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Estamos solo a un día y medio de finalizar este 2014… Es tiempo de echar la vista atrás, de recapitular, de revivir cada momento que hemos compartido y de pensar en un año nuevo, mejorando los fallos de este anterior  y siguiendo hacia delante, porque hacia atrás, no hay salida.

En mi caso, este año ha sido uno de los mejores de mi vida, si no es el mejor… Ha sido un año lleno de grandísimos momentos familiares, de buenísimas noticias, de viajes increíbles, de conocer a personas maravillosas, de darme cuenta de quien está y quien no está a  mi lado… Ha sido increíble.

Si hay dos cosas que pensé que jamás tendría o conocería y si lo hacía, tardaría muchísimo sería una sobrina de mi hermana la pequeña y un libro. Este año, he tenido las dos. Mi sobrina nació en febrero, alegrándonos la vida a toda la familia. ¡Nos ha cambiado la vida! No os podría describir todos los sentimientos que esa niña ha despertado en mí. Es mirarla y pensar millones de cosas, solo querer estar con ella, enseñarle tantísimas cosas, jugar, cantar, gatear… (Sí, con ella gateo…) Esa niña te hace replantearte toda tu vida. Jamás pensé yo que tendría una sobrina de mi hermana tan pronto y sin embargo, si antes de febrero estaba orgullosa de mi hermana por todo lo que ha hecho y todo lo que ha conseguido, ahora más. Es una madre fantástica y da gusto verla cómo se maneja con la niña, con los pañales, con los potitos y biberones… Es increíble verla tan mayor, a pesar de ser tan joven. Es increíble verla como me explica y me intenta enseñar las cosas de la niña. Los potitos, la manera de cambiar los pañales, como la baña… Mi hermana pequeña me está enseñando como cuidar a un bebé. Su bebé y desde febrero, mi niña querida.

La otra cosa que jamás pensé que llevaría a cabo, sería publicar algo. Me daba igual un relato que una historia corta. Jamás pensé que lo conseguiría, pero mira, nunca digas jamás, sino lucha por conseguirlo y no te canses de arriesgar y de apostar por ti, porque solo tú tienes la solución a ese problema. Esforzarte más, ser más tenaz, más constante y continuar hacia delante. ¿El resultado? No es solo “Historia para tres”, que me está dando tan buenas noticias… No es solo eso, es lo que el libro ha conseguido. Desde que publicamos, hace unos 15 días, todo han sido buenas reseñas, buenas noticias. A la gente le ha gustado y la verdad, ha tenido una buena acogida. Eso ha hecho que me replantee muchas cosas. Hasta hace bien poco, solo era una chica que tenía un blog en el que se “vaciaba”. Contaba mis cosas, mi día a día, mis pensamientos más íntimos, mis anhelos… No era más que un grito al vacío. Sin embargo, poco a poco me fui creyendo más que podía escribir historias y llegaron los concursos y con ellos los premios… Premios a mis relatos, premios a mi blog y yo, aunque no lo creáis, sin poder creérmelo, pero aquí estamos, con mi primer relato en un libro a la venta, preparando mi propia novela y con muchísima ilusión. Así que, que os sirva de lección. Ve a por todo lo que sueñes y borra de una vez la palabra “jamás” de tu diccionario, porque todo se puede conseguir.

Pero por suerte, esto es solo el principio. Otro año más, me siento la mujer más grande del universo. Siempre tengo cerca a mi chica, que es la que me empuja y la que me anima a todo. Es mi sombra, mi buen hacer, mi conciencia cuando creo perderla, mi aliento, mi mitad. Ella es la que vuelve a conseguir seis años después, que cerremos el año hasta arriba de felicidad. Me encanta como congeniamos y la compañía que nos hacemos. Sin duda alguna, es la persona en la que más confío. Le cuento de todo, sin miramientos, todo.  Nos pasamos horas hablando y a veces, cuando vamos a la cama, seguimos contándonos cosas. Anécdotas, sueños, historias para no dormir… Así que, gracias a ti mi amor, porque tú me haces grande por estar a mi lado. Tú me insististe para que escribiera más, para que me apuntara a la universidad, para que me presentara a algún concurso literario… Tú tienes casi toda la culpa de que este año, haya sido fabuloso. Tú creíste en mí desde el principio, cuando ni siquiera yo misma creía. Gracias.

Por fin nos hemos apuntado a inglés, que siempre estábamos mirándolo pero por una cosa o por otra, al final lo dejábamos. Estamos encantadas con las clases y nos va genial, ¡cualquier día hago una entrada solo en inglés!

Por suerte, este año hemos podido viajar mucho, no hemos parado. No solo por todo Cataluña, que es por donde nos movemos los fines de semana. Hemos estado por la montaña, hemos hecho millones de rutas, conocido pueblos remotos y preciosos en los que saco a pasear mi cámara y me siento la persona más feliz del mundo. Hemos hecho rafting en los pirineos, que jamás lo olvidaré. Hemos hecho parapente. Hemos viajado por Cantabria y montado a caballo, por segunda vez este año, pero por la playa… ¡Que fue precioso!  Nos hemos hecho nuestra rutita… París, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes, Amsterdam, Marken y Volendam. Y fue espectacular viajar contigo por todos esos sitios de ensueño y poder disfrutar de unos paisajes increíbles.  Hemos viajado mucho por la zona de mi casa, para poder ver a la niña crecer. No hemos parado, sin duda alguna, no hemos parado y sé que este año, vienen más cosas.

Me gusta eso, el no parar de hacer cosas y cuando paramos, que solo sea para descansar y coger aire, para continuar, por supuesto.

Ha sido un año bueno en cuanto a salud. Operaron a mi madre y al parecer, hasta nuevo aviso, está libre de cáncer, por lo que, a pesar del susto que nos llevamos y del ingreso en el hospital, seguimos limpias y luchando, sin descuidar las revisiones.

Aunque mi dedo no volverá a ser el mismo, lo tengo más que aceptado y podría decir, superado. Tener un golpe como el que tuve yo y que solo me pasara eso, es para dar gracias, así que, hacia delante. Además, desde que no le doy tanta importancia a la lesión, parece que hasta me duele menos…

Por suerte, mi abuela, que es mi bisabuela, aún está con nosotros, luchando día a día para seguir otro año más. He tenido la gran suerte de verla junto a mi sobrina, su tataranieta. Eso no se me olvidará en la vida.

Ha sido un año en el que he aprendido mucho, aunque aún me queda tanto… ¡Que me da hasta mareo! No es fácil tropezar mil veces, no. Pero más duro es levantarse y todas lo hemos hecho. Así que, seguir así y luchar por lo que queréis. Cuando has estado en lo más hondo, sabes lo duro que es, así que no miréis hacia abajo, al no ser que queráis ver lo que habéis recorrido.

Y el único punto negativo que podemos poner, es Neo y Kira. Nuestro gato y la perrita de mi chica. Este año se han ido… Pero nos quedamos, como no puede ser de otra manera, con todo lo que nos han aportado y lo mucho que nos han querido. ¡No os olvidamos!

Gracias a todas por este año, porque parte de culpa la tenéis vosotras, que me animáis, que me escribís y que me sonrojáis. Sois geniales y sin duda alguna, tenéis un hueco más que grande en mí. Gracias de corazón a todas aquellas personas que me han apoyado, lo valoro muchísimo.

Adiós 2014…

¡¡Feliz 2015!!

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Hay cosas que no se pueden obviar… Hay cosas que no se pueden pasar por alto. Hay cosas que son tan bonitas, que no quiero obviarlas, que no quiero olvidarlas, que no quiero pasar por encima sin mencionarlas….

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Algo dentro de mí lo grita. Sé que me quieres por cómo eres conmigo, insuperable. Sé que me quieres porque siento como me miras, me miras cómo si me vieras. Eso me hace sentir increíblemente bien, increíblemente cómoda… Me haces sentir como una tarde de domingo en pijama en el sofá, abrazada a ti y sujetando una gran taza de café recién hecho.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. No sé exactamente desde cuándo, no sé exactamente cómo… Pero sé que desde hace mucho, estar contigo es cómo estar en casa. Todo es fácil. Estar contigo es fácil, tú haces que todo resulte fácil.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Hay cosas que una no sabe por qué las sabe y por qué está segura. Esta es una de esas cosas. No necesito explicar nada más ni que tú me expliques nada. Me vale con que me mires, porque cuando un sentimiento es tan grande, cada parte de tu cuerpo lo sabe y lo transmite. Una mirada, una caricia, un pensamiento, un… Todo está conectado, todo nos conecta, mi amor.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Nunca nadie se había preocupado por mí tanto como tu. Adoro tus mensajes de  “Avísame cuando llegues”, “Ten cuidado”, “Llámame al llegar”, “Abrígate bien, hace frio”…. Esos mensajes que hacen que me derrita.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. No hay nada más que vernos juntas. Siempre tan unidas, siempre tan compenetradas, siempre volcadas la una en la otra, para todo. Puede que fallen muchas cosas en nuestra vida, mi amor, o quizá no tantas, pero tengo la suerte de que, al tenerte a mi lado, me siento más segura y más fuerte. No me falles tú.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Sé que sabes lo mucho que te quiero, pero creo que no sabes lo mucho que te puedo llegar a querer, porque ni yo misma sabía que se podía querer a este nivel.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Sabes todo de mí, casi mejor que yo. Me conoces de cerca y me reconoces de lejos. Conoces mi forma de andar y de reir, mi forma de coger un vaso o de pedir un café en una cafetería. Me conoces como para dibujarme al detalle, conoces mis imperfecciones más visibles,  y las aplaudes. Conoces mis miedos más oscuros y escondidos, y los calmas sin llamar la atención. Conoces mi pasado y valoras mi sinceridad. Conoces todo lo que una persona puede llegar a conocer de mí, pero no solo eso. Conoces hasta donde yo ya me pierdo… Me conoces como nadie. Me quieres como nadie.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Te miro como tú me miras a mí, con la certeza de haber encontrado lo que muchos tardan años y otros, por desgracia, nunca encuentran. Nos miramos como conocedoras de un gran secreto, el de la vida. Nos miramos y nos decimos un mundo en unas milésimas de segundo. Nos miramos para seguir vivas, nos miramos por costumbre, por desafío. Nos miramos porque sin tus ojos sobre mí, no podría seguir.

El otro día miré el calendario y vi que era día 7… Y entonces vino a mi cabeza… ¡Hace 6 años que llegué a esta increíble ciudad!

El 7 de junio del 2008 salía de mi casa en Alicante con destino la ciudad condal. Llevaba el coche lleno de maletas, de ropa, de recuerdos… Todo lo que me entraba en el coche, me lo traje y aun así, siempre es poco.

Por aquel entonces tenía una relación de esas que es difícil catalogar porque dependía del día, de la hora, o del estado de ánimo. Ella me acompañó y me ayudó con la mudanza y con todo. Me ayudó muchísimo en todo.

Me dolió mucho despedirme de ella y del resto de amigas que allí dejaba. Cuando me despedí de todas y las veía llorando mientras me alejaba, supe que una parte de mí se quedaría siempre allí, con ellas…

Las visitas se sucedieron en el mes siguiente, tanto por mi parte como por la parte de ella, aunque el jarro de agua fría no tardaría en llegar. Una tarde me llamó y me explicó que había quedado para tomar un café con un chico que le había presentado una compañera de trabajo. No le di ninguna importancia, ninguna. Hoy, ese chico es su marido y el padre de sus dos hijos.

Me sentí traicionada cómo nunca jamás lo he vuelto a sentir. No creo que jamás entienda el daño que me hizo… Aunque a día de hoy, tampoco es que me preocupe mucho

Mi vida se convirtió en una espiral de trabajo, casa, casa y trabajo. La espiral estaba acabando conmigo, aunque aún me quedaban más “buenas noticias”.

En agosto, la chica con la que compartía el piso decidió dejarlo y por supuesto, sin avisarme. Pasé de pagar 450 al doble sin darme cuenta… La espiral se había convertido en una obligación total. Cualquier gasto extra, supondría la ruina…

Me veía encerrada en casa, entre esas cuatro paredes, haciéndome miles de preguntas y sin obtener ninguna respuesta… Pasaron muchas otras cosas, por supuesto, con relación a la chica, pero en definitiva, podemos decir, que rompimos todo contacto… Rompimos con todo.

En noviembre mi vida comenzó a cambiar… Notaba que tenía mejor animo, que me relacionaba más aun con los compañeros de trabajo, con los que salía de vez en cuando a tomar un café o una cerveza… En noviembre me ofrecieron un chollo. Un piso muy bien de precio y en Barcelona capital, no a 40km como estaba yo… No lo dudé… Oportunidades así, muy pocas.

Con el piso nuevo, dinero en el bolsillo y sin tanta preocupación, comencé a  ver que Barcelona me sonreía y que Barcelona tenía un encanto de ese que te engancha…

En enero conocí a  mi chica… Me enamoré enseguida de ella.

En la primera cita que tuvimos, nos quedamos hablando en mi coche hasta las 4 de la madrugada… Ninguna de las dos quería decir adiós… Porque había sido un día tan bueno…

Desde ese enero del 2009 hasta hoy siento que mi suerte ha cambiado, que mi visión del mundo, de Barcelona, del amor, de las chicas y de lo que es querer, necesitar y valorar a alguien ha cambiado.

Gracias cariño por hacer de estos 6 años la mejor lección de vida… Por enseñarme que no es malo tocar fondo, lo malo es no levantar cabeza. Yo la levanté y pude verte y cuando vi que me sonrías, mi vida cambió. Tu sonrisa y tu ilusión se han convertido en mi brújula.

Cuando me imaginaba en pareja, viviendo y compartiendo todo… Jamás me imaginé un grado de compromiso como el que tengo yo con ella. Lo hacemos todo juntas y compartimos todo. Jamás pensé que sería tan feliz…

Me acuerdo mucho de mi vida de antes de Barcelona, por supuesto que sí. Pero mi vida está aquí, con ella. Las dos formamos un buen equipo, el mejor de los equipos.

 

 

 

Para muchos de nosotros puede parecer que ha pasado mucho tiempo, pero lo cierto es que no es así, solo han pasado 24 años desde que la homosexualidad dejó de considerarse una enfermedad. Hace solo 24 años que ya no nos consideran enfermos mentarles por sentir atracción por personas de nuestro mismo sexo… Hace 24 años ya había televisión en color, había videoconsolas y otros inventos revolucionarios, pero también había homofobia y mucha.

Hace 24 años, tenía yo cinco… Y creía que el mundo era un lugar en el que nadie podría faltarte al respeto, ni infravalorarte como persona por ser quien eres y ser cómo eres, pero yo solo tenía cinco años y un millón de experiencias por delante.

Es cierto que a pesar de que ha pasado el tiempo, a pesar de que ya no se considera una enfermedad, a pesar de que se ha regulado la situación de las parejas que conviven juntas, que se quieren casar o incluso formar una familia, es cierto que aún queda demasiado por lo que luchar. En cuanto a derechos, podemos afirmar que sí, que hemos “ganado más derechos”, pero para mí eso no es ganarlos… ¿Por qué se considera que he ganado derechos cuando simplemente se ha equiparado mi situación a la del resto de la población que vive en España?

Estamos muy equivocados… Muchas veces, la gente comenta que ya hemos avanzado… Que ya hemos conseguido esta y aquella cosa… Pero yo no tendría que luchar por conseguir unos derechos que deberían serme intrínsecos por el mero hecho de ser una persona y sin embargo, me tengo que sentir orgullosa de que no me consideren una enferma mental, de que no me arresten, ni me condenen a alguna cárcel, de que me dejen convivir y formar una familia con otra mujer… Porque al final, mi vida ha sido un regalo de todos aquellos que han querido cambiar las cosas…

El pasado día 17 de mayo se celebró este día, el día internacional contra la homofobia y la transfobia. El pasado 17 de mayo se rememoró que ya no es una enfermedad mental y que la mayoría de los países desarrollados aceptan a las parejas del mismo sexo, aunque no hay que olvidar que aún quedan más de 80 países que condenan a las  personas del mismo sexo, desde a prisiones hasta la pena de muerte… Aún queda tanto por hacer…

Yo celebré ese día con mi chica, como si fuera un día más… Porque para mí, cada día a su lado, es una lucha contra la homofobia y apoyando la visibilidad lésbica. No hay nada mejor que mostrarse para que lleguen a respetarte. El tabú mata, el tabú engaña.

Se tu misma, porque al final solo te engañas a ti…

pinguino2

Hace un tiempo leí que los pingüinos eran de los animales más románticos. Se pasaban media vida buscando su media naranja, su amor verdadero, pero una vez que lo encontraban, pasaban juntos el resto de su vida.

No descansan, recorren muchísimas distancias en un ambiente totalmente helado para buscar a su pareja, a su compañera de viaje… Hasta que la encuentran.

Se complementan de tal manera, que a partir de que se eligen lo hacen todo juntos. Los dos ayudan en la crianza de los hijos, en la búsqueda de comida y en la creación de un hogar.

Juntos, sintiéndose complementados, perfeccionados por la presencia del otro, colmados de amor, de felicidad, colmados de vida y sintiéndose colmados por ella, así, envejecen, juntos, de la misma manera que se enamoraron, de la misma manera que se juraron pasar sus días juntos…

Un día, después de un día duro de trabajo, de estudio, de vida en general, cuando ya estábamos en la cama, cada una en los brazos de la otra y comentábamos lo que nos había deparado el día, le comenté esta historia, porque de una manera o de otra, me había encantado conocerla. A ella también le entusiasmó saberlo. Entonces me incorporé, me apoyé sobre mi brazo, la besé en los labios y la miré a los ojos…:” ¿Quieres ser mi “pingüina”? “. Le pregunté de la manera más dulce que supe. Las dos estallamos en risas y nos besamos sonriendo a la vida, sonriendo al destino…Yo le sonreía a ella, que para mí, es todo lo anterior.

 

Hace unos días fue nuestro cumpleaños. Y ella fue la primera en darme uno de los regalos. Recorrió el pasillo con un paquete entre las manos… “¿Qué será? ¿Qué será?” Venía diciendo mientras se reía de manera maliciosa… Yo ardía en deseos de arrancar el papel que cubría el regalo y salir de dudas… Pero se hizo desear, me hizo que deseara hacerlo.

Era un pingüino, sí. Cuando rompí el papel y el animalito salió saludándome, yo sonreí como solo sonríen las personas que son conocedores de un gran secreto, de una gran verdad, de un gran sentimiento… “Sí quiero ser tu “pingüina”… Porque tú ya eres la mía”.

Así que, de esta manera tan bonita, de esta manera tan divertida, tan diferente, tan inusual, un día más, nos demostramos lo que somos la una para la otra, su mitad, su vida…

Porque yo no sé cuánto tiempo había estado buscando a esta chica, nunca lo he calculado… Pero siempre supe que quería a alguien como ella. Con sus defectos, con sus virtudes, con su sonrisa y sus labios gruesos, con su cicatriz en el ojo, con sus manos morenas, con la fascinación con la que pinta su mirada cuando le cuentas alguna cosa que le interesa, por su amor por los niños, por sus ganas de jugar, a pesar de seguir cumpliendo años, por tener ese alma, esas ganas de dar, de ayudar, de compartir, de participar… Por sentirse especial, por su fortaleza, que me arrastra, que me lleva, que me empuja cuando no puedo ni moverme. Por su gran amor, tanto que dar… tanto que ella misma da… Por ella, que sabía que estaba en algún lado, que no la había imaginado, que existía, no solo en papel, no solo entre letras… Existía, porque la encontré.

Creo que jamás podré olvidar el pasado día 10 de septiembre… Y no es para menos.

El pasado martes pasaron dos hechos que para mí son muy importantes y que los he valorado mucho. Ese día el dijeron a mi hermana el sexo del bebé, cosa que os diré más adelante, por supuesto. Y la otra cosa es que ese día mi pareja y yo hacíamos un año de pareja de hecho.

 

Vayamos por “mi aniversario”. Pues bien, en verdad, nuestro aniversario, el de siempre, el que siempre hemos celebrado es en enero, que es cuando comenzamos a salir… Pero ahora hace un año que nos hicimos pareja de hecho y… ¿Por qué no celebrarlo?

Creo que los aniversarios, aunque su nombre me lleve la contrario, no han de celebrarse solo una vez al año. O explicado de otra manera, no debería solo de importar un día cada 365. El aniversario debería de celebrarse a diario, porque cada día puede ser un regalo si sabes cómo aprovecharlo.

Hay dos cosas que me definen perfectamente y que, según las mires, pueden ser una bendición o tu propio infierno. Una es que adoro la fotografía, cosa que creo que ya os he comentado. Tengo fotos de todas las cosas que os podréis imaginar y al llegar a casa las guardo con la fecha y el lugar donde las realicé. Y la otra “bendición” es mi memoria… Tengo una buena memoria, me acuerdo de las cosas más insignificantes o carentes de significado para muchos… Pero para mí, cargadas de magia. ¿Cuál es el problema? Que solo con pararme a pensar, recuerdo cosas que hice hace un año, lógicamente, cosas concretas, cosas algo especiales… ¿Cuál es el problema? Que tanto ella, cómo yo, procuramos y luchamos porque cada día sea distinto, porque cada semana tengamos mil recuerdos… Yo por mí, desde hace más de cuatro años, cada bien poco podría celebrar mi aniversario, porque siempre recuerdo algo que hice con ella en esa misma fecha…

Al principio… No sabía si celebrarlo, si no… Si comprarle un detalle… Si llevarla a cenar… Pero ¿Sabéis qué? Ya está bien de que el calendario me avise de cuando he de tener un detalle o invitarla a cenar… Ya está bien… Así que si salimos a cenar o tengo un detalle con ella o lo que sea… Que sea porque es lo que más deseo y porque la sonrisa y la cara de sorpresa que pone cuando la sorprendo, vale más que cualquier calendario, cualquier aniversario y cualquier cosa… Es de esas pocas… Que no se compran con dinero, pero tampoco pueden pagarse.

Y en lo referente a mi hermana… Sabíamos desde hace tiempo que el día 10 le harían la “ecografía”, en la que le dirían ya el sexo del bebé.

Siempre, cuando ves a una embarazada, la gente se aventura a decir, a apostar, a vaticinar el sexo de la criatura que lleva dentro… Nosotros no somos diferentes al resto…

Tanto mi chica como yo, desde hace ya tiempo, sospechábamos o teníamos el pálpito, llamarlo como queráis, de que sería una niña… El caso es que hablando con mi hermana nos dijo que tanto ella, como mi cuñado también creían que sería una niña…

Cuando la vimos hace unos días, que ya se le notaba más el embarazo, tenía la barriga muy redondita, y la cara también. Dicen, se cuenta, se rumorea… que cuando la forma de tu barriga es así, es porque llevas una niña… Yo la verdad, que no se si creer en estas cosas, pero yo también sentía que sería tía de una niña…

Ayer me llamó mi hermana para confirmarme lo que esperábamos. Será una niña… Una nena…

Estamos encantadas, las cosas como son. A mí la verdad, si os soy sincera, me daba igual una cosa que otra. Me hace tantísima ilusión el ser tía, que el resto, me es igual.

A veces, cuando salía a dar un paseo y veía algún vestido o algún peluche… Decía…”Espérate… espérate…” ¿Ahora? Al menos se lo que es… Y a partir de ahí… Ya puedo ir haciendo cosas…

Para mi pequeña, que algún día lo leerá, porque yo se lo enseñaré… El día 10 de septiembre, estando tu madre de cinco meses, me hiciste ya inmensamente feliz. No lo olvidaré, jamás…

Pues llegó el momento de hablaros de mi bollo drama particular. Todas las bolleras tenemos siempre alguno.

Me costaba entablar amistad con chicas que fueran como yo. Si me costaba hacer amistades, imaginaros el resto de las cosas. Así que me abrí un perfil en chueca y comencé a chatear. Puede parecer típico, pero lo único que buscaba era hablar con más chicas, conocer, poder explicarnos cosas que solo nosotras conocemos. Así, de esta manera, conocí a mi amiga Isa, a la que tardaría por lo menos dos años en conocer en persona y con la cual he mantenido la relación, hasta el punto que esta noche vieja pasada, ella y su novia han venido a mi casa.

Pero también apareció esta chica. La llamaremos M. Comenzamos a hablar y el tiempo se nos iba de las manos. Nos reíamos mucho, y eso lo valoro en cualquier relación. Al cabo de un tiempo decidimos quedar y vernos. Os puedo asegurar que soy muy tímida y más con alguien que no he visto nunca pero con ella sentí  un vínculo, una conexión especial, no sabía si era que me gustaba o qué, pero algo había. Así que quedamos en un sitio céntrico. Cuando la ví venir la reconocí inmediatamente. He de decir que no me gusta juzgar a las personas y mucho menos sin conocer. Pero la primera impresión, siendo sincera, no me llamó la atención.

Nos saludamos mientras nos poníamos como dos tomates y le dije de ir a tomar un café, las que me conocéis sabeis que adoro el café, pero al final optamos por ir a un parque, hacía buena temperatura y allí nos sentamos. Estuvimos hablando hasta que se hizo de noche. Se nos pasó el tiempo volando. A pesar de nuestra timidez, habíamos estado horas sentadas en un parque hablando de todos los temas, riéndo… Eso me gustó. Al día siguiente volvimos a vernos, y al siguiente también. Y llegó el fin de semana y me propuso salir de fiesta, por el ambiente, con ella. A pesar de que me daba un poco de cosa, no se si era miedo a lo desconocido o qué pero al final accedí.

Cuando entré y vi el local, he de decir que me recordó a los típicos locales de películas de ambiente de hace mil años. Era muy pequeño, viejo, la instalación de la música y luces muy antigua…  Pero había muy buen ambiente, todos se conocían, se saludaban con un abrazo y las cervezas valían un euro… ¿Necesitaba más motivos?

Me presentó a cada una de las personas del local, se que suena cómo que hubiera 100 personas, pero no creo que hubiera más de 10. Este día, conocí a uno de los chicos que se convertiría con el tiempo en uno de mis mejores amigos, D.

A pesar de estar un poco cohibida, me lo pasé bien, y me encontré con una de las chicas que estudió conmigo en el colegio, una de las chicas que yo consideraba mala influencia, fue una de las que golpeó a mi amiga en los aseos de la discoteca. Allí estaba. No sabría deciros quien se sorprendió más cuando cruzamos la mirada. Era una de las mejores amigas de esta chica.

La noche transcurrió bien, disfrutamos, pudimos conocernos en otros ambientes más distendidos, nos bebimos unas cervezas y conocí a varios de sus amigos. Así comenzó nuestra relación, hecha poco a poco, de día a día.

Pero todo lo bueno se acaba y el tiempo de estar a diario juntas llegaba a su fin. Tenía que volver a Madrid y me iba triste. Era la primera vez que tenía una pareja y estaba lejos, no sabría explicaros exactamente como me sentía, pero era como si me quedara desnuda cada vez que nos despedíamos. El año anterior no quería ni ir a mi casa y ahora no paraba de ir… Cosas de la vida.

Pero algo cambió, supongo que sería así desde el principio pero no me di cuenta, me nublaba la ilusión, pero se convirtió en la chica más celosa, posesiva y controladora que he conocido jamás. Si estaba con el teléfono comunicando, bronca ; Si tardaba en responder a un SMS, bronca; si me tenía que quedar en Madrid por cosas de fuerza mayor, bronca; Total, que ese año discutimos lo que no he discutido yo en mi vida. A pesar de que yo soy muy tranquila, tengo mucha paciencia, no levanto la voz…

Llegó el final del curso. Había vuelto a ser un año intenso, muchas emociones, muchas amistades nuevas, muchas experiencias, sentimientos nuevos, sentimientos encontrados… Pero el balance, como siempre, positivo. Me iba cargada de mil cosas nuevas. Hasta me compré un coche,que era una de mis ilusiones.

Me fui a vivir a una ciudad costera de Alicante, una ciudad bonita, pero sobre todo costera, es un dato importante, teniendo en cuenta que soy del interior y del norte. Tenía 21 años, la vida entera por delante y ganas de comerme el mundo. La relación con esta chica iba como desde el principio, a trompicones, pero aunque parezca raro, yo la quería y luchaba día a día. Pero si ya Madrid estaba lejos, no os digo Alicante.

Me alquilé un piso de 110 m2 en el centro, con vistas exquisitas. Le propuse que se viniera a vivir conmigo, que el problema quizá fuera la distancia. Me dijo que no podía irse. Aprovecho para deciros que ni estudiaba ni trabajaba, es decir, que si hubiera querido venir, lo podía haber hecho.

Una vez en Alicante, os podría contar miles de discusiones, aunque todas eran iguales. Un día, por ejemplo, fui a a hacer la compra al Carrefour, lógicamente le avisé. Al salir del supermercado ví un sitio para lavar el coche, uno de esos “elefante azul”, así que paré y me puse a limpiar el coche. El coche era nuevo y he de decir que lo cuidaba todo lo que podía. Así que le puse jabón, lo aclaré, le eché cera, lo aspiré…En fin, todo. Cuando ya me iba a ir a casa, miré el movil que lo había dejado en el bolso y tenía, no se, 7 u 8 llamadas, los mismos SMS … qué donde estaba, que si me creía que ella era tonta, qu le había dicho que iba a comprar y que ya había pasado una hora y media…

Lógicamente, no me dejaba salir a tomar una cerveza con los compañeros, ni un café, ni una cena, ya no os digo nada para salir de fiesta. Y cuando iba a mi casa a verla, porque claro, ella no venía a verme, tenía que subir yo, no me dejaba que hablaba con nadie. Y esto es literal.

Llegados a este punto he de decir que la culpa fue mia por seguir así, sin pararle los pies, sin cambiar la situación. Pero sentía algo tan profundo por ella que pensaba que las cosas cambiarían, que mejorarían. Además, yo no tenía nada que ocultar, mi vida se limitaba a ella y al trabajo.

El chico que me presentó y que se convirtió en uno de mis mejores amigos, D, es gay, es más, es muy gay, todo el mundo lo sabe. Pues en seguida conectamos. Pues no nos dejaba hablar al no ser que estuviera ella presente. Ya no os digo si me hablaba una chica, aunque fuera amiga suya, o la camarera… Así todos los días.

Así que después de muchas discusiones llegué a la conclusión de que no aguantaba más. Que lo había intentado a diario, que había intentado tener paciencia, explicarle, pero no había manera. Tenía 21 años y llevaba la vida de mi abuela. No podía más. Estaba en Alicante, con mi piso, mi vida, mis compañeros… No quería pasarme esta época encerrada en mi piso hasta que fuese a verla.Me dejaba todos los meses muchísimo dinero en viajes, en sus cervezas, en salir a cenar, en llevarle un detalle… Incluso algún mes, pocos, en pagarle el alquiler a sus padres, por cierto, bellísimas personas. Y encima ella quería más, siempre quería más.

Lo tuve claro, yo no aguantaba más, yo no era así. Lo dejé en noviembre. Me llamaba mil veces al día, me mandaba SMS e incluso MMS con ella llorando, suplicando, que no la dejase, que si lo hacía haría alguna locura, que… Yo me veía desbordada. Pero es que después, cuando volvía  a casa, como compartíamos algunas amistades, cuando me veía, hacía como que no había pasado nada, venía por detrás y me tocaba el culo o me abrazaba e intentaba darme un beso. Vamos, como si no le hubiera dicho nada, como si no hubiéramos hablado . Y a mí me desconcertaba.

Y no os cuento más historias de la chica esta, porque acabé muy saturada. Os puedo decir que intenté ser su amiga, explicarle… pero no me dejó. Y sin embargo este año pasado, después de estar 6 años sin hablar que se dice pronto, me llamó a las 5 de lamañana, borracha y me dijo que me echaba de menos, que tenía que perdonarla, que siempre tendré un hueco en su vida porque fui muy importante. Y de vez en cuando me escribe. Se me hace raro.

Fue una situación para mí anómala. Eso de tener pareja, de estar enamorada, de disfrutar con cada llamada o SMS y sin darte cuenta, entrar en una espiral de la que no sabes salir. Tenía que haber salido antes, pero no sabía, no podía o no quería. A pesar del tiempo que ha pasado, no me explico como pude aguantar tanto. Porque sí, soy muy sensible, soy muy tranquila, soy muy…Lo que queráis, pero soy persona y me gusta mi libertad, mis amistades, mi vida, mi intimidad y eso no está reñido con tener o no pareja.

Otro día, continuamos. Y como siempre, mil gracias por todo.

Un saludo, muac.