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Desde siempre, a las leonesas y leoneses se nos conoce comúnmente como “cazurras y cazurras”. Es cierto que en el resto del mundo esta palabra se utiliza para otros fines. Se suele utilizar para adjetivar a alguna persona como bruta/o, brusca/o, torpe… Sin embargo, a la gente de León les encanta que les llamen cazurros, y yo como buena cazurra, cumplo bien con el significado.

Todo el mundo sabe de dónde soy y lo orgullosa que estoy de mi tierra, y como buena cazurra hago gala de mis orígenes y de mi sangre por todos los sitios. Por eso creo que soy una buena cazurra, en el sentido leonés del mismo. Os preguntaréis, ¿pero qué significa?

Pues bien, la palabra “CAZURRO” deriva de las palabras árabes CAD` UR, el que no cesa, y esa precisamente soy yo.
Yo soy esa que no cesa, que lucha por aquello en lo que cree y busca la manera de conseguirlo. Yo confío en los sueños y confío en lograrlos. Yo soy la que mantiene la mente fría, pero atiborrada de ideas, algunas absurdas o difíciles, que me mantienen viva.

Todo lo que he hecho en mi vida tiene que ver con esta forma de entenderla, la de no cesar y luchar. He luchado por todo y he logrado más de lo que, a priori, iba a conseguir. Conseguí sacar mis estudios, conseguir el trabajo de mis sueños, emanciparme totalmente de mi casa, vivir en una ciudad como Barcelona con mis propios medios, encontrar el amor y cultivarlo día a día, casarme, ser madre… He conseguido tantas cosas…

Por eso cuando la historia que narro en SALIDA 6 apareció en mi mente, tuve que escribirla. Aunque no lo creáis, esa historia lleva rondándome mucho tiempo, a pesar de que no sabía como iba a unir todas las piezas o como remataría exactamente el final. Por eso, desde hace algunos años ya, la tenía casi lista, solo he estado ultimando y puliendo cada párrafo para que estuviera perfecta.
Así que sí, apareció esta historia y tuve que formarla y darle sentido, tuve que narrarla y darle un final. Tuve que publicarla y presentarla al mundo.
Esa soy yo, la que no cesa.

Orgullo cazurro. Orgullosa cazurra.

 

 

Os facilito el link de Amazon donde podéis encontrar la novela en los dos formatos, espero que la disfrutéis tanto como yo.

 

Pensábamos que este sería nuestro año, nuestro 2016. Nuestros 365 días para compartir y vivir como nunca antes habíamos vivido. Iba a ser el año en el que llevaríamos a cabo los planes que han ocupado y han llenado nuestras tertulias, nuestros cafés de media tarde e incluso, las conversaciones entre almohada, pijama y calma prestada.
¿Recuerdas como celebramos la Noche Vieja pasada el cambio de año? Fue una sensación extraña, que acompañada por las burbujas del cava, hicieron la noche dorada.
Comentamos y brindamos tantas veces, que perdí la cuenta por este nuevo lienzo en blanco que se abría ante nosotras y por todo lo que iba a significar.
Un año es más que 365 días, os lo aseguro. No importa si es bisiesto o el veranillo de San Miguel viene con rebeca y manoplas.
No importa que tengas o no ganas de comerte todas las horas del día para dormir a tu lado cada noche. Los días tienen su tempo, y es incontrolable para corazones informados como los nuestros.

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No importa que todas tus fuerzas se conjugen con el universo, las mareas, la luna e incluso con algún madrugón algún lunes de abril. No importa, porque toda la fuerza de la que tú puedas disponer, no para el destino. ¡Ni si quiera lo ralentiza! El destino va por libre, sin mirar atrás y sin poner el intermitente… Él es su propio grumete, su propio capitán y si me apuras, el último trago de un bar.
Yo quería este año, lo quería con todas esas fuerzas que no sirven para nada más que para sentirme fuerte… Sentía este año tan mío, que me sentía la mujer más afortunada que había en este mundo. No eran solo 365 días más por delante, por llenar, por abrazar y salpicar de oro. Eran mis nuevos 365 días para completarme, para hacerme a ti, para cambiar de rumbo…
Nuestro año, nuestros nuevos 365 días han ido pasando, y aún veo sus huellas por el camino, el camino embarrado que nos separa de aquello que habíamos imaginado.
Las profundas huellas se pueden ver desde cualquier parte, incluso con los ojos vendados de optimismo. Las veo, las miro, las siento, las hablo, las… ¡Ahí siguen! Haga lo que haga, ahí sigue el barrio, en mis zapatos.

No ha sido lo que esperábamos, mi vida. Nuestro 2016 ha pasado dejándonos la boca seca y el corazón con un latido menos. Nada es como habíamos imaginado. Nada se parece ni siquiera a lo peor que hubiéramos imaginado, nada. Pero ha pasado, ha pasado en este 2016 en el que teníamos depositadas todo, hasta nuestros votos.
Pero alza la cabeza y mira el barro, mira los 300 y pico días que llevamos a las espaldas y dame la mano. Ha sido duro, durísimo, pero no olvides que más duras somos tú y yo, mucho más.
No ha sido fácil, no puede serlo, pero seguimos aquí, más juntas y más unidas que nunca. Y seguimos aquí, luchando, esforzándonos en dar la vuelta a la tortilla y ponernos la vida por bandera. Aún nos queda tanto… Tanto…

Se acaba este año en el que, a pesar de haberle dado nuestros mejores pensamientos, nuestros mejores momentos y nuestras mejores galas, nos ha dejado desnudas.

Lo que viene siempre tiene que ser mejor, mi vida. Siempre. Y quedan por venir tantos 365 días que, se me llena la boca de los te quieros que te puedo decir y de los besos que te podré robar. Se me inundan las manos de cosquillas de saber, que aún te podré acariciar tantas veces, como casillas hay en los calendarios de casa. Las mariposas que aún siguen sin posarse sobre mi estómago, revolotean más alto, tanto que casi las siento en mi garganta.
Nos quedan tantas cosas por hacer y decir, por sentir y por ver. Tantas cosas por disfrutar y por no hacerlo. Nos quedan tantos bosques en los que perdernos y tantas noches de desenfreno. Nos quedan tantos amaneceres sin cafés y atardeceres pronunciando tu nombre. Nos quedan tantas noches de sábanas desgastadas y películas a media tarde. Nos quedan tantas comidas para dos y otras tantas para más de dos…

 

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Nos queda tanta vida, mi amor, ¿que para que encasillarnos en los próximos 365 días? No… No quiero sólo 365 días cuando se trata de nosotras. No quiero un maldito calendario con solo 12 páginas. No. Nos merecemos más. Más días, más domingos. Más semanas de veinte días. Nos merecemos los días de nuestra vida.

Apagué una a una las luces de todo el piso y cerré la puerta con llave tras de mí. Me puse mis gafas de pasta que solo me ponía para leer y me dirigí al dormitorio.
Encendí la luz de la mesita y me acosté, besando a mi chica en la cabeza. Ella, se volvió hacia a mí y me devolvió el beso.
-¿Qué miras amor? – Le pregunté.
-Lo de la luna de miel, cariño. –Me dijo enseñándome la pantalla del móvil – Me han dicho que esta agencia es muy buena y hace muy buenos precios.
Cogí el libro que acababa de comprar y que descansaba ya en mi mesita, junto al interruptor de la lámpara de noche. Acomodé los almohadones tras de mí y abrí el libro en la primera página.
Me encanta la sensación de abrir un libro por primera vez, la sensación de saber que todas esas páginas me van a regalar momentos increíbles, sin saber exactamente cuáles serán. Leer es un vicio, pero no es un vicio apto para cualquiera.
Comencé a leer el capítulo 1 mientras mi chica se acomodaba sobre mi pecho, sujetando el teléfono entre sus manos.
Entonces sonreí. Sonreí para mí misma, en silencio, sin muecas ni aspavientos. Sonreí por la vida, por los pequeños detalles, por las grandes ocasiones. ¡Eso era! Era una gran ocasión… Grandísima ocasión, era tan grande, que yo misma firmaría porque todas las noches a partir de esta, me acueste abrazando a la misma mujer mientras sujeto un libro entre mis manos y me siento tan absolutamente feliz. Porque firmaría por acariciar su pelo mientras la observo pensativa hacer o deshacer millones de cosas y sentir que soy feliz. Porque firmaría por tener como preocupación cada noche, cuantos capítulos voy a leer…. Por eso firmaría, por más noches cómo la de hoy, por más días como este.
Ahora ya, buenas noches. He dejado el libro en mi mesita, he apagado la luz y he besado a mi chica. Ahora, solo me queda acurrucarme a su lado y… Seguir soñando, porque eso es lo que es mi vida. Un sueño, mi sueño.

Me giré sobre mi misma y me abracé a su espalda.

-No hay nada mejor que esto, cariño – Le dije entre susurros, mientras acomodaba mi mano en su cadera.

-¿Mejor que qué, mi vida? –Me preguntó medio dormida.

-Que poder soñar contigo, mientras duermo a tu lado. Porque el tenerte abrazada, es lo que me recuerda que el sueño es real aunque no sea de este mundo.

Hace unos días falleció la madre de una amiga mía. No puedo imaginar el dolor que tienen que sentir y lo duro que les tiene que estar resultando, eso es imposible de imaginar. Pero me gustaría que tuviera presente que para cualquier cosa que necesite, independientemente del día de la semana y de la hora… Me tiene aquí, para charlar, para llorar o para reír.

Me hizo pensar en la brevedad del tiempo, de la vida…

La vida es breve, demasiado breve.

Generalmente no nos damos cuenta de la brevedad de la vida, hasta que ya no hay tiempo. La vida es eso que pasa mientras estás despierto, mientras estás contando el tiempo que falta para algo, mientras miras el vacío y no piensas en nada, mientras cierras un libro y coges el móvil, mientras te encierras en ti mismo y cruzas los brazos, mientras tus labios sellan lo que tu alma siente, mientras el sol brilla con fuerza en lo alto del cielo y tu bajas la persiana, mientras llueve y truena con fuerza y tu sientes miedo, mientras acaricias a tu mascota y le susurras tus debilidades, mientras comes y saboreas tu plato preferido, mientras duermes en tu cama y te sientes lleno de vida, de tiempo y de paz. Mientras te sientas enfrente del ordenador e intentas poner orden a tu vida, mientras ves una película y te identificas tantísimo con la historia y los protagonistas, que te emocionan, mientras escribes notas de amor que repartes por  toda la casa, sabiendo que el receptor de tus palabras las irá encontrando y se irá sorprendiendo. Mientras te preparas una taza de café bien caliente y bien cargado, a partes iguales y notas como ese líquido marrón consigue despertar desde tu instinto hasta a tu musa. Mientras  añoras el pasado viendo un álbum viejo de fotos, mientras cuentas historias emocionantes que viviste hace tantísimo tiempo que ya no sabes si de verdad sucedieron o tu misma te las inventaste, mientras troceas una cebolla y las lágrimas humedecen tu cara, mientras una canción te devuelve a un sitio y en un momento determinado y una sonrisa bien conocida por ti, te sonríe y te besa, las canciones tienen memoria, como tus manos, como tus labios, como el tiempo…

La vida es breve, la vida no tiene tiempo de vivir más, la vida es esto mismo, este momento, estas palabras, estas frases, tus ojos leyendo y recapacitando… La vida es el tiempo que vivimos, el tiempo que disfrutamos, el tiempo que fingimos y el tiempo que gozamos. Todo es vida, todo cuenta aunque no cuente lo mismo. Todo vale, aunque su valor sea distinto… La vida son muchas cosas, demasiadas cosas… No dejes de vivir, no dejes de hacer, no dejes de soñar, no dejes de reír o de llorar, no dejes de respirar al no ser que bucees en pleno mar, no dejes de hacerte preguntas, no dejes de caerte, de aprender y volver a avanzar, no dejes de creer en las personas, no dejes de ilusionarte por un día nuevo, por un lunes nuevo o por unas vacaciones nuevas, no dejes escapar un amanecer, no dejes de abrazarte al anochecer, no dejes nada por hacer, no dejes nada por decir, no dejes nada… ¡Déjalo todo!

 

Espero que mi chica no lea esto o me tocará dormir en el sofá…

 

Me he enamorado…

Fue verte y sentir un sinfín de emociones y sensaciones.

Fue verte y sentir que se me paraba la respiración y que mi corazón dejaba de bombear. Duró solo un segundo o quizás varios minutos, no sabría decirte, porque cuando hablo de ti, el tiempo vuela…

Fue verte y sentir que se me inundaban los ojos de lágrimas y que la respiración volvía a mí, provocando una exhalación un poco exagerada, aunque lo único exagerado que hay hablando de ti, es lo que provocaste en mí.

Fue verte y sentir que ya te quería. Es raro cuando conoces o ves a alguien por primera vez y sientes esa sensación, esa conexión, esa necesidad casi indescriptible de formar parte de su vida.

Fue verte y sentir que todo lo bueno que he vivido no había sido nada comparado con lo que me queda por vivir a tu lado.

Fue verte y sentirme tan grande de verte. Jamás pensé que nuestro primer contacto me hiciera sentir tantas cosas.

Fue verte y sentir que siempre cuidaría de ti, que serías mi niña, mi consentida…

Fue verte y sentir que en verdad, ya nos conocíamos ¿Verdad? Es cierto que jamás nos habíamos visto, aunque sí que me habías oído hablar ¿verdad? A pesar de que suelo hablar bajito…

Fue verte y sentir unas ganas irremediables de acariciarte, de sentir tu piel sobre la mía y que tú, mi pequeña, pudieras sentir la mía. Tenías la piel sonrosada y suave, muy suave. Olías a vida e impregnaste la mía con tu olor, haciéndome reír y haciéndome sentir que todo es posible en esta vida si se lucha por  conseguirlo.

Fue verte y sentir que eras preciosa, que tus facciones, aun un poco difuminadas me resultaban muy familiares. Fue verte y sentir que en el fondo, no éramos tan distintas…

Fue verte y sentir, que todo el mundo que tuvo la suerte de conocerte aquel día se emocionó. Yo la primera, por supuesto. Eras tan esperada, pequeña mía, que nos emocionaste desde antes de que llegaras.

Fue verte y sentir que ya habías cambiado mi vida, mi forma de comportarme en muchas cosas, mi ilusión por luchar por mi futuro y mis ganas de volver a verte, cuando caía la noche.

Fue verte y sentir que me mirabas… Seguramente no me veías, pero me mirabas. Tus ojos rasgados miraban fijamente a los míos, mientras yo, orgullosa hasta la saciedad de ti, te decía todas las cosas bonitas que se me pasaban por la cabeza… ¿Lo recuerdas? Algún día yo te lo contaré…

Fue verte y sentir… Sentir… Sentir… No todas las personas logran eso con solo mirarlas, hacernos sentir, eso lo has logrado tú, mi pequeña, porque eres muy grande.

Fue verte y sentir que el mundo se me quedaba demasiado grande, que hay tanta vida a nuestro alrededor que a veces ni nos percatamos… Hay tanto amor y tantas cosas buenas que no pueden ser tapadas por las malas, no pueden.

Fue verte y sentir que tenía que besarte, comerte a besos, dedicarte largas parrafadas… Y sentirme observada por mi chica mientras hacía esto y ver, como su mirada estaba cargada de amor y de emoción. Ella se emocionaba cuando me veía contigo, en brazos, dándote besos y cantándote o poniéndome tierna y diciéndote todas las frases bonitas que venían a mi cabeza…

Fue verte y sentir que eres preciosa y que ella, tu tía, también lo es. Pero es cierto, que contigo en brazos, estaba más que preciosa. Tenías la cara iluminada cuando la mirabas y después me buscabas con la mirada por la habitación… Preciosas, las dos, mis dos amores.

Fue verte y sentir que tenía tantos motivos por los que querer a mi hermana, que no sabría por cual empezar. Mi hermana es mi mejor amiga y es mi apoyo para todo. Mi hermana es a la única a la que le cuento mis secretos y mis preocupaciones, a la que le hablo sin mordaza y sin miedo. Mi hermana es la que me ha dado los mejores consejos, la que me ha dado su hombro cuando lo he necesitado, la que ha venido hasta Barcelona para verme y arroparme. Mi hermana es un tesoro y la adoro. Mi hermana me ha dado un motivo más que grande para luchar y seguir creyendo…. Mi hermana me ha dado a mi pequeña, a mi chiquitina, a mi otro amor… Gracias hermana, no sé cómo decirte lo orgullosa que estoy de ti… Aunque ya lo sabes.

¡Eres una madraza!

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo la solución a mi problema. Tengo el aliento que le falta a mi garganta ya seca. Tengo el sol de un día gris y nublado. Tengo la ola que jamás llegó a la orilla. Tengo un trébol de cuatro hojas. Tengo tu mirada guardada como el mejor de los recuerdos. Tengo tu mirada guardada como el mejor de los regalos. Tengo tu mirada guardada como el mejor tesoro que podía tener, que podía encontrar, que podía custodiar…

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo un camino marcado a fuego que habla de mí. Tengo miles de sueños y todos son contigo. Tengo la banda sonora de mi vida, de cada momento que he vivido, de cada momento que viviré. Tengo una casa, un hogar, un refugio ante la vida, una caseta, un alto en el camino. Tengo hambre y sed, hambre de vivir y sed de ti, de contigo, de nosotras, de las dos… Tengo una opinión o quizás dos. Tengo una familia, tengo unos orígenes, tengo un orgullo de ser, un orgullo de pertenecer, un orgullo de corresponder…

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo una ventana por la que entra el sol aunque fuera esté nublado. Tengo una sonrisa perpetua, tatuada, perenne. Tengo una canción que habla de mí, tengo una canción que habla de nosotras, tengo una canción que habla de mis anhelos, de mis recuerdos, de muchos de mis sentimientos. Tengo un viaje pendiente, una aventura por delante, un sinfín de idas y venidas. Tengo una cámara para capturar todos esos momentos, para capturarte en todos esos momentos. Tengo el mejor objetivo y no hablo de cámaras de fotos.

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo tu mano apoyándome en cada paso que doy, en cada paso que inicio, en cada aventura que vivimos. Tengo tu mano que me ayuda, que me acuna, que alimenta mis esperanzas, que acuna mis sueños y espanta a mis fantasmas. Tengo tu mirada, llena de un sinfín de ternura, que me apremia, que me aconseja, que me llena de vida. Tengo tus palabras grabadas en mi memoria y a las cuales acudo cuando necesito paz, cuando te necesito. Tengo tu voz dulce de compañía cuando estoy sin ti.

Tengo el mejor de los motivos para continuar. Tengo nuestro futuro en mis manos, tengo tus manos, tengo tu sueño y el mío. Te tengo soñando sobre mi pecho, dormida, tranquila. Tengo tus labios suplicando mis besos. Tengo mis besos suplicando tu nombre. Tengo tu nombre tatuado en mi memoria, en mi cabeza, en mi ayer y en mi mañana.

 Tengo el mejor de los motivos para continuar. Te tengo a ti a mi lado. Tengo claro que ya no soy yo sola, ahora somos dos, para todo. Tengo el mejor de los motivos, preciosa, porque te tengo a ti al lado, te tengo al lado… Gracias.

Hoy tuve un sueño y me supo a gloria. Sí, ahí estaba yo, con el estómago revuelto, como si estuviera montada en una noria, girando mis pensamientos, mis historias… Pero es tan dulce soñar cuando sueñas con conseguir la euforia que no quería despertar y volver, sola, triste y sin haber conseguido una victoria.

Hoy tuve un sueño y no estuve sola, me encontré con muchos amigos que entre el gentío me gritaban un hola. Me encontré con muchos soñadores, con muchos optimistas que me seguían, que gritaban, que junto a mí, presionaban, pero sin pistolas.

Hoy tuve un sueño y soñé con la libertad porque creo que es el poder más importante de la humanidad. Quiero ser libre para poder amar, a quien mi alma busque con necesidad. Quiero ser libre para no volver a negociar si me puedo o no me puedo casar. Quiero ser libre para de la mano por la calle poder caminar y no levantar miradas, ni miedos y un ataque causar. Quiero ser libre para gozar de mi libertar, para exhalar que soy mujer, que soy lesbiana y que gozo de una sanísima felicidad.

Hoy tuve un sueño en el que nadie volvía usar la palabra normal se llamaba a la gente por su nombre de pila, tal cual. Porque yo soy yo, una persona individual, con mis virtudes, con mis defectos, nada que deba de ser tratado de forma inusual. Porque soy lo que soy, soy mil cosas tras el reflejo de un cristal, no me juzgues solo por una, se un poco imparcial.

Hoy tuve un sueño, que falta me hacía soñar. Porque el día a día a veces me hace aullar, me hace chillar, me hace gritar… Pero somos muchos y se nos da bien luchar, llevamos demasiado tiempo lidiando, que no nos silenciaran. Yo levanto mi brazo, yo alzo mi voz, yo lucho, yo te apoyo, yo sueño a tu lado. Porque yo tengo un sueño y tu apareces en él.

¿Y aun me preguntas que sí te quiero?

Mírame a los ojos… No, no, acércate más… Un poco más, no tengas miedo… Ahí, mírame bien, a los ojos, iris con iris… ¿Ves ese color tan azul que se podría fundir con el cielo, con el mar o si me apuras, con el pelo de Lucía Bosé? Lo causas tú, tú eres la causa, tu eres la razón, tu eres mi café con leche, mi pecado y me rendición.

¿Y aun me preguntas porque te quiero?

No lo hagas más, cariño… Pregúntame porque no te encontré antes, porque no te quise desde antes, porque… Porque… Porque ten claro, ten seguro, ten a buen recaudo, que nada hay más bonito, más fácil, más mágico y asombroso, que quererte. Porque tú eres mi alfa y mi omega, mi princesa sin corona, mi reina sin reino, mi vida y mi aliento…

¿Y aun me preguntas que desde cuándo?

Desde que te vi, desde que te hablé, desde que te oí… Siempre. Siempre te he querido, siempre quise quererte y siempre quise que tú me quisieras… porque quererte a ti es lo que buscaba, que tú me quisieras a mí, era lo que soñaba… Y ahora, que yo te quiero y tu me quieres… ¿Qué más puedo pedir, princesa? ¿Tu corona, tu reino, tu alma que a besos peino? Nada más puedo pedir, si ya lo tengo todo…

¿Y aun me preguntas porque te abrazo por la noche y te acerco a mí?

Porque no quiero que seas un sueño que se desvanece entre las sábanas. Porque no quiero que tu olor deje de erizarme el vello, porque no quiero dejar de oírte suspirar cuando suena el despertador, porque no quiero dejar de verte.

¿Y aun me preguntas que porque te miro?

¡Adoro mirarte…! Me relaja la vista, relaja mis sentidos, relaja mi cabeza… Que por un momento deja de pensar para disfrutar. Que por un momento, deja de estrujarse para buscar ideas y comienza a ser libre, a tu lado. Adoro mirarte, adoro ver como haces cosas tan simples como un café, como peinarte, como estornudar… Adoro mirarte, preciosa.

¿Y aun me preguntas…?

Pregúntame, porque siempre, tendré algo que responderte, porque siempre tendré algo bonito que decirte, porque siempre tendré una sonrisa cómplice que dedicarte… No te quedes con ninguna duda, quédate conmigo.

 

 

 

 

¡Hoy es el día internacional de la salida del armario! Sí, cómo os lo cuento, por eso quería hacer una entrada, a pesar de que ayer subí la primera parte de la fiesta sorpresa que le preparé a mi chica y debería subir la segunda parte… Hoy es un día marcado en el calendario y que no quiero pasar por alto y hacer como que no existiera, porque lo que hoy celebramos es muy importante y no hay que olvidarlo.

Hay mucha gente que no sale del armario, que no puede, que no se atreve… No es la misma situación para todos, no son las mismas condiciones… Pero solo hay una cosa, solo hay un motivo, solo hay una salida, no olvidéis de que es la única forma de ser. SER, sí en mayúsculas. ¿De qué sirve la vida si no ERES?

La vida es SER… Sí, SER… Ser persona, ante todo y con todo lo que ello conlleva… Ser persona y luchar por ser feliz, luchar contra las adversidades, luchar porque cada día cuente, porque cada día no nos levantemos en vano, que sea por algo, que sea para algo… Pero para vivir has de ser tú, tú mismo, tú y tus circunstancias, tú y tus manías, tú y tus contrariedades, tú y tus gustos y aficiones, tú y tus meteduras de patas, tú y tus mil anécdotas que siempre cuentas, tú y tus mil amaneceres soñando con algo mejor, tú y tus mil canciones favoritas, tu… Simplemente tú, puramente tú. No dejes que nadie te anule, te intente cambiar, te convenza de que tú no estás sano, de que no estás bien, de que no eres normal… Que nadie te dicte la manera de vivir, la manera de amar, la manera de presentarte al mundo… Tú eres así, no lo podrás cambiar aunque lo intentes, así que no te pongas barreras, no pongas barreras a tu felicidad, no te cortes las alas…

Además, lo de salir del armario, trae cola… Porque siempre pensamos, ¡qué bien, ya salí…! Pero lo que no sabemos, lo que no nos hemos parado a pensar, es que siempre estaremos saliendo del armario, en circunstancias diferentes, con personas diferentes. Pero ojo, cada vez cuesta menos, de verdad que sí. Además, somos nosotros también los que de esta manera le damos el toque de naturalidad que buscamos… “Y tú qué, ¿No te echas novio?” “Pues mira, cómo mucho novia, porque me gustan las chicas…”

Es cierto que cada persona tiene sus circunstancias, sus problemas, sus pensamientos… Pero me reitero, sé que muchas veces no es fácil, pero es la única manera que hay que vivir… A favor de los sentimientos… No se puede ir a contracorriente, no lo olvidéis, así que, aceptarlo vosotros mismos y a vivir…

¡¡Y feliz día a tod@s!!