Posts etiquetados ‘poesia’

Te oigo. Incluso cuando el silencio invade el espacio. Te oigo.   En susurros, sobre mi oreja.  Con la voz entrecortada mientras el alma me besas.

Te oigo. Con la voz suave, terciopelo. Con la voz dulce, caramelo. Con la voz cálida, tiempo bueno. Con tu voz, que el mundo acalla.

Te beso.  Cómo se besa por primera vez. Sin miedo, pero con timidez. Sintiendo toda tu piel estremecer.

Te beso.  Sin pausa ni descanso. Con sed. Con ansia, con necesidad. Con ganas de esta sed, la tuya y la mía, saciar. Te beso, no lo olvides, cómo hay que besar.

Te pienso.  Cómo se piensan las pequeñas cosas. Cómo se piensan a solas, los claros de lunas. Cómo se piensa en las grandes historias. Cómo se piensan las pequeñas cosas.

Te pienso.  Con tus curvas de mujer, que siempre sueño con volver a recorrer. Con tu tenue redondez y el color aceituna de tu tez.

Te anhelo. Cómo a las grandes ilusiones. Cómo un actor sin funciones. Te anhelo porque te anhelo, porque sin ti, solo existe el miedo. Porque sin ti, no existe esto.

Te siento.  Cómo se siente una caricia. Cómo cuando te acaricia la brisa. Cómo cuando miras el reloj y te entra la prisa, así te siento, impaciente.

Te siento.  Porque estás en mi presente. Estás en mi piel y también en mi mente. Estás en todos mis recuerdos y en mis ensoñaciones. Estás en mí, en mi mundo latente, en cada frase que escribo impaciente.

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¿Y que sentir cuando tus sentimientos se entremezclan dentro de tu piel, confundiéndote a ti y a tu razón de ser?

Siempre supe que me gustaba escribir y que quizá, debería de hacerlo más. Pero algo se rompió dentro de mí, cómo si se hubiera secado mi tinta, cómo si me hubiera quedado parada en un punto y aparte y no supiera recuperar el rumbo. No sé qué es lo que pasó, pero mis letras se convirtieron en haches, enmudecieron dentro de mí.

Cuando la tinta que fluye por mis venas comenzó a volverse liquida, a tener consistencia y también historias que contar. Cuando el punto y aparte, se convirtió en una simple “coma”. Y cuando mi brújula volvió a ponerme en rumbo, volví a escribir.

Me di cuenta de que tenía tantas historias dentro de mí que quería contar… Que no sabía por dónde empezar. Pero quizá ese era el mejor comienzo, comenzar, aun sin saber por dónde.

Y creo, que fui valiente. Sí, estoy segura de ello. Pocas cosas hay más valientes y osadas, que sacar lo que llevas dentro y dejarlo fuera. Nunca sabes hasta donde sientes alguna cosa, hasta que lo sacas y lo valoras desde fuera… Siempre es más grande. Nunca es más pequeño.

Y día a día, fui llenando este blog de notas, de apuntes, de cosas que se  me pasan por la cabeza, de cosas que escribo en el metro de camino a casa, de cosas que sueño, de cosas que quiero, de cosas que anhelo… De cosas que escribo.

Me siento cómoda escribiendo, aunque no fue una tarea fácil. Recuerdo que cuando creé el blog, había temas que me daba vergüenza publicarlos. “Es demasiado cursi”, “demasiado triste”, “demasiado…” Siempre era demasiado… Porque los sentimientos, amigas, son demasiado, sino es que no sientes bien.

Y ahora, tras presentarme a algún que otro concurso y llevarme varias sorpresas. Tras colaborar en un corto, con dos medios de comunicación vía web de los más leídos e intentar llevar mi blog lo mejor que puedo… Ahora, precisamente ahora… Publicaré mi primera participación en un libro. Sí, cómo lo leéis.

Si me lo dices hace algún tiempo, no te hubiera creído… ¿Un libro yo? ¿Estamos locos? Pero ahí está… El día 15 saldrá mi participación… Y estoy, que no me lo creo aun.

Así que, desde aquí, desde mi humilde casa quería daros las gracias… A todas y cada una de vosotras, gracias de corazón. Porque si hay alguien que me ha ayudado a tirar hacia delante y no tener miedo a escribir… Sois vosotras, cada una de vosotras. Porque  me animáis a que siga escribiendo y eso me da la fuerza suficiente para coger un bolígrafo casi a diario y escribir, aunque sean dos líneas, pero escribir.

Gracias por formar parte de todo esto, no sabéis hasta qué punto me habéis ayudado y reconfortado. Gracias.

Y en cuanto al libro… Se llama “Historia para tres”… Y os iré informando, por supuesto que sí. Sale a la venta el día 15, ya no queda nada…

Solo os puedo decir, que tengo los nervios a flor de piel desde que me dijeron la fecha de publicación. ¿Irá todo bien? ¿Gustará? ¿Será el primero de muchos? ¿Será el último? No lo sé… El tiempo es el que responderá a todo eso, pero solo puedo deciros, que para mí, yo ya he ganado. He logrado hacer algo que jamás hubiera imaginado, publicar un libro.

No os rindáis nunca…

A ti, por ti, estas palabras, que si hay suerte, puede que rimen, que si hay suerte, describirán a la perfección lo que siento, que si hay suerte te transmitirán lo que quiero que sientas, que si hay suerte conseguiré que te emocionen, que si hay suerte, igual recuerdes…

A ti, por tenerte a mi lado, por estar a mi lado. En los momentos fáciles, en los momentos de risas, de encantos, de mágicos encuentros, de cenas que se dilatan en el tiempo y que acaban casi a la vez que la luna se esconde, por las conversaciones que derivan en recuerdos, en confesiones, en secretos a voz alzada…

En los momentos difíciles, porque me demuestras tantísimas cosas solo con estar, solo con darme un beso en la frente cuando no veo solución, solo por darme la mano y guiarme, a veces entre tinieblas, lo sé, hasta la salida del laberinto. Tu eres eso, eres la mano guía, la llave que abre, la sonrisa que transmite de tal manera que se me eriza el vello, tu eres la letra que narra mi vida, tu eres la voz que susurra mi nombre junto a un te quiero, tu eres el sueño que se cuela todas las noches en mi cabeza, mientras duermo, tu eres ese viaje que siempre quise hacer, tu eres ese beso que nunca acaba, que siempre está húmedo, que siempre apetece, que siempre te hace temblar, tu eres mi reloj de arena digital, nunca se acaba, el tiempo es nuestro, el tiempo eres tú, tú eres mi tiempo… Tú eres la banda sonora de mi vida, además, en versión original, para que no digan…

Tú eres mi medio… Sí, mi medio, lees bien. Eres mi medio para ser feliz, eres mi medio para sonreír, eres mi medio para vivir, eres mi medio para subsistir, porque ¿qué hay mejor que alimentarme de ti? Eres mi media naranja y mi medio limón, eres la mitad de mi cama, la mitad de mi armario y la mitad de mi alma. Eres mi medio de transporte cuando me encuentro mal, eres mi medio de comunicación preferido, porque nada me gusta más que hablar contigo, que hablar de ti, que recordarte, que planear, que…

Tu que a pesar de que eres mi medio, y sin caer en ninguna contradicción, (lean esto con el corazón) eres mi todo. Sí, leen bien. Mi todo.

Eres todo lo que quiero y eres todo lo que necesito. Eres todo lo que ansiaba tener, lo que ansiaba querer, lo que ansiaba que me quisiera. Eres todo lo que soñé para mi vida, porque mi vida junto a ti, es todo lo que yo rezaba a quien quisiera que escuchara tras la puerta, tener. Eres todo lo que más valoro,  desde esos ojos y la forma en la que me miran, a esa voz dulce que me acaricia el alma cada vez que se pronuncia, cada vez que pronuncia mi nombre. Eres todo lo que quiero que me acompañe el resto de mi vida, eres todo el equipaje que tengo, que quiero y que espero, que nadie pierda, porque por ti, vale todo.

Así que hoy por ti, preciosa, porque es tu día, por ti, por ser mi medio y mi mitad, por ser mi todo, mi felicidad. Por estar aquí, a mi lado, disfrutando según nos viene, la vida. Por ti preciosa, este brindis va por ti, porque a tu lado la vida parece que viene con libro de instrucciones, porque a tu lado, la vida ya no es un puzle de mil piezas, es un puzle de diez, porque a tu lado lo más difícil… Lo más difícil soy yo y lo sé.

Te quiero preciosa, buenas noches.

 

Hay veces que te despiertas con ganas de poder vaciar tu alma delante de un folio en blanco. De poder expresar todas las ideas e inquietudes que se te pasan por la cabeza, sé que muchas no tienen sentido, sé que muchas las pensamos muchas.

Hay veces que despierto sabiendo exactamente lo que tengo que hacer, por lo que tengo que luchar, cual es el motivo que me ha impulsado a ponerme el despertador más pronto de lo normal, por qué me he levantado, he sonreído a la imagen que me devolvía el espejo y he pensado “Hoy va a ser un gran día”.

Hay veces que despierto con ganas de besarte, de arrimarme a ti, de abrazarte tan fuerte que cualquier día me podría colar en uno de tus sueños.  Hay veces que despierto con ganas de susurrarte mientras duermes lo mucho que te quiero y que tu subconsciente me devuelva una sonrisa, a pesar de que sigues dormida, a pesar de que estás con Morfeo… Me sonríes.

Hay veces que despierto con hambre, con mucha hambre. No entendía cómo podía despertar tan hambrienta, ahora sí lo se. Cuando me despierto así, tengo claro que es porque llevo toda la noche despierta, en sueños, cuidando de ti, abrazándonos, hablando de mil historias mientras te muerdo el labio, mientras me acaricias la cara, mientras nuestros pies, se rozan, se hacen cosquillas…

Hay veces que despierto y aún no ha sonado el despertador. Y se, que lo que quiero es aprovechar bien las horas. Con 24 horas a mí no me da tiempo a hacer todas las cosas que debo hacer. Tengo tantos sueños por cumplir, tanta ilusión por alcanzarlos, que incluso me despierto antes, no hay tiempo que perder. Mis sueños, mis ilusiones están ahí, los veo, los siento… Hay que ir a por ellos.

Hay veces que despierto y tengo al gato recostado a mi lado, roneando, y me mira. Cuando ve que abro los ojos, se levanta, viene hacia a mí  y me huele la cara para después lamerme. Me gusta dormir con el gato, tenerlo cerca, oírle como ronea…

Hay veces que despierto y tengo la cama muy deshecha, las sábanas por un lado, el nórdico por otro… Y pienso ¿Qué ha pasado aquí? No todas las noches son buenas noches, supongo. Hay veces que despierto y se que he pasado una mala noche, que he soñado, que he tenido pesadillas. Es una cosa muy común, nos pasa a todos. El subconsciente es quien manda. Hay temas que lógicamente me preocupan o que me dan miedo. Hay recuerdos que es mejor no tenerlos y cuando estoy despierta, no les hago caso, yo y mi voluntad somos más fuertes, pero cuando duermes, estás a merced de lo que el subconsciente quiera pensar, imaginar o recordar. No importa lo fuerte que seas o el control que tengas sobre ti mismo y sobre tu mente, esta batalla la tienes perdida.

Hay veces que despierto y no se ni que día de la semana es… Supongo que eso no es tan grave, pero ¿Cuándo despiertas y no sabes ni que hora del día es? Eso es peor… Supongo que será por mis continuos cambios de horario. A veces tengo que dormir por la tarde, otras por la mañana y cuando tengo suerte y todo va bien, pues duermo por la noche.

Hay veces que despierto con una poesía en la cabeza o con un tema del que escribir. Hay veces que despierto con la inspiración pegada a mí, cual legaña. Esos días despierto, me preparo un café y ya tengo el bolígrafo en la mano, no hay tiempo que perder, las letras se evaporan, como el humo de mi cigarro.

Hay veces que despierto feliz, plena, tranquila. Esbozó una sonrisa mientras abro los ojos y te veo. Hay veces que despierto y el solo hecho de tenerte recostada sobre mí, abrazándome, es motivo suficiente como para levantarme, comerme el mundo y volar. Porque tú me das esas alas que necesito, tu eres mi sueño y mi vigilia, mi despertar, eres la pluma que al acariciar mi piel me hace cosquillas y me saca una sonrisa.  Tú eres mi cerveza bien fría en verano, en una terraza con vistas al mar Tú eres mi vértigo, la que cuando me mira me hace sentir que estoy en un rascacielos, mirando a la gente desde arriba viendo que parecen diminutos, parecen hormigas y eso es porque tú me haces sentirme grande, a tu lado me siento grande. Tú eres mi estufa en invierno, la que mantiene caliente mi cuerpo y mi alma. Tú eres mi musa, la que entra de noche por el balcón, descalza, con un camisón blanco y me susurra al oído, tú eres el motivo de estas letras, tú estás en cada uno de los versos, de las historias, de las frases que salen de esta mano que jamás se cansa de rozarte. Tú eres mi manivela, la que me da cuerda. Nunca te cansas de hacer girar la manivela y yo cada vez me siento con más fuerza, con más vitalidad, tú haces que tenga cuerda para rato. Tú eres la mejor película que he visto, eres mi principio y mi final feliz, eres mi escena romántica, mi escena subida de tono, mi reconciliación… Eres el mejor guion que he tenido en mi vida y yo soy la protagonista.

Hay veces que despierto… Y me da por escribir algo como esto.