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Aquí estamos mi amor, dos mil ciento noventa días después de aquella primera cita… De aquel primer momento en el que supe que te quería para mí, para siempre. Han pasado dos mil quinientos días con sus respectivas noches, con sus besos madrugadores y trasnochadores, con sus conversaciones interminables, con las confesiones bajo las sábanas… Han pasado los dos mil ciento noventa días más felices de mi vida… No lo dudes.

Han pasado tan rápido estos años a tu lado… ¡Que apenas me he dado cuenta! Porque si echo la vista atrás, he de reconocer, que a día de hoy te quiero más, te necesito más y te deseo más que nunca. Nunca me canso de ti, de tu compañía, de los cafés a media tarde contigo en los que nos ponemos al día y nos contamos cómo nos ha ido. Nunca me cansó de verte reír, de oírte contar historias, de que me recomiendes películas, de que me beses por la mañana aun medio dormida, de que me pidas que tenga cuidado con la moto cuando salgo de casa, de que me escribas cuando ya has llegado al trabajo para avisarme de que has llegado bien, de que me prepares el café recién levantada, de que me roces con los pies fríos para calentarte, de que me cojas la mano y me la acaricies, de que no dejes de planear nunca, de que me lleves al cine y compartamos las palomitas, de que te preocupes de cualquier dolor que tenga, de que siempre quieras acompañarme a todos los sitios, de dormir contigo y levantarnos tarde, de pasear por la playa a media tarde, de reírnos sin parar, de bailar encima de la cama mientras hacemos playback, de que me ayudes a estudiar, de que me peines y me des tu visto bueno sobre algún modelito, de que siempre seas la primera en leer cualquier cosa que escribo, de que estés tan enamorada de mí que con solo mirarme yo lo note, de tus sorpresas increíbles, de que veles por mí por la noche y también algunos días, de que confíes en mí cuando ni si quiera yo lo hago, de que me des una palmadita en la espalda cuando necesito ánimo y un fuerte abrazo cuando lo necesito. Es cierto cariño, no me canso… Siempre quiero más. Más de ti, más de nosotras, más vida y futuro, más recuerdos, más fotos, más… Eres mi mayor droga, mi mayor vicio, mi perversión y mi afición, eres todo para mí.

Dos mil ciento noventa días después de aquel primer café en el que no paramos de hablar, de conocernos, de preguntarnos miles de dudas y de, sin saberlo, empezar a enamorarnos. Dos mil ciento noventa días después de conocer a la mejor mujer que hay en la tierra, puedo decir, que no me he equivocado en nada contigo. Me volvería arriesgar, a tirar desde un puente y volvería una y mil veces a ese mismo café a disfrutar de una conversación contigo y desnudarnos a base de palabras. Porque aquel día fue el comienzo de mi vida.

Antes de ti, yo era otra persona. ¿Mejor? ¿Peor? Supongo que simplemente diferente. Me faltaba la gracia especial de la felicidad. Esa gracia que es tan absolutamente natural que te sale sola, sin pensarla, de manera automática… Esa gracia que se te nota en los ojos, en las palabras que usas al explicarte, en la voz… Esa gracia, que mi familia a más de 800km nota por el teléfono… Esa gracia que transmite lo inmensamente feliz que eres… Esa gracia la tengo desde que te conozco, mi amor.

Antes de ti me faltaba ese valor para lanzarme al vacío a por mis sueños, porque tenía miedo. No estaba demasiado acostumbrada a que la gente confiera en mí y apostará por ello. No es fácil. Sin embargo tú, veías a través de mí lo que yo deseaba y más aun, veías lo que yo era capaz de hacer y ni siquiera yo lo veía. Que ciega he estado… Tu me hiciste que me matriculara en la universidad, cuando llevaba varios años sopesándolo… Tu me hiciste que no tuviera miedo a escribir… Tu hiciste que escribiera de manera habitual sin temer lo que las letras pudieran revelar. Tu hiciste que afrontara todos mis complejos y luchara por superarlos, a diario. Tu me hiciste mejor persona, me hiciste feliz, fuerte, más confiada, más  segura y me has hecho darme cuenta de que en esta vida, solo basta con tener un sueño, una ilusión… Porque ello te lleva hacia delante. Gracias por darme las alas, el valor y quitarme ese miedo.

Gracias mi vida por todo lo que has hecho en estos seis años. Nunca pensé que tendría una vida como la que hemos construido juntas, jamás. Esto era demasiado para mí. Y ahí estamos, seguimos al pie del cañón, cada día más felices y cada día con más planes.

Este año ha empezado duramente, lo sabemos, pero creo que este año puede ser un gran año para nosotras ¿No crees?

Feliz aniversario mi vida… Dos mil ciento noventa días a tu lado me saben a poco…

Hay cosas que no se pueden obviar… Hay cosas que no se pueden pasar por alto. Hay cosas que son tan bonitas, que no quiero obviarlas, que no quiero olvidarlas, que no quiero pasar por encima sin mencionarlas….

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Algo dentro de mí lo grita. Sé que me quieres por cómo eres conmigo, insuperable. Sé que me quieres porque siento como me miras, me miras cómo si me vieras. Eso me hace sentir increíblemente bien, increíblemente cómoda… Me haces sentir como una tarde de domingo en pijama en el sofá, abrazada a ti y sujetando una gran taza de café recién hecho.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. No sé exactamente desde cuándo, no sé exactamente cómo… Pero sé que desde hace mucho, estar contigo es cómo estar en casa. Todo es fácil. Estar contigo es fácil, tú haces que todo resulte fácil.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Hay cosas que una no sabe por qué las sabe y por qué está segura. Esta es una de esas cosas. No necesito explicar nada más ni que tú me expliques nada. Me vale con que me mires, porque cuando un sentimiento es tan grande, cada parte de tu cuerpo lo sabe y lo transmite. Una mirada, una caricia, un pensamiento, un… Todo está conectado, todo nos conecta, mi amor.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. Nunca nadie se había preocupado por mí tanto como tu. Adoro tus mensajes de  “Avísame cuando llegues”, “Ten cuidado”, “Llámame al llegar”, “Abrígate bien, hace frio”…. Esos mensajes que hacen que me derrita.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Sé que me quieres… Lo sé. No hay nada más que vernos juntas. Siempre tan unidas, siempre tan compenetradas, siempre volcadas la una en la otra, para todo. Puede que fallen muchas cosas en nuestra vida, mi amor, o quizá no tantas, pero tengo la suerte de que, al tenerte a mi lado, me siento más segura y más fuerte. No me falles tú.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Sé que sabes lo mucho que te quiero, pero creo que no sabes lo mucho que te puedo llegar a querer, porque ni yo misma sabía que se podía querer a este nivel.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Sabes todo de mí, casi mejor que yo. Me conoces de cerca y me reconoces de lejos. Conoces mi forma de andar y de reir, mi forma de coger un vaso o de pedir un café en una cafetería. Me conoces como para dibujarme al detalle, conoces mis imperfecciones más visibles,  y las aplaudes. Conoces mis miedos más oscuros y escondidos, y los calmas sin llamar la atención. Conoces mi pasado y valoras mi sinceridad. Conoces todo lo que una persona puede llegar a conocer de mí, pero no solo eso. Conoces hasta donde yo ya me pierdo… Me conoces como nadie. Me quieres como nadie.

No lo puedo negar… Ni aun esforzándome. Te quiero y sé que lo sabes. Te miro como tú me miras a mí, con la certeza de haber encontrado lo que muchos tardan años y otros, por desgracia, nunca encuentran. Nos miramos como conocedoras de un gran secreto, el de la vida. Nos miramos y nos decimos un mundo en unas milésimas de segundo. Nos miramos para seguir vivas, nos miramos por costumbre, por desafío. Nos miramos porque sin tus ojos sobre mí, no podría seguir.

Mañana es jueves… Mañana es 16… Y eso significa tantísimas cosas.

Mañana a estas horas estaré a casi 900 kilómetros de aquí, de Barcelona. Eso no es lo que me preocupa, lo que me preocupa es estar a esa misma distancia de ti…

Mañana me sale el avión de camino a casa. Mi hermana está a punto de dar a luz y yo, no me lo quiero perder por nada del mundo. Pero ella, mi chica, no podrá venir hasta dentro de unos 15 días por motivos laborales…

Vamos a estar 15 días separadas… Muchas os reiréis… Pero en cinco años que llevamos juntas, si sumamos todos los días que hemos estado separadas por diferentes motivos, no llegan a 15 días, así que imaginad lo que esto significa para nosotras.

Yo tengo muchos sentimientos encontrados, enfrentados… Estoy deseando bajar de ese avión y ver que me espera mi hermana, tocarle la barriga, abrazarla y pasar todo el tiempo del mundo con ella. Ayudarla a colocar la ropa, la cuna, el cambiador… A preparar la mochilita para cuando tenga que ir al hospital… Estoy deseando que se ponga de parto y ver la cara de mi hermana, emocionadísima, cuando le dejen ver a su hija. Estoy deseando ver la cara de mis  padres cuando vean la cara de su primera nieta. Estoy deseando ver la cara de mi sobrina, de mi ahijada… Pero ¿sabes lo que deseo? Que todo esto, lo pudiera hacer contigo de la mano, entonces sí que sería perfecto. Mi hermana, nuestra sobrina y tú y yo. ¿Qué más podría pedir?

Sé que no es fácil para ninguna de las dos, cariño, por eso te pido paciencia. Ya sabes que yo estaré allí, preparando todo. Y cuando tú vengas, te presentaré a la nueva sobrina. Aunque antes, habrás visto unas mil fotos.

Además, tengo la suerte de que voy a estar súper liada, no solo por lo de mi hermana, sino porque en tres semanas tengo los exámenes, así que me voy a poner a estudiar y aprovechar el tiempo como una loca. También tengo lo del libro, que lo acabaré allí… Creo que estos días que voy a estar en casa van a ser una vuelta a mi pasado… Durmiendo en una cama de 90, con mi escritorio, mi ordenador y mis apuntes. Comiendo en casa, con mis padres, ayudando en casa…

Me gusta cuando hablas de la niña… Me encanta ver esa luz en tus ojos… Y sé que estás deseando verme con la niña en brazos y no se quien se emocionará más, si tú al verme a mí emocionada con la niña o yo de tenerla mientras tú me miras. Sea como fuere, que enero corra mucho y febrero te traiga a mí.

Creo que tras cinco años no se dormir sin ti, no se dormir en una cama tan pequeña, no se cocinar solo para una o hacer la compra para tantos… Creo que los chistes que haga no serán tan graciosos si tú no estás al otro lado, para reírte conmigo. Creo que te añoraré como nunca lo he hecho con nadie, pero creo que nos hará más fuertes, más si cabe. Además, ¡qué son 15 días, maldita sea! Eso no es nada, mi vida.

Te quiero.

A ti, por ti, estas palabras, que si hay suerte, puede que rimen, que si hay suerte, describirán a la perfección lo que siento, que si hay suerte te transmitirán lo que quiero que sientas, que si hay suerte conseguiré que te emocionen, que si hay suerte, igual recuerdes…

A ti, por tenerte a mi lado, por estar a mi lado. En los momentos fáciles, en los momentos de risas, de encantos, de mágicos encuentros, de cenas que se dilatan en el tiempo y que acaban casi a la vez que la luna se esconde, por las conversaciones que derivan en recuerdos, en confesiones, en secretos a voz alzada…

En los momentos difíciles, porque me demuestras tantísimas cosas solo con estar, solo con darme un beso en la frente cuando no veo solución, solo por darme la mano y guiarme, a veces entre tinieblas, lo sé, hasta la salida del laberinto. Tu eres eso, eres la mano guía, la llave que abre, la sonrisa que transmite de tal manera que se me eriza el vello, tu eres la letra que narra mi vida, tu eres la voz que susurra mi nombre junto a un te quiero, tu eres el sueño que se cuela todas las noches en mi cabeza, mientras duermo, tu eres ese viaje que siempre quise hacer, tu eres ese beso que nunca acaba, que siempre está húmedo, que siempre apetece, que siempre te hace temblar, tu eres mi reloj de arena digital, nunca se acaba, el tiempo es nuestro, el tiempo eres tú, tú eres mi tiempo… Tú eres la banda sonora de mi vida, además, en versión original, para que no digan…

Tú eres mi medio… Sí, mi medio, lees bien. Eres mi medio para ser feliz, eres mi medio para sonreír, eres mi medio para vivir, eres mi medio para subsistir, porque ¿qué hay mejor que alimentarme de ti? Eres mi media naranja y mi medio limón, eres la mitad de mi cama, la mitad de mi armario y la mitad de mi alma. Eres mi medio de transporte cuando me encuentro mal, eres mi medio de comunicación preferido, porque nada me gusta más que hablar contigo, que hablar de ti, que recordarte, que planear, que…

Tu que a pesar de que eres mi medio, y sin caer en ninguna contradicción, (lean esto con el corazón) eres mi todo. Sí, leen bien. Mi todo.

Eres todo lo que quiero y eres todo lo que necesito. Eres todo lo que ansiaba tener, lo que ansiaba querer, lo que ansiaba que me quisiera. Eres todo lo que soñé para mi vida, porque mi vida junto a ti, es todo lo que yo rezaba a quien quisiera que escuchara tras la puerta, tener. Eres todo lo que más valoro,  desde esos ojos y la forma en la que me miran, a esa voz dulce que me acaricia el alma cada vez que se pronuncia, cada vez que pronuncia mi nombre. Eres todo lo que quiero que me acompañe el resto de mi vida, eres todo el equipaje que tengo, que quiero y que espero, que nadie pierda, porque por ti, vale todo.

Así que hoy por ti, preciosa, porque es tu día, por ti, por ser mi medio y mi mitad, por ser mi todo, mi felicidad. Por estar aquí, a mi lado, disfrutando según nos viene, la vida. Por ti preciosa, este brindis va por ti, porque a tu lado la vida parece que viene con libro de instrucciones, porque a tu lado, la vida ya no es un puzle de mil piezas, es un puzle de diez, porque a tu lado lo más difícil… Lo más difícil soy yo y lo sé.

Te quiero preciosa, buenas noches.

 

Mientras tengo la música de mi iPod a tope, mientras me tomo un café y acaricio a mi gato… Pienso en tí.

Pienso en tí inconscientemente, no me doy cuenta, pero mi cabeza y mi imaginación vuelan hacia donde estás tú. Da igual lo que esté haciendo, da igual que requiera toda mi atención, porque una parte de mí ya se imagina contigo, a tu lado.

Pienso en tí constantemente. En tu olor, en el olor que tu cuerpo deja en el mío. En tu piel, en la sensación que me produce tu piel sobre todo mi ser, que con sólo rozarme, despierta hasta el último rincón de mi cuerpo y todo él te desea. Con solo rozarme, con solo mirarme, con solo olerte.

¿Y tu risa? ¿Qué tendrá tu risa? Me encanta. Tan sonora, tan contagiosa, tan increíblemente divertida. Haría cualquier cosa por seguir escuchándola. Porque sea tu risa y no la televisión, las conversaciones sin sentido, el ruido de la calle… la que me acompañe a diario y por las noches, cual nana, me apacigúen, me calmen, me transporten con Morfeo… Y volver a despertarme a tu lado.

Eres mi chica, mi pareja, mi amiga, mi amante, mi confidente, mi consejera, mi compañera de viaje, mi alter ego, mi payasa preferida, capaz de sacar una sonrisa en el día más tenso, mi psicóloga, la que me escucha, me comprende, me aconseja, me valora… Eres todo para mí, todo mi mundo, toda mi vida. ¿ Qué haría yo sin tí?

He tenido la gran suerte de encontrar a la mejor chica del mundo. Es un placer tenerla cerca, pero el mayor placer es que te quiera, que con sólo mirarme yo sienta ese calor, ese amor. Qué con solo mirarla me sienta… feliz, tranquila. Mirarla es cómo volver a casa. Con ella me he encontrado, he podido ser en todas las facetas de mi vida, cómo yo soy realmente. En cualquier proyecto que tenga, por descabellado que sea, por difícil que resulte… siempre está ella al lado, para decirme que adelante, que me apoya, que me ve capaz, que todo saldrá bien. Y puede resultar tonto, pero esas palabras, muchas veces, me dan las fuerzas y el empujón que necesito y me siento tan resguardada y tan protegida que junto a ella me siento que soy capaz de todo.

Así que, solo decirte que gracias. Gracias por estar a mí lado, por apoyarme, quererme, sonreirme, por aguantar mis malos días, por luchar a mí lado, porque muchas veces no lo tenemos fácil, pero a tu lado, todo parece pan comido!

Un saludo, muac.