de la novela que más te gustase y crearás tu relato a partir de la novela.

El premio que consistía en la publicación de un libro, con su booktrailer y todo y  lo ganamos Vivian Stusser, Encarni Arcoya y una servidora. Para mí era todo un reto. Jamás había publicado nada, a pesar de haber pensado en ello millones de veces. Ellas, sí que tenían otros libros publicados.

Así que, desde BUKUS, la página que organizaba en su día el concurso y que ahora se ha encargado de todo lo relativo a nuestro libro, nos mandaron una introducción conjunta para las tres, cómo en el mismo concurso. Y ahí estaba la gracia, cada una iba a escribir una historia que sería a todas las luces, totalmente distinta y que solo tendría dos puntos en común: La introducción conjunta y que sería un relato erótico.

Os dejo aquí el enlace de youtube donde está colgado el booktrailer de #HISTORIAPARATRES , para qué veáis que es lo que podéis encontrar en el libro.

https://www.youtube.com/watch?v=YsWIC4mq3n4

Y también os dejo el enlace de Amazon donde está el libro a la venta, tanto en formato electrónico, como en papel. Espero que os guste.

http://www.amazon.es/Historia-Para-Tres-Vivian-Stusser-ebook/dp/B00QVNQR4S

Va a ser un gran día 15… Jamás podré olvidarlo. Mil gracias de todo corazón a cada una de vosotras, que estáis al otro lado.

La vida es un momento, un momento cargado de vida.

La vida es un momento, un suspiro, un mirar el reloj y olvidar la hora… Eso es la vida.

La vida es un momento, una frase acertada, una frase deseada, una llamada a media mañana comunicando la noticia de la vida, de tu vida, sin duda de la suya…

La vida es un momento, es colgar y sonreír o llorar, o las dos cosas a la vez. Es sentir la vida correr por tus venas junto a los nervios, junto a un sinfín de emociones que hasta ese momento, no conocías. La vida es sentir.

La vida es un momento o quizá dos, o tres… Depende quien te cuente la vida, sabiendo que todas las vidas cuentan, que todos los momentos son válidos, que todos los momentos vividos no deberían desaparecer jamás…

La vida es un momento, pero vale más que una trilogía de sucesos vacías… La vida cambia cuando ves a tu hermana embarazada. La vida cambia cuando ves a tu hermana llena de vida, por dentro y por fuera, en sus ojos, en su sonrisa y en esa barriga que te pasarías horas tocando y besando… La vida está llena de vida, sin duda.

La vida es un momento en el que los nervios se apoderan de ti, de tu respiración, de tus manos nerviosas… Y solo necesitas saber que esa vida tan cercana a la tuya, se encuentra bien, se encuentra feliz… La vida es ese momento en el que suena el móvil y te manda una foto en la que ves lo bien que se encuentra.

La vida es un momento en el que sabes que la próxima vida está próxima. Notas la respiración acelerada, las palabras que se tropiezan en tu boca, tu andar despistado… Notas la vida que se aproxima.

La vida es un momento en el que las enfermeras, despreocupadas, se comunican que ya ha nacido, que está preciosa y que la van a traer… La vida es ese momento en el que decidiste esperar ahí, escuchar esa conversación y comunicar a todo el mundo, que la pequeña ya ha nacido.

La vida es un momento en el que la enfermera empuja distraída una cuna con una niña morena, con una gran melena y grande, muy grande…

La vida es un momento que vale por todo… No tiene precio que suban la persiana en “Nidos” y te dejen ver a la nueva vida que ha colmado la tuya de felicidad y apenas tiene minutos de vida…

La vida es un momento en el que ves como tu sobrina está perfectamente, está preciosa y grande. Las enfermeras le peinan su gran melena mientras la lavan. Esa niña es mi perdición, esa niña es mi vida, ha sido el momento de mi vida y por el momento, es mi vida.

La vida es un momento cuando todos, emocionados, nos dimos la enhorabuena y nos besamos.

La vida es un momento, el momento en que mi hermana irrumpe en el pasillo con su cama, y la miras y la ves preciosa. Preciosa es poco…

La vida es un momento y ese momento está lleno de satisfacción y de orgullo. Siempre he tenido a mi hermana presente para todo. Siempre la he admirado y querido, siempre la he apoyado y respetado, siempre la he querido más de lo que ella pueda imaginar y siempre me he sentido querida por ella a rabiar…

La vida es un momento en el que miras a los ojos a tu hermana y ves vida. La vida que transmiten sus ojos, plenos de felicidad…

La vida es un momento en el que la enfermera le coloca a la niña en su regazo y ella se emociona. Esa emoción eclipsa todos los demás sentimientos. Mi vello se eriza, mis ojos se inundan de plenitud y lloro.

La vida es un momento en el que cojo a la niña en mi regazo, le acaricio y ella, me agarra mi dedo con fuerza. Me mira, igual no ve, pero ella me mira, fijamente. La vida es ella, ella nos ha traído la vida.

La vida es un momento, eso sí, un momento tras otro… ¿Cuál es tu momento?

Se ha acabado el 2013 y yo solo puedo decir… ¡Gracias!

Ha sido un gran año, con grandísimos días, con increíbles noticias, con mucha satisfacción por el trabajo del día a día, con mucha ilusión por los días que tienen que venir y con los bolsillos cargados de sonrisas, muchas sonrisas.

Creo que si tuviera que ponerle una palabra al 2013 sería el año de las noticias, de las sorpresas, de las llamadas que empiezan con un “¿Sabes qué…?” Y ya ponerte a temblar, porque después de todo lo que he vivido… Me espero cualquier cosa.

Creo que la mejor noticia que me dieron, fue la maternidad de mi hermana. Y la segunda mejor fue confirmarme lo que mi subconsciente me gritaba, que era una niña y que venía perfecta. ¿Y la tercera noticia? Porque no hay dos sin tres… Pues la tercera supongo que sea que me han elegido a mí como madrina (¡¡A MÍ!!) y eso me ha hecho inmensamente feliz, inmensamente plena. Así que, millones de gracias, hermana, por contar conmigo.

Jamás pensé que me presentaría a un concurso literario, bueno, a ningún concurso… Por mi carácter, por mi forma de ser, por… Por miedo a fracasar, yo que se… Pero jamás pensé en hacerlo, hasta este año. Este año ha sido el año de los concursos y gracias a esos concursos, el año de las oportunidades. He ganado varios concursos, una mención especial, he ganado la oportunidad de escribir para las publicaciones más leídas sobre la comunidad LGBT… He descubierto lo feliz que me hace escribir y lo feliz que me hace que me lean… He descubierto que necesito escribir para gritar al mundo lo que calla mi timidez…

Jamás pensé que ganaría nada que no viniera en nómina… Que no estuviera pactado previamente. Así que gracias a los que día a día vais animándome, vais alentándome con vuestras palabras y al final, me susurráis las historias mientras duermo. Gracias de todo corazón, porque la mitad de estas palabras, son vuestras.

Me cuesta arrancar… Creo que es el miedo al fracaso que antes os decía… Pero gracias a mucha gente me voy sintiendo cada vez más fuerte y os aseguro que es lo más difícil que he hecho… No hay nada más duro, que ser dura… Ni nada más valiente que ser valiente… Gracias a todos los que me habéis demostrado que estáis a pesar de todo y sin pesares.

Siempre me recuerdo escribiendo notas a pie de página, en los márgenes de los libros, en la puerta de los lavabos… Pero jamás me hubiera imaginado que iba a tener un blog, que iba a participar con varias publicaciones, que iba a presentarme a algún concurso literario y muchísimo menos que me iban a publicar un libro… Esta es la otra noticia increíble de este 2013… La publicación de un libro en el que habrá una participación mía… Aun me tiemblan las piernas solo de pensarlo… ¡GRACIAS!

Y lo mejor sigue siendo que todo esto lo comparto contigo, que todo esto es posible gracias a ti, porque tú eres mi aliento, mi hombro y mi sonrisa. Porque tú eres mi todo y mi mitad, mi tesoro, mi caudal de oro… Porque tu eres la que hace esto posible, tu eres mi musa, mi joven y hermosa musa, mi musa de pies descalzos y de hombros redondeados que se acuesta a mi lado y me abraza las palabras, la imaginación y me muerde las ganas de escribir. Escribir de ti y de mí, de ti y por ti, de nosotras, de las dos, de mí contigo porque sin ti, no tendría ningún sentido. Así que por ti, mi vida, porque eres mi motor y haces posible todo lo que te propones… Incluso hacerme feliz. Gracias por ser mi vida y por sentarte a mi lado a contemplarla…

Lo increíble no es ser feliz… Lo increíble es que nos hagamos felices…. Tan felices…