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Pues es cierto eso que dice mi abuela de que “todo llega y todo pasa”. Ya estamos a martes, mis amigos ya son marido y mujer y yo puedo decir que he pasado uno de los fines de semana más bonito, más emotivo y os aseguro, que inolvidable.

Nosotras llegamos a media tarde, sobre las 18 del jueves. Lógicamente mi amiga no sabía absolutamente nada. Ese día su novio ( ya marido) le tenía preparada la serenata. Así que llegamos y nos dirigimos directamente a casa de la hermana de la novia, dónde se celebraría la fiesta. La ayudamos a preparar las cosas, la cena, colocar la mesa, sacar las sillas… Vamos, los preparativos.

El plan era, que sobre las 21,30 aparecieran los dos, porque iban a tener una cena con las amistades más íntimas, unas 8 personas. Así que llegaron, ella conducía y se puso a aparcar y él entró con la excusa de dejar la tarta que había traído para el postre. Nos pusimos todos en círculo dejándolo abierto por donde estaba la puerta de la casa. Éramos unas 25-30 personas, que se dice pronto. Todas en silencio, todas esperando a la novia. Entonces abrió la puerta, comenzó a sonar la música y todos los invitados comenzamos a cantar y el novio cogió un enorme ramo de flores y se acercó a ella… Fue muy bonito y muy emotivo.

No os puedo describir su cara cuando pasando la vista de uno en uno de los invitados, dando las gracias nos vio a mi chica y a mí entre los invitados. Comenzó a saltar y enseguida se acercó para darnos un abrazo y comernos a besos.

Pasamos una velada agradable con la familia de ambos y algún que otro amigo íntimo. Pudimos conocernos todos y ponernos caras. Comentar cosas de la boda, de los planes y de lo geniales que eran ellos, los novios.

Pude notar la emoción que sentía cada poco cuando nos miraba y sonreía. La habíamos sorprendido, no se lo esperaba.

El tema de la canción, la verdad que no salió demasiado bien, pero os puedo asegurar que nos reímos a carcajadas y que todos, desde los novios, los padres y el resto de familia y amigos, quedamos encantados, lo pasamos genial. Fue una gran noche.

La boda era el sábado, por lo que aún quedaba todo el día del viernes para terminar de ultimar los detalles. Los nervios, que llevaban todo el tiempo ausentes en la novia, comenzaron a verse, cosa de lo más normal. Cuando estábamos ultimando los detalles, se le olvidó donde había guardado una cosa, luego se le olvidó otra cosa en el coche… Los nervios.

El viernes pasó sin más pena que gloria. Ellos tenían muchas cosas que hacer y una cena con la familia del novio, por lo que el viernes estuvimos con el resto de amigas, de paseo, de cena, poniéndonos al día… Y entonces, llegó el día, el sábado, el día 21 de septiembre, su día.

 

 

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¿Sabéis? El 21 de junio de este año pasó una cosa que, de una u otra manera, cambiará nuestras vidas. La mía de manera indirecta y siempre desde el lado positivo, por supuesto.

El día 21 de este mes hará justo tres meses, 90 días, que a mi amiga Inma le propusieron matrimonio… Y tres meses después, serán marido y mujer, eso sí que son ganas de casarse, ¿no creéis?

Yo ya estoy nerviosa y cada día que pasa, me lo noto aún más. Ya sé que no soy yo la que me caso, pero es alguien tan especial para mí…Que sé que me voy a emocionar desde el minuto uno… Nunca pensé que la vería de blanco… No lo sé, es una sensación extraña. Aunque si os digo la verdad, estoy escribiendo estas palabras y mi cabeza vuela y se la imagina con el vestido de novia e inconscientemente, sonríe. Me hace tanta ilusión que se case, que estoy encantada…

Yo ya tengo “casi” todo preparado, solo me falta un último detalle que se supone que debería de ser de lo más fácil… El bolso. Lo he ido dejando y mirad, ya no queda nada y yo estoy sin bolso, pero lo encontraré… Es lo bueno que tiene que el bolso tenga de ser  de color plata, que es más fácil de encontrar.

El jueves nos iremos para llegar a media tarde. Es muy típico de allí que el novio le haga una serenata y lógicamente, quiero estar ahí. No en primera fila, pero estar allí, a su lado. Son los días más felices de su vida, aunque no dudo que también los más estresantes… Y yo estoy ahí, a su lado, para lo que necesite, pero sobre todo, para empaparme de su sonrisa, porque últimamente no para de sonreír y eso me llena tanto…

Tengo tanta ilusión por verla de novia, por verla ya casada, por verla… Estoy tan feliz, de verdad… Que grande eres y que grandes nos haces al resto por estar a tu lado.

Así que estaré un poco desaparecida del blog desde el jueves hasta el lunes… Pero ya sabéis que a través de las redes sociales os iré contando.