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Buenas noches:

La noche es más larga de lo habitual. Hoy estoy en el tren de camino a mi tierra. Aún me quedan por delante casi 3 horas de viaje y no puedo dormir.
La maravilla de los teléfonos inteligentes e internet es que puedo escribir una entrada desde aquí, aunque ni sí quiera se donde estoy.
Me gusta viajar de noche porque parece que se me pasa antes. Siempre pienso que aunque sea, algo podré dormir… Aunque hoy creo que no lo conseguiré.
Mi madre me llamó hace una semana para decirme que la tenían que volver a operar. Tiene cáncer de piel y al parecer se le ha reproducido por tercera vez y le ha salido en dos sitios distintos. El viernes (mañana) la operan y de lo quitarán. Por eso voy a casa.
No os voy a engañar… Estoy preocupada, quizá ese. Sea el motivo por el que viajé con tanta rapidez como he podido…
Aunque sí os soy sincera soy optimista… Mucho.
Además, mi chica viaja conmigo. Ahora mismo está dormida como un bebé aquí, a mi lado. La he estado observando… Está tan tranquila y tan bonita… Me ha parecido que tenía frío así que he cogido una de esas mantas de viaje y la he tapado.
Vaya donde vaya, siempre llevo conmigo mi agenda con las mil cosas que tengo que hacer, mails pendientes, información que buscar.., y siempre dos o tres folios en blanco en los que poder dibujar mis pensamientos e intentar darles voz y forma.
Aquí os dejo los cuatro dibujos de este viaje de madrugada en el que no hay bostezos ni pijama.

Duerme la noche acuñando mis sueños.
Bostezando al cristal del tiempo.
Miles y miles de improperios.
Dignos de un loco o del más cuerdo

Porque sueño, sí. A veces a oscuras.
Otras sueño contigo, sin premura.
Otras recupero el aliento y la cordura.
Soñar es mi medicina, las heridas me cura.

Desenfundo la atención u las gafas.
No me gustaría perderme ni una palabra.
Ni sí quiera las esdrújulas ¡que macabra!
Soy una insensata sin miedo ni coraza.

Camino valiente, despacio y descalza.
Me sacudo el miedo, me calzo la templanza.
Te miro a los ojos, sin desconfianza.
¡No me falles! Mi sueño es la fianza.

Y cómo un mago que se saca cualquier cosa de la chistera o incluso de la manga, yo me saco palabras de mis manos. Palabras que huelen a ti, palabras que hablan de ti, palabras que te representan porque son tuyas, tienen tu mirar, tienen tu carencia, tienen tu ritmo marcado. Palabras que solo se separan por los puntos y aparte, palabras que se separan, porque al leer me quedo sin aire, palabras que se separan porque sin tinta se queda mi máquina, palabras que se separan sin querer, palabras que se separan porque cobran vida sobre tu piel…

Y no me pidas que te explique qué me pasa, porque no sabría que decirte. Pero desearía estar contigo, en casa, compartiendo los sueños, la almohada y dormirme a ti abrazada. Porque tus brazos son para mí una trinchera, donde me refugio de mi día, de mis noches, de mis enemigos más fieros, de mis miedos más incontrolables, de mis rarezas, de un mundo cruel, de un mundo injusto, de nuestro mundo.

Y se supone que la noche avanza, al igual que las manecillas de mi reloj, pero lo único que veo que florece son mis ganas de verte, de tenerte, de abrazarte tan y tan fuerte que con solo juntar nuestros latidos, pueda recuperar este tiempo perdido. Y se supone que la noche avanza, que nada retrocede, que cada vez está más cerca el amanecer, pero yo lo veo tan lejano, ya no sé a quién creer… Si a ese reloj que apenas se mueve, si a ese sol que se asoma impaciente, si a mis ganas de en mis brazos tenerte o a esta noche que su oscuridad desmiente…

Porque me he dado cuenta que no hay verdad más absoluta que el aquí y el ahora, que no hay más verdad que esta noche que he pasado aquí sola, que no hay más verdad que te he añorado a cada hora, que no hay más verdad que sé que tú me has añorado, mi soñadora. Porque sé que estarás dormida, soñando, descansando. Porque sé que estarás preciosa, conmovedora. Porque ojalá pudiera estar observándote, apartándote el pelo que te cae sobre la cara, abrazándote cuando tu piel añore mi piel, porque lo mejor de dormir a tu lado, es poder contra mí estrecharte. Porque lo mejor de dormir a tu lado, es contigo poder despertarme.

Veo esta hoja en blanco, miro dentro de mí y sé que tengo tantas cosas que contar, tantas cosas que hacer rimar, que inmediatamente, cojo mi boli y comienzo a dibujar y como si de un lienzo se tratase, comienzo a perfilar, a colorear los recuerdos a base de palabras esdrújulas.

Y así, palabra a palabra, pincelada a pincelada, yo me voy relajando, mis manos van dejando de temblar vigorosamente, mis recuerdos usan un filtro, usan la ley del embudo, y comienzo a recordar tantas y tantas cosas que me han hecho tan feliz…

Comienzo a rellenar de palabras el papel, comienzo a garabatear, como un niño pequeño, pero al igual que él, lleva un mensaje. Mis garabatos hablan de mí, hablan de ti, hablan de lo que tú quieras leer entre sus trazados imposibles. Hablan, de eso estoy segura, porque tú me lees, tu puedes entenderme, tú te emocionas cuando lo haces…

Y es caer la noche, asomarme a la ventana y sentirme tan pequeña en los ojos de la luna, sentirme tan transparente a su claridad, sentirme tan sumamente “yo misma” que necesito terminar de encontrarme, necesito sudar palabras, sudar esas cosas que me callo, sudar hasta empaparme la imaginación, sudar hasta perder la razón… Sudar.

Y me siento tan cómoda entre sombras… Y me siento tan cómoda en la penumbra. Así es como más me gusta escribir… Sin que me vean, sin ser vista a los ojos de cualquiera… Sin que se intuya el color de mis ojos, mis curvas, que me persiguen siempre, sin que se distinga el tono de mi piel.

Y me siento tan cómoda entre sombras… Y me siento tan cómoda en la penumbra. Que desde aquí, desde mi refugio, desde mi trinchera donde me siento fuerte, donde soy yo sin pesares ni porqués, donde miro a la vida a los ojos sin que me turbe, sin miedo, sin recelo… Porque desde mi refugio veo las cosas más claras, como si hubieran sido retocadas, como si acabara de amanecer en mi salón.

Y me siento tan cómoda entre sombras… Y me siento tan cómoda en la penumbra. Nadie me ve, nadie me oye y esa realidad me hace fuerte. Ninguna fuerza es tan importante como la de sentirte a salvo. Me siento a salvo en la oscuridad de mi casa, entre las sombras de mi refugio. Oteando la vida desde mi escritorio, escudriñando el horizonte, las metas a perseguir, las metas posibles, los sueños que quedan por cumplir…

Y me siento tan cómoda entre sombras… Y me siento tan cómoda en la penumbra. Que quería daros las buenas noches, sí, a todo el mundo que se deja caer por mi blog, a los que acostumbran a ello y a los que llegan por casualidad. A los que no se identifican conmigo, con mi vida, con mis historias… A los que se emocionan al sentir que no han sido los únicos en experimentar algo así… A los que se sienten tele transportados a otra vida, a otra historia. Así que a todos y cada uno de vosotros, buenas noches.

Y me siento tan cómoda entre sombras… Y me siento tan cómoda en la penumbra. Decimos hoy adiós a junio, arrancamos la hoja del calendario y damos la bienvenida al siguiente de la lista. Añadimos las cosas importantes en la hoja nueva, que siempre hay varias fechas señaladas. Comenzamos a escribir de nuevo, comenzamos una historia nueva. Tú eres el guionista, tú eres el protagonista, es tu historia, es tu vida, escribe, no te quedes callado, no te quedes sin palabras… ¡Escribe tu vida!

Me gusta leer, tumbarme en el sofá junto a una taza de café humeante y leer, sin preocupaciones, sin prisas, sin teléfono sonando… Empaparme en la historia, ser la protagonista, o la amiga de la protagonista y disfrutar por un rato de una vida que no es la mía.

Me gusta escribir, sentarme en mi escritorio con mi boli azul y vaciarme, vaciar mi mente, mi alma y sangrar cada una de las que cosas que atesoro dentro de mí. Escucho música, me embebo de mil y una sensaciones y esculpo estas palabras, brotan, nacen y mueren y alguna de ellas, deja huella en mí.

Me gusta hablar, conversar con la gente, oír sus voces e intuir su estado de ánimo. Me gusta conocer distintas formas de pensar, de vivir, de razonar… Porque en el fondo todos tenemos nuestra razón, nuestra verdad, nuestra piedra filosofal…

Me gusta mirarte cuando sé que no te das cuenta, cuando sé que no puedes mirar la cara de tonta que se me queda… Me gusta mirarte en silencio, en medio de un griterío, mientras comes, mientras caminas, mientras hablas por teléfono… Me gustas.

Me gusta tu voz, sí, el sonido de tu voz, tan pausado, tan tranquilo, tan… íntimo. Me gusta escucharte, me gusta que susurres mi nombre, me gusta que me menciones…

Me gusta el mar, me gusta la playa, me gusta escribir tonterías en la arena con el pie, me gusta pasear por la orilla, descalza, disfrutando de la brisa, recargando mi batería solar y salina. Me gusta que me dé el sol en la cara, cerrar los ojos y disfrutar de mi fotosíntesis particular.

Me gusta conducir, aunque en Barcelona capital no mucho, me gusta llevar el volante y conducir, disfrutar del paisaje, de la música que sirve de banda sonora para ese viaje en cuestión. Me gusta las conversaciones sobre las expectativas de lo que nos vamos a encontrar, lo que vamos a hacer, lo bien que lo vamos a pasar…

Me gusta el café… Adoro el café. Me da igual que sea verano o invierno, que sea de noche o que esté saliendo el sol, que esté sola o con toda mi familia… Me gusta su olor, que llega a cada rincón de mi casa. Me gusta su color, como tus ojos. Me gusta que me embriague con su cafeína, que despierte hasta partes de mi cuerpo que no estaban ni dormidas. Me gusta disfrutar de cómo excita a mis papilas gustativas antes de dejarse caer dentro de mí. Me gusta el café, su amargura, su textura, su olor…

Me gusta las noches de verano, como a Shakespeare. Las noches de verano son mágicas, cómicas, divertidas, llenas de sorpresas iluminadas por la luna, llenas de paseos nocturnos, llenas de sudores fríos a la hora de dormir, de baños en la noche de San Juan…

Me gusta la fotografía, las fotos, retratar el momento, captar la energía de “algo” en concreto. A pesar de tener buena memoria, me gusta tener un disco duro que guarde todo lo que mis ojos han visto y se han podido deleitar. Así que salgo con mi objetivo y capturo todo lo que de una manera u otra ha removido algo en mí, ha cambiado algo, me ha llamado por mi nombre, tuteándome, y ha hecho que me gire y que toda mi atención, todo mi campo visual y toda mi energía… Se dirija hacia allí, que congele, que capture, que robe ese instante.

Me gusta cuando disfrutaba de las fiestas de mi ciudad, de la feria, de las casetas, de las mil y una atracciones que montaban y que valían un ojo de la cara. Me gustaba ir a los conciertos, siempre venía gente muy importante y muy conocida a nivel nacional, así que si querías ver actuar a alguien, tenía que ser en las fiestas o bien en otra ciudad. Me gustaba mucho ir a las casetas con mis amigos. La mayoría de la gente bebía sidra, que es muy típica por allí. Me encanta la sidra, siempre que la bebo recuerdo esos momentos.

Me gusta ver los fuegos artificiales, noche oscura, y el cielo brillando, temblando.

Me gusta que haya alguien al otro lado, detrás de su pantalla de ordenador, que haya entrado en mi blog conscientemente, solo para leerme, solo para leer mi última entrada, solo por leer qué cosas me gustan, qué cosas escribo, qué cosas siento… Me gusta ver las estadísticas, que siento reconocer, miro cada poco, soy vanidosa quizá, pero es tal “subidón” el que me da cuando veo que me lee tanta gente, cuando veo la gente que repite, la gente que se había conectado esta misma semana y que ha vuelto a conectarse… Me gusta escribir para vosotrXs, me gusta saber que estáis ahí, a mi lado, leyéndome, apoyándome, disfrutando de las cosas que me pasan, que siento o que simplemente modelo para poder publicar… Me gusta teneros ahí.

La noche cae sobre mí, a plomo, sin miramientos. El cielo oscuro lo envuelve todo, desde la inmensa Barcelona hasta mi alma. Desde el mar Mediterráneo hasta mis sueños más profundos y secretos. La noche lo envuelve todo, con su manto negro, sin estrellas, sin concesiones.

La noche cae sobre mí. Todos duermen, mi alma piensa, mi alma escribe estas letras mientras yo, me embebo de esta oscuridad, mientras yo busco la luna entre la negrura.

La noche cae sobre mí y todos duermen, tú también, preciosa. Sé que estarás durmiendo, sé que estarás bien. Y yo, al tenerte lejos, al estar separada de ti, mientras busco la luna, te pienso, así es más corta la distancia que nos separa, así, mientras estás durmiendo, sin que te des cuenta y sin despertarte, te acaricio el pelo y te beso en la frente.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus ojos grandes, en la manera que me miran, en la manera que sé que me ven, no es mirar por mirar. Sé que me miras y que me ves, que ves lo que hay en mí, lo que siento, lo que pienso y lo que necesito a cada momento, lo sé, es lo que me haces sentir.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus labios gruesos, en tus labios sonrosados, en tus labios siempre intentando robarme un beso. Pienso en esos labios, en como dibujan la sonrisa más preciosa que ilumina mi día a día. Esa sonrisa que, por suerte, duerme cada noche al otro lado de mi almohada. Esa sonrisa que compartes conmigo y que se ha convertido en mi sino. Sí, ese es mi sino, el hacer que esa sonrisa salga todos los días a iluminar el mundo, mi mundo. Que esa sonrisa no se borre nunca, ni un solo segundo, porque de la misma manera que yo veo luz cuando la sacas a pasear, se que el resto de la gente también puede verlo. No hay nada más grande que hacer feliz a alguien solo por sonreír, y tú lo haces.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en tu dulce voz y como esa melodía pagana es capaz de transportarme a cualquier parte, cómo puede un simple hilo de voz calmar toda la ansiedad y liberarme de la carga que aplasta mis hombros, una simple voz, una voz dulce, tu voz, que calma todos mis males, que sacia todas mis necesidades y que, me acaricia el alma al darme las buenas noches.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en todos los miedos que me has hecho superar, en todas las batallas que contigo comencé a librar y que a día de hoy ya están superadas y olvidadas, en todos los complejos que ya no siento ni veo, gracias a ti, en todo el apoyo que recibo por tu parte en las mil y una empresas que inicio, en las mil y una que se me ocurren y en cada una que caigo o que fracaso.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en las ganas que tengo de poder estar en la cama, junto a ti, arropando tus sueños a base de besos, arropando tus sueños junto a los míos. Porque si tuviera el placer de estar ahora mismo acostada a tu lado, no lo dudes cariño, estaría abrazada a ti, dándote todo mi calor y mi cariño. Ojala estuviera allí contigo.

La noche cae sobre mí y todos duermen, en embargo yo estoy despierta. Busco la luna entre las tinieblas, entre este manto negruzco que ha caído hoy sobre el cielo de Barcelona. Busco el resplandor de la luna, dama indomable donde las haya, y así voy robando horas al reloj… Robando tiempo al tiempo va pasando la noche…Robando tiempo al tiempo llegaré antes a ti, al calor de nuestra casa, nuestro hogar, al calor de esos labios a los que he echado de menos toda la noche, al calor de una cama que a tu lado es mucho más que eso, es un refugio, mi refugio, el nuestro.

La noche cae sobre mí y todos duermen…