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Nunca dije que preparar una boda fuese fácil, ni mucho menos. Pero es que, jamás pensé que fuera tan difícil.
Teníamos la primera incógnita ante nosotras ¿Dónde haríamos la boda? Porque claro, mi chica es de Barcelona… Pero yo no. Mi casa, mi tierra, mi hogar están muy lejos de aquí, a unos 800 km. ¿Dónde lo haríamos? Yo lo tenía claro, sería en Barcelona.
Sí, en Barcelona. Pensé que si lo haríamos en mi casa, saldríamos hasta en los periódicos. No deja de ser una ciudad pequeña y ciertas cosas llaman más la atención que otras. Pero ¿Sabéis qué? Cambié de opinión. Me hacía ilusión casarme en mi tierra, mucha ilusión. Independientemente de que fuera una cosa que trascendiera o no, porque en verdad me importaba un bledo. Quería regalarme eso, casarme allí.
Nosotras pasamos todo el año en Barcelona salvo ciertas escapadas que hacemos para ver a mi familia. Las grandes citas anuales, las Navidades, cumpleaños y demás las paso aquí, alejada de mi gente. A veces, si se da la casualidad de que tengo días libres y el viaje no me sale demasiado caro, me lio/nos liamos la manta a la cabeza y nos acercamos. Pero no siempre podemos, no siempre es tan fácil y tan barato.
Por eso quería regalarme y regalar a mi gente eso, el hecho de celebrarlo allí. Así que pensé, bueno, si ya sabemos cuándo va a ser y dónde, el resto será pan comido ¡Qué ingenua soy! Solo habíamos pasado una prueba de las muchas que tendríamos que pasar, solo una.
Hay mucha gente que ya nos ha dicho que no podrá asistir a la boda y creo que es una pena. Supongo que sería más barato, más cómodo y más fácil si la boda se realizara en Barcelona, al menos para la gente de aquí, claro está. Es una pena que no pueda tener a todos ese día por la maldita distancia. Entiendo, que el hecho de casarnos tan lejos de aquí añade un plus a los gastos, lo entiendo. Pero si fuera de la otra manera, añadiría un plus a los de allí. No lo teníamos fácil desde el comienzo, supongo.
Así que, ahora que ya tenemos la cita en el ayuntamiento concertada (y pagada) la reserva del día en el restaurante, el fotógrafo y la lista confeccionada, empieza la cuenta atrás para comenzar a organizar absolutamente todo.
Tenemos millones de ideas de lo que queremos y cómo lo queremos, ahora solo falta intentar llevarlo a cabo y que salga todo bien. Pero puedo afirmar que a pesar de estar un poco estresadas, estamos muy contentas de todo lo que se nos viene encima. Así que, a ello vamos.
A los que iréis a la boda y compartiréis con nosotras el día más importante de nuestras vidas, gracias. Es la primera vez y supongo que será la única que podré tener lo mejor de Barcelona, lo mejor de mi casa y mi tierra juntos, mientras le doy el “sí quiero” a la mejor mujer del mundo ¿Qué más puedo pedir?

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He estado pasando las fotos y los vídeos que he hecho estas pasadas vacaciones… Y no he podido evitar esbozar una gran sonrisa. Han sido increíbles, increíbles de verdad…

Planeamos nuestras vacaciones de invierno en torno al cumpleaños de nuestra sobrina y ya, a partir de ahí, dibujamos el resto del plan.

Desde algo más de un año, cualquier época del año en la que tenga días libres, puentes o vacaciones, planeo ir a casa. Necesito ver a mi gente y ayudar a mi hermana en lo que necesite. Ahora, desde la llegada de la sobrina, los días de vacaciones empiezan o acaban en mi casa. Pocas cosas nos hacen tan feliz que eso.

Con el coche cargado de maletas, regalos e ilusión, nos pusimos rumbo a mi casa, a mi tierra anhelada, a mis atardeceres anaranjados…  Y fueron tan gratificantes los días que vivimos allí, que a día de hoy, un mes después, hablamos sobre aquello y ambas sonreímos.

La niña está grande y preciosa, cómo siempre. Hemos sido testigo de cómo ha comenzado a caminar. Sí, vale, con el corre pasillos… Pero a caminar. Sus tías, que la adoran, se pasaron tardes enteras recorriendo el pasillo junto a ella, por si se caía, cuidando cada paso que daba. No cambio ni un minuto de los que viví en aquel pasillo, a pesar del dolor de espalda que tuve esa noche. Fue tan gratificante…

En uno de esos paseos por el pasillo, llegamos hasta el final y teníamos que girar el andador, para que enfilara de nuevo rumbo al salón. La niña se paró, me miró y me besó. No hay momento más tierno que ese. Yo, de cuclillas, a su altura, recibiendo el beso más deseado del mundo. Y la risa, su risa infinita…

Pero las vacaciones dan para mucho…  Y mi hermana vuelve a ser la protagonista de lo que será de nuevo, la noticia del año. Nos hacen tías de nuevo… ¡¡Otra vez!!

Sí, estábamos en mitad del cumpleaños acabando el postre, cuando mi cuñado se levantó y dirigiéndose a toda la familia nos lo anunció… Para septiembre, la niña tendrá un hermanito y nosotras, otra perdición… Pero una perdición tan adorable…

La noticia nos pilló a todos por sorpresa. Nadie sabía, ni sospechaba nada. Querían que nos enterásemos todos juntos, a la vez, y así fue. Nos pasamos la tarde brindando y sonriendo por el nuevo miembro de la familia, porque pocas noticias hay mejores que esta… Para mí, ninguna.

Pero las sorpresas y las buenas noticias no quedaban ahí… Nos fuimos a tomar algo todos juntos. Mi cuñado se sentó al lado de mi chica y comenzaron a hablar. Yo, la verdad, es que no hacía mucho caso a esa conversación. Hablaba con mi hermana mientras hacía fotos a la niña…

Le estaba proponiendo ser la madrina… ¡¡Mi chica!! Me miró y pude ver la ilusión en sus ojos… Madrina, guau… ¡Sí, sí, sí, claro que quiere!

Así que, ahí estamos, esperando a nuestro pequeño que llegara en septiembre y llenas, no os podéis imaginar hasta qué punto, de felicidad. Es todo genial.

Se ha acabado el 2013 y yo solo puedo decir… ¡Gracias!

Ha sido un gran año, con grandísimos días, con increíbles noticias, con mucha satisfacción por el trabajo del día a día, con mucha ilusión por los días que tienen que venir y con los bolsillos cargados de sonrisas, muchas sonrisas.

Creo que si tuviera que ponerle una palabra al 2013 sería el año de las noticias, de las sorpresas, de las llamadas que empiezan con un “¿Sabes qué…?” Y ya ponerte a temblar, porque después de todo lo que he vivido… Me espero cualquier cosa.

Creo que la mejor noticia que me dieron, fue la maternidad de mi hermana. Y la segunda mejor fue confirmarme lo que mi subconsciente me gritaba, que era una niña y que venía perfecta. ¿Y la tercera noticia? Porque no hay dos sin tres… Pues la tercera supongo que sea que me han elegido a mí como madrina (¡¡A MÍ!!) y eso me ha hecho inmensamente feliz, inmensamente plena. Así que, millones de gracias, hermana, por contar conmigo.

Jamás pensé que me presentaría a un concurso literario, bueno, a ningún concurso… Por mi carácter, por mi forma de ser, por… Por miedo a fracasar, yo que se… Pero jamás pensé en hacerlo, hasta este año. Este año ha sido el año de los concursos y gracias a esos concursos, el año de las oportunidades. He ganado varios concursos, una mención especial, he ganado la oportunidad de escribir para las publicaciones más leídas sobre la comunidad LGBT… He descubierto lo feliz que me hace escribir y lo feliz que me hace que me lean… He descubierto que necesito escribir para gritar al mundo lo que calla mi timidez…

Jamás pensé que ganaría nada que no viniera en nómina… Que no estuviera pactado previamente. Así que gracias a los que día a día vais animándome, vais alentándome con vuestras palabras y al final, me susurráis las historias mientras duermo. Gracias de todo corazón, porque la mitad de estas palabras, son vuestras.

Me cuesta arrancar… Creo que es el miedo al fracaso que antes os decía… Pero gracias a mucha gente me voy sintiendo cada vez más fuerte y os aseguro que es lo más difícil que he hecho… No hay nada más duro, que ser dura… Ni nada más valiente que ser valiente… Gracias a todos los que me habéis demostrado que estáis a pesar de todo y sin pesares.

Siempre me recuerdo escribiendo notas a pie de página, en los márgenes de los libros, en la puerta de los lavabos… Pero jamás me hubiera imaginado que iba a tener un blog, que iba a participar con varias publicaciones, que iba a presentarme a algún concurso literario y muchísimo menos que me iban a publicar un libro… Esta es la otra noticia increíble de este 2013… La publicación de un libro en el que habrá una participación mía… Aun me tiemblan las piernas solo de pensarlo… ¡GRACIAS!

Y lo mejor sigue siendo que todo esto lo comparto contigo, que todo esto es posible gracias a ti, porque tú eres mi aliento, mi hombro y mi sonrisa. Porque tú eres mi todo y mi mitad, mi tesoro, mi caudal de oro… Porque tu eres la que hace esto posible, tu eres mi musa, mi joven y hermosa musa, mi musa de pies descalzos y de hombros redondeados que se acuesta a mi lado y me abraza las palabras, la imaginación y me muerde las ganas de escribir. Escribir de ti y de mí, de ti y por ti, de nosotras, de las dos, de mí contigo porque sin ti, no tendría ningún sentido. Así que por ti, mi vida, porque eres mi motor y haces posible todo lo que te propones… Incluso hacerme feliz. Gracias por ser mi vida y por sentarte a mi lado a contemplarla…

Lo increíble no es ser feliz… Lo increíble es que nos hagamos felices…. Tan felices…

Lo confieso… Estoy deseando ver a mi hermana. Me duele no estar con ella en esta etapa tan bonita y significativa de su vida. A veces pienso que las etapas más importantes de su vida, las ha pasado sin mí…

Lo confieso… Me gustaría estar allí con ella, pero no solo hoy, sino poder haber estado desde el primer día, desde el primer día que se hizo la prueba de embarazo y dio positivo…

Lo confieso… Sé que está feliz, sé que está enamorada, sé que está encantada con la nueva situación que está viviendo, con lo que se le viene encima y con el cambio que va a dar su vida. Esta distinta, está mayor, está feliz.

Lo confieso… Me gustaría haber ido con ella de médicos, de ecografías, a hacer la prueba del azúcar, llevármela a merendar si algún día le apetecía algo concreto… Me hubiera gustado estar allí cuando le dijeron que lo que venía en camino era una niña… Mi niña. Me hubiera gustado que mis manos sintieran las primeras patadas de mi sobrina…

Lo confieso… Me hubiera gustado ver cómo va creciendo la barriga, ver cómo cada día le sienta mejor el embarazo y cada día está más guapa, más ilusionada, más feliz… Me hubiera gustado decirle esto mismo si en algún momento le hubieran faltado las fuerzas…

Lo confieso… Me emociono cada vez que me envías una foto. Mi hermana… La pequeña… Con mi sobrina… Son fotos para enmarcarlas… Se te ve tan feliz, tan sonriente… Transmites todo esto a través de la foto… No dejes de hacerte fotos, porque estás preciosa.

Lo confieso… Tengo predilección por la foto que me mandas con la abuela… ( En verdad es la abuela de mi madre, mi bisabuela) En la que sale besándote la barriga… Me transmite tantísimas cosas esa foto, que cuando la veo, me emociono y se me empañan los ojos. Ahora solo de imaginármelo, ya los tengo empañados. Ojalá la abuela sea lo suficientemente fuerte como para aguantar los meses que quedan y poder coger a su tataranieta en brazos, sería precioso, como tú, como ella, como mi ahijada…

Lo confieso… Me hubiera gustado no estar tan lejos, hermana. Me hubiera gustado vivir toda esta etapa a tu lado, tomar nuestros cafés, que me cuentes cómo te vas encontrando, que vas sintiendo… Ir de tiendas y comprar ropita para la nena… Me hubiera gustado no perderme este momento, me hubiera gustado que los más de 800km en verdad no fueran tantos… Me hubieran gustado tantas cosas… Tantas…

Lo confieso… A veces tengo la sensación de que no he estado a tu lado en los momentos más complicados de tu vida. A veces tengo la sensación que cuando más me has necesitado, más lejos he estado yo. A veces tengo la sensación de que has crecido demasiado deprisa, que la vida te ha hecho dar el estirón antes de tiempo y madurar a contrarreloj. A veces tengo la sensación de que eres tan fuerte, tan valiente, tan decidida… Que no se a quién habrás salido, pero no cambies, no cambies nunca.

Lo confieso… No estoy lejos porque quiera, pero no puedo hacer otra cosa… Ojalá el nuevo año, además de una sobrina, me traiga buenas noticias… Ojalá pueda ver a mi sobrina crecer y no precisamente a golpe de fotos… Ojalá.

Lo confieso… Estoy muy orgullosa de ti, hermana, muchísimo. Por lo que eres, por lo que has conseguido y por como lo has hecho. Eres fuerte y valiente, eres decidida, eres alegra y divertida. Que nadie te cambie. Que no te cambie la vida, porque serás una madre increíble si consigues transmitir todo lo que tú eres, a mi sobrina. Te quiero, hermana.