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Igual no lo sabéis, pero tuvimos la boda más bonita del mundo.

Todo valió la pena con creces. La espera, los nervios, la ansiedad y las ganas de verla de blanco, todo mereció la pena.
Me había imaginado mil veces cómo sería su vestido, cómo le quedaría y cómo iría peinada, pero ni mis ilusiones más increíbles pudieron hacer sombra a la realidad de aquel día.

El coche se detuvo frente a las escaleras, el cochero se giró y nos avisó de que ya habíamos llegado, el trayecto se había terminado. Notaba los nervios flotar por dentro de mi ser, moviéndome el vestido. Mi hermano se precipitó y salió antes de que yo pudiera hacer ningún movimiento, me abrió la puerta y me ofreció su mano, ayudándome a salir.
No había nadie esperándome, todos estaban dentro ya. Mi chica había llegado antes que yo, por eso estaban todos dentro ya, esperando.
Cogida con fuerza al brazo de mi hermano, intentando así controlar no solo el movimiento de mi cuerpo, sino mi propia respiración, ascendimos los escalones que me separaban de ella…
Comenzó a sonar nuestra canción y noté como la emoción sobrepasaba mi piel y brotaba a través de mis ojos. “Over the rainbow” me acompañó en cada uno de esos escalones, y después también, cuando enfilé el pasillo y me puse de frente a todos nuestros amigos y familiares, aunque aún, no podía verla. Aún no había podido verme. [ Durante la ceremonia salió el arco iris. Nos encontrábamos en una sala acristalada, encontrándonos nosotras al fondo, delante del ventanal. Se nos veía a nosotras y al fondo, el arco iris… No podía haber sido más perfecto]

Muchas caras conocidas me saludaban, me gritaban, sonreían y me hacían sonreír a mí. Ahí, en esa pequeña sala, estaba todo mi mundo, toda mi gente, todo lo que quiero…
Seguí caminando con paso firme,a pesar de los nervios y entonces la ví. Tuve que llegar hasta la mitad de la sala para poder verla, pero lo hice.

 

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A pesar de que os he hablado mil veces de mi chica, siempre lo hago, nunca os he dicho lo guapa que es, ¿verdad? Pues ese día, el día 24 de junio no estaba guapa, no, estaba increíblemente espectacular. Creo que ese día, cuando al fin pude verla, me volví a enamorar.
Todos los silencios que habíamos tenido en cuanto al vestido, al peinado, a lo que íbamos a hacer o no, habían merecido la pena. Estaba allí, de pie, preciosa como ella sola y mirándome, esperándome.
Nos quedamos unos segundos, dos o tres, mirándonos y gritándonos en silencio millones de cosas. Al fin. me acerqué y le di un beso en la mejilla, para después besar también a mi suegra, que esperaba paciente a su lado.

Le habíamos pedido a mi tío que se encargara él del acto y fuera el maestro de ceremonias.Tengo la suerte de tener un tío increíble, que está acostumbrado a dar discursos y hablar en público. Y desde que comenzó a hablar, nos puso la piel de gallina y la lágrima queriendo escapar.
Fue una ceremonia emotiva, sencilla y familiar. Fue espectacular.

Os podría contar mil anécdotas, mil cosas que ocurrieron durante la ceremonia y la posterior cena. Aunque la fiesta no acabó ahí, nosotras llegamos a la suite que nos habían regalado los amigos a las 09,30 de la mañana, por lo que las anécdotas pueden ser tantísimas…

No se si el día 24 fue el día más importante de mi vida, pero sin duda será uno de los más bonitos, de los más emotivos y de los más especiales. Tenía millones de sensaciones distintas rondándome, y todas eran increíbles.
El hecho de estar en mi casa, en mi tierra, con mis dos mundos más queridos. Con la gente de Barcelona, con la gente de Alicante, con la gente de Madrid y por supuesto, con los de casa… Eso tiene un valor incalculable.
El hecho de dar el sí quiero, por fin, después de más de siete años juntas y saber, que este solo es le comienzo de todo lo que vamos a vivir…
El hecho de que nuestras sobrinas se encargaran de llevarnos los anillos y por supuesto, de darle ese punto de humor a todo…
El hecho de haberme casado con la persona más maravillosa del mundo, a la que le volvería a pedir matrimonio mil millones de veces más y con la que, quiero pasar siempre los días, las noches y todo lo que nos regale la vida. Ella es la que da sentido a todo lo que hago, ella lo es todo y por eso todo vale la pena.

Gracias amor por ese día, ¿repetimos?
En alguna otra entrada os subiré alguna foto de los detalles, de los anillos o del sitio tan espectacular en dónde nos casamos ¿os hace?

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Tenía la necesidad de escribir hoy una entrada al blog. Sin duda alguna, hoy es un gran día, un gran martes, de esos que no olvidarás ni aunque recicles recuerdos. Hoy es martes, y me encanta.

Tengo la suerte de poder decir, que mi novela se publicará pronto, muy pronto. Antes de lo que pensabais, antes de lo que yo misma podía imaginar… Pronto. ¡Qué bonita palabra! Pronto…

He tenido la suerte de colaborar en varios proyectos, de publicar para varios medios, de realizar algún que otro programa de radio y de, por supuesto escribir. Siempre me he sentido muy orgullosa de todo aquello que he hecho, con lo que he colaborado y lo que he hecho, no puede ser de otra manera. Pero el orgullo que siento hoy, es indescriptible.

Ayer recibí un paquete muy especial, el paquete que traía mi mayor orgullo dentro, el paquete que contenía mi libro en su interior. No os voy a negar que ya lo había visto en formato libro el mes pasado, pero no había visto el definitivo, ese se me resistía un poco.
Abrí el paquete y cogí el libro, me encanta el olor de un libro nuevo ¿Y a vosotras? Y más, cuando reconoces la portada, el tipo de letra, lo que viene detrás de cada nueva página…

Pues bien, pronto, muy pronto estará publicada mi novela, mi primera novela, mi orgullo… He querido adelantaros aquí la portada, con el título y todo, para que podáis verla antes de que salga publicada oficialmente, es lo mínimo.

Por fin, me he decidido a publicar sin mi pseudíonimo, ese que durante tanto tiempo me ha escondido de la realdiad. Era la hora de poner mi firma personal, totalmente libre de capas que me oculten. Totalmente yo.

Así que nada más, compartir con todas vosotras mi alegría, mi orgullo y mi trabajo, porque ha sido duro sacar este proyecto a la luz, pero ahora que lo veo acabado, se que ha merecido la pena en todo. Es increíble ver la portada que yo misma he realizado, los acabados, el título y por supuesto, mi nombre debajo, es una sensación rara, pero increíble.

La verdad, que os confieso que siento miedo o quizá sólo sean nervios, no lo sé. Pero estoy encantada y feliz, muy feliz. Eso lo tengo claro.

 

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“Respira, ya estás fuera” nos cuenta la historia de Tania y su llegada a Barcelona para estudiar en la universidad. Atrás deja a su familia, a la que adora y su antigua vida, que espera poder cambiar y empezar de cero. “Respira, ya estás fuera”, es una historia de superación, de las que se escriben desde dentro de una misma, para que te toquen nada más leerla.

En cuánto esté disponible en Amazon, lo anunciaré en las redes sociales. Así que, comienza la cuenta atrás, amigas.

Un beso bien fuerte, y gracias. Gracias por todo.
Noe

Aún eres muy pequeña para poder entender cuánto y hasta qué punto, tu tía te quiere. Pero el tiempo vuela y más, cuando eres tan feliz, así que más pronto que tarde, lo entenderás.

Aún eres muy pequeña para entender qué es la felicidad y cómo y hasta qué punto, te puede cambiar la vida. De la misma manera, qué tu has cambiado la nuestra.

Aún eres muy pequeña para entender qué es vivir y qué es estar viva. Pero lo entenderás, lo valorarás y lo disfrutaras. Porque, tienes a los mejores maestros cerca para que te enseñen. Y sí consiguen eso, habrán hecho la mejor enseñanza, la de la vida, la que a muchos han terminado pagando por aprender.

Aún eres muy pequeña para preocuparte, no lo hagas pequeña. Los problemas existen, sí y día a día, pero los irás resolviendo, uno a uno, sin que te agobien ni te pisen,  sin que no te dejen vivir.

Aún eres muy pequeña y sin embargo, ya lo ocupas todo, cariño. Ocupas nuestros sueños, nuestras ilusiones, las paredes de nuestra casa, las carteras, las tarjetas de memoria de las cámaras, nuestro tiempo, nuestro hoy y por supuesto, nuestro mañana. Ocupas todo, y eso es tan grande, que es imposible sentirme vacía o desdichada. Te tengo a ti, que todo lo has cambiado.

Igual no eres tan pequeña para entender todo esto… Porque en realidad, el único idioma que todos entendemos seamos de donde seamos, más mayores o más jóvenes, más positivos o negativos, de izquierdas o de derechas, de mar o montaña es este… El de descifrar un abrazo, el de entender el tono de voz cargado de ilusión, la mirada, la sonrisa… Son palabras universales, es puro amor y éste es políglota y por supuesto, que no pasa de moda.

Adi que, coge aire cariño mío. Las tías están llegando ya a casa y van a estar contigo cuatro días enteros, sin separarse de ti.

No puedes imaginar las veces que hemos hablado de este viaje. Tenemos tantas ganas, que se nos ha hecho eterno.

La última vez que te vimos, aún no andabas… Ahora además de andar y hasta de correr, también nos llamas titas… ¿Puedo estar más orgullosa?

Hacia frío, lo recuerdo perfectamente. Pero no en esa habitación y en ese preciso momento. Viniste rodeada de frío y sin embargo, nos calentaste a todos.

Nos hiciste esperar, te hiciste desear aún más sí cabe… Pero terminaste llegando. Lo recuerdo perfectamente.

Nos amontonamos todos enfrente del gran ventanal, mientras te lavaban por primera vez. Todos queríamos ponerte cara, poder verte por fin. 

Naciste preciosa. Morena a más no poder y con una melena, que la misma enfermera que te lavaba, terminó peinando.

Naciste grande, muy grande. Llegadte y te hiciste con cada uno de nosotros. Esos 4kg de niña y sus 56 cm se habían adueñado de mi y de todos los demás. Nos enamoramos como en las películas, a primera vista. Provocaste en nosotros la reacción de besarnos y de abrazarnos e incluso, algunos de llorar. Eso lo conseguiste con apenas segundos de vida… ¿Qué conseguirás a lo largo de los días?

Recuerdo perfectamente la primera vez que te toque. Estiré mi mano para tocar la tuya. Tu hiciste lo mismo y me agarraste mi dedo índice apretándolo con fuerza, saludándome y haciendo que desde ese día, me sintiera parte de este mundo. Fue una sensación tan increíble, que no puedo olvidarla.

Han pasado 365 días desde aquel primer momento… ¡Y saben a poco! No me canso de mirarte, como cuando aún estabas en la cuna del hospital y tu madre me pidió que te echara un ojo mientras se aseaba. Me acerqué entonces al borde de la cuna y me embobé mirándote. Así me encontró tu madre, como me había dejado.

No me cansó de ver las fotos y tomar consciencia de lo mayor que te estas haciendo. Es increíble lo bonita que es la vida cuando puedes verla tan de cerca, que la tomas el pulso. Tu has sido eso para mi este último año, el pulso de mi vida.

No me cansó de jugar contigo, aunque me tenga que poner en el suelo. No me canso de enseñarte a andar ni se sujetarte rl corre pasillos, aunque mis riñones… No me canso, porque tu me das energía.

No me canso de ver a mi chica junto a ti, mis dos mujeres preferidas juntas, sonriendo, haciéndote costillas y jugando juntas. Es una sensación tan especial, que me siento privilegiada de disfrutarla.

Así que, feliz 365 días, cariño. Sigue creciendo como hadta ahora y haciéndonos tan felices. Sigue tarareando e intentando pronunciar esas palabras que te pedimos. Sigue regalándome besos a través del teléfono cuando hacemos videollamada y sigue así, siendo feliz y sonriendo tanto. Eres preciosa, eres genial.

Te quiero, pequeña mía.

Estamos solo a un día y medio de finalizar este 2014… Es tiempo de echar la vista atrás, de recapitular, de revivir cada momento que hemos compartido y de pensar en un año nuevo, mejorando los fallos de este anterior  y siguiendo hacia delante, porque hacia atrás, no hay salida.

En mi caso, este año ha sido uno de los mejores de mi vida, si no es el mejor… Ha sido un año lleno de grandísimos momentos familiares, de buenísimas noticias, de viajes increíbles, de conocer a personas maravillosas, de darme cuenta de quien está y quien no está a  mi lado… Ha sido increíble.

Si hay dos cosas que pensé que jamás tendría o conocería y si lo hacía, tardaría muchísimo sería una sobrina de mi hermana la pequeña y un libro. Este año, he tenido las dos. Mi sobrina nació en febrero, alegrándonos la vida a toda la familia. ¡Nos ha cambiado la vida! No os podría describir todos los sentimientos que esa niña ha despertado en mí. Es mirarla y pensar millones de cosas, solo querer estar con ella, enseñarle tantísimas cosas, jugar, cantar, gatear… (Sí, con ella gateo…) Esa niña te hace replantearte toda tu vida. Jamás pensé yo que tendría una sobrina de mi hermana tan pronto y sin embargo, si antes de febrero estaba orgullosa de mi hermana por todo lo que ha hecho y todo lo que ha conseguido, ahora más. Es una madre fantástica y da gusto verla cómo se maneja con la niña, con los pañales, con los potitos y biberones… Es increíble verla tan mayor, a pesar de ser tan joven. Es increíble verla como me explica y me intenta enseñar las cosas de la niña. Los potitos, la manera de cambiar los pañales, como la baña… Mi hermana pequeña me está enseñando como cuidar a un bebé. Su bebé y desde febrero, mi niña querida.

La otra cosa que jamás pensé que llevaría a cabo, sería publicar algo. Me daba igual un relato que una historia corta. Jamás pensé que lo conseguiría, pero mira, nunca digas jamás, sino lucha por conseguirlo y no te canses de arriesgar y de apostar por ti, porque solo tú tienes la solución a ese problema. Esforzarte más, ser más tenaz, más constante y continuar hacia delante. ¿El resultado? No es solo “Historia para tres”, que me está dando tan buenas noticias… No es solo eso, es lo que el libro ha conseguido. Desde que publicamos, hace unos 15 días, todo han sido buenas reseñas, buenas noticias. A la gente le ha gustado y la verdad, ha tenido una buena acogida. Eso ha hecho que me replantee muchas cosas. Hasta hace bien poco, solo era una chica que tenía un blog en el que se “vaciaba”. Contaba mis cosas, mi día a día, mis pensamientos más íntimos, mis anhelos… No era más que un grito al vacío. Sin embargo, poco a poco me fui creyendo más que podía escribir historias y llegaron los concursos y con ellos los premios… Premios a mis relatos, premios a mi blog y yo, aunque no lo creáis, sin poder creérmelo, pero aquí estamos, con mi primer relato en un libro a la venta, preparando mi propia novela y con muchísima ilusión. Así que, que os sirva de lección. Ve a por todo lo que sueñes y borra de una vez la palabra “jamás” de tu diccionario, porque todo se puede conseguir.

Pero por suerte, esto es solo el principio. Otro año más, me siento la mujer más grande del universo. Siempre tengo cerca a mi chica, que es la que me empuja y la que me anima a todo. Es mi sombra, mi buen hacer, mi conciencia cuando creo perderla, mi aliento, mi mitad. Ella es la que vuelve a conseguir seis años después, que cerremos el año hasta arriba de felicidad. Me encanta como congeniamos y la compañía que nos hacemos. Sin duda alguna, es la persona en la que más confío. Le cuento de todo, sin miramientos, todo.  Nos pasamos horas hablando y a veces, cuando vamos a la cama, seguimos contándonos cosas. Anécdotas, sueños, historias para no dormir… Así que, gracias a ti mi amor, porque tú me haces grande por estar a mi lado. Tú me insististe para que escribiera más, para que me apuntara a la universidad, para que me presentara a algún concurso literario… Tú tienes casi toda la culpa de que este año, haya sido fabuloso. Tú creíste en mí desde el principio, cuando ni siquiera yo misma creía. Gracias.

Por fin nos hemos apuntado a inglés, que siempre estábamos mirándolo pero por una cosa o por otra, al final lo dejábamos. Estamos encantadas con las clases y nos va genial, ¡cualquier día hago una entrada solo en inglés!

Por suerte, este año hemos podido viajar mucho, no hemos parado. No solo por todo Cataluña, que es por donde nos movemos los fines de semana. Hemos estado por la montaña, hemos hecho millones de rutas, conocido pueblos remotos y preciosos en los que saco a pasear mi cámara y me siento la persona más feliz del mundo. Hemos hecho rafting en los pirineos, que jamás lo olvidaré. Hemos hecho parapente. Hemos viajado por Cantabria y montado a caballo, por segunda vez este año, pero por la playa… ¡Que fue precioso!  Nos hemos hecho nuestra rutita… París, Bruselas, Brujas, Gante, Amberes, Amsterdam, Marken y Volendam. Y fue espectacular viajar contigo por todos esos sitios de ensueño y poder disfrutar de unos paisajes increíbles.  Hemos viajado mucho por la zona de mi casa, para poder ver a la niña crecer. No hemos parado, sin duda alguna, no hemos parado y sé que este año, vienen más cosas.

Me gusta eso, el no parar de hacer cosas y cuando paramos, que solo sea para descansar y coger aire, para continuar, por supuesto.

Ha sido un año bueno en cuanto a salud. Operaron a mi madre y al parecer, hasta nuevo aviso, está libre de cáncer, por lo que, a pesar del susto que nos llevamos y del ingreso en el hospital, seguimos limpias y luchando, sin descuidar las revisiones.

Aunque mi dedo no volverá a ser el mismo, lo tengo más que aceptado y podría decir, superado. Tener un golpe como el que tuve yo y que solo me pasara eso, es para dar gracias, así que, hacia delante. Además, desde que no le doy tanta importancia a la lesión, parece que hasta me duele menos…

Por suerte, mi abuela, que es mi bisabuela, aún está con nosotros, luchando día a día para seguir otro año más. He tenido la gran suerte de verla junto a mi sobrina, su tataranieta. Eso no se me olvidará en la vida.

Ha sido un año en el que he aprendido mucho, aunque aún me queda tanto… ¡Que me da hasta mareo! No es fácil tropezar mil veces, no. Pero más duro es levantarse y todas lo hemos hecho. Así que, seguir así y luchar por lo que queréis. Cuando has estado en lo más hondo, sabes lo duro que es, así que no miréis hacia abajo, al no ser que queráis ver lo que habéis recorrido.

Y el único punto negativo que podemos poner, es Neo y Kira. Nuestro gato y la perrita de mi chica. Este año se han ido… Pero nos quedamos, como no puede ser de otra manera, con todo lo que nos han aportado y lo mucho que nos han querido. ¡No os olvidamos!

Gracias a todas por este año, porque parte de culpa la tenéis vosotras, que me animáis, que me escribís y que me sonrojáis. Sois geniales y sin duda alguna, tenéis un hueco más que grande en mí. Gracias de corazón a todas aquellas personas que me han apoyado, lo valoro muchísimo.

Adiós 2014…

¡¡Feliz 2015!!

¿Habéis tenido la sensación de que el orgullo que sientes hacia una determinada persona no te entra en el pecho? ¿Qué el orgullo que sientes es tan grande que lo tienes que sacar de dentro de ti? ¿Qué tienes que explicar y mostrar al resto de las personas tu motivo de ser la persona más orgullosa del planeta?

Así me siento yo…

Me había sentido orgullosa muchas veces de las personas que tengo cerca. Siempre hay algún motivo por lo que sacar pecho, por lo que poder susurrar dentro de mí, lo afortunada que soy. Siempre hay algún motivo por el que sonreír, por el que reunir a tus amigos. Siempre hay algún motivo que te empuja a seguir hacia delante…

Sentir orgullo por alguna persona cercana a ti, es precioso. Cerrar los ojos y pensar, es parte de mí. Es mi pareja, mi hermano o mi hermana, mi amiga… Esa persona tan grande, es parte de mí… Y notar como algo dentro de ti, se hace aún más grande. Porque rodearte de ese tipo de personas, de las que te hacen cerrar los ojos, coger aire y sentirte grande, es lo que me hace sonreír y seguir hacia delante.

Recuerdo ver a mis hermanos en sus respectivos trabajos, serios, guapos, con su saber estar y su saber hacer. Recuerdo verles resolver ciertos problemas con una diplomacia y habilidad, que te hacían replantearte muchas cosas.

Recuerdo ver a mi hermana con su hija en brazos y decir, es mi hermana, es mi sobrina… Y sentir como el vello de mis brazos se erizaban mientras las observaba. Pletóricas. Ella jamás sabrá hasta qué punto me hizo sentir orgullosa y feliz, porque fue un momento mágico.

Recuerdo ver a mi chica crecer a mi lado. Verla perder miedos, perder inseguridades, ganar  confianza en el mundo y en las personas. Recuerdo verla sonreír a carcajadas, la recuerdo restando importancia a los problemas para evitar que me preocupe, recuerdo verla protegerme de todo y ante todo. Recuerdo cada día que he vivido con ella, cada viaje, cada escapada, cada momento de risas que acaban en lágrimas, de siestas que acaban a la hora de la cena. Recuerdo cuando me dijo por primera vez que me quería, y también recuerdo cuando fue la última vez, esta mañana.

Y ahora, gracias a las tecnologías y a pesar de estar a más de 800km de mi casa y de mi familia, he podido sentir nuevamente esa sensación de orgullo. De esa que te obliga a cerrar los ojos y respirar despacio.

He podido ver a mi sobrina gatear… Y he podido ver cómo le han salido los dientes… Ya tiene dos.

Nunca me ha dado miedo estar tan lejos de casa. Sé que mi familia y mis raíces están ahí. Eso no lo cambian 800km ni 4000. Siempre he sabido que ellos estaban ahí y ellos sabían que estaba aquí, para lo que hiciera falta. Nos turnábamos para visitarnos, venían… íbamos… Y tan felices.

Cuando nació la niña… Algo cambió dentro de mí. Me daba miedo no verla crecer, me daba miedo que creciera sin saber quiénes éramos nosotras, sin que nos pusiera cara. Que pensará… “Ah… Son mis tías las de Barcelona…” Por eso durante estos 8 meses que tiene mi pequeña, he ido más veces que en los 6 años que llevo viviendo en Barcelona.

Pero ahora, hacemos video llamadas diarias. Todos los días, mi hermana me llama y podemos ver a la niña. ¿La suerte? Que sabe quiénes somos. Cuando sale nuestra cara en la pantalla, la vemos sonreír y eso, nos desarma.

Mi hermana le ha enseñado a decir hola y adiós con la mano… Y cuando salimos en la pantalla, la niña nos saluda con la mano y sonríe.

La hemos visto gatear, la hemos visto saludar, la hemos visto los dos dientes que comienzan a salir… Pero lo que nadie se imagina, es lo feliz que nos hace poder ver eso…

Llevo una semana de lo más ocupada, sin apenas tener tiempo de entrar por aquí y escribir un poco… Llevo una semana de locos, en los que madrugo mucho y me acuesto tarde. Llevo una semana en la que la sonrisa solo se me desdibujaba cuando me iba al trabajo… Llevo una semana con mi sobrina en casa, por lo que os podéis imaginar lo feliz que he estado.
Mi hermana, que ya me dio el mejor regalo que podía darme, no se ha quedado contenta y ha decidido coger a la niña y sus bártulos y pasar una semana con nosotras en Barcelona. Además me avisó de un día para otro… Sin tiempo para planear, sin tiempo de hacer cosas, de prepararnos… Cuando nos dimos cuenta, nuestra cocina estaba llena de biberones, baberos y leche en polvo. Cuando nos dimos cuenta, nuestra habitación de invitados tenía cuna, cuando nos dimos cuenta, la casa estaba llena de alegría, de risas y de vez en cuando, de algún que otro llanto.
Hemos pasado una semana de lo más entretenida tanto mi chica como yo. Dejábamos a mi hermana y a mi cuñado que se relajasen y nosotras cuidábamos a la niña. Le hacíamos arrumacos, la cogíamos en brazos cuando lloraba, le dábamos el bibe, le cambiábamos el pañal… Y oye, ¡no se nos da nada mal!

Cuando vamos de visita a mi casa, siempre veíamos a mi hermana y a la niña, por supuesto, pero esta vez ha sido tan distinta… Cuando estamos allí, vemos a la niña en “los horarios de visita”. Quedábamos a media mañana para dar un paseo y tomar un café, o quedábamos para comer, o a media tarde, cuando no hacía tanto calor y así podíamos pasear y sentarnos en alguna terraza… Horarios de visita. Pero es tan especial cuando puedes compartir con alguien cualquier momento del día… Cualquier situación…
Así que, sí, sigo aquí y traigo novedades, ¡por supuesto que sí! Pero vayamos despacio y por partes.
Solo deciros que tengo la suerte de que me han vuelto a conceder otro premio de blogueros. Esta vez, me ha nominado Sara Bea y aquí os dejo el enlace de su entrada, donde explica todo esto: http://www.tuserendepity.com/lovely-blog-award/
Siempre es una sorpresa y una alegría cuando ves un mensaje en el que te dicen que te conceden un premio, pero igual estos premios hacen algo más de ilusión… Estamos hablando de blogs, como el mio, que son pequeños… Y una persona de las que te leen a menudo, considera que tu blog merece un reconocmiento… Así que millones de GRACIAS, por dejarme sentir otra vez esta ilusión.

¡Y a tod@s vosotr@s que seguís ahí… Millones de gracias!