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Desde siempre, a las leonesas y leoneses se nos conoce comúnmente como “cazurras y cazurras”. Es cierto que en el resto del mundo esta palabra se utiliza para otros fines. Se suele utilizar para adjetivar a alguna persona como bruta/o, brusca/o, torpe… Sin embargo, a la gente de León les encanta que les llamen cazurros, y yo como buena cazurra, cumplo bien con el significado.

Todo el mundo sabe de dónde soy y lo orgullosa que estoy de mi tierra, y como buena cazurra hago gala de mis orígenes y de mi sangre por todos los sitios. Por eso creo que soy una buena cazurra, en el sentido leonés del mismo. Os preguntaréis, ¿pero qué significa?

Pues bien, la palabra “CAZURRO” deriva de las palabras árabes CAD` UR, el que no cesa, y esa precisamente soy yo.
Yo soy esa que no cesa, que lucha por aquello en lo que cree y busca la manera de conseguirlo. Yo confío en los sueños y confío en lograrlos. Yo soy la que mantiene la mente fría, pero atiborrada de ideas, algunas absurdas o difíciles, que me mantienen viva.

Todo lo que he hecho en mi vida tiene que ver con esta forma de entenderla, la de no cesar y luchar. He luchado por todo y he logrado más de lo que, a priori, iba a conseguir. Conseguí sacar mis estudios, conseguir el trabajo de mis sueños, emanciparme totalmente de mi casa, vivir en una ciudad como Barcelona con mis propios medios, encontrar el amor y cultivarlo día a día, casarme, ser madre… He conseguido tantas cosas…

Por eso cuando la historia que narro en SALIDA 6 apareció en mi mente, tuve que escribirla. Aunque no lo creáis, esa historia lleva rondándome mucho tiempo, a pesar de que no sabía como iba a unir todas las piezas o como remataría exactamente el final. Por eso, desde hace algunos años ya, la tenía casi lista, solo he estado ultimando y puliendo cada párrafo para que estuviera perfecta.
Así que sí, apareció esta historia y tuve que formarla y darle sentido, tuve que narrarla y darle un final. Tuve que publicarla y presentarla al mundo.
Esa soy yo, la que no cesa.

Orgullo cazurro. Orgullosa cazurra.

 

 

Os facilito el link de Amazon donde podéis encontrar la novela en los dos formatos, espero que la disfrutéis tanto como yo.

 

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¡Tengo una cita!

Le he pedido una cita a mi chica y ¿sabéis qué?… Me ha dicho que sí…

Hay cosas que van muriendo con el día a día. Nos habituamos a tener a la otra persona y ya no pensamos en cómo sacarle una sonrisa de las de verdad. Sabemos que la tenemos cerca, que nos quiere y que nos respeta y ya… Dejamos de luchar.

Yo me niego a ser así. Yo lucho cada día por mi relación, por mi chica, porque cada día haya algo que celebrar, algo por lo que luchar y una meta a la que llegar. Le doy importancia a cada cosa que hacemos juntas y también se la doy a las que tenemos que hacer separadas. Me gusta estar con ella y compartir absolutamente todo con ella, entonces ¿Por qué no voy a luchar día a día porque ella lo sepa…?

Lo cierto es que entre el trabajo, los estudios, el gimnasio, la rehabilitación y demás, tenemos muy poco tiempo libre para descansar. Tenemos la suerte de que la mayoría de las cosas las hacemos juntas o nos acompañamos, pero no descansamos, no estamos de relax, disfrutando la una de la otra sin más preocupaciones… Necesitábamos un día para nosotras solas, un día especial en el que poder relajarnos, hablar, pasear, besarnos… Necesitábamos una cita para cargar las pilas.

El otro día le preparé una sorpresa. Dispuse sobre el sofá una serie de papeles con preguntas, en las que las respuestas eran “Sí” o “No”, llevando cada respuesta a otra pregunta, según fuese afirmativa o negativa. Todas las respuestas negativas llevaban a un papel en blanco… Sabía que me iba a decir que sí a todo… Estaba convencida.

Entró en casa del trabajo, con cara de cansada y se le iluminaron los ojos cuando vio el sofá lleno de papelitos, sabía que era para ella… Dejó las bolsas y me besó, mientras me preguntaba que qué era todo aquello… ¡Empieza! Le dije yo…

La primera pregunta era directa, sin preámbulos… ¿Quieres una cita conmigo? Y la respuesta afirmativa le llevó a otra pregunta…

“La cita tenía que empezar muy temprano”, le expliqué, a lo que ella asintió. “Entonces, lo mejor será que comencemos con un buen desayuno… ¿Quieres?”

Estaba de suerte, volvía a responder sí… Le expliqué que tenía muchas ganas de poder relajarme con ella, de poder hablar sin prisa, sin mirar el reloj. Necesitábamos desconectar… Le pregunté que si le apetecía desconectar conmigo, y ante su respuesta afirmativa le entregué un papel… “¿Qué es?” Me preguntó exaltada… Era una sesión de spa y de masaje en el mejor sitio de Barcelona, un sitio único y que nos encanta. ¡Viva aire de Barcelona!

Me besó y yo la insté a que siguiera mirando…Quedaban aún muchos papeles…

“Vamos a salir nuevas de esta sesión, ¿no crees? Ahora solo queda fundirnos con el cielo…” Y le entregué nuevamente un papel. Eran dos entradas para subir a las terrazas de la Iglesia de Santa María del Mar, de aquí de Barcelona. Nos gusta mucho la historia y perdernos por las ciudades y sin duda, esta iglesia y este barrio es uno de nuestros preferidos. Subir a sus terrazas y poder contemplar esas maravillosas vistas… ¡Será increíble!

Fue directa al siguiente  papelito tras darme un largo beso. “¡Vaya día! ¿Tienes hambre?” Lo siguiente es llevarle a un italiano que está en la zona de las Ramblas que es muy romántico… Podremos brindar con un poco de vino mientras continuamos hablando y deleitándonos la una de la otra.

Y para rematar la faena, a media tarde… ¡Entradas para el teatro! Sí, sí. Bueno, en verdad es un musical. Nos encanta salir de casa, ir al cine, al teatro, a pasear sin rumbo… Nos encanta estar activas y si encima podemos estarlo a la vez que no tenemos prisa, es increíble.

 

Sin duda las relaciones hay que cuidarlas y no relajarse. Cada detalle cuenta, lleves un año o veinte. Y la persona que lo recibe siente infinidad de cosas al recibirlo. Siempre es bonito ver lo que una persona ha preparado para ti… Siempre es bonito sorprender a alguien y hacerle feliz.

Yo no me cansó de verla sonreír, no me canso de hacerla feliz, no me canso de prepararle juegos y detalles, que igual pueden parecer tonterías… No lo son, porque si vieran los ojos de ella cuando va descubriendo los regalos… Eso no tiene precio y eso es imposible de olvidar.

Cariño, tenemos una cita… ¿Nos vemos en el desayuno?

A veces la vida te sorprende. A veces y solo a veces esa sorpresa es lo que esperabas, es lo que querías, es lo que según tú, merecías…

A veces la vida te sorprende y te pilla con el paso cambiado, te pilla a contracorriente, en fuera de juego… A veces y solo a veces, te sorprende de tal manera que solo de pensar en la sorpresa, te mareas…

A veces la vida te sorprende y por un momento, tu mundo se detiene. ¿Pero qué ha pasado? ¿Pero por qué ha pasado? … La vida tiene muchas cosas, tiene muchas sorpresas para ti, tiene muchas aventuras preparadas, tiene muchas sonrisas, tiene muchas lágrimas, tiene muchos viajes y tiene muchas y muchas preguntas… Pero ninguna respuesta. La respuesta es el camino, la respuesta consiste en vivir, la respuesta consiste en seguirle el juego a la vida…

A veces la vida te sorprende y hace que te sientes a recapacitar… ¿Y ahora qué? Existe solo un “Ahora” pero existen tantos “mañanas” cómo tú quieras tener…  Ahora, ahora la vida te propone una alternativa, un atajo, un camino empedrado, una ruta silenciada a base de rimas, una vereda empinada con vistas al mar… A veces y solo a veces, tienes que echarte la vida a la espalda e iniciar el camino, con lo que hay, con lo que tienes, con lo que puedes contar…

A veces la vida te sorprende y no te gusta la sorpresa… A veces y solo a veces, la sorpresa te hace recapacitar, porque la vida jamás da una puntada sin hilo, la vida no tiene dados, ni quinielas para jugar al azar. La vida no cree en las casualidades… La vida cree en ti y en el ahora.

A veces la vida te sorprende poniéndote una piedra en el camino, pero no te enseña a como dejarla atrás. Y ahí estás tú, mirando de frente a la piedra, mientras te rascas la barbilla… ¿Qué hago? ¿La salto…? Es que parece un poco grande, no sé si podré saltarla…  ¿La bordeo…? Pero si hago esto, no la habré superado, no habré sido más fuerte que ella  ¿La rompo…? No podría ni con ayuda. La piedra está muy fuerte…  ¿La empujo…?

A veces la vida te sorprende y entiendes que no tenías a tanta gente como creías tener, tan cerca de ti. Que esas personas a las que les habías puesto de apellido “Amig@”, ahora, han enmudecido, han perdido las cuerdas vocales o la lengua, o tal vez lo que han perdido sea tu número de teléfono, o quizá no tengan tiempo para ti, para escribirte o llamarte y preguntarte cómo estás y cómo lo llevas, o quizás lo que han perdido es el interés en saber  algo más… O quizá… O quizá…

A veces la vida te sorprende y te vuelve a reencontrar con estas personas, que sin ningún apuro y sin ninguna vergüenza de ningún tipo, te vuelven a besar o a abrazar, y justifican su ausencia con cualquier mentira que te escupen a la cara.

A veces la vida te sorprende y te dé una lección. Porque somos unos necios, todos y cada uno de nosotros, y hasta que no duele, no aprendemos. Así somos… Cuánto más doloroso sea, más importancia le damos y mayor espacio ocupa en nuestra cabeza… Así que, gracias amigos, por demostrarme lo que sospechaba…

A veces la vida te sorprende y aunque duela, aunque no sea un plato de buen gusto para nadie, terminas mirando al cielo, suspirando y dando las gracias. Porque la amistad, cómo otras miles de cosas en la vida, han de ser reciprocas… Y es cierto, la amistad es un don con la que la vida nos bendice para mitigar los dolores de cabeza que nos da.

A veces la vida te sorprende y te hace más patente si cabe, que no estás sola, que aquel o aquella no están aquí, pero oye, el resto sí, aquí, a mi lado. A veces y solo a veces, la vida te regala y pone a tu alrededor a un grupo de personas maravillosas a las que les pones de apellido “Amig@”, sí, pero de nombre le pones “Mi”, porque lo sientes tan tuyo, lo defenderías a cualquier escala y harías lo que hiciera falta por esa persona, así que, amig@s mi@s, gracias por ser y por estar, que a día de hoy, no os podéis imaginar lo difícil que es y lo afortunada que me hacéis sentir.

A veces la vida te sorprende y te ves dando las gracias por los que están e intentando ignorar a los que no están. A veces la vida te hace pasar malos tragos… Pero pone a tu disposición el bien más preciado de los humanos, los amigos. Gracias a todos por ayudarme en este trago, por preocuparos por mí, por ayudarnos en lo que hemos necesitado. Gracias de corazón.

 

Continuamos con la fiesta sorpresa de cumpleaños  ¿Os parece?

Cómo ya os dije, le había preparado una fiesta sorpresa con la ayuda de todos nuestros amigos. Me había puesto en contacto con todos y entre todos habíamos “tejido” este plan. Os puedo asegurar que me siento, enormemente orgullosa de los amigos que tenemos.

Pues ahí estaba mi pequeña cumpleañera, con los ojos vendados, al pie de las escaleras, con su alfombra roja iluminada por varias velas… Cuando se quitó el pañuelo y vio dónde estábamos, la alfombra, las velas… Se quedó… Imaginaros… La invité a que fuera subiendo, a que fuera entrando…

Allí nos esperaban nuestros amigos, todos elegantemente vestidos con sus sombreros y sus máscaras… No reconocía a nadie… Ahí estaban todos, grabando videos o haciendo fotos y ella les miraba, me miraba y me preguntaba porque no les reconocía…

Mi amiga Inma, la que se casó y, el marido salieron de detrás de la barra para sorprenderla. No os puedo decir su expresión, pero os aseguro que el brillo que tenía en su mirada, fue el mejor de los regalos que yo recibí esa noche.

Los amigos estaban ahí porque yo les había avisado para el cumpleaños de mi chica, pero no se olvidaron de que también era el mío. Había una pancarta que nos felicitaba a las dos y que decía eso, que no se habían olvidado. Son muy grandes.

Una vez que saludamos a todos, agradecimos a todos su presencia, bromearon por la fiesta, por la sorpresa, por como la habíamos engañado todos… Nos dispusimos a cenar.

Yo me sentía como en mi boda, os lo aseguro. Habían dispuesto las mesas en forma de C para que todos pudiéramos vernos las caras y en el centro estábamos nosotras, presidiendo.

Terminamos de cenar y antes del postre nos dieron el “primer regalo”. Porque a pesar de que la fiesta era para ella… No se olvidó nadie de que también era mi cumpleaños….

Nos dieron una caja enorme que ponía “KIT DE SUPERVIVENCIA”. Cuando lo abrimos vimos muchos paquetitos pequeños y unas “normas” de cómo debíamos de proceder para ir abriendo. Las normas eran: Primero ponernos unas coronas, unas gafas, unas pulseras y un colgante de cartón, a continuación coger el paquete que correspondía, ya que estaban numerados y antes de abrirlo debíamos darnos dos besos, darnos un abrazo y gritarnos ¡feliz cumpleaños! … Os digo que había 15 paquetes… Ni más ni menos… La verdad que fue muy gracioso tanto lo que teníamos que hacer, lo que nos iban escribiendo y lo que nos encontrábamos en el paquete, son increíbles.

Después comencé a darle algún regalo mío, claro. Le había hecho un “Libro Hoffman” con sus mejores recuerdos, con fotos desde que era niña, con las fotos de los viajes, con la familia, con los amigos…

Después le di dos sobres. Uno contenía un bono para poder ir a montar a caballo y hacer una ruta, cosa que le encanta, ya que adora a este animal. Y el otro sobre tenía las entradas para ir al concierto de Malú en Barcelona el próximo noviembre, que también le encanta…

Y por último el regalo más esperado, el regalo que más tiempo me costó preparar, el regalo que con más cariño preparé y que se, que aunque fue muy cursi, le encantó. Era mi primer libro… Sí, mi primer libro encuadernado y todo lo tiene ella. Si me acuerdo haré unas fotos  y las subiré para que podáis verlo ¿De acuerdo?

Luego los amigos nos iban dando los regalos “a pares”. Se pusieron detrás de nosotras y nos iban pasando los regalos. Una bolsa para ella, una para mí… ¡¡TENEMOS UN MONTÓN DE REGALOS!! Muchísimos regalos, más de lo que yo me hubiera imaginado. Millones de gracias a todos.

Pero entonces llegó el regalo… EL REGALO… Mis hermanos no pudieron venir a la fiesta porque vivimos muy lejos… Y para mí la familia es muy importante, muchísimo. Y ya no os digo nada de mi sobrina, que aún no le he visto la cara y ya la quiero cómo a nada…

Nos sentaron y nos dieron un regalo para las dos. Rompimos el envoltorio entre nervios y risas y ahí estaba…Era un marco con la foto de la ecografía 4D de mi pequeña, de nuestra pequeña… Su primera foto ya enmarcada y con esta leyenda a pie de foto: ¡¡FELICIDADES TITAS!! Fue un momento tierno, bonito, dulce… Enseguida llamé a mi hermana y le di las gracias por colaborar. Esa foto, a día de hoy, preside nuestro salón.

Pero no nos dio tiempo a guardarnos el pañuelo… No… Sobre todo a ella. Últimamente me estoy haciendo una experta en esto de hacer videos… Ya hice uno para la boda de mi amiga y decidí hacerle uno a ella.

Seleccioné las fotos con mimo, con sumo cuidado… El video comenzó con su infancia, con las fotos de bebe, con sus padres (que también estaban en la fiesta)… Después ya de niña, de adolescente y después ya de adulta. Con todos sus cortes de pelo, con sus amigos, con sus viajes, conciertos… Cómo había faltado mucha gente por diversos motivos, les pedí que si me podían mandar una foto/video felicitándola para poder incluirlo. La mayoría de la gente colaboró, y así acabé mi video. Con toda la gente felicitándola, incluso mi bisabuela, mis hermanos, amigos que viven en Madrid…y por supuesto, todos los presentes. Fue muy bonito y emotivo.

Después ya comenzó el baile, el cachondeo, los pasos más estereotipados que os podáis imaginar, pero… ¿Qué hay más bonito que un montón de gente bailando la misma canción y sabiéndonos todos los pasos?

Era un día especial, pero más aun, era para alguien muy especial. Quería que por una cosa o por otra nunca olvidase este día. Quería que se sintiera en el centro de la fiesta, quería que sintiera todo el cariño que le tienen sus amigos, lo querida que es, lo mucho que la aprecian. Quería que sintiera que yo haría cualquier cosa por ella… Que yo movilizaría a los amigos, que conseguiría que todos le engañasemos, incluso sus padres, que conseguiría hacer y deshacer un montón de cosas sin que ella se enterase, aunque para ello me robase el sueño y me pasara todo el día muuuuuuy cansada. Quería que sintiera eso, que es mi princesa sin peros y sin porqués…

Así que a todos GRACIAS. Porque me ayudasteis en todo, en preparar, en idear, en engañar… Porque no solo hicisteis todo eso, sino que no os olvidasteis de mí y me hicisteis sentir como si estuviera en casa… Porque sois geniales, porque cada uno de vosotr@s, de una u otra manera sois indispensables para las dos y os queremos, mucho.

¡¡ Gracias de todo corazón a todos los que habéis colaborado !!

 

 

Hará cosa de un mes decidí que quería hacer un regalo especial a mi chica por su cumpleaños. No quería regalarle un detalle y llevarla a cenar…No, este año, sería distinto, este año lo recordaría el resto de su vida, así que, me puse manos a la obra.

Cree un grupo de “WhatsApp” con nuestros amigos más directos y les comenté la idea que había tenido. La verdad que no me esperé que la gran mayoría, sin importar el día, ni el lugar, ni el precio… Aceptase, todo por estar en su día, con ella.

¿Os acordáis de mi amiga, la que se casó? Pues bien, ella y su marido, adelantaron su luna de miel dos días para poder acompañarnos ese día… Os lo digo todo ¿Verdad?

Me pasé un mes hablando en “secreto” con los amigos, escondiendo el móvil, quitándole las notificaciones cada vez que llegaba a casa, silenciándolo… No os podéis imaginar el estrés que llevaba encima.

Al final encontramos el sitio donde lo íbamos a celebrar y apalabramos un menú. El restaurante en cuestión, tiene cuatro escalones antes de acceder, dónde pondrían una alfombra roja con velas a ambos lados hasta llegar a la puerta de entrada. Así la recibiríamos. Así que una vez que teníamos el restaurante, el menú, los invitados, los sombreros de copa y las máscaras que íbamos a llevar, solo quedaba… “engañarla”, y esa era mi misión, je je.

Creo que ya os había comentado que nuestro cumpleaños es el mismo día, que nacimos exactamente el mismo día y que siempre celebramos el cumpleaños juntas… Pues bien, este año cayó en viernes y no teníamos preparado “nada” para hacer, así que ella, escribió a todos nuestros amigos ( a los mismos que había escrito yo… ) para quedar a  cenar todos juntos y así alegrarme el cumpleaños y sorprenderme, por supuesto… Pero todos dijeron que no podían, se inventaron mil y una excusas para no ir, por lo que os podéis imaginar su indignación y su enfado… “Vaya amigos, no quieren venir a cenar, ya les vale…” Y mientras, en realidad, todos estaban haciendo cosas para que el sábado saliera todo a pedir de boca, para ella.

Y llegó el sábado… ¡¡Qué estrés!! Yo tuve que dar mil vueltas con el coche para recoger todo lo que teníamos escondido por ahí, para recoger los regalos, para recoger a mi amiga y a su marido, para llevarles al restaurante y dejarles abandonados allí, porque si no nos pillaba… Muchísimo estrés. Pero todos, los amigos, sus padres y yo, estuvimos al pie del cañón, preparados para todo.

A las 19,30 o así llegó ella del trabajo y la lie para que se quedara conmigo en el sofá, diciéndole que la película que daban en antena 3 estaba muy interesante ( yo acaba de llegar del restaurante, que había dejado allí a mis amigos…). Nos dieron las 9 viendo la película, entre bromas y risas.

Habíamos quedado que el sábado saldríamos a cenar, ya fuera solas o con alguien, pero como todo el mundo tenía planes… Iríamos nosotras… Así que me preguntó que si al final íbamos a salir y al decirle que sí, se fue directamente a la ducha.

Tras prepararnos, la monté en el coche y le vendé los ojos… Lo sé, lo sé, eso ya deja poco a la imaginación, pero no tenía más remedio, sino me pillaría nada más doblar la esquina… Le di varias vueltas por el pueblo antes de salir y dirigirme al restaurante. Le iba hablando, dándole besos, cogiendo las manos… Estaba tranquila.

Al llegar, aparqué el coche, la ayudé a bajar y con los ojos aun tapados la dejé al pie de las escaleras. Cuatro escalones la separaban de todos sus amigos, cuatro escalones la separaban de la gran sorpresa que llevábamos tiempo tejiendo en el silencio del whatsapp…

Le quité el pañuelo que cubría sus ojos y se quedó un poco aturdida al ver el restaurante… ¿Qué hacemos aquí…? Me dijo. Yo la animé a que subiera y entrara en el local. Aun no veía a nadie. Nada más entrar, con el paso temeroso que iba, comenzó a ver a gente con sombreros de copa tintados a base de purpurina de colores y unas máscaras con gafas y narices enormes… No reconocía a nadie… Pero todos la saludaban y le cantaban el mítico “Cumpleaños Feliz” de Parchís….

Pues es cierto eso que dice mi abuela de que “todo llega y todo pasa”. Ya estamos a martes, mis amigos ya son marido y mujer y yo puedo decir que he pasado uno de los fines de semana más bonito, más emotivo y os aseguro, que inolvidable.

Nosotras llegamos a media tarde, sobre las 18 del jueves. Lógicamente mi amiga no sabía absolutamente nada. Ese día su novio ( ya marido) le tenía preparada la serenata. Así que llegamos y nos dirigimos directamente a casa de la hermana de la novia, dónde se celebraría la fiesta. La ayudamos a preparar las cosas, la cena, colocar la mesa, sacar las sillas… Vamos, los preparativos.

El plan era, que sobre las 21,30 aparecieran los dos, porque iban a tener una cena con las amistades más íntimas, unas 8 personas. Así que llegaron, ella conducía y se puso a aparcar y él entró con la excusa de dejar la tarta que había traído para el postre. Nos pusimos todos en círculo dejándolo abierto por donde estaba la puerta de la casa. Éramos unas 25-30 personas, que se dice pronto. Todas en silencio, todas esperando a la novia. Entonces abrió la puerta, comenzó a sonar la música y todos los invitados comenzamos a cantar y el novio cogió un enorme ramo de flores y se acercó a ella… Fue muy bonito y muy emotivo.

No os puedo describir su cara cuando pasando la vista de uno en uno de los invitados, dando las gracias nos vio a mi chica y a mí entre los invitados. Comenzó a saltar y enseguida se acercó para darnos un abrazo y comernos a besos.

Pasamos una velada agradable con la familia de ambos y algún que otro amigo íntimo. Pudimos conocernos todos y ponernos caras. Comentar cosas de la boda, de los planes y de lo geniales que eran ellos, los novios.

Pude notar la emoción que sentía cada poco cuando nos miraba y sonreía. La habíamos sorprendido, no se lo esperaba.

El tema de la canción, la verdad que no salió demasiado bien, pero os puedo asegurar que nos reímos a carcajadas y que todos, desde los novios, los padres y el resto de familia y amigos, quedamos encantados, lo pasamos genial. Fue una gran noche.

La boda era el sábado, por lo que aún quedaba todo el día del viernes para terminar de ultimar los detalles. Los nervios, que llevaban todo el tiempo ausentes en la novia, comenzaron a verse, cosa de lo más normal. Cuando estábamos ultimando los detalles, se le olvidó donde había guardado una cosa, luego se le olvidó otra cosa en el coche… Los nervios.

El viernes pasó sin más pena que gloria. Ellos tenían muchas cosas que hacer y una cena con la familia del novio, por lo que el viernes estuvimos con el resto de amigas, de paseo, de cena, poniéndonos al día… Y entonces, llegó el día, el sábado, el día 21 de septiembre, su día.

 

 

Sorpresa />

Necesitaba hacer una entrada para poder explicar qué es lo que me ha hecho mi chica, con qué me ha sorprendido y por supuesto, darle las gracias a ella y a todo el mundo que la ha ayudado, porque sois geniales, las cosas como son.

Ayer mi chica vino a recogerme al aeropuerto, que venía de Alicante de la despedida de soltera de mi mejor amiga, cosa que contaré en otra entrada. Como mi vuelo llegaba a las 22 me llevó a cenar a uno de nuestros restaurantes favoritos y así, mientras cenábamos, ponernos al día de lo que habíamos hecho el fin de semana. Yo, lógicamente, le enseñé mil fotos, vídeos, le conté anécdotas… ¡Qué alegría volver a estar en casa con ella!

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, giré la llave en la cerradura y lo primero que vi fue eso… ¡Me quedé muerta!

Me quedé unos segundos mirando el panel, con la boca abierta, las manos en el pecho, luego en la cara… La miraba a ella, miraba el panel, que por cierto, es enorme…

Me emocioné mucho, muchísimo.

El panel me felicita por mi aniversario con el blog, que ya ha hecho un año, por superar las 8000 visitas… Y eso, que a mí me emociona ya de por sí, imaginaros si la gente con la que más hablo, que siempre me leen, que siempre me comentan… Han escrito, de su puño y letra, unas palabras para mí, para felicitarme… Es increíble… Sois geniales, ¡¡todos!!

Así que muchas gracias por vuestras palabras, por colaborar con mi chica y ayudarla, por la sorpresa, por guardar silencio y no decir nada… Porque gracias a todo eso, salió todo bien.

Y a ti… ¿Qué te digo? Si es que eres genial… Si es que… ¿Cómo no voy a quererte, cariño? A ti mil gracias… Porque si el blog lleva un año abierto, si el blog lleva más de 8000 visitas, en parte, es culpa tuya… Porque tú eres la protagonista de este blog, tú eres la que palabra a palabra emociona a estas personas, tú eres la que hace que todas esas cosas que siento, broten, salgan y se hagan realidad… porque tú eres todo lo que siempre quise tener y todo lo que ahora no soportaría perder… Porque tú eres… todo, mi todo. ¡¡Gracias preciosa!!

Necesitaba hacer una entrada para poder explicar qué es lo que me ha hecho mi chica, con qué me ha sorprendido y por supuesto, darle las gracias a ella y a todo el mundo que la ha ayudado, porque sois geniales, las cosas como son.

Ayer mi chica vino a recogerme al aeropuerto, que venía de Alicante de la despedida de soltera de mi mejor amiga, cosa que contaré en otra entrada. Como mi vuelo llegaba a las 22 me llevó a cenar a uno de nuestros restaurantes favoritos y así, mientras cenábamos, ponernos al día de lo que habíamos hecho el fin de semana. Yo, lógicamente, le enseñé mil fotos, vídeos, le conté anécdotas… ¡Qué alegría volver a estar en casa con ella!

Cuando llegamos a la puerta de mi casa, giré la llave en la cerradura y lo primero que vi fue eso… ¡Me quedé muerta!

Me quedé unos segundos mirando el panel, con la boca abierta, las manos en el pecho, luego en la cara… La miraba a ella, miraba el panel, que por cierto, es enorme…

Me emocioné mucho, muchísimo.

El panel me felicita por mi aniversario con el blog, que ya ha hecho un año, por superar las 8000 visitas… Y eso, que a mí me emociona ya de por sí, imaginaros si la gente con la que más hablo, que siempre me leen, que siempre me comentan… Han escrito, de su puño y letra, unas palabras para mí, para felicitarme… Es increíble… Sois geniales, ¡¡todos!!

Así que muchas gracias por vuestras palabras, por colaborar con mi chica y ayudarla, por la sorpresa, por guardar silencio y no decir nada… Porque gracias a todo eso, salió todo bien.

Y a ti… ¿Qué te digo? Si es que eres genial… Si es que… ¿Cómo no voy a quererte, cariño? A ti mil gracias… Porque si el blog lleva un año abierto, si el blog lleva más de 8000 visitas, en parte, es culpa tuya… Porque tú eres la protagonista de este blog, tú eres la que palabra a palabra emociona a estas personas, tú eres la que hace que todas esas cosas que siento, broten, salgan y se hagan realidad… porque tú eres todo lo que siempre quise tener y todo lo que ahora no soportaría perder… Porque tú eres… todo, mi todo. ¡¡Gracias preciosa!!