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Hoy tuve un sueño y me supo a gloria. Sí, ahí estaba yo, con el estómago revuelto, como si estuviera montada en una noria, girando mis pensamientos, mis historias… Pero es tan dulce soñar cuando sueñas con conseguir la euforia que no quería despertar y volver, sola, triste y sin haber conseguido una victoria.

Hoy tuve un sueño y no estuve sola, me encontré con muchos amigos que entre el gentío me gritaban un hola. Me encontré con muchos soñadores, con muchos optimistas que me seguían, que gritaban, que junto a mí, presionaban, pero sin pistolas.

Hoy tuve un sueño y soñé con la libertad porque creo que es el poder más importante de la humanidad. Quiero ser libre para poder amar, a quien mi alma busque con necesidad. Quiero ser libre para no volver a negociar si me puedo o no me puedo casar. Quiero ser libre para de la mano por la calle poder caminar y no levantar miradas, ni miedos y un ataque causar. Quiero ser libre para gozar de mi libertar, para exhalar que soy mujer, que soy lesbiana y que gozo de una sanísima felicidad.

Hoy tuve un sueño en el que nadie volvía usar la palabra normal se llamaba a la gente por su nombre de pila, tal cual. Porque yo soy yo, una persona individual, con mis virtudes, con mis defectos, nada que deba de ser tratado de forma inusual. Porque soy lo que soy, soy mil cosas tras el reflejo de un cristal, no me juzgues solo por una, se un poco imparcial.

Hoy tuve un sueño, que falta me hacía soñar. Porque el día a día a veces me hace aullar, me hace chillar, me hace gritar… Pero somos muchos y se nos da bien luchar, llevamos demasiado tiempo lidiando, que no nos silenciaran. Yo levanto mi brazo, yo alzo mi voz, yo lucho, yo te apoyo, yo sueño a tu lado. Porque yo tengo un sueño y tu apareces en él.

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Conversaciones que te dejan el alma liviana, tan frágil, tan ligera que crees que transporta tu sueño el mismísimo Morfeo y sus alas.

Conversaciones  en mitad de la noche, sin preámbulos, sin índices ni guiones, conversaciones que surgen de la necesidad de conversar, de saber, de conocer, de abrirte…

Conversaciones abrigadas entre sábanas, abrigadas con abrazos de terciopelo, con besos de sabor de chocolate, con susurros ininteligibles, como si fueran en morse…

Conversaciones medicinales, conversaciones terapéuticas, conversaciones salvadoras que cuelgan de las agujas de un reloj, que con cada tic tac notas ese alivio, notas como el fluir de tus palabras es como un sedante de tus miedos, de tus ansias, de tus vacíos…

 Conversaciones a quemarropa, tan cerca tu voz de la mía, tus labios de los míos, tu aliento del mío, que en un momento, creo que somos una persona, una única persona, sí, así lo veo.

Conversaciones a media tinta. Conversaciones a medio gas. Conversaciones a todo volumen, capaces de romper el cristal. Conversaciones con trazos irónicos, como un lienzo de Van Gogh. Conversaciones sin tildes, ni comes, ni porqués. Conversaciones que no conocen excusas, conversaciones sin retorno. Conversaciones nuestras, tuyas, mías.

Conversaciones profundas, con palabras que he guardado bajo llave en algún lugar recóndito de mi ser, en algún almacén subterráneo donde no llega tu voz, donde solo hay cristales de tu voz. Palabras que bajo la luz de tu mirada se sienten únicas, privilegiadas, elegidas… Palabras que una vez que han cobrado forma y sonido, pierden cualquier temor y se disparan hacia a ti. Palabras que han nacido, han surgido, han sido pronunciadas solo y exclusivamente, para ti, mi amor.

A esas conversaciones me refiero, compañera de almohada, compañera de vida, de cama, de madrugada. Compañera   querida, compañera amada, compañera deseada y nunca comparada. A ese tipo de conversaciones que te liberan las tensiones acumuladas, que te dejan ligera de equipaje para viajar al ultramundo, donde me esperas tú.

Tú, mi conversación, mi voz, mi abrazo en esta noche. Tú, mi ángel protector, mi reina de corazones, mi amuleto. Tú, mi todo, mi póker de ases, la canción que tarareo inconscientemente. Tú, tu labio mordido, tu mirada fugaz en un descuido, tu voz suave, agradable, preciosa. Tú y yo, juntas, poderosas, inseparables. Tú y yo. Tú y yo. Tú y yo…

Suena muy bien ¿Verdad?

La noche cae sobre mí, a plomo, sin miramientos. El cielo oscuro lo envuelve todo, desde la inmensa Barcelona hasta mi alma. Desde el mar Mediterráneo hasta mis sueños más profundos y secretos. La noche lo envuelve todo, con su manto negro, sin estrellas, sin concesiones.

La noche cae sobre mí. Todos duermen, mi alma piensa, mi alma escribe estas letras mientras yo, me embebo de esta oscuridad, mientras yo busco la luna entre la negrura.

La noche cae sobre mí y todos duermen, tú también, preciosa. Sé que estarás durmiendo, sé que estarás bien. Y yo, al tenerte lejos, al estar separada de ti, mientras busco la luna, te pienso, así es más corta la distancia que nos separa, así, mientras estás durmiendo, sin que te des cuenta y sin despertarte, te acaricio el pelo y te beso en la frente.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus ojos grandes, en la manera que me miran, en la manera que sé que me ven, no es mirar por mirar. Sé que me miras y que me ves, que ves lo que hay en mí, lo que siento, lo que pienso y lo que necesito a cada momento, lo sé, es lo que me haces sentir.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti, en tus labios gruesos, en tus labios sonrosados, en tus labios siempre intentando robarme un beso. Pienso en esos labios, en como dibujan la sonrisa más preciosa que ilumina mi día a día. Esa sonrisa que, por suerte, duerme cada noche al otro lado de mi almohada. Esa sonrisa que compartes conmigo y que se ha convertido en mi sino. Sí, ese es mi sino, el hacer que esa sonrisa salga todos los días a iluminar el mundo, mi mundo. Que esa sonrisa no se borre nunca, ni un solo segundo, porque de la misma manera que yo veo luz cuando la sacas a pasear, se que el resto de la gente también puede verlo. No hay nada más grande que hacer feliz a alguien solo por sonreír, y tú lo haces.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en tu dulce voz y como esa melodía pagana es capaz de transportarme a cualquier parte, cómo puede un simple hilo de voz calmar toda la ansiedad y liberarme de la carga que aplasta mis hombros, una simple voz, una voz dulce, tu voz, que calma todos mis males, que sacia todas mis necesidades y que, me acaricia el alma al darme las buenas noches.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en todos los miedos que me has hecho superar, en todas las batallas que contigo comencé a librar y que a día de hoy ya están superadas y olvidadas, en todos los complejos que ya no siento ni veo, gracias a ti, en todo el apoyo que recibo por tu parte en las mil y una empresas que inicio, en las mil y una que se me ocurren y en cada una que caigo o que fracaso.

La noche cae sobre mí y todos duermen, sin embargo yo pienso en ti y en las ganas que tengo de poder estar en la cama, junto a ti, arropando tus sueños a base de besos, arropando tus sueños junto a los míos. Porque si tuviera el placer de estar ahora mismo acostada a tu lado, no lo dudes cariño, estaría abrazada a ti, dándote todo mi calor y mi cariño. Ojala estuviera allí contigo.

La noche cae sobre mí y todos duermen, en embargo yo estoy despierta. Busco la luna entre las tinieblas, entre este manto negruzco que ha caído hoy sobre el cielo de Barcelona. Busco el resplandor de la luna, dama indomable donde las haya, y así voy robando horas al reloj… Robando tiempo al tiempo va pasando la noche…Robando tiempo al tiempo llegaré antes a ti, al calor de nuestra casa, nuestro hogar, al calor de esos labios a los que he echado de menos toda la noche, al calor de una cama que a tu lado es mucho más que eso, es un refugio, mi refugio, el nuestro.

La noche cae sobre mí y todos duermen…