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Tenía la necesidad de escribir hoy una entrada al blog. Sin duda alguna, hoy es un gran día, un gran martes, de esos que no olvidarás ni aunque recicles recuerdos. Hoy es martes, y me encanta.

Tengo la suerte de poder decir, que mi novela se publicará pronto, muy pronto. Antes de lo que pensabais, antes de lo que yo misma podía imaginar… Pronto. ¡Qué bonita palabra! Pronto…

He tenido la suerte de colaborar en varios proyectos, de publicar para varios medios, de realizar algún que otro programa de radio y de, por supuesto escribir. Siempre me he sentido muy orgullosa de todo aquello que he hecho, con lo que he colaborado y lo que he hecho, no puede ser de otra manera. Pero el orgullo que siento hoy, es indescriptible.

Ayer recibí un paquete muy especial, el paquete que traía mi mayor orgullo dentro, el paquete que contenía mi libro en su interior. No os voy a negar que ya lo había visto en formato libro el mes pasado, pero no había visto el definitivo, ese se me resistía un poco.
Abrí el paquete y cogí el libro, me encanta el olor de un libro nuevo ¿Y a vosotras? Y más, cuando reconoces la portada, el tipo de letra, lo que viene detrás de cada nueva página…

Pues bien, pronto, muy pronto estará publicada mi novela, mi primera novela, mi orgullo… He querido adelantaros aquí la portada, con el título y todo, para que podáis verla antes de que salga publicada oficialmente, es lo mínimo.

Por fin, me he decidido a publicar sin mi pseudíonimo, ese que durante tanto tiempo me ha escondido de la realdiad. Era la hora de poner mi firma personal, totalmente libre de capas que me oculten. Totalmente yo.

Así que nada más, compartir con todas vosotras mi alegría, mi orgullo y mi trabajo, porque ha sido duro sacar este proyecto a la luz, pero ahora que lo veo acabado, se que ha merecido la pena en todo. Es increíble ver la portada que yo misma he realizado, los acabados, el título y por supuesto, mi nombre debajo, es una sensación rara, pero increíble.

La verdad, que os confieso que siento miedo o quizá sólo sean nervios, no lo sé. Pero estoy encantada y feliz, muy feliz. Eso lo tengo claro.

 

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“Respira, ya estás fuera” nos cuenta la historia de Tania y su llegada a Barcelona para estudiar en la universidad. Atrás deja a su familia, a la que adora y su antigua vida, que espera poder cambiar y empezar de cero. “Respira, ya estás fuera”, es una historia de superación, de las que se escriben desde dentro de una misma, para que te toquen nada más leerla.

En cuánto esté disponible en Amazon, lo anunciaré en las redes sociales. Así que, comienza la cuenta atrás, amigas.

Un beso bien fuerte, y gracias. Gracias por todo.
Noe

Y vuelve a amanecer, a salir el sol, a ponerse a cero la cuenta de tu reloj.
Y vuelven a llenarse tus pulmones de aire, de aire puro que al respirar cura tu dolor más oscuro. El aire te llena, te completa, te hace levantarte y no te deja estar quieta.
Vas directa a la cocina sabes lo que tú necesitas, cafeína. Enciendes la cafetera y esperas. El olor te llega antes que el propio sabor y termina despertando a tu yo interior. Así sí que se empieza el día, con energía, cafeína y tu sueño escapando de tu cuerpo, rumbo al de la vecina.
El agua caliente desciende por tu cuerpo, desde tu frente hasta más debajo de tu vientre. Calma tu ansiedad, tu necesidad de más. El agua caliente te hace bien, te deja carente de nervios, de ansiedad e incluso de algún que otro malestar.

 

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Consultas la hora en tu reloj y desciendes las escaleras precipitadamente, como si tuvieras prisa porque comenzara tu día, tu jornada, tu turno…
No me gusta tener prisa ni cuando no tengo tiempo. No me gusta tener prisa, porque a veces, la cuenta atrás eclipsa el resto de cosas. No me gusta tener prisa, porque sin darte cuenta, la vida precipitas. No me gusta tener prisa, porque las cosas pasan tan rápido que ni te has percatado de esa escandalosa risa. No me gusta tener prisa, salvo cuando se trata de vivir.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. La gente piensa que le sobra el tiempo y esto amigos, es una de las cosas que siempre escasean, incluso a ti que muchas veces lo has malgastado e incluso regalado.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. El tiempo es lo más preciado que tenemos, no se puede comprar, no se puede volver atrás, no se puede recuperar… El tiempo es ahora, el tiempo es tuyo, es mío… El tiempo todo lo llena.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. Porque cada cuenta a cero es una nueva oportunidad de hacer lo que quieras. De ser feliz y de luchar por serlo, de luchar por lo que quieres conseguir, de hacer lo que quieras, salvo perderlo. Porque si lo pierdes, jamás podrás recuperarlo.
Vive con tiempo, pero sin perderlo. No dudes, no dudes más y lánzate a esa piscina que está llena de oportunidades, de buenas sensaciones, de nuevas personas a las que conocer, de nuevos sitios a los que viajar, de nuevos amores a los que besar… Lánzate, solamente vivirás una vez este día. Solamente una vez

 

Ahora es cuando comienzan los nervios y porque no decirlo, también algo de miedo. Cada vez va faltando menos para la publicación de mi primer libro, mi primera historia en solitario… ¡Y estoy muy nerviosa!

No ha sido fácil, nada fácil. Ha costado mucho llegar hasta aquí, hasta este punto. Pero ahora no vuelta atrás y además, yo no quiero que haya vuelta atrás. Esto es lo que siempre he soñado y lo que siempre he querido, es por eso que estoy tan nerviosa.

En esta semana comenzaré con la maquetación del libro y empezaré a buscar ideas para la portada del mismo. Quiero hacerlo todo yo, quiero que sea mi libro en todos los sentidos, en todos.

Tengo varias ideas para la portada, ahora solo falta llevarlas a cabo. Así que, esta semana me toca sacar la cámara a pasear junto a mi imaginación y explotarlas, hasta que consiga lo que quiero.

Quería hacer unas fotos a una pareja de chicas en algunos puntos en concreto de Barcelona, pero creo que al final no podrá ser así. Así que me toca cambiar el guion y dejarme llevar, y esperar a que el resultado sea lo que busco. Ojalá…

Ya tengo el número EIN, también tengo título… Día a día voy consiguiendo avanzar un poco más. No creo que esté para antes de final de año, pero quizá, comencemos el año con un libro nuevo… Tampoco estaría mal ¿no?

Así que nada, solo quería escribiros para contaros todas estas sensaciones que me impiden pensar en otra cosa que no sea eso, la publicación del libro. ¡¡Os iré informando!!

No hay nada fácil, al menos aquello que ansías no lo es, porque si lo fuese tú misma perderías el interés.
No hay nada imposible, al menos que tú lo sientas así, porque mientras te levantas y lo intentes, siempre lo podrás conseguir. El problema está cuando renuncias a lo posible.
No hay nada definitivo en esta vida porque todo cambia, todo avanza, todo sigue su curso, sigue su camino, su carencia… Como si nada.
No hay mejor compañera con el que compartir la vida que tú misma. Has de aprender a reconocerte para no odiarte. A comprenderte para valorarte. A callarte cuando solo necesitas gritar y a gritar cuando el mundo pide tú silencio. Aprenderás a querer más de ti que de nadie, a no esperar respuestas positivas, solo a generarlas… Aprenderás por ti o por tu compañera.
No hay peor enemigo que tú misma. Somos la cara y la cruz de una misma moneda. Somos el todo y la nada de una misma apuesta. Somos la antítesis hecha persona, la negación constante, la lucha interna entre barro y mirones. Somos la solución equivocada a un error que aún no se ha cometido, pero que ya lo esperas. Somos muchas cosas y a veces pensamos que todas malas, a veces pensamos mal.
No hay heroína tan valiente cómo tu misma. Te enfrentas al mundo día a día, sin coraza ni antifaz. Enfrentándote a tus miedos sin ni siquiera disfraz en la que esconder tu miedo, sin armadura con la que protegerte de la realidad y sin poderes para ahuyentar a los malos. Eso es ser valiente, el caer y sin embargo, día tras día, volver a la rutina. Volver al rin, volver a luchar o a vivir, pero sin miedo, sin capa ni poderes, porque no hay mejor poder, ni más fiero que la determinación de estar ahí, de luchar por algo. No huyas, ni te rindas, ni te escondas. El mejor poder eres tú.
Nos faltan muchas cosas, eso ya lo sabemos. Es algo curioso, porque cuando algo falta es más complicado contarlo, a pesar de no estar ahí, de no sumar en número. Pero, para que perder el tiempo contando aquello que no tenemos, aquello que no suma y aquello que solo nos distrae y nos hace volar hacia aquello que no tenemos… Quizá, todo sería más fácil si pensásemos en aquello que sí tenemos, porque mientras lo haces igual pierdes la cuenta y sonríes. Aunque sea un segundo o dos, sonreír de por sí, ya vale la pena.

No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas con el pie izquierdo y solo deseas que llegue la noche, para volverte a acostar y así, esconderte del mundo y de tu mal día bajo la colcha.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas y te dan ganas de tirar la toalla, sí, de dejarlo todo y comenzar de cero en alguna otra cosa. Dan ganas de tirar la toalla pero bien lejos, lejos de ti para que así, no vuelvas a por ella, no vuelvas a caer.
No todos los días son beunos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas deseando decirle al mundo que hoy, no te molesten, que hoy no estás, que hoy no oyes o simplemente desoyes. Hoy no es el día para escribirme, hoy no es el día para preguntarme porque hoy no es mi día y no quiero que a los demás les pase lo mismo. No es un buen día.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuese. Hay días en los que te levantas sabiendo que algo va mal. Lo palpas en el ambiente, lo hueles, lo sientes… Algo va mal, algo va a pasar… Y si algo puede salir mal, ese es el día, este día.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que te levantas preguntándote acerca de todo. ¿Podré con esto…? ¿Conseguiré aquello…? ¿Merece la pena tanto…? Todo lo cuestiones, todo. Desde tus ganas hasta tu condición de alcanzar ciertas cosas. Quizá el problema no sean esas preguntas, no. Porque las preguntas no muerden el alma ni la autoestima. Quizá el problema sea la respuesta a esas cuestiones. Y esa respuesta la sabes tú, solamente tú.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en el que llueven las noticias, las malas por supuesto, y el vaso está medio vacío. No sabes explicar muy bien por qué, pero existen. Ayer te acuestas siendo la persona más feliz, dejando tu mundo ordenado y tu conciencia bien tranquila y hoy ha cambiado todo.
No todos los días son buenos, ojalá lo fuesen. Hay días en los que tú misma sientes ese afán negativo que tiñe todo tu mundo de negro y tus pensamientos de inseguros. Ese día en el que sientes que pienses acerca de lo que pienses, estará mal. Porque tu humor, tu poder de realizar las cosas y tu energía están en negativo. Están en negativo porque algo ha salido mal, porque un par de cosas han salido mal y tu mundo, se ha venido abajo. Pero no es justo ¿NO crees? (Me pregunto a mí misma…)
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me daría una colleja y me obligaría a ponerme manos a la obra para seguir luchando y defendiendo aquello en lo que creo, sí eso haría.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me apremiaría a que siguiera luchando por todo aquello que sueño y por todo aquello que creo, cuando no estoy en plan negativa, que podré lograr.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, me daría un tiempo para pensar, recapacitar y sopesar todos esos planteamientos. Porque se, que esas noticias duelen y te hacen replantearte muchas cosas. Por eso mismo, igual debes sentarte y replanteártelas, sin miedo y sin pedir perdón. Piensa, piensa en ti.
Si yo no fuera yo y lo viera desde fuera, te diría tantas cosas… Pero claro, sigo siendo yo y no me veo desde fuera, pero me veo desde dentro y eso es una ventaja. Se lo que piensas y lo que sientes antes incluso de que lo comuniques o te lo calles. Conozco todos tus miedos e inseguridades, por eso sé por qué actúas de determinada manera, porqué aprietas tus puños o porque balanceas tu pierna cuando hablas con un desconocido. Sabría decirte que todo lo que sientes ahora, se resumiría en una sola cosa. Tienes miedo. Sí, miedo a diferentes cosas, pero al fin y al cabo, miedo. Tú, una tía valiente, que se pone el mundo por montera y echa a andar, tiene miedo, además el peor de los miedos. El miedo a defraudar a una misma, el miedo de tener que decirte que no has podido, que no lo has logrado, que no vales para esto o para aquello. Todo lo que te pasa se resume así, miedo.
Así que, ponte el mundo por montera y también algún satélite o algún otro planeta, ponte lo que quieras ¿De acuerdo? Pero levántate de esta silla y comienza a cambiar algo, lo que tú prefieras. Haz algo que te haga sentir bien y termine ayudando a combatir ese miedo. Lo que tú quieras, tienes elección.