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Estamos solo a un día y medio de finalizar este 2014… Es tiempo de echar la vista atrás, de recapitular, de revivir cada momento que hemos compartido y de pensar en un año nuevo, mejorando los fallos de este anterior  y siguiendo hacia delante, porque hacia atrás, no hay salida.

En mi caso, este año ha sido uno de los mejores de mi vida, si no es el mejor… Ha sido un año lleno de grandísimos momentos familiares, de buenísimas noticias, de viajes increíbles, de conocer a personas maravillosas, de darme cuenta de quien está y quien no está a  mi lado… Ha sido increíble.

Si hay dos cosas que pensé que jamás tendría o conocería y si lo hacía, tardaría muchísimo sería una sobrina de mi hermana la pequeña y un libro. Este año, he tenido las dos. Mi sobrina nació en febrero, alegrándonos la vida a toda la familia. ¡Nos ha cambiado la vida! No os podría describir todos los sentimientos que esa niña ha despertado en mí. Es mirarla y pensar millones de cosas, solo querer estar con ella, enseñarle tantísimas cosas, jugar, cantar, gatear… (Sí, con ella gateo…) Esa niña te hace replantearte toda tu vida. Jamás pensé yo que tendría una sobrina de mi hermana tan pronto y sin embargo, si antes de febrero estaba orgullosa de mi hermana por todo lo que ha hecho y todo lo que ha conseguido, ahora más. Es una madre fantástica y da gusto verla cómo se maneja con la niña, con los pañales, con los potitos y biberones… Es increíble verla tan mayor, a pesar de ser tan joven. Es increíble verla como me explica y me intenta enseñar las cosas de la niña. Los potitos, la manera de cambiar los pañales, como la baña… Mi hermana pequeña me está enseñando como cuidar a un bebé. Su bebé y desde febrero, mi niña querida.

La otra cosa que jamás pensé que llevaría a cabo, sería publicar algo. Me daba igual un relato que una historia corta. Jamás pensé que lo conseguiría, pero mira, nunca digas jamás, sino lucha por conseguirlo y no te canses de arriesgar y de apostar por ti, porque solo tú tienes la solución a ese problema. Esforzarte más, ser más tenaz, más constante y continuar hacia delante. ¿El resultado? No es solo “Historia para tres”, que me está dando tan buenas noticias… No es solo eso, es lo que el libro ha conseguido. Desde que publicamos, hace unos 15 días, todo han sido buenas reseñas, buenas noticias. A la gente le ha gustado y la verdad, ha tenido una buena acogida. Eso ha hecho que me replantee muchas cosas. Hasta hace bien poco, solo era una chica que tenía un blog en el que se “vaciaba”. Contaba mis cosas, mi día a día, mis pensamientos más íntimos, mis anhelos… No era más que un grito al vacío. Sin embargo, poco a poco me fui creyendo más que podía escribir historias y llegaron los concursos y con ellos los premios… Premios a mis relatos, premios a mi blog y yo, aunque no lo creáis, sin poder creérmelo, pero aquí estamos, con mi primer relato en un libro a la venta, preparando mi propia novela y con muchísima ilusión. Así que, que os sirva de lección. Ve a por todo lo que sueñes y borra de una vez la palabra “jamás” de tu diccionario, porque todo se puede conseguir.

Pero por suerte, esto es solo el principio. Otro año más, me siento la mujer más grande del universo. Siempre tengo cerca a mi chica, que es la que me empuja y la que me anima a todo. Es mi sombra, mi buen hacer, mi conciencia cuando creo perderla, mi aliento, mi mitad. Ella es la que vuelve a conseguir seis años después, que cerremos el año hasta arriba de felicidad. Me encanta como congeniamos y la compañía que nos hacemos. Sin duda alguna, es la persona en la que más confío. Le cuento de todo, sin miramientos, todo.  Nos pasamos horas hablando y a veces, cuando vamos a la cama, seguimos contándonos cosas. Anécdotas, sueños, historias para no dormir… Así que, gracias a ti mi amor, porque tú me haces grande por estar a mi lado. Tú me insististe para que escribiera más, para que me apuntara a la universidad, para que me presentara a algún concurso literario… Tú tienes casi toda la culpa de que este año, haya sido fabuloso. Tú creíste en mí desde el principio, cuando ni siquiera yo misma creía. Gracias.

Por fin nos hemos apuntado a inglés, que siempre estábamos mirándolo pero por una cosa o por otra, al final lo dejábamos. Estamos encantadas con las clases y nos va genial, ¡cualquier día hago una entrada solo en inglés!

Por suerte, este año hemos podido viajar mucho, no hemos parado. No solo por todo Cataluña, que es por donde nos movemos los fines de semana. Hemos estado por la montaña, hemos hecho millones de rutas, conocido pueblos remotos y preciosos en los que saco a pasear mi cámara y me siento la persona más feliz del mundo. Hemos hecho rafting en los pirineos, que jamás lo olvidaré. Hemos hecho parapente. Hemos viajado por Cantabria y montado a caballo, por segunda vez este año, pero por la playa… ¡Que fue precioso!  Nos hemos hecho nuestra rutita… París, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes, Amsterdam, Marken y Volendam. Y fue espectacular viajar contigo por todos esos sitios de ensueño y poder disfrutar de unos paisajes increíbles.  Hemos viajado mucho por la zona de mi casa, para poder ver a la niña crecer. No hemos parado, sin duda alguna, no hemos parado y sé que este año, vienen más cosas.

Me gusta eso, el no parar de hacer cosas y cuando paramos, que solo sea para descansar y coger aire, para continuar, por supuesto.

Ha sido un año bueno en cuanto a salud. Operaron a mi madre y al parecer, hasta nuevo aviso, está libre de cáncer, por lo que, a pesar del susto que nos llevamos y del ingreso en el hospital, seguimos limpias y luchando, sin descuidar las revisiones.

Aunque mi dedo no volverá a ser el mismo, lo tengo más que aceptado y podría decir, superado. Tener un golpe como el que tuve yo y que solo me pasara eso, es para dar gracias, así que, hacia delante. Además, desde que no le doy tanta importancia a la lesión, parece que hasta me duele menos…

Por suerte, mi abuela, que es mi bisabuela, aún está con nosotros, luchando día a día para seguir otro año más. He tenido la gran suerte de verla junto a mi sobrina, su tataranieta. Eso no se me olvidará en la vida.

Ha sido un año en el que he aprendido mucho, aunque aún me queda tanto… ¡Que me da hasta mareo! No es fácil tropezar mil veces, no. Pero más duro es levantarse y todas lo hemos hecho. Así que, seguir así y luchar por lo que queréis. Cuando has estado en lo más hondo, sabes lo duro que es, así que no miréis hacia abajo, al no ser que queráis ver lo que habéis recorrido.

Y el único punto negativo que podemos poner, es Neo y Kira. Nuestro gato y la perrita de mi chica. Este año se han ido… Pero nos quedamos, como no puede ser de otra manera, con todo lo que nos han aportado y lo mucho que nos han querido. ¡No os olvidamos!

Gracias a todas por este año, porque parte de culpa la tenéis vosotras, que me animáis, que me escribís y que me sonrojáis. Sois geniales y sin duda alguna, tenéis un hueco más que grande en mí. Gracias de corazón a todas aquellas personas que me han apoyado, lo valoro muchísimo.

Adiós 2014…

¡¡Feliz 2015!!

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Llevo unos días un poco indignada… Llevo unos días intentando hacerme a la idea de las cosas que he leído, de las noticias que han llegado hasta a mí, intentando darles forma, intentar comprender el porqué de estas cosas…Pero lo siento, no encuentro ninguna explicación.

Hace unos días salió en todos los telediarios la mega manifestación que se produjo en París, en la mismísima ciudad de la luz y la ciudad del amor, en contra del matrimonio igualitario. Qué contradicción ¿verdad? La ciudad de la luz y la ciudad del amor en contra de algo tan bonito como es que dos personas, independientemente de todo, se quieran.

París siempre ha sido una ciudad muy importante y Francia un gran país y sin embargo cientos y cientos de personas se congregan en la capital para manifestarse. No lo entiendo…

No entiendo porque en pleno año 2013, en pleno siglo XXI, tengamos que estar todos nosotros luchando y peleando por nuestros derechos. ¡Ojo! Digo nuestros derechos, por supuesto. Porque lo son, ¿O acaso alguno de nosotros somos distintos al resto? ¿Acaso alguno de nosotros no cotiza y no paga sus impuestos? ¿Acaso alguno de nosotros se quiere aprovechar o sacar partido de su condición? ¿Verdad que no? Somos iguales, pero en lo bueno y en lo malo, para disfrutar y para pagar, para todo.

Si a alguno le da por revisar la Declaración de los Derechos Humanos, donde se supone que se recogen todos los derechos de todas las personas sin importar nada más, dice en su artículo primero ( fijaros si es importante ):

“Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Así que, que no nos engañen ahora. Nacemos libres e iguales en dignidad y en derechos. Si a mí me cuestionan por mi orientación sexual y se me excluyen derechos por esta condición, están afectando a mi dignidad y a mi sentir como persona.

El artículo 2 dice y cito textualmente:

                “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole […]”

No soy abogada ni mucho menos, pero me ha quedado muy claro.

Me imagino que mucha gente puede desconocer mil detalles sobre la vida de cualquier homosexual, lo puedo imaginar, pero ¿Qué quieren o necesitan saber? No hay nada. Un homosexual es simple y llanamente una persona que se siente atraída por una persona del mismo sexo. Y lo más importante de la definición que he dado es “persona”, pero es lo primero que se le olvida a muchos.

Sí, soy lesbiana, sí, soy mujer y sí, quiero mis derechos. Porque yo cumplo con las obligaciones que tengo, ¿por qué entonces no voy a poder disfrutar de los derechos que me son intrínsecos por el mero hecho de ser persona? Porque no hay que olvidar, que según la Declaración de los Derechos Humanos todas las personas tienen esos derechos desde que nacen, por el mero hecho de nacer, de ser personas, de ser uno más en este mundo…Tienen esos derechos. Sin luchar, sin pelear, sin que tengan que aprobar ninguna ley ni ninguna medida… Los tienen, son suyos.

Estoy harta de leer que ha habido un nuevo suicidio, un nuevo caso de homofobia, un nuevo caso de discriminación, de violencia, de acoso escolar… ¿A dónde queremos llegar? No creo que sea tan difícil de entender… ¿O sí?

Mirad, yo no elegí ser lesbiana, no lo elegí. Quizá, si fuera heterosexual mi vida sería mucho más fácil, eso seguro, ¿pero sabéis qué? Que aunque parezca raro, aunque no queráis creerme, os aseguro que hoy por hoy no cambio nada de mí. Así de claro. Estoy orgullosa de ser quien soy y de cómo soy. Con todos mis matices, con todos mis defectos, con todas mis virtudes, con todas las metas que he conseguido y con la certeza de que esta noche cuando vuelva  a casa  me acostaré al lado de la persona más maravillosa que me ha brindado la vida, una mujer, la mía.

Así que, le pese a quien le pese, le duela a quien le duela, soy así y no puedo cambiar (OJO) y no quiero cambiar. El que quiera tenerme a su vera, día a día, me tendrá y quien no entienda que dos personas del mismo sexo puedan ser pareja o quererse o… que no esté a mi lado, ¿sabéis por qué? Porque soy yo la que no quiero tener cerca a alguien que, primero, no me acepta a mí ni a mi pareja, segundo, infravalora a las personas que pertenecen a esta comunidad, que son muy grandes y valientes y tercero, ha perdido todo mi respeto  como persona, porque es el primero que no respeta, que no acepta y que no nos quiere.

Gracias, como siempre, y perdonar el “sermón” Pero es que llevamos una semana de malas noticias para la comunidad LGTB… que no puedo con ello. Ojalá llegue el día en que este tema pertenezca al pasado y no se tengan que dar miles de explicaciones. Ojalá llegue el día en que este tema, no sea un tema.

Un saludo, muac.