Posts etiquetados ‘nacer’

Hacia frío, lo recuerdo perfectamente. Pero no en esa habitación y en ese preciso momento. Viniste rodeada de frío y sin embargo, nos calentaste a todos.

Nos hiciste esperar, te hiciste desear aún más sí cabe… Pero terminaste llegando. Lo recuerdo perfectamente.

Nos amontonamos todos enfrente del gran ventanal, mientras te lavaban por primera vez. Todos queríamos ponerte cara, poder verte por fin. 

Naciste preciosa. Morena a más no poder y con una melena, que la misma enfermera que te lavaba, terminó peinando.

Naciste grande, muy grande. Llegadte y te hiciste con cada uno de nosotros. Esos 4kg de niña y sus 56 cm se habían adueñado de mi y de todos los demás. Nos enamoramos como en las películas, a primera vista. Provocaste en nosotros la reacción de besarnos y de abrazarnos e incluso, algunos de llorar. Eso lo conseguiste con apenas segundos de vida… ¿Qué conseguirás a lo largo de los días?

Recuerdo perfectamente la primera vez que te toque. Estiré mi mano para tocar la tuya. Tu hiciste lo mismo y me agarraste mi dedo índice apretándolo con fuerza, saludándome y haciendo que desde ese día, me sintiera parte de este mundo. Fue una sensación tan increíble, que no puedo olvidarla.

Han pasado 365 días desde aquel primer momento… ¡Y saben a poco! No me canso de mirarte, como cuando aún estabas en la cuna del hospital y tu madre me pidió que te echara un ojo mientras se aseaba. Me acerqué entonces al borde de la cuna y me embobé mirándote. Así me encontró tu madre, como me había dejado.

No me cansó de ver las fotos y tomar consciencia de lo mayor que te estas haciendo. Es increíble lo bonita que es la vida cuando puedes verla tan de cerca, que la tomas el pulso. Tu has sido eso para mi este último año, el pulso de mi vida.

No me cansó de jugar contigo, aunque me tenga que poner en el suelo. No me canso de enseñarte a andar ni se sujetarte rl corre pasillos, aunque mis riñones… No me canso, porque tu me das energía.

No me canso de ver a mi chica junto a ti, mis dos mujeres preferidas juntas, sonriendo, haciéndote costillas y jugando juntas. Es una sensación tan especial, que me siento privilegiada de disfrutarla.

Así que, feliz 365 días, cariño. Sigue creciendo como hadta ahora y haciéndonos tan felices. Sigue tarareando e intentando pronunciar esas palabras que te pedimos. Sigue regalándome besos a través del teléfono cuando hacemos videollamada y sigue así, siendo feliz y sonriendo tanto. Eres preciosa, eres genial.

Te quiero, pequeña mía.

Anuncios

Hoy hace un mes, mi pequeña. Sí, hace un mes estábamos todos esperándote en aquella habitación que olía a nervios y sabía a ganas, sí ganas de ti.

Hoy hace un mes que caminaba nerviosa por aquellos pasillos, esperando ver a mi hermana, esperando ver a la niña a la que acaba de dar la vida.

Hoy hace un mes nos abrazábamos en la espera, nos sonreíamos entre sombras y nos tranquilizábamos con palabras. Teníamos ganas de ti.

Hoy hace un mes que me di cuenta que ibas a tener a la mejor madre del mundo, mi hermana. Lo sé, pequeña, lo sé porque para mí ha sido la mejor hermana, la mejor amiga, la mejor compañera, la mejor confidente, la mejor psicóloga en ocasiones, la mejor en todo lo que se ha propuesto, tanto es así, que para mí, tu madre es tantísimas cosas…

Hoy hace un mes que una enfermera atravesó el pasillo con una cuna, tu cuna, a toda velocidad, pero para mí el tiempo se paró, mi corazón bombeaba más despacio y pude verte. No sé si era tan grande el deseo que tenía de ponerte cara y ponerte piel para besarte, que yo te vi y me emocioné. Estabas preciosa, pequeña.

Hoy hace un mes que estábamos todos viendo cómo te bañaban y te peinaban por primera vez. Tenías tantísimo pelo… La enfermera te lavó y te desenredó el pelo y mientras, al otro lado del cristal te esperábamos… Todos, no faltó nadie… Nadie.

Hoy hace un mes que la enfermera entró empujando la cama de tu madre, que estaba preciosa. Salió más bonita que cuando entró, tienes suerte de tener esa madre.

Hoy hace un mes que me acerqué a la camilla en pleno pasillo y la abracé. La miré a los ojos, ya sabes que nunca mienten y estaban llenos de orgullo y de satisfacción, lo mismo que decía mi sonrisa tonta, mi mirada y mis lágrimas que ocultaba de vez en cuando.

Hoy hace un mes que, estando todos en la habitación hablando con tu madre, te trajo la enfermera y te puso en los brazos de tu padre. Te pudimos ver, te pudimos mirar, nos recreamos… Hubo lágrimas, muchas. Hubo risas. Hubo flases, muchos. Pero sobre todo había amor, mucho amor.

Hoy hace un mes en el que viví lo más bonito que me podía imaginar. Vi como tu papá te tenía en brazos y te miraba orgulloso, sonriendo… Vi como tu madre te esperaba en la cama, se colocó y se preparó para cogerte. No hay nada más maravilloso que ver a tu hermana pequeña teniendo en el regazo a la niña más preciosa que has visto nunca. Mi hermana sonreía y se perdía mirándola.

Hoy hace un mes que nos cambiaste la vida. Hoy hace un mes, justo un mes en el que sonreía y hacia la señal de la victoria.

Hoy hace un mes que mi vida está que rebosa de felicidad, de mimos, de sonrisas, de palabras…

Hoy hace un mes desde que viniste al mundo, llena de vida, llenando con tu llanto cualquier habitación. Hoy hace un mes en el que te besé por primera vez, aunque desde hace un mes, siempre que te veo, tu piel se hace mía. Hoy haces un mes, mi pequeña.

La vida es un momento, un momento cargado de vida.

La vida es un momento, un suspiro, un mirar el reloj y olvidar la hora… Eso es la vida.

La vida es un momento, una frase acertada, una frase deseada, una llamada a media mañana comunicando la noticia de la vida, de tu vida, sin duda de la suya…

La vida es un momento, es colgar y sonreír o llorar, o las dos cosas a la vez. Es sentir la vida correr por tus venas junto a los nervios, junto a un sinfín de emociones que hasta ese momento, no conocías. La vida es sentir.

La vida es un momento o quizá dos, o tres… Depende quien te cuente la vida, sabiendo que todas las vidas cuentan, que todos los momentos son válidos, que todos los momentos vividos no deberían desaparecer jamás…

La vida es un momento, pero vale más que una trilogía de sucesos vacías… La vida cambia cuando ves a tu hermana embarazada. La vida cambia cuando ves a tu hermana llena de vida, por dentro y por fuera, en sus ojos, en su sonrisa y en esa barriga que te pasarías horas tocando y besando… La vida está llena de vida, sin duda.

La vida es un momento en el que los nervios se apoderan de ti, de tu respiración, de tus manos nerviosas… Y solo necesitas saber que esa vida tan cercana a la tuya, se encuentra bien, se encuentra feliz… La vida es ese momento en el que suena el móvil y te manda una foto en la que ves lo bien que se encuentra.

La vida es un momento en el que sabes que la próxima vida está próxima. Notas la respiración acelerada, las palabras que se tropiezan en tu boca, tu andar despistado… Notas la vida que se aproxima.

La vida es un momento en el que las enfermeras, despreocupadas, se comunican que ya ha nacido, que está preciosa y que la van a traer… La vida es ese momento en el que decidiste esperar ahí, escuchar esa conversación y comunicar a todo el mundo, que la pequeña ya ha nacido.

La vida es un momento en el que la enfermera empuja distraída una cuna con una niña morena, con una gran melena y grande, muy grande…

La vida es un momento que vale por todo… No tiene precio que suban la persiana en “Nidos” y te dejen ver a la nueva vida que ha colmado la tuya de felicidad y apenas tiene minutos de vida…

La vida es un momento en el que ves como tu sobrina está perfectamente, está preciosa y grande. Las enfermeras le peinan su gran melena mientras la lavan. Esa niña es mi perdición, esa niña es mi vida, ha sido el momento de mi vida y por el momento, es mi vida.

La vida es un momento cuando todos, emocionados, nos dimos la enhorabuena y nos besamos.

La vida es un momento, el momento en que mi hermana irrumpe en el pasillo con su cama, y la miras y la ves preciosa. Preciosa es poco…

La vida es un momento y ese momento está lleno de satisfacción y de orgullo. Siempre he tenido a mi hermana presente para todo. Siempre la he admirado y querido, siempre la he apoyado y respetado, siempre la he querido más de lo que ella pueda imaginar y siempre me he sentido querida por ella a rabiar…

La vida es un momento en el que miras a los ojos a tu hermana y ves vida. La vida que transmiten sus ojos, plenos de felicidad…

La vida es un momento en el que la enfermera le coloca a la niña en su regazo y ella se emociona. Esa emoción eclipsa todos los demás sentimientos. Mi vello se eriza, mis ojos se inundan de plenitud y lloro.

La vida es un momento en el que cojo a la niña en mi regazo, le acaricio y ella, me agarra mi dedo con fuerza. Me mira, igual no ve, pero ella me mira, fijamente. La vida es ella, ella nos ha traído la vida.

La vida es un momento, eso sí, un momento tras otro… ¿Cuál es tu momento?

Y entonces, cerré los ojos y te vi.

Y entonces, cerré los ojos y te vi. Sí, pequeña, te vi. Te vi a pesar de tener los ojos cerrados, a pesar de no haberte visto nunca, a pesar de que ni siquiera has nacido, a pesar de mil pesares, te vi.

Tenías las mejillas sonrojadas y los ojos abiertos, muy abiertos. Me mirabas, devolviéndome el gesto. Estabas tranquila, serena. Movías tus manos, tus pequeñas y regordetas manos, de arriba abajo.

Y entonces te sentí, a años luz de ti y te sentí. Sí, te sentí, como se siente el aire en la cara, como se siente la falta en el alma, como se siente mi hermana cuando te mueves dentro de ella. Te sentí, sí. Muy dentro de mí, tan adentro que es imposible sacarlo, es imposible borrarlo. Te sentí tan fuerte, que tu sensación está en mí, tatuada, a fuego, a base de pensar en ti.

Y entonces te oí, sí, te oí. Nadie sabe cómo será tu voz, tu timbre… Yo voy un paso por delante, porque yo te oí, yo te escuché… No me llamabas, no llamabas a nadie. Pero te oí… No sé qué decías, no se a qué te referías, ni sé que querías… Pero te oí, tú lo sabes ¿Verdad?

Y entonces sonreí, si, y a mi risa le sustituyó una gran carcajada. Sí, sonreí, reí a carcajadas… Eras tú ¿Verdad? Que le estabas haciendo cosquillas a mis recuerdos, le estabas haciendo cosquillas a mi “yo interior”, que le estabas haciendo cosquillas a mi querida imaginación, a mi querida ilusión, a mi querida imagen de ti…

Y entonces lo entendí, sí, lo entendí… Tenía las respuestas, tu respuestas, mis preguntas… Aun no estás aquí y sin embargo lo llenas todo, ocupas todas nuestras mentes, todos nuestros sueños, todas nuestras ilusiones para el año 2014 están puestas en ti y aun no estás. Tu, que lo llenas todo sin estar, eres la que motiva estas letras, la que me impulsa a escribir, la que me impulsa a sonreír con solo imaginar tu cara, la que me impulsa a emocionarme solo con pensar en el momento en que tu madre, mi hermana, te ponga en mis brazos, sobre mí y pueda verte, por primera vez de tú a tú y besarte.

Y entones entendí lo feliz que nos has hecho. Te esperamos. Tenemos ganas de ti.

Y entonces entendí que vives con tanta fuerza dentro de mí, de mi imaginación, de mis ilusiones, de mis sueños… Que para mí eres real, para mí tienes ojos que miran y que ven, tienes una voz dulce y melosa, aunque aún no hayas pronunciado ni una sola palabra. Tienes unos labios gorditos que no paran de sonreír, de reír, de mascullar palabras…  Tienes una madre que te quiere por encima de todo, que te dará todo lo que tenga y que luchará por ti, siempre. No olvides, que tú, sin querer, solo por el hecho de existir, de venir en camino, has cambiado todo. De veras te lo digo, no te imaginas hasta qué punto has cambiado todo… Para bien.

Y entonces supe que te quería, sobrina.

Cómo todo lo bueno en esta vida… Mis vacaciones se acaban. Bueno, aun tenemos por delante tres días llenos de planes, escapadas, quedadas y cenas… Pero se acaban, cuando queramos darnos cuenta, estaremos de nuevo en Barcelona, disfrutando de nuestro día a día y volviendo a lo cotidiano, que para que engañarnos, ¡tampoco está mal!

Pero si hacemos balance de nuestros días fuera de la rutina, se nos queda un buen sabor de boca. Hemos pasado unos días increíbles lejos de Barcelona y muy cerca de toda mi gente.

Para mí es increíble poder pasear por mi ciudad con mi pareja y ver todos los sitios que han marcado mi vida, en diferentes aspectos, porque al fin y al cabo, he nacido y he crecido aquí y me siento más que orgullosa de ello.

Además, por suerte, soy de una ciudad con mucho pasado histórico y con muchos monumentos que lo acreditan. Recuerdo cuando iba al instituto que además de dar la historia o el arte de muchísimos sitios, nos “metían caña” con la historia de nuestra ciudad, con todo nuestro arte, con leyendas y anécdotas… Y ahora, varios años después, salgo a pasear con mi chica y le voy explicando todos los recuerdos que tengo sobre la historia y las leyendas.

Tengo la suerte de que a ella le encanta escuchar lo que le cuento, así que yo hablo y hablo sobre mil temas diferentes, mezclando unos con otros, porque a cada paso que damos, recuerdo una cosa… Y ella, paciente, me escucha, me pregunta las dudas que le surgen…

Pero e1n fin, nos han venido bien estos días, lejos de todo… lejos de ruidos, despertadores, jefes impacientes, atascos en las rondas… No me creeréis si os digo que casi… Ni he mirado el móvil… Estoy tan relajada y tan tranquila, que cuando saco el móvil y lo miro… Me asusto de la cantidad de mensajes o menciones que tengo…

Lo que más echaba de menos era escribir… Tengo pendientes varias publicaciones, pero como no paramos, no he podido sentarme dos minutos e informar de nuestros pasos, pero al final de esta semana volveremos a casa y seguiremos con nuestra rutina, que si os digo la verdad, me encanta… Aunque lo de madrugar no tanto… El resto, sí. Es nuestra vida, la que hemos ido construyendo las dos, a base de ideas, de gustos, de largas conversaciones, es NUESTRA vida, y para mí, es maravillosa.

Os mando un beso muy fuerte y deciros que a finales de esta semana estaré ya por allí dándolo todo…!!

Un saludo, muac!