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Indignada. Estoy indignada. Vosotras aun estáis a tiempo de no leer esto y no cabrearos… Os aviso.

Son continuas las noticias que nos llegan sobre otras mujeres que no están teniendo la vida que se merecen. Mujeres que son despojadas de sus derechos a golpe de guantazo, que son usadas hasta que se cansan, cambiadas y vendidas por cualquier cosa insignificante, que son burladas, heridas y violadas… Todos los días, hay noticias como estás, por desgracia, todos los días hay una mujer en algún punto del planeta, que está sufriendo algo de lo dicho anteriormente… Todos los putos días.

Y tú piensas… Menos mal que nosotras vivimos en España, en Europa, que tenemos nuestros derechos, que podemos estudiar o trabajar, que podemos casarnos e incluso con otra mujer, que podemos tener hijos, adoptarlos o no, que nuestro voto cuenta, que nuestro NO cuenta, que… Somos una parte más de la sociedad… Al menos en la mayoría de los casos… Pero existen otros casos, otros casos que no son cómo estos… Hay mujeres en España que sufren a diario violencia y vejaciones hacia ellas y hacia la gente que las rodea. Existe en España, mujeres que son vendidas o cambiadas por dinero u objetos. Existe el tráfico de mujeres para la prostitución. Hay violaciones casi a diario, abusos sexuales en el trabajo… Existe todo esto… Y a mí, cuando lo pienso, se me viene el mundo encima. ¿Cómo es posible?

Todos sabemos que todo esto existe… A la mayoría nos indigna, a otros les beneficia y a unos pocos, les hace de oro… ¡Qué lástima!

Pero… Entonces, me conecto a mis redes sociales y descubro la guinda del pastel… Hace un par de días escuché un fragmento de un programa deportivo en el que hablaban de un posible fichaje de un jugador de futbol al Betis. Los participantes de la tertulia comenzaron a dar información y opiniones al respecto. Uno mencionó que ese mismo jugador había tenido problemas en el pasado, ya que en el pasado, durante una fiesta de fin de año, había golpeado  a su mujer. Fue entonces, cuando uno de los comentaristas (No si ni siquiera si es periodista, aunque me importa un pepino), opinó y matizó hasta en dos ocasiones, por si en la primera no te había quedado claro, que “Si con dos copas, le pegas dos guantadas a tu mujer, ni es agresión ni es nada”.

No os podéis ni imaginar el nivel de enfado que experimenté cuando le escuché decir esa aberración… No me limité a leer el titular, no, decidí escuchar lo que decía y cómo lo decía. Noté como comenzaba a hervirme la sangre. Qué facilidad tiene este tipo de personas para manifestar este tipo de opiniones e irse tan pancho a su casa. Es increíble, que en pleno siglo XXI, un hombre haga una declaración así, en un medio público, en uno de los programas más escuchados de la ciudad y no pase absolutamente nada… ¿Eso es todo lo que hemos conseguido?

Estoy harta de escuchar como compañeros míos de trabajo o incluso amigos, me repiten que ya no hay machismo, que esto no es lo que era, que la violencia de género se da solo en personas mayores, no en las parejas jóvenes, cómo nosotros. Pero no es así, no nos damos cuenta de que es un problema que sigue entre nosotros, jóvenes y no tan jóvenes. Porque, más de una de nosotras seguro que ha escuchado algún comentario (más o menos light) defendiendo  o suavizando algún hecho que vaya en contra de los derechos y libertades de las mujeres.

No sé si debería decir lo que este hombre se merece y creo que no lo haré. Solo espero, que no tenga tanta facilidad de ponerse enfrente de unos micrófonos y decir más sandeces… Y por supuesto, espero que rectifique, pida perdón o alguna cosa parecida, aunque ya sabemos qué es lo que piensa… Ya se ha delatado.

Javier Mérida:

http://www.diariovasco.com/sociedad/201506/09/copas-pegas-guanta-mujer-20150609223210.html

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Ecografía

Cuando mi hermana me avisó de su embarazo, de sus planes y por supuesto, me hizo eternamente feliz, yo ya tenía decididas nuestras vacaciones, nuestros destinos y demás cuestiones.

Habíamos decidido hacer una ruta por Andalucía, ya que, tanto mi chica como yo, conocíamos muy pocas provincias. Teníamos 15 días de vacaciones para usarlos a nuestro antojo y conocer todo lo que pudiéramos de aquella tierra, su gente, sus costumbres, su gastronomía… Y lo deseábamos como agua de mayo.

A escasas semanas de emprender nuestro viaje, mi hermana me llamó para informarme de que le habían dado hora para la primera ecografía… ¡La primera! Era el día 24 de julio…

Ese día nosotras estaríamos en Andalucía y aun nos quedarían días para estar por allí disfrutando. Cambiamos todos los planes, recortamos días por todos los lados y el día 23 nos recorrimos media España (Casi literal) Para poder estar el día 24 junto a mi hermana.

Ella no sabía nada, por supuesto, porque no nos hubiera dejado subir. Pero allí nos plantamos. Mi madre y mi hermano que eran nuestros ganchos para la sorpresa, lo anudaron todo perfectamente, así que no se enteró de nada… Y nos vio ya… En casa.

Cuando haces una sorpresa… Cueste lo que cueste… Tanto dinero, como tiempo, como material, como quebraderos de cabeza… Todo lo que valga… Se queda en nada cuando puedes disfrutar con la cara de la persona sorprendida… Porque yo volvería atrás para poder disfrutar otra vez de esa cara, de esa sonrisa que le abarcaba toda la cara, del abrazo que me robó aun con las maletas y los enseres en la mano… Eso no tiene precio.

Inmediatamente avisó a mi hermano y nos fuimos los cuatro por ahí a tomar algo y a charlar, a ponernos al día… Hablamos sobre nuestras vacaciones, sobre las cosas que habíamos visto, les enseñamos fotos… Mi hermana nos habló sobre su embarazo, sobre cómo lo estaba llevando, sobre sus síntomas, sobre lo feliz que estaba… ¡No callamos!

Me preguntó que cómo era que habíamos hecho tantos kilómetros… Yo le dije que era obvio, que ella tenía su primera ecografía y que yo quería estar ahí, a su lado… Me dijo que, lógicamente, que entraría el novio, que le hacía muchísima ilusión. No importa, el dije, yo estaré esperándote fuera, no te preocupes.

Así que llegó el día, el gran día. Fuimos a desayunar juntas… Imaginaros, mi hermana, la pequeña… y mi chica, mi pequeña. ¿Más feliz? Lo dudo…

Cuando llegamos al médico ya estaba mi cuñado allí y ambos subieron. Nosotras nos quedamos por las inmediaciones del centro de salud. Yo nerviosa perdida, que tontería, pero deseando que saliera y me lo contara todo.

Al rato me sonó el teléfono, era mi hermana. Al parecer el bebé no se ponía en la postura que quería el médico y éste le había dicho que se diera un paseo y que volviera en un rato. Nos citamos en una cafetería.

Pasado el tiempo, volvimos y ¿Cuál fue mi sorpresa? Mi cuñado me dijo… “Entra tú con ella, que yo ya lo he visto…” Creí que moría del amor.

No os puedo describir como fue esa sensación, que se me pasaba por la cabeza… Pero cuando comenzó a verse la imagen me entraron hasta ganas de llorar de la emoción que sentía… ¡Mi hermana iba a tener un hijo!

Por cierto, he de decir que las ecografías se ven increíblemente bien. Pudimos ver todo, cada parte del cuerpo y reconocerla perfectamente.

Fue una mañana increíble, no sabéis lo feliz que me hizo entrar con ella, acompañarla en su primera ecografía. Mi hermana estaba muy emocionada también. No sé si es una tontería o no, pero de verdad que da mucha sensación. Yo tenía la respiración un poco acelerada. Miraba a mi hermana, miraba a la pantalla… Qué grande es el ser humano, que grande es la vida, que grande es mi hermana….