Posts etiquetados ‘perder’

Me ha costado mucho saber quién soy y saber qué es lo que de verdad quiero. Nunca fue fácil comprenderme, saber qué sentía y porqué, saber qué quería y cuándo lo quería. Nuca fue fácil aguantarme en mis malos días o saber que necesitaba para calmarme. Nunca fui fácil, ¿qué le vamos a hacer?
Pero el tiempo va pasando y te va enseñando. Te va calmando y te va haciendo comprender. Te va animando y te va explorando. Te pone a prueba y te examina. Te halaga, te araña, te azota y te asusta. Te mece y te canta, te promete y te desmiente. El tiempo es cómo la vida, cómo las personas que llenan tu vida, tus días… Cada minuto de ese precioso tiempo es diferente, cada minuto te sorprende por ser insospechadamente real.
Así que, minuto a minuto, día a día, me fui conociendo. A base de tropezar y de reír, a base de explorar mis límites y llevarlos al extremo, a base de ir comprendiendo que lo realmente importante es lo que yo aporto, lo que yo soy, lo que yo llevo dentro de mí. A base de saberme única, porque para bien o para mal, solo estoy yo. No hay más detrás de mí, no hay más escondido en algún recoveco de mi cuerpo. Soy lo que ves, no hay ni trampa ni cartón. Soy yo.
Pero hay días que me levanto y parece que he perdido ciertas nociones. No sé qué habré soñado, no sé qué se me habrá pasado por la cabeza que por unos minutos o durante algunas horas, no me comprendo. No sé porque pienso ciertas cosas, cómo han llegado esas ideas a mi cabeza, no entiendo qué hacen dando vueltas a mi alrededor y no entiendo, por mucho que lo intento, porque consiguen afectarme.
Pero no importa, cojo aire y las valoro, las repaso y las tengo en cuenta. No dejan de ser miedos, preocupaciones o detalles que en el fondo de mí, me preocupan. No importa. No soy una cobarde, no tengo miedo a volver a recuperar la calma, no tengo miedo a repasar esos puntos, esos miedos, esas inseguridades,… Porque eso es lo que me hace fuerte, vencerme a mí misma. La única manera de vencerte es comprenderte y la única manera de comprenderte es escucharte. Nadie mejor que tú sabe lo que sientes, lo que necesitas y lo que quieres. Igual tu mente tarda un tiempo más en comprenderlo, pero tu corazón no. Pero en el fondo de ti misma, sabes lo qué es y sabes lo que has de hacer.
Si sientes esto algún día, si sientes que de repente, te levantas una mañana y te surgen dudas, miedos, inseguridades o preguntas que hasta hacía un par de días no te habías planteado… No tengas miedo. Esta es la prueba irrefutable de que la vida te sigue enseñando y de que tú, amiga mía, sigues en condiciones de aprender y exprimir cada minuto.
No me gusta sentir miedo y sentir como mi seguridad se pierde. Pero el tiempo me ha enseñado que sentir miedo de vez en cuando, nos ayuda a estar alerta, a aprender y captar lo que la vida quiere enseñarnos. A la vida no hay que temerla, hay que mirarla a los ojos y respetarla. No puedes respetar algo que temes. No puedes temer algo que te da igual.
La vida te enseña. Los días te enseñan. Las personas de tu alrededor te enseñan. Pero ojo, nada de esto servirá si tú no quieres aprender. Si tú te encierras en ti misma. Tú y solo tú, puedes cambiar lo que te propongas, porque tú puedes con todo. Nadie lo podrá hacer por ti, aunque tú quieras. Tú tienes que hacerlo. Así que, no esperes más. Se tu misma y toma las riendas de tu vida. A tu manera, a tu ritmo, a tu gusto. Pero no te dejes cambiar por la vida, por los problemas ni por el miedo. Porque lo mejor que te pueda pasar, es que te conozcas plenamente y eso es un gustazo…

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Hoy he tenido el día libre y he estado pensando y añorando muchas cosas… Me puse la música a todo volumen y me puse algunas fotografáis… Hoy me he puesto a pensar en mis amigos, en mis pocos y fieles amigos. Daría cualquier cosa por cualquiera de ellos… Pero últimamente les noto tan lejos… No lejos de distancia… No lejos si les necesito… Lejos comparado a lo cerca que estábamos antes, a todas las cosas que hacíamos juntos, a todas las veces que hablábamos para contarnos todos los pormenores de nuestra vida, a todas las veces que nos visitábamos, a todas las veces que compartíamos un café sin importar la hora o el día de la semana, a todas las veces que se nos hacía tarde y al final cenábamos juntos, a todas las veces que me sonaba el teléfono  y me proponían un plan, a todas las veces que me sentí como parte de una gran familia, mi familia…

 

Una vez alguien me dijo que lo peor de crecer, es que perdías a los amigos. Jamás entendí aquella frase, aunque me resultó tan impactante, que siempre la he recordado… Aunque sin saber aún muy bien a qué se refería…

Un amigo es parte de ti, es uno más de tu familia, es una persona que no necesita llamar para avisar de que pasará por tu casa, es una persona que tiene vía libre a tu tiempo, a tus charlas, es una persona que no tiene por qué decir nada, porque hay silencios que lo dicen todo. Un amigo es quien no teme decirte la verdad, quien no te engaña ni se deja llevar… Un amigo es la mejor compañía para un martes o para un sábado por la noche, porque cuando estás entre amigos, es como estar entre familia… Te sientes cómodo y eso a día de hoy, es tan difícil…

He tenido la suerte de tener a personas en mi vida que han significado todo eso para mí… Han sido la familia que he tenido lejos, han sido mi apoyo y mi fuerza para continuar, han sido las únicas personas que han confiado en mí cuando ni si quiera yo lo hacía, han sido mi aliento y las únicas visitas que he tenido en mucho tiempo. Han sido la ayuda que jamás pensé que tendría y han sido los recuerdos más extraordinarios que podía tener… Han sido media vida…

Pero hoy por hoy, me paro a pensar en esa frase que una vez oí… “Lo peor de crecer, es perder a los amigos…”

No los pierdes de manera literal, no los pierdes para siempre, no los pierdes del todo, pero creo que sí, que poco a poco, algo se pierde…

La vida da muchas vueltas y cada persona terminar teniendo sus propias responsabilidades, horarios, familia, rutina… Y hay veces que cuesta encontrar un hueco para esas personas que antes eran parte de ti…

Así me siento… Siento que la mayoría de la gente que es importante para mí cada vez está más lejos. Procuro estar y ser como antes, como siempre, pero ya no es lo mismo… Cuando me pregunto qué ha cambiado, en verdad, lo único que ha cambiado es la vida… Entiendo perfectamente que las cosas evolucionan y que a veces sin querer, se complican y eso hace que todo cambie… Pero echo tanto de menos los momentos que compartía con mis amigos…

A veces echo la vista atrás y pienso que en verdad estamos en el mismo punto que hace un tiempo, pero que nos vemos menos y que cada vez hacemos menos cosas juntos. A mi chica y a mí nos encanta hacer cosas, muchas y muy diferentes… Nos apuntamos a todo… Y les invitamos a todo… Es tan complicado que a alguna cosa digan que sí… Siempre hay algo que hacer, horarios que cumplir, siempre hay alguna excusa… Siempre hay algo.

Muchos de nuestros amigos viven en pareja y sin hijos, como nosotras. Otros ya tienen hijos, por suerte. A nosotras nos encanta que cuando hacemos algún plan, vengan con los niños. Nos gusta compartir actividades al aire libre con ellos, disfrutamos muchísimo… Por eso siempre intentamos buscar planes que sean más “familiares” para que puedan venir todos, los que ya tienen niños y los que no, y pasarlo bien… Echo de menos hacer más cosas…

Sé que si en algún momento tuviera que contar con cualquiera de mis amigos para cualquier tema, sé que estarían ahí y me darían todo lo que necesito. No dudo de su fidelidad y de que me quieren, no me malinterpretéis. Se lo que tenemos y lo que nos significamos. Solo es añorar el pasado… Añorar cuando hacíamos cosas juntos.

¿Será cierto eso de que lo peor de crecer es perder a tus amigos?