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Eres la mejor fotografía de mi vida. Me da igual que sea en color, en sepia o en blanco y negro. Me da igual que se haya hecho usando filtros o sin ellos, al aire libre o en nuestra propia casa. Me da igual que se haya revelado o que sea en digital… Eres la mejor fotografía de mi vida.

Adoro las fotos, adoro hacerlas, adoro mi cámara y el mágico poder que tiene de guardar en una imagen un sinfín de emociones, de recuerdos, de sonidos, de expectativas e incluso de olores. Porque de una fotografía buena yo puedo recordar todo, todo lo que mis sentidos experimentaban en el momento de “Disparar”. Y así eres tú…

Eres la mejor fotografía de mi pasado, sin lugar a dudas. ¿Sabes por qué? Porque con solo mirarte recuerdo todo lo que has aportado a mi vida, recuerdo y soy consciente de lo mucho que me has ayudado, de lo mucho que me has apoyado y del papel principal que has tenido para que esté ( y por descontado, estemos) en el sitio que estoy ahora.

Porque con solo mirarte recuerdo nuestro pasado, nuestro trayecto con todas nuestras paradas, con nuestros altos en el camino para tomar aire… Con solo mirarte veo que lo estoy haciendo bien, porque te veo feliz. Con solo mirarte veo que lo estás haciendo bien, porque no quiero otra cosa, no quiero volver a mirar a nadie como te miro a ti.

Porque sentarme a tu lado, sacar cualquier tema de conversación, cualquier viaje, cualquier cena, cualquier día que hemos vivido… Es como estar en casa de mi madre viendo un álbum de fotos y que me cuente toda la historia, la historia siempre comienza días antes de que se hiciera la foto… Las madres son así… Pues contigo me pasa lo mismo, recuerdos, recuerdo, recordamos… Guardo un sinfín de datos, de conversaciones, de miradas, muchísimas miradas, de gestos que solo tú y yo conocemos… Lo guardo todo, como en una foto en blanco y negro que lo único que el tiempo hace con ella… Es oscurecerle los bordes, porque la imagen sigue tan nítida, como el mismo día que se hizo. Tú eres eso, mi nitidez, mi foto, en blanco y negro, en color… Pero tú, conmigo, nosotras…

Eres la mejor fotografía de mi presente, sin lugar a dudas o ¿acaso lo dudabas? Es tenerte a mi lado, sentir tu olor cerca de mí y saber que así deben de ser las cosas, que no quiero cambiar nada…

Eres como una fotografía que guarda mil secretos, secretos de quién la hizo, cuándo, dónde, por qué… porque todo en esta vida tiene siempre un por qué, y tú eres el mío, pues tu eres para mí la guardián de todos mis secretos. Ya lo sabes mi amor, no me gusta demasiado hablar de mí, de mis sentimientos, de lo que me da miedo… Pero esos sentimientos existen, claro que existen… Siento un sinfín de cosas a lo largo del día… Algunas las escribo y otras las escondo tras una mirada, tras un abrazo robado por la espalda, tras un beso en la frente acompañado de un te quiero… Pero otras veces hablo contigo … Lo sé, es lo que debería de hacer, lo se… Pero me cuesta tanto hablar de MÍ, de lo que se me mueve por dentro, de lo que pienso o dejo de pensar… No se porque soy así, porque soy tan reservada… Pero eres la única persona con la que si tengo que hablar… hablo de cualquier tema, ya lo sabes. Eres la guardián de mis secretos, la guardián de este corazón que no hace más que esconderse, la guardián de estas manos que siempre quieren robarte una caricia, un roce… La guardián de estos labios a los que tu enseñaste a besar, a querer besar, a añorar un beso o exprimirlo al máximo… A estos labios que se pueden dormir apoyados sobre los tuyos… A estos labios que no se moverán si no es para darte los buenos días… A estos labios que no conocen mejor castigo que la humedad de tu lengua… A estos labios que sin ti… No tendrían vida, no tendrían nada que hacer, no serían más que unos labios… cualesquiera, sin rumbo, sin identidad, sin oficio ni beneficio…beso1

 

Eres la guardián de mis ojos, de mi mirada… Eres la guardián de todo lo que miro, eres la protagonista de la única película que quiero ver, la única película de mi vida, que sea en bucle, que comience ya y que continúe… que no pare, que no haya anuncios, ni publicidad, ni pausas estúpidas para poder respirar… No quiero respirar si no es contigo, si no es mirándote a los ojos, si no es llevándote de la mano, si no puedo besarte antes de dormir y por supuesto al despertar… No quiero respirar si no es para compartir el aire contigo.

Eres la fotografía de mi presente, sin lugar a dudas. Te miro y digo ¡Esto quiero! Sabes que es verdad… Tienes todo lo que siempre he querido tener en mi vida, todo. Eres todo lo que necesito en mi vida, eres la mejor compañía para este viaje… No quiero buscar más, no quiero encontrar a nadie más, porque nadie, será como tú y causará el mismo efecto que tu causas en mí, por lo tanto… ¿Para qué?

Sabes lo que adoro la fotografía, lo que adoro congelar momentos o hacer que esos momentos vivan para siempre, darles la eternidad, aunque sea en mi memoria, pero eternidad. Porque si algo vive eternamente para mí, es porque es importante, por lo que lo transmitiré a todo el mundo, se lo contaré a la gente, lo compartiré…

Sabes lo que siento al hacer las fotos, sabes lo que siento desde el mismo momento que saco la cámara de la funda, me la cuelgo al cuello y ya oigo al disparador funcionar… Es emoción… Es ansia… Es sonreír al paisaje, sonreír al sonido, es sonreír mientras escondo la mirada tras la cámara… Es lo que tú me haces sentir…

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Eres la mejor fotografía, porque ¿qué es la fotografía? Congelar ese instante para poder hacerlo eterno… Eterno en mi memoria y en mi retina. La fotografía es arte, puro y duro, arte de transmitir, de conmover, de crear sensaciones y de poder emocionar y transportar a la gente… Eso eres tú para mí, todo eso. Porque para mí eres la mejor fotografía… La que tiene la mejor perspectiva, la que tiene la luz perfecta para enfocar, la que tiene un encuadre mágico… La que tiene todas esas características que me hacen a mí única, solo por tenerte a mi lado, en mi vida.

Gracias por hacerme única, gracias por estar en mi vida.

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La noche cae sobre mí, a plomo, sin miramientos. El cielo oscuro lo envuelve todo, desde la inmensa Barcelona hasta mi alma. Desde el mar Mediterráneo hasta mis sueños más profundos y secretos. La noche lo envuelve todo, con su manto negro, sin estrellas, sin concesiones.

La noche cae sobre mí. Todos duermen, mi alma piensa, mi alma escribe estas letras mientras yo, me embebo de esta oscuridad, mientras yo busco la luna entre la negrura.

La noche cae sobre mí y todos duermen, tú también, preciosa. Sé que estarás durmiendo, sé que estarás bien. Y yo, al tenerte lejos, al estar separada de ti, mientras busco la luna, te pienso, así es más corta la distancia que nos separa, así, mientras estás durmiendo, sin que te des cuenta y sin despertarte, te acaricio el pelo y te beso en la frente.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus ojos grandes, en la manera que me miran, en la manera que sé que me ven, no es mirar por mirar. Sé que me miras y que me ves, que ves lo que hay en mí, lo que siento, lo que pienso y lo que necesito a cada momento, lo sé, es lo que me haces sentir.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus labios gruesos, en tus labios sonrosados, en tus labios siempre intentando robarme un beso. Pienso en esos labios, en como dibujan la sonrisa más preciosa que ilumina mi día a día. Esa sonrisa que, por suerte, duerme cada noche al otro lado de mi almohada. Esa sonrisa que compartes conmigo y que se ha convertido en mi sino. Sí, ese es mi sino, el hacer que esa sonrisa salga todos los días a iluminar el mundo, mi mundo. Que esa sonrisa no se borre nunca, ni un solo segundo, porque de la misma manera que yo veo luz cuando la sacas a pasear, se que el resto de la gente también puede verlo. No hay nada más grande que hacer feliz a alguien solo por sonreír, y tú lo haces.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en tu dulce voz y como esa melodía pagana es capaz de transportarme a cualquier parte, cómo puede un simple hilo de voz calmar toda la ansiedad y liberarme de la carga que aplasta mis hombros, una simple voz, una voz dulce, tu voz, que calma todos mis males, que sacia todas mis necesidades y que, me acaricia el alma al darme las buenas noches.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en todos los miedos que me has hecho superar, en todas las batallas que contigo comencé a librar y que a día de hoy ya están superadas y olvidadas, en todos los complejos que ya no siento ni veo, gracias a ti, en todo el apoyo que recibo por tu parte en las mil y una empresas que inicio, en las mil y una que se me ocurren y en cada una que caigo o que fracaso.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en las ganas que tengo de poder estar en la cama, junto a ti, arropando tus sueños a base de besos, arropando tus sueños junto a los míos. Porque si tuviera el placer de estar ahora mismo acostada a tu lado, no lo dudes cariño, estaría abrazada a ti, dándote todo mi calor y mi cariño. Ojala estuviera allí contigo.

La noche cae sobre mí y todos duermen, en embargo yo estoy despierta. Busco la luna entre las tinieblas, entre este manto negruzco que ha caído hoy sobre el cielo de Barcelona. Busco el resplandor de la luna, dama indomable donde las haya, y así voy robando horas al reloj… Robando tiempo al tiempo va pasando la noche…Robando tiempo al tiempo llegaré antes a ti, al calor de nuestra casa, nuestro hogar, al calor de esos labios a los que he echado de menos toda la noche, al calor de una cama que a tu lado es mucho más que eso, es un refugio, mi refugio, el nuestro.

La noche cae sobre mí y todos duermen…

Y así iban transcurriendo los días en la Barcelona que soñaba, la que estaba llena de posibilidades y de sueños.

Comencé a intimar cada vez con algunos de los compañeros de trabajo y salíamos a menudo de cenas, de cañas, al cine… En una de esas cenas que venían amistades de mis compañeros apareció ella. ELLA. En mayúsculas, sí. Nos presentaron, nos dimos dos besos y me pareció encantadora, repito, EN-CAN-TA-DO-RA. No sé qué vi en ella tan rápido, pero me gustó. Durante el resto de la velada a penas hablamos, aunque yo he de reconocer, ahora que no me lee nadie, que a hurtadillas la miraba, pero tenía tanta presión por si ella me pillaba observándola, que apenas me quedé con sus facciones.

Cuando acabó la cena, hablando con los compañeros sobre qué me habían parecido sus amigos, sus respectivas parejas, las conversaciones… Me preguntó por ella. Lo debió de notar en mi cara, quizá por el rubor que iba creciendo en mis mejillas, por la sonrisa esa de tonta que se nos pone, por la mirada gacha, mirando a “ningún lado”…. Así que me lo dijo claro, sin rodeos, sin preámbulos…” No se si te has dado cuenta de qué juega en tu equipo…” La sonrisa de tonta se multiplicó por mil aproximadamente. Cierto, mi gaydar no me había dicho nada sobre esta misteriosa chica, pero la noticia terminó de alegrarme la noche. Él continuó dándome algún dato básico sobre ella y me preguntó que sí quería su e-mail. A mí me hacía ilusión tener su e-mail, pero ¿ella querría que yo escribiera? El hecho es que yo sí que noté que me miraba, pero pensé que era su manera de responder a mi poco disimulada observación.

Lo acepté, que narices, tampoco tenía nada que perder e igual, mucho que perder. El caso es que la chica me gustaba, había visto algo en ella que me encantaba, me había fijado en cómo hablaba con los demás, los temas, como se expresaba… Me gustaba.

Y así comenzó nuestra historia. Por terceros, como suele decirse. Tiempo después, nos enteramos de que había sido una “encerrona”. Que además de hacer la cena con la excusa de juntarnos y pasar una noche agradable, el plan B era que nos conociéramos.

Comenzamos a hablar por mail, después por msn, después nos dimos los números de teléfono y después, volvimos a vernos, pero vayamos por partes.

Imaginaros como estaba yo frente a mi ordenador intentando escribir un mail a una chica que me había encantado y sin embargo no sabía ni cómo empezar. ¿Cómo me presento? ¿Qué le digo? ¿Estará esperando que haga esto? ¿Le habré gustado?… Demasiadas preguntas, pero por suerte, tenía la solución frente a mí, tenía que escribir ese mail.

Estuvimos varios días hablando, días que se convirtieron en días de esperanza y de ilusión. Esa chica tenía todo lo que yo buscaba. Éramos perfectas la una para la otra, quizá tan perfectas, que asustaba, me explico. Teníamos los mismos gustos musicales, los mismos sobre cine, sobre aficiones, sobre tiempo libre, sobre estilo de vida… Da igual de lo que hablásemos, estábamos de acuerdo. Da igual lo que propusiéramos, la otra estaba encantada.

En esos días de correo deseado y esperado comencé a recordar lo que recordaba de ella. Lo primero que pensé fue en su boca. Me encantaba (ahora más). Labios muy carnosos, sonrosados, sonrisa blanca y perfecta. Su risa… amplia, enmarcada por esos labios de los que me costaba apartar la vista, parecía una sorda intentando leer los labios. Su mirada, me gustaba como miraba a la gente, la forma de sus ojos, sus cejas, sus patas de gallo cuando sonreía. Te miraba como con un halo de luz, dándote la bienvenida. Su nariz… Sí, sí, su nariz. Estaba deseando morderle la nariz ( he de reconocer que tengo fijación con las narices… pero solo mordisquitos cariñosos, eh? ). Qué ganas tenía de verla de nuevo.

Las conversaciones versaban sobre todos los temas. Enseguida nos dimos los números de teléfono y comenzamos a mandarnos sms. Esos mensajes que todo el mundo está deseando recibir. Esos mensajes que cuando suena el Tic Tic de la notificación de que te ha llegado uno nuevo se te pone el corazón a mil, se te seca la boca y estás deseando abrirlo.

Otra de las cosas que teníamos en común, y que ya lo comenté en un anterior post, y que a todo el mundo sorprende, a mí la primera, es la fecha de nacimiento. Nacimos el mismo día, aunque de diferente año.  Es una cosa muy curiosa, nunca había conocido a nadie que naciera el mismo día que yo…

Un día, hablando por el msn por la noche, le dije un chiste, una gracia y recuerdo que mi sarcasmo no atravesó la pantalla del pc… Lo estaba malinterpretando. Así, que me armé de valor y la llamé por teléfono. Cómo quien dice, era la primera conversación que íbamos a tener, aunque nos conociéramos mucho y supiéramos muchísimo la una de la otra… Quería oír la voz, su voz.

Y ahí estaba, la valiente que se había a llamar por teléfono… Ella contestó sorprendida, más lo estaba yo. Tiene la voz más dulce que os podáis imaginar. Creo que en la radio, haciendo alguna lectura un poco…intensa, triunfaría. Increíble su voz, su forma de expresarse, el sonido de su risa, sus silencios… Ese día, hablamos hasta las 4 de la mañana… que se dice pronto.

Al final, llegó el día en que quedamos. Yo, que sabía lo que me gustaba y lo que me interesaba esta chica decidí ir a buscarla a casa. Ella vivía fuera de Barcelona, y no quería que estuviera pendiente de trenes y de horarios. Así que en su casa me planté. Ella bajó, entró en el coche y me plasmó dos besazos en cada mejilla como si le fuera la vida en ello y saludando con un “Hola guapa”… Ya tenía el corazón a mil. Había decidido el sitio al que iba a llevarla. De camino de vuelta a Barcelona hablamos de varias cosas, pero no me giré ni un solo momento para mirarla, ni uno. Ella sin embargo, iba sentada de lado y me miraba cuando hablaba, lo normal. Hasta que no aparqué el coche y nos bajamos no me atreví a observarla, a mirarla, a memorizarla… Pero lo hice, y mi memoria no me fallaba, me encantaba, su boca, su sonrisa, su mirada…

Fuimos a una cafetería del barrio del Borne (para las que sois de por aquí), que a mí me encantaba. Solo estaba iluminada por velas y era… íntimo, romántico.

¿Sabéis lo que pasa una vez que te vence la vergüenza y la miras a la cara, a los ojos? Qué estás perdida, porque ya no pude apartar mis ojos de ella. Nos pedimos dos tazas de café que aún estaba humeante cuando nos lo sirvieron y hablamos de mil cosas, de historias nuestras, de nuestros amigos, de nuestra familia. Cuando miré la hora, era ya la hora de cenar. Qué rápido se pasa el tiempo con esta mujer, increíble.

Por supuesto, me la llevé a cenar. En la cena ya se veía que había más confianza, más seguridad, más ganas… Se notaba. Fuimos a un bar que sirven tapas, que está muy bien la relación calidad precio… Pues ese día no. Ese día las tapas estaban malas, estaban frias, otras recalentadas… Horrible… Pero ella se sentó a mi lado, de cara al resto del bar que disfrutaba de una tarde de futbol y “sin querer” me tiró el Nestea por encima. Digo sin querer entre comillas, porque me lo limpió ella… Yo creo que estaba deseando tocarme y no sabía que excusa poner… Así que ahí estábamos las dos sentadas, en un bar, y ella secándome toda la pernera… Fue… divertido, por no decir nada más.

Otro día cuento a partir de este momento, desde que la llevé a casa y alguna cita más.

Mil gracias por estar al otro lado, de verdad.

Un saludo, muac